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DESTRUYEN BOSQUE DEL PARQUE MIRADOR INDEPENDENCIA PARA ALBERGAR MUSEO

DESTRUYEN BOSQUE DEL PARQUE MIRADOR INDEPENDENCIA PARA ALBERGAR MUSEO

Nov 6, 2011

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Todo está ya cocinado, armado, y hasta “socializado”. Se trata de la Barranca Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, cuya construcción es inaplazable. Se ubicará en el Parque Mirador Dr. Atl, según dicen sus promotores, aunque todo indica que será en el Parque Mirador Independencia, que es distinto. El Parque Mirador Dr. Atl se encuentra en la Carretera a Saltillo, en lo que se conoce como la Cola de Caballo muy lejos de la Calzada Independencia. La magna obra la realizará la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur), con una inversión estatal que en este momento se estima en 35 millones de dólares. El dinero ya está etiquetado y el terreno asegurado. Que se “trasplantarán” 500 árboles, en una zona –por cierto– rocosa, donde nada “prende”.

Será un museo que va a “detonar” el potencial de esa zona norte de Guadalajara, afirmó en su momento el presidente municipal de Guadalajara, Aristóteles Sandoval. Y las cuentas optimistas de sus promotores señalan que la derrama económica anual que generará será de 17 .2 millones de dólares, con una visita de 300 mil personas al año, de las cuales el 47 por ciento serán extranjeros. Además ya tienen hasta el número de empleos que generará: mil 670. Se han invertido ya un promedio de 80 millones de pesos en los estudios técnicos, en ingeniería, proyecto arquitectónico y hasta de socialización, según dice Fernando Fernández Rulfo, coordinador general del proyecto, quien pertenece a la Fundación Guadalajara Capital Cultural. El diseño del museo es del arquitecto Jacques Herzog, quien realizó el Estadio Nacional de Pekin (Nido del Pájaro).

Esa es la visión de los optimistas promotores. Pero existe otra. Los que no están de acuerdo que se realice esta obra en un área a la que los gobiernos han descuidado paulatinamente, desde que en 1970 se abriera para recreación de los más pobres.

Para el arquitecto Román Munguía, ambientalista, académico de la UdeG, el que el Ayuntamiento de Guadalajara haya donado un espacio público de esta naturaleza, es indebido, ilegítimo, y responde a una lógica muy perversa: “La privatización de une espacio público para fines privados”. Comenta que jamás llevó a cabo una consulta pública y saber así si la gente está de acuerdo que un espacio público prácticamente tuviera dueño.

De llevarse a cabo este proyecto –dice Román Munguía– habrá consecuencias nefastas, dañinas, como la destrucción de un área verde importante. Si bien es válida la aspiración de que Guadalajara cuente con un museo, el problema es que si se trata de una iniciativa de carácter privado, corresponde a ellos la compra y la construcción de la misma. Es un área pública que debe preservarse como tal, de recreación para la ciudadanía. Se va a devorar una gran parte del arbolado, eso es indiscutible. Además contribuirá a un proceso irracional de desarrollo metropolitano.

Para el señor Ernesto Durán Meléndez, quien tiene la concesión del restaurant en la barranca, las cosas no son muy claras, él como otros comerciantes instalados en la zona, se sienten amenazados, y saben que hubiera sido mejor encontrar otro lugar donde no perjudiquen a nadie. Esta es una zona muy saturada, señala el restaurantero, ya que calzada Independencia, es la única vía de comunicación para Huentitán El Bajo. Recuerda como esta zona ha sido motivo de ambición para muchos empresarios “pero hay una ánima que protege a la Barranca y la ha defendido, no como ha venido sucediendo en La Primavera, el Parque Metropolitano. Porque se ha querido hacer un teleférico, una prolongación de carretera, pero la barranca sigue protegida por una ánima”.

El señor Durán Meléndez insiste en un punto, y es evidente, hay una placa al exterior del lugar donde va a edificarse el museo que dice Parque Mirador Independencia, no Dr. Atl, no tiene nada que ver uno con el otro. Alguien que sabe del origen del parque es Guillermo Cosío Vidaurri, quien recuerda que fue una obra que ejecutaron los ayuntamientos de Guadalajara, cuando era presidente municipal, Eduardo Aviña Bátiz, que fue quien el gestionó la adquisición de los terrenos, que eran propiedad de una familia dueña de toda la barranca, él llegó a un acuerdo para que pasaran a poder del ayuntamiento. En su administración frente a Guadalajara, Cosío Vidaurri terminó el proyecto. A 40 años de distancia le parece que no es acertado disponer de un bien público para crear este museo. “Es un parque y debe seguir. No estoy de acuerdo en que se destruya el Parque Mirador Independencia y pase a ser dueño un organismo que va a destinarlo a un fin contrario al que inicialmente tuvo”.

Critica que el cabildo actual haya aprobado un dictamen que lleva implícito el privar a la gente de escasos recursos de Guadalajara de un espacio destinado a ellos. Se deben promover acciones para invalidar estos decretos y para que las cosas queden como estabanpor encima de cualquier interés particular por muy noble, por muy legítimo y atractivo que sea.

Sin embargo, para la secretaria de Cultura de Guadalajara, Miriam Vachez Plagnol, la iniciativa de un grupo de promotores privados, Guadalajara Capital Cultural, es buena, porque se hará en una zona que detonará positivamente como en su momento sucedió en Bilbao, España. Y es que desde el principio, cuando se creía que la Fundación Guggenheim tendría aquí su museo, les gustó muchísimo la vista, y la zona al bordo de la barranca. Y señala que en el decreto de expropiación del presidente Zedillo, queda muy claro que en esta zona protegida, se puede instaurar un equipamiento cultural, pero cuidando la flora de la barranca. Afirma que ya se hicieron todos los estudios de impacto ambiental, mecánica de suelo, etcétera. Explica los avatares en torno al proyecto, desde el cambio de dictamen por parte del ayuntamiento, y como en la administración pasada, “en la última sesión de cabildo logramos obtener que se cambiara el objeto de la donación. Quedando como Barranca Museo de Arte Contemporáneo. El año pasado la sindicatura hizo los trámites y se tuvieron que hacer escrituras, se revisaron los términos del Fideicomiso, la participación del ayuntamiento subió en los asientos del Comité técnico. En mayo del 2011 se logró la donación del terreno de parte del ayuntamiento, que es todo lo que pone”.

Informa la funcionaria que después, para el equipamiento del museo se buscarán fondos privados. La Fundación será la encargada del manejo del museo, ahora da seguimiento, y forma parte del Fideicomiso junto con Gobierno del Estado, Gobierno Federal y el ayuntamiento.

Promete que se respetará la cota de la barranca y que los árboles que se quiten serán reforestarán, que se rescatará la zona, y volverá a convertirse en un atractivo, “no creo que por quitarle un pedazo y hacerlo museo vayamos a impedir que la gente siga haciendo sus paseos”. Añade que provocará daños al medio ambiente y que se hizo una consulta popular, y todos los vecinos están informados, los ecologista. Todos están enterados…

Por otro lado el arquitecto Fernando Fernández Pérez Rulfo, señala que efectivamente se respetará el vocacionamiento de la zona establecida en los planes parciales de desarrollo, que habrá un proceso de saneamiento y recomposición del parque, de sus instalaciones, sus áreas de juego, sus áreas verdes y hasta el entorno. Ya que la idea de insertar el museo en la Zona Norte de la ciudad es convertir esa parte de la ciudad en un destino que permita promover nuevas inversiones, públicas o privadas, de diferentes magnitudes y objetivos.

El arquitecto Alfredo Hidalgo Rasmussen, comenta en torno al tema que “aquí las cosas se hacen al revés. De atrás para adelante. Una forma banal de construir ciudad, sin conectar una obra con otra, sin dotar del equipamiento; levantan los proyectos que pueden detonar el cambio, pero hasta después hacen la infraestructura, cuando las ciudades que han sido exitosas en su desarrollo primero tienen procesos de transformación y concluyen esos procesos con proyectos, como el Barranca Museo, como unos Juegos Panamericanos, o con algún evento internacional. Lo primero que se debe hacer es generar integración, regeneración de espacios públicos y luego tener, como este caso un museo.

Para Hidalgo Rasmussen se debe analizar si las obras permitirán un desarrollo adecuado, ver qué posibilidad tiene la ciudad de impulsar la movilidad hasta ese sitio. “El problema es que se quiere repetir el objeto, en este caso del fenómeno Guggenheim creyendo que esa será la gran transformación como ocurrió en Bilbao. Pero allá fue la cereza del pastel, primero se votó un proyecto para modificar la zona industrial, lo que pasa aquí, es que vamos al revés, queremos poner la cereza, cuando ni siquiera tenemos el pastel”.

2 comments

  1. Irene Elizabeth Garcia Perez /

    Una vez nos quitan áreas verdes, una vez mas nos brincan como ciudadanos no es posible que habiendo espacios como el planetario que olvidado esta no lo utilicen para hacer este tipo de proyectos, muy buen buen analisis Roman Munguia y gracias Ma Antonieta con tus reportajes tan acertados.

  2. Erika _lopez /

    COMO SIEMPRE ENTRANDO Y YA ROBANDO, ES MUCHO MAS IPORTANTE UN BOSQUE DONDE ABUNDEN LOS ARBOLES QUE ES EL QUE DA OXIGENO A GUADALAJARA Y NO UN MUSEO AL QUE DE SEGURO TENDRA MUY POCAS VISITAS POR SU UBICACION, ARISTOTELES YA BASTA ERES UN RATEROOOOOOOOOOOOOOO.

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