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VILLAS PANAMERICANAS: LOS RESPONSABLES DE ROBO Y ECOCIDIO

VILLAS PANAMERICANAS: LOS RESPONSABLES DE ROBO Y ECOCIDIO

Mar 8, 2014

Por Mario Ávila —-
En apego a la legalidad, a la justicia y al respeto a los derechos de tercera generación, entre los que se encuentra el medio ambiente, los 950 departamentos de Villa Bosque, construidos en la zona de El Bajío para albergar a los atletas que tomaron parte en los Juegos Panamericanos del 2011, deben ser demolidos.
Esa es la única opción que ven líderes de opinión, representantes de organizaciones ciudadanas, autoridades involucradas en el viciado proceso de construcción del albergue y jóvenes estudiantes del CUCEA que en un trabajo de investigación profesional han concluido que, “si se habitara, haría más daño que si fuera destruida”.
La primera premisa de la que se debe partir para que los lectores de Conciencia Pública analicen con objetividad el dilema sobre el futuro de una inversión multimillonaria, es que las Villas Panamericanas no son, como mucha gente piensa, una obra institucional o de Gobierno, sino que se trata de un negocio privado realizado por particulares.
Aunque también es cierto que en negocio hay inversión de dinero público, es decir 690 millones de pesos se tomaron del Instituto Promotor de la Vivienda Popular del Estado de Jalisco (Iprovipe) y 320 millones de pesos de los fondos de Pensiones del Estado (dinero de burócratas y maestros).
El “elefante blanco” en el que se convirtió el conjunto habitacional fue una obra en la que se involucró el empresario Francisco Cornejo, uno de los dueños de la empresa Corey, quien era el propietario de 8.72 hectáreas enclavadas en la zona de El Bajío y con ello se asoció con el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 (Copag), en donde ofreció la construcción de un complejo habitacional de 930 departamentos para ponerlos a disposición de los mejores atletas del continente, a cambio de que al término de la competencia deportiva se le permitiera venderlos.
El riesgo lo asumió el empresario a sabiendas de que los dictámenes de uso de suelo de la autoridad municipal de Zapopan en la zona, era preferentemente para áreas verdes, huertos y granjas de muy baja densidad, al grado de que se plantea una habitabilidad sólo de 10 personas por hectárea, cuando la obra realizada elevaría el promedio a 476 habitantes por hectárea.
Es decir, con pleno conocimiento de causa, los inversionistas violaron de manera flagrante el Plan Parcial ZPN-9/15 El Bajío Norte, elemento que fue clave para que el Tribunal Administrativo del Estado de Jalisco ordenara la suspensión de la obra en diciembre de 2009 y en mayo de 2011 a cuatro meses de que iniciaran los Juegos.
Francisco Cornejo Reynoso sólo contó con la promesa del presidente y del director del Copag, Emilio González Márquez y Carlos Andrade Garín, así como de Herbert Taylor Arthur, responsable de las cuatro ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Panamericanos y los Juegos Parapanamericanos Guadalajara 2011.
Y así se la jugó, desde el 2010 inició el proceso de preventa de lo que anunció como: “Departamentos sustentables colindantes con el bosque de la primavera desde $1’051,207, enganche $105,120.70, 12 mensualidades de $10,512.07 y resto con crédito hipotecario contra entrega del departamento en Febrero de 2012!”.
Ya cuando se acercaba la fecha de la competencia deportiva, luego de lo cual consumaría el gran negocio, Francisco Cornejo aumentó el valor de las viviendas y así las ofrecía en las redes sociales, concretamente en el Facebook en septiembre del 2011: “Vive Villa Bosque, ya es una realidad!!!

VILLA BOSQUE Ofrece la mejor inversión inmobiliaria en preventa, con financiamiento directo e hipotecario, departamentos sustentables desde $1’725,000 pesos. Ejemplo: enganche del 15%, mensualmente el 1% abonable al monto final (no es interés) $17,250 y resto con crédito hipotecario contra entrega del departamento, apártalo ya (33)3070-0300 con 14 líneas o escribe info@grupotumeta.com”.
Las Villas Panamericanas fracasaron al causarle graves y penosas incomodidades a los atletas, muchos de los cuales optaron por mudarse a hoteles para evitar los fétidos olores generados una vez que a cinco días del arranque de la competencia colapsó la planta de tratamiento de aguas residuales, porque se rebasó su capacidad.
Los empresarios tardaron un par de meses en reaccionar y lo hicieron el 19 de diciembre del 2011 a través de “reportajes” pagados en el noticiero estelar “Hechos” de TV Azteca, en donde Javier Alatorre se prestó para asegurar que: “Quedó resuelta la polémica que desató la supuesta contaminación de los mantos acuíferos en el complejo habitacional más importante del país”.

LOS ACUERDOS CUPULARES
Vale la pena recordar que a la zona de El Bajío se llegó con la Villa Panamericana, una vez que el proyecto había fracasado en tres escenarios diferentes. Primero fue la zona del Parque Morelos que fue vista con buenos ojos, sobre todo porque con ello se impulsaba el retorno de la habitabilidad en el centro de Guadalajara.
La seriedad del proyecto llevó al Ayuntamiento tapatío a invertir en la compra (a sobreprecio) de una gran número de predios en las inmediaciones del antiguo bosque de La Alameda, sin embargo de manera intempestiva argumentando inviabilidad en el subsuelo, el proyecto abortó luego de que Mario Vázquez Raña, presidente de la (Odepa) descalificó y se mofó del primer cuadro de la capital jalisciense calificándola como “Las ruinas de Cacaxtla”.
Al relevo salió Herbert Taylor, quien encabezó la operación de compra-venta, también a sobreprecio, del predio El Disparate en los linderos de la Barranca de Huentitán, que resultó también inservible a raíz de que reglamentaciones ambientales impedían la habitabilidad.
Un tercer terreno fue adquirido en lo que antes fue el autódromo de los Hermanos Gallo, dentro de la franja de amortiguamiento del bosque de La Primavera en su ingreso por la avenida Mariano Otero, en donde además de la inversión en el terreno se realizó un gasto de 60 millones de pesos en movimiento de tierra para detectar que la zona no era apta para la construcción de la Villa Panamericana.
Fue así como se llegó a El Bajío, una zona de recarga de acuíferos vital para el suministro de agua en el Poniente de la Zona Metropolitana, ya que la zona del Bajío del Arenal comprende la subcuenca Boca de la Arena-El Bajío y la subcuenca Atemajac-Colomos, donde la principal forma de captación de agua es mediante la filtración.
Y es así como tres años después de que los edificios de Villa Bosque se mantienen deshabitados como un monumento al abuso, a la prepotencia y al daño ambiental, el empresario Francisco Cornejo retoma el tema, abre las puertas del inmueble, pide que se utilice la obra y se muestra disponible para negociar con el Gobierno del Estado el cambio de uso en el inmueble, a cambio del pago del 25 por ciento del valor de la infraestructura y del valor del terreno.
Y como siguiendo una partitura, el gobernador del Estado, Jorge Aristóteles Sandoval responde de inmediato y advierte que las Villas Panamericanas no serán demolidas. Admitió sin titubear: “Sí, se descartaría la demolición. Lo que podemos ver es qué alternativas de uso le vamos a dar a las distintas propuestas que se han generado y escuchar también a los especialistas que están analizando el entorno del problema”.
Admitió que ha tenido pláticas con el empresario: “Hemos estado en diálogo, efectivamente en este momento no se tiene el recurso como para dar la aportación de ese 25 por ciento que se le debe al desarrollador, al constructor, pero podemos ver alternativas de solución conjuntas para aprovechar esa inversión en un servicio y poder recuperar poco a poco el dinero, además de garantizar la inversión que hizo el Gobierno del Estado, que es recurso público, el interés sobre todo del Gobierno del Estado es ver cómo protegemos, si garantizamos la inversión y cómo generamos alternativas para que el destino final sea compatible con el entorno y el vocacionamiento que se pueda permitir en estas áreas”.
Y abundó: “Es del conocimiento público los problemas que se vienen heredando en todo este complejo; de las deficiencias que se tienen sobre todo para el vocacionamiento en materia de vivienda que pudiera generar un impacto, sobre todo en esta franja de amortiguamiento ambiental. Si bien se está revisando y coincidiendo que tiene criterios que respetan el entorno, se debe orientar el apoyo o el destino final de las villas primero, para garantizar la inversión millonaria que hizo el Gobierno del Estado; segundo, que el destino final sea compatible con el entorno, y tercero que pueda haber una recuperación que es la garantía de los recursos que se invirtieron de que se vaya recuperando”.
Un punto relevante que quedaría en el aire, de consumarse la salvación de Villa Bosque, es si con ello quedarían salvados también de toda acción ilegal los funcionarios que se involucraron en un negocio privado con dinero público, desviando el origen para el que los recursos estaban destinados, lo que en terreno jurídico se llama peculado.