Portal informativo de análisis político y social

Desde La Habana: Crónica de un jalisciense sobre el huracán Irma; cuando menos diez fallecidos en Cuba

Desde La Habana: Crónica de un jalisciense sobre el huracán Irma; cuando menos diez fallecidos en Cuba

Sep 17, 2017

Por Diego Morales //

(Especial para Conciencia Pública)

La Habana, Cuba. “No le tenemos miedo, al ciclón no le tenemos miedo”, cantan tres amigos al ritmo de la conocida canción popular cubana Guantanamera, esto en la plaza de la Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada, situada en el corazón de La Habana Vieja, la zona más antigua de la capital cubana, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Entre largas filas para conseguir agua y alimento, ventanas resguardadas con cinta canela en forma de cruz y puertas atrancadas con madera, el pueblo cubano y los miles de turistas que visitan la isla esperaban el impacto del Huracán Irma, que con su fuerza destructiva arremetió a Cuba por más de 72 horas, desde la mañana del 8 de septiembre hasta la tarde del domingo 10 del mismo mes.

El fenómeno, calificado por expertos como el mayor huracán formado en el Atlántico, causó severos daños en el país, debido a los altos vientos que sobrepasaron los 250 kilómetros por hora y olas que superaban los 10 metros. Los daños preliminares: afectaciones en vivienda, infraestructura carretera, desabasto de la energía eléctrica y la agricultura. Hasta el último reporte del diario Granma, diez muertos en la zona norte.

LA NOCHE DEL HURACÁN

Enfrentar al huracán, con el ejemplo del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruíz, quien con su permanente fe en la victoria y férrea voluntad enseñó que los imposibles no existen, es el mensaje que emitía la televisión local al pueblo cubano para preservar lo más importante que se tiene, la vida humana. Posteriormente, se salvaguardarán los activos del estado.

El día del impacto comenzó como cualquier otro en La Habana; sin embargo, los negocios decidieron cerrar a las 9 de la mañana, para prevenirse ante cualquier emergencia. Largas filas en los supermercados para conseguir agua y algo de comida. No obstante, el sol pega fuerte y parece un día soleado para conocer algo más de la bella isla.

Al pasar las horas, el clima comenzó a cambiar; ligeras lloviznas se convirtieron en fuertes tormentas, la recomendación de las autoridades, que nadie esté en la calle después de las ocho de la noche, la recomendación de la población, no caminar por la calles porque te puede caer algo de los techos. El malecón, fue evacuado diez calles a la redonda, Irma está por llegar a la capital cubana.

Resguardado, las noticias informan que en la zona norte del municipio de Holguín las afectaciones son severas, los cayos, playas turísticas del este, totalmente evacuadas, el turismo parará, de manera indefinida. Minutos antes de las 10, la luz eléctrica colapsa, las líneas telefónicas no enlazan, por lo que el único ruido en la habitación son los fuertes vientos que golpean las puertas, vidrios rotos, golpes en las fincas, Irma pasa por la capital cubana.

Al amanecer, el recuento de los daños. Ramas por todas partes, láminas por las calles, casas sin ventanas, negocios cerrados, turistas en pánico con sus maletas buscando un taxi al aeropuerto, la oferta y la demanda, los precios suben, la calma empieza a terminar. A pesar de la ira del Huracán Irma, en La Habana, afortunadamente no hay vidas humanas que lamentar.

LAS SALIDAS COLAPSADAS

Llegar al aeropuerto el día después del impacto de Irma es una odisea; los precios altos de parte de los taxistas, cuyo precio normal es de 20 o 30 CUC para llegar (de 360 a 540 pesos mexicanos), ahora pretenden de 50 en delante. Aparte, en las carreteras se encuentran árboles caídos, postes de electricidad a media vía, tráfico y la aún inclemente lluvia que no ha cesado.

Apenas al entrar al Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana nos encontramos con un letrero: todos los vuelos están cancelados, todos, no importa la aerolínea ni el destino, nadie sale de Cuba porque no hay electricidad y no se puede operar así el recinto. Sin embargo, no solo no hay salidas, no hay seguridad, no hay gente trabajando, no hay agua, no hay comida, incluso no hay baños.

Sin respuestas, los turistas que buscan su regreso a casa desesperan. Algunos optan por regresar a la capital cubana, la mayoría, por tomar un rincón del aeropuerto a descansar, esperar respuestas de los representantes de las aerolíneas y un comunicado oficial, al menos en domingo, no llegó.

En medio de la parálisis, ya para el día lunes, comienza la venta de agua, algo de comida, y llega el director general del aeropuerto. Entre gritos y empujones, solo informa que el aeropuerto no funciona, porque no hay luz y no pueden operar, no pueden hacer nada mínimo hasta el martes. La incertidumbre, molestia, y cansancio imperan en el lugar. Por ello, algunas embajadas comienzan a llegar, entre ellas la mexicana. Las salidas nacionales e internacionales se reanudaron el martes 12 de septiembre al medio día, pero nadie entra a La Habana, no hasta nuevo aviso.

MEXICANOS VARADOS EN CUBA

En el Aeropuerto Internacional José Martí apareció un representante de la embajada mexicana en Cuba; son dos viajes los que realizan para trasladar a los mexicanos varados, el resto, tendría que llegar por su cuenta para solicitar algún tipo de apoyo ante la contingencia.

Después de dos entrevistas, la embajada da de comer a todos los presentes. En algunos casos, los apoyan con dinero para volver al aeropuerto, a otros les dan una cierta cantidad de dinero para que se hospeden una noche en la Habana, y en su mayoría, los mandan a un hotel mientras gestionan sus regresos a México.

Las cifras de la Embajada Mexicana en Cuba indican que son alrededor de 180 connacionales los que fueron atendidos durante la contingencia, de los cuales ninguno fue herido de gravedad ni se reportaron fallecidos. Los que contaban con vuelo pagado, ya regresaron con normalidad a México.

LLAMAMIENTO AL PUEBLO COMBATIVO

En las calles de La Habana, los ciudadanos aseguran que cada paso de un ciclón los hace más fuertes; autonombrados un pueblo revolucionario, se mantienen firmes y valientes ante los días duros que enfrentaron que destruyó en pocas horas el esfuerzo de años. “Las imágenes en las últimas horas son elocuentes, como también lo es el espíritu de resistencia y victoria de nuestro pueblo que renace ante cada adversidad”, manda de mensaje Raúl Castro, Presidente de Cuba.

Conscientes de que las jornadas que se avecinan serán de mucho trabajo, Castro aseveró que no es tiempo de lamentaciones, sino de volver a construir lo que el Huracán Irma se llevó a su paso por la isla.

Con organización, disciplina y la integración de nuestras estructuras, saldremos adelante como lo hemos hecho en ocasiones anteriores. Nuestra tarea es inmensa, pero como un pueblo como el nuestro ganaremos la batalla más importante, la recuperación (…) Un principio se mantiene inamovible: la Revolución no dejará a nadie desamparado y desde ya se toman medidas para que ninguna familia cubana quede abandonada a su suerte”, expresó el mandatario a través del Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista, el Diario Granma.

Con esto, Cuba vivió un escenario duro, Irma fue el huracán más mortífero que se tiene registro en la isla desde el paso de Dennis en 2005. A pesar de la falta de servicios como el agua, la luz y la recolección de desechos no ha sido restablecido, además de las interrupciones en el servicio telefónico y la suspensión del sistema educativo hasta nuevo aviso, así como el parón en turismo, uno de los principales ingresos con los que se cuenta, están en pie de lucha, en plena recuperación, listos para echar pa´lante la situación…