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TITO LUGO: CHAPALA VIVE SU PEOR AÑO DESDE 1990

TITO LUGO: CHAPALA VIVE SU PEOR AÑO DESDE 1990

Oct 15, 2011

Más dramático y contradictorio no podía ser: este año amenaza con ser el peor para el Lago de Chapala, en los 120 años que lleva de registros, con una captación tan pobre, 24 centímetros, contra recuperaciones de más de cinco metros, registrados en los años cincuentas. Lo contradictorio es que hay un pronóstico inquietante: el próximo año, la recuperación podría ser como la de los cincuentas, pero sin la capacidad de captación de esa época, lo que provocaría inundaciones sin precedentes en la ribera del vaso lacustre más grande de Latinoamérica.

Lo anterior se desprende de un estudio estadístico y del investigador Felipe Tito Lugo, reconocido en el sector hidráulico como uno de los técnicos más enterados del Lago de Chapala y las cuencas nacionales. El especialista acumuló toda la información del Comportamiento del lago desde 1900 hasta la fecha, logrando sacar conclusiones muy interesantes que demuestran que con la observación de las estadísticas, lo que sucede en Chapala es cíclico.

 

Respecto a lo que pasa en este temporal, Felipe Tito Lugo afirma: “El temporal es de junio a octubre, y a la fecha en pleno temporal, el lago está bajando un centímetro cada dos días, lo que significa que este estiaje va a ser de los más largos pudiendo llegar a un almacenamiento de 4,538 millones de metros cúbicos, en la cota 94.80”. No obstante la baja recuperación de este año, no ocurrirá lo que en otros tiempos, en que Chapala dejaba al descubierto grandes extensiones de tierra, porque desde que se suscribió el Convenio para la Asignación de volúmenes de la Cuenca Lerma-Chapala firmado el 14 de diciembre de 2004, están garantizados los niveles de Chapala, de tal manera que crisis de agua como la actual no afectan al lago, en la medida en que lo hacían antes.

 

A lado de Enrique Dau Flores, Tito Lugo luchó para la firma de ese acuerdo que está vigente y garantiza agua a Chapala, proveniente del Río Lerma. Por lo mismo, porque pese a su recuperación, Chapala tiene niveles aceptables, Tito Lugo advierte que con base en las observaciones que ha hecho durante muchos años, del comportamiento del temporal y su influencia en Chapala, se pronostican grandes avenidas de agua el próximo año en Chapala, lo que traería inundaciones serias. Nos remite el investigador al año 1926, en que Chapala alcanzó la cota de 99.38 (la actual es de 95.32), con inundaciones que no fueron tan graves como pueden ser ahora porque el Río Santiago tenía gran capacidad de esfogue, lo que ahora no sucede. Denuncian que los responsables de defender las aguas de Jalisco están fallando por falta de información y capacidad, ya que ha habido ocasiones en que someten a votación las dotaciones de agua que le tocan a nuestra entidad, en lugar de exigir que se cumplan los acuerdos.

 

Dice que deben defender el convenio para garantizar que el Lago de Chapala no vuelva a estar en las condiciones que vivió en 1955 y 2001, asegurando la asignación de los volúmenes que le corresponden a Jalisco. Tito Lugo recuerda la forma en que se logró la firma del convenio que asegura la dotación de agua para Chapala, que cambió el criterio que se tenía para el reparto del agua con los agricultores de Guanajuato, y explica: “Antes, el criterio era en el sentido de que primero se aseguraba el agua para Guanajuato, y luego, lo que sobraba era para Chapala, que por lo mismo pasaba por crisis terribles de escasez de agua, y ahora el criterio es que primero se garantiza el agua que asegura los niveles del Lago de Chapala, y después están los productores guanajuatenses”. En ese tiempo, en la administración de Ramírez Acuña, Tito Lugo era el responsable del Departamento de Cuencas en la Comisión de Agua y Saneamiento (CEAS), cuyo titular era Enrique Dau Flores.

 

Las reuniones para el reparto del agua –recuerda– eran horribles, porque los productores de Guanajuato odian el Lago de Chapala del que, dicen, no sirve más que para los presentes, y sentían que los productores, eran mucho más importantes que el Lugo, porque ignoran, o quieren ignorar, lo que la laguna jalisciense, que es la mayor de Latinoamérica, representa para la región y el país, como un vaso que regula el clima y genera múltiples actividades económicas, como la pesca y el turismo, pero particularmente es una garantía para saciar la sed de millones de habitantes. Las reuniones de negociación del respeto del agua eran ríspidas y frecuentemente violentas con los representantes de Guanajuato, que en ocasiones amenazaban con agresiones físicas a los de Jalisco.

 

Y es que los guanajuatenses se sentían poderosos porque el presidente Vicente Fox era guanajuatenses y les toleraba todo. En ocasiones rompían diques para tomar arbitrariamente el gua que iba destinada a Jalisco, lo que constituye un delito federal, pero nunca se hizo nada al respecto, porque los funcionarios no se atrevían con los paisanos del presidente. El ingeniero Lugo se siente desilusionado porque costó mucho trabajo lograr la firma del acuerdo, para que los actuales representantes para defender los intereses de Jalisco han cedido cuando los presionan los guanajuatenses para que se les autoricen mayores caudales para ellos, aceptan someter a votación en el Consejo de Cuencas, modificar el reparto, afectando los intereses de Chapala, en lugar de exigir el cumplimiento del acuerdo.

 

También siente tristeza, que la actual administración de la Comisión Estatal del Agua canceló los proyectos para traer agua a la zona metropolitana, que de paso ayudarían a disminuir las extracciones a Chapala, y andan muy comedidos con la Presa de El Zapotillo, que casi en su totalidad es agua para León. El acuerdo que había logrado el gobernador, Francisco Ramírez Acuña, con el presidente Fox y con la Comisión Nacional del Agua, es que el Gobierno estatal apoyaría la construcción de la Presa de El Zapotillo, con la condición de que el Gobierno Federal apoyara la construcción de la Presa de Arcediano, que por sí sola alcanzaría para cubrir las necesidades de la Zona Conurbada (ocho municipios) de Guadalajara, con una aportación federal del 40 por ciento del costo de la obra.

 

Sin embargo, ya iniciada la obra de La Barranca, habiendo invertido ya cientos de millones de pesos en estudios, preparación de los terrenos e indemnización de los ejidatarios, el Gobierno estatal canceló el proyecto Arcediano. Así, la plática del Gobierno estatal en la presente administración, no ayuda mucho a la preservación de Chapala y a la construcción de la infraestructura necesaria para garantizar el futuro de la Zona Metropolitana de Guadalajara en materia de agua potable.