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Presentación del libro El Puente de las Damas: Guadalajara, un puente abierto para gente de distintos lugares

Presentación del libro El Puente de las Damas: Guadalajara, un puente abierto para gente de distintos lugares

May 27, 2017

Por Mario Avila //

Este es un libro sobre una gran ciudad, parafraseando el título y el patrimonio que hoy nos ocupa, Guadalajara ha sido siempre un puente abierto para personas de distintos lugares. Se fundó con 63 familias provenientes de orígenes lejanos, vascas, castellanas, andaluces, extremeñas y portuguesas”.

Fue el punto más relevante del programa, justamente cuando tocó el turno en el micrófono para el autor del libro “El Puente de las Damas”, Juan Enrique Ibarra Pedroza, quien de entrada planteó. “Descubrí que para ser tapatío no hace falta haber nacido en Guadalajara, esa idea ya la tenía en mi cabeza desde que llegué aquí en 1968 para estudiar en la preparatoria número 3 de la UdeG a los 15 años de edad, me di cuenta que esta ciudad es un espacio abierto para todos y que no me costaría mucho llegar a sentirme parte de ella”.

Antes habían hecho uso de la palabra el presidente de la Canaco, Fernando Topete, quien hizo la presentación del libro y el representante del alcalde de Guadalajara, Bernardo Fernández Labastida, coordinador general de Construcción de Comunidad del Ayuntamiento.

Ante un auditorio que estuvo a reventar e insuficiente para tanta gente que atendió la convocatoria de Ibarra Pedroza, el propio autor recordó cómo se encontró con esta gran ciudad. “Me integré a Guadalajara sin desvincularme de mis orígenes, sin renunciar al cariño al lugar donde uno nace, en mi caso en Tototlán, el primer lugar al que llegó Nuño Beltrán de Guzmán en su sanguinaria y cruenta conquista en estas tierras”.

Sobre lo que lo motivó a escribir el texto sobre este puente, Ibarra Pedroza comentó que en el 2006 había que constatar que el puente existía porque sonaba como a leyenda urbana. “Para ello entré en una de las exploraciones para constatar que el puente existe y esa jornada me sirvió para acreditar que no tengo vocación de arqueólogo, la fetidez, la oscuridad y las condiciones del puente me hicieron que al ver el primer arco, me decían que recorriéramos los otros cuatro arcos en más de 50 metros, pero al ver el primer arco dije: con esto acredito y me salí”.

Este libro –dijo-, recupera la historia de un puente que se edificó para unir a dos partes de una ciudad, la habitada por la población española, ya la mayoría para aquel entonces criolla y mestiza, con su barrio más antiguo, el de Mexicaltzingo, habitado por mujeres y hombres pertenecientes a los pueblos originarios del país. Por cierto este barrio nació un día después de la fundación de la ciudad, cuando el virrey Antonio de Mendoza autorizó a un grupo de Mexicas que lo habían acompañado en su campaña por el Occidente para sojuzgar a los cascanes que defendían lo suyo, a establecerse en el lugar que fue nombrado como Mexicaltzingo.

Ahí, 250 años más tarde –abundó-, se edificaría el Puente de la Damas con la participación activa de una comunidad interesada en la transformación de la ciudad, en una época que fue clave para el desarrollo de Guadalajara para que se convirtiera en lo que es hoy, esa época que se ha llamado el decenio dorado de vida colonial de Guadalajara, es cuando nuestra villa alcanzó verdaderamente el rango de ciudad en esa época de 1790 a 1800, cuando también se estableció la primera imprenta, ya que solo había en México, en Puebla y en Oaxaca.

Coincidente con esa época, Ibarra Pedroza se refirió a un gran personaje en la historia de la ciudad y expuso: “Gracias a la generosidad de Fray Antonio Alcalde se abrió la Real y Pontificia Universidad de Guadalajara, gracias a su bondad se abrió también un hospital para mil camas, el hospital de Belén, que sustituía a un hospital con 8 camas ubicado en lo que hoy es el mercado Corona; gracias su visión se construyeron las primeras 156 casas dignas para gente humilde y gracias a Alcalde, Guadalajara inició también su obra de higienización con obras de empedrado y agua potable”.

Era español –dijo-, pero no de la raza de los conquistadores, no de las conductas violentas, era de la raza de los misioneros, sus manos siempre estaban llenas de apoyo y de bondad y sus labios de consuelo, por eso Fray Antonio Alcalde es evocador de esa gran ciudad.

En ese decenio –abundó-, también se instituyó el antecedente de la Canaco, el Real Consulado, era la organización que reconocía la corona, de comerciantes con buena solvencia moral y crédito público, para la realización de obras materiales.

Sobre el tema del libro que se editó por tercera ocasión en 9 años, expuso: “Esta obra del Puente de las Damas fue la primera obra pública en la historia de nuestra ciudad que se hizo con la participación ciudadana, gracias al esfuerzo de un grupo de mujeres tapatías que conformaban la Congregación de Damas del Señor de la Penitencia de Mexicaltzingo, que con la autorización de la jerarquía católica reunieron los recursos necesarios para costear la construcción del puente, de ahí que se llame en honor y reconocimiento a ellas, El Puente de las Damas”.

Ellas tuvieron razones poderosas para emprender su gran obra, durante los tiempos de lluvia no podían asistir al templo de Mexicaltzingo, ya que este barrio se convertía en una isla porque lo cruzaban los arroyos de El Arenal, el arroyo de El Manzano y el río de San Juan de Dios. Ese barrio se aislaba y les impedía  a las mujeres acudir al templo y las señoras de la Guadalajara criolla se quedaban sin trabajadoras domésticas y sin trabajadores porque la mayoría venía del barrio de Mexicaltzingo.

Esas mujeres lograron construir la obra más importante de los 15 puentes que tuvo Guadalajara, esa obra sirvió para unir, no para dividir, por eso es importante mantener vigente esa memoria, de cómo la solidaridad puede sobreponerse a las barreras que nos alejan.

Naturalmente la Guadalajara de ahora ya no es la misma que en el siglo XVIII, mucho tiempo ha pasado, muchas cosas han cambiado en ella, pero sigue conservando la perseverancia por reconocerse como una misma ciudad, a pesar de la diversidad, eso es lo que hace de Guadalajara una ciudad con un espíritu hospitalario, lo digo por experiencia propia, como alguien que llegó a ella como emigrante y que ahora se siente adoptado como hijo suyo.

Este libro representa un sencillo y modesto homenaje a la ciudad que me abrió las puertas y con la que siempre estaré agradecido, por eso me siento muy afortunado de estar aquí en este momento tan importante para Guadalajara en el cual nuestra comunidad cruza por un caudal que divide a lo viejo con lo nuevo, al pasado y al futuro, a lo inercial y a lo creativo e innovador; se trata de un reto que exige de la participación de todos los moradores de esta ciudad, porque solo así lograremos construir los puentes que nos ayuden a cruzar las desigualdades y las diferencias que aún nos dividen.

Juan Enrique Ibarra Pedroza, autor del libro “El Puente de las Damas” y secretario general del Ayuntamiento de Guadalajara, finalizó diciendo: “Guadalajara crece cada día, es distinta cada día pero cuenta con raíces, se trata de seguir transformando con la participación con todos los moradores de esta ciudad, porque solo así podemos construir los puentes que nos ayuden a cruzar las desigualdades y las diferencias que aún nos dividen; porque además Guadalajara es una ciudad compleja y difícil de administrar, pero también es una ciudad que sabe construir puentes para mantenerse unida”. 

PARECE UN DESTAPE”: HUGO LUNA 

Al término de la presentación de la tercera edición del libro “El Puente de las Damas” y viendo la gran convocatoria que se registró en el auditorio de la Canaco, el Jefe de Gabinete del Gobierno de Guadalajara, Hugo Luna comentó que aquello parecía un destape a la candidatura por la alcaldía de Guadalajara.

Pero lo de la candidatura fue una simple analogía, aunque si lo hubiera dicho con seriedad no faltaría a la razón ya que en el auditorio “Cristóbal de Oñate” había un evidente sobrecupo, se rebasó con mucho la capacidad de las 350 butacas, los pasillos estaban atiborrados con gente de pie, en las áreas laterales que tenían su propia salida, no había lugar para un alfiler y en la explanada de la Cámara de Comercio de Guadalajara se quedaron más de un centenar de personas con ganas de ser testigos de la presentación de libro escrito por el secretario general del Ayuntamiento de Guadalajara, Juan Enrique Pedroza.

Y sobre la tarea a la que se dedican los asistentes, curiosamente no se trataba de gente asidua a la lectura, ni amantes de la historia, tampoco había mucha gente culta que se dedicara a la literatura; quienes mayormente asistieron fueron personajes dedicados a la política, diputados locales y federales, alcaldes, funcionarios de los tres niveles de gobierno y no solo del Partido Movimiento Cuidadano, había uno que otro priísta y un supuesto panista, a quien se le relaciona con ser el artífice del apoyo velado a Enrique Alfaro, Eduardo Rosales Castellanos.

Por cierto Lalo Rosales confesó a qué obedeció su asistencia a la presentación de la tercera edición del libro “El Puente de las Damas”: “Yo no vine como parte de la enorme porra naranja, sino como amigo de Enrique e interesado en el tema”.

Un dato más que bien pudo haber convertido en realidad el comentario de Hugo Luna, se justificó al momento de dar lectura al curriculum del autor, un hombre que sabe todo del ejercicio de la política, que ha desempeñado cargos públicos en todos los niveles, que ha estado demasiado cerca del poder y de los poderosos, abogado, conocedor de la ley y de la trampa y que hoy dice ser un tapatío de cepa pura. 

PARTICIPACIÓN E INFLUENCIA DE LA MUJER

Pero queremos pensar que el fin no era político y que lo de la candidatura pudo haber sido mera especulación, y no queremos pensarlo así porque el tema del libro es suficientemente atractivo para que se hubiera registrado esa cantidad de visitantes o más.

Fernando Topete Dávila, presentador del libro, dijo que El Puente de las Damas reitera la presencia activa de la mujer en nuestra ciudad, desde su fundación, decidida en este sitio por Beatriz Hernández.

Hizo un llamado a detener la pérdida del patrimonio arquitectónico de Guadalajara, “ocuparnos de su conservación y hacer lo que corresponda con lo que actualmente se mantiene en pie”.

Expuso que de acuerdo a un informe del Patronato del Centro Histórico, existen 833 fincas patrimoniales abandonadas, entre ellas 68 en peligro de colapsar, “de ahí que las autoridades de los tres niveles de gobierno unidos con los organismos sociales, colegios de profesionistas, universidades e iniciativa privada debemos reunirnos para analizar la situación patrimonial y jurídica de estos bienes inmuebles así como su estado físico, estructural y de las posibles soluciones arquitectónicas y legales, a fin de trabajar en un proyecto sustentable de rescate al que los empresarios daremos todo nuestro apoyo”.

Especial atención al rescate de la memoria histórica al conjunto conventual de San Francisco, el cual consiste en realizar trabajos arqueológicos para localizar las capillas demolidas en 1860 con el fin de recuperar la memoria histórica y así poner en marcha un programa integral que transforme radicalmente al centro de nuestra ciudad”.

Y remató diciendo el presidente de la Canaco Guadalajara que amar a Guadalajara es conservarla, luchar por ella, trabajar por su desarrollo y recuperar su belleza señorial y moderna a fin de que siga siendo una de las urbes más hermosas de México.

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