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Vive por ellas… y viven por ella: Lupita Ramos (Defensora de los derechos de las mujeres)

Vive por ellas… y viven por ella: Lupita Ramos (Defensora de los derechos de las mujeres)

Feb 11, 2017

 

Por Mario Ávila

«Yo no soy defensora de los derechos humanos de 8 a 4 y después ya no», expresa María Guadalupe Ramos Ponce, quien señala que «sin la figura del feminicidio, los asesinatos de mujeres quedaban invisibilizados entre los homicidios comunes».

 

María Guadalupe Ramos Ponce era apenas una niña cuando conoció a Celia, una chica a la que la golpeaba el esposo; la historia tuvo lugar en el poblado de Santa Cruz de las Flores, en Tlajomulco de Zúñiga, a donde Lupita era llevada con frecuencia por sus padres de visita.

«El esposo la golpeaba y a mí me impresionó mucho, esa fue una de las cosas que me transformaron y me alertaron a que algo tenía que hacer; me impresionaron no sólo por los golpes o por el daño físico, me impresionaba el silencio de la gente de alrededor», recuerda.

Muchos años después, la niña Lupita, ahora convertida en doctora en Derecho, defensora de los derechos humanos de tiempo completo y creadora de la primera investigación seria en el país (hace más de 20 años) sobre el tema del feminicidio, recuerda los hechos como si hubieran pasado apenas ayer.

La simulación era impresionante, cuando llegaba a su casa golpeada y su mamá le decía «y ahora con qué chocaste Celia», y ella respondía: «Con el ropero». Era como un diálogo entre la familia, todo mundo sabía que él la golpeaba, pero todo mundo se callaba y todo mundo tenía las mismas argumentaciones y las mismas bromas.

Ella nunca iba a decir que el marido la golpeaba, y todo mundo sabía que la golpeaba. Y eso era lo impresionante, el silencio, que la gente guarde silencio en estos temas. Ahí yo decidí desde entonces que eso no tenía que callarse, ni tampoco que la violencia se tenía que sufrir en silencio por parte de las mujeres.

Hoy Guadalupe es abogada por la Universidad de Guadalajara, con Maestría en Administración de la Justicia y Seguridad Pública y con Doctorado en Derecho en la Universidad de Oviedo, España. Es madre de dos hijos a los que les heredó el gusto por la defensa de las causas sociales, su hijo estudia Derecho y a la hija que estudia Psicología, ambos en la UdeG.

Realizar una entrevista de semblanza a la doctora Ramos Ponce, resulta un trabajo más que imposible, ya que coherente con su forma de ser, habla lo mínimo de ella misma y se expresa con mucha generosidad cuando de hablar de los demás se trata.

De su lucha personal apenas alcanza a decir: «Estoy convencida de que con estas acciones que hemos realizado, sí hemos prevenido otras violencias, sí hemos prevenido asesinatos y sí hemos logrado, o al menos aquí estamos dando la lucha por el acceso a la justicia».

Explica que no se puede desprender de sí misma, «yo no soy defensora de los derechos humanos de 8 a 4 y después ya no, claro que no, todo el tiempo lo estoy haciendo, veo un comercial y veo una cosa misógina, machista y lo reclamo, escucho un chiste machista en una fiesta y de pronto interrumpo a quien lo está contando y le pido que delante de mí no lo cuente ni se ría… mi actividad es de tiempo completo», sentencia.

Recuerda el caso de Mariana Lima Buendía, un caso que llevaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios, una chica en Chimalhuacán en el 2010 que fue asesinada por el esposo, pero el esposo simuló todo para que pareciera un suicidio y se archivó como un suicidio.

«La mamá nos dijo que no se había suicidado y ella llevó todo el caso, la apoyamos y lo llevamos hasta el final. Se logró que se reabriera y se consignara y el esposo ahorita ya está en la cárcel. Esto es fundamental, no es tan importante lo que hacemos nosotros, sino lo que hace la familia», expuso.

UN ASUNTO DE VIDA O MUERTE

A la doctora Ramos Ponce, investigadora y profesora de la Universidad de Guadalajara, bien podría adjudicársele la maternidad de la iniciativa para tipificar el delito de feminicidio en Jalisco. Todo inició en su investigación de tesis de doctorado, justamente cuando estaba haciendo un análisis del feminicidio en Jalisco, que por cierto es la primera investigación que hay sobre el feminicidio en el estado.

Ramos Ponce hizo un análisis georreferencial y admite que aún la mueve y la conmueve no solo haberlo escrito, haber publicado el libro, doctorarse y ya, sino que ella misma sabía que se tenía que hacer algo más.

«Yo de lo que me di cuenta, es que en todos esos casos el componente que había era el no acceso a la justicia, por eso una de las motivaciones principales que tuve para hacer ya incidencia práctica, ya incidencia en las calles, fue primero promover la tipificación del feminicidio, lo que no se nombra no existe».

«Sin el feminicidio, los asesinatos de mujeres quedaban invisibilizados entre los homicidios comunes, en el delito de tipo penal neutro y no se alcanzaba a ver todo lo que hay detrás de todos los asesinatos de mujeres, que yo lo que encontré en esta base de datos y en este registro que comencé a hacer de todos los asesinatos de mujeres en Jalisco, en todos esos años desde 1997 a la fecha, me di cuenta que había elementos comunes, por ejemplo en muchos de estos casos había el ejercicio del poder, es decir, hombres que las privaban de la vida porque creían que podían hacerlo, porque creían que por ser su esposa, su hermana, su mamá, su novia, alguien con quien tenían una cercanía, y si por alguna razón ella salía del ejercicio de control, decidía matarlas con argumentaciones que van desde el «no me dio e desayunar», «porque se compró una falda» o la causa más frecuente, «porque decidió terminar con la relación».

«Incluso tengo muchos casos de jovencitas agraviadas porque decidieron no iniciar una relación de noviazgo y las matan, eso es absurdo, a quién se le ocurre, o por quién, o quién les hace creer a los hombres que porque esa mujer decidió salir de la relación, ellos son los que toman la determinación de la vida de ellas», planteó.

Y estableció con contundencia: «Todos esos análisis comencé a hacerlos en esta investigación y en ese momento de reflexión creo que se debe hacer algo más, lo primero fue impulsar la tipificación de feminicidio, pero ahora la exigencia debe ser el acceso a la justicia».

El caso de Imelda

Gilberto así se lo dijo a Imelda: «Si no eres mía, no eres de nadie». Esto lo recordó la doctora María Guadalupe Ramos Ponce en la víspera de que se dicte sentencia en un crimen tipificado como parricidio, pero que debe contener una penalidad emblemática, es decir debe darse una sentencia firme y una penalidad sin regateos y con perspectiva de género.

Se trata en concreto del caso del asesinato de la académica de la UdeG, Imelda Josefina Virgen Rodríguez, perpetrado por su esposo Gilberto Enrique Vázquez Cortés. Quien contrató los servicios de David Calzada Ceja o Jaime Escamilla Rodríguez, Sergio Fabián Sánchez Belmonte y Jocelyn Yuviana Calzada Ceja, para realizar el asesinato de su esposa.

En este caso, un grupo de organizaciones defensoras de las mujeres y de los derechos humanos, que han estado cerca de la familia de Imelda, tienen la duda fundada de que la sentencia pueda favorecer al criminal, ya que de manera intempestiva el juez 10 de lo Penal cerró la etapa de instrucción, dejando fuera una prueba que aportaba la parte acusadora, con la que se echaba por tierra un argumento del homicida confeso, en el sentido de que la declaración original donde admitió la comisión del homicidio, se la habían arrancado bajo tortura.

PEOR QUE HACE 20 AÑOS

De la fecha en la que la doctora Ramos Ponce inició su investigación sobre los feminicidios en Jalisco, a la actualidad, Jalisco ha empeorado, según lo advierte la experta que ha sido ya visitadora de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

Ha cambiado mucho el contexto, ha empeorado, antes había un promedio de mujeres asesinadas de 34 por año entre 1997 al 2005; era un contexto en donde no había tanta violencia social, pero el 2006 es el parteaguas en el país, no solo aquí en Jalisco, el crecimiento es exponencial y comienza a rebasar el centenar.

De tal manera —abunda—, que del 2010 a la fecha, rebasamos ya con mucho las 100 mujeres asesinadas por año, entonces sí cambió, cambió el contexto, cambió la incidencia de violencia en Jalisco, ahora hay más violencia, y hay otros tipos de violencia contra las mujeres que antes no las veíamos, en grupos delincuenciales por ejemplo, las ejecuciones de mujeres.

Y asegura que la clave no solo está en integrar a un mayor número de municipios en la Alerta de Género, «por supuesto, hay otros municipios que están en una situación muy grave, como es el caso de Lagos de Moreno, pero el tema no es a cuántos municipios más lo extiendes, la necesidad es que se haga una estrategia adecuada, con una metodología adecuada y que esta impacte en todo el Estado, aún en aquellos municipios que no están en alerta.