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Acuerdan diputados revisar y evaluar el desempeño de la ASEJ

Acuerdan diputados revisar y evaluar el desempeño de la ASEJ

Feb 7, 2016

Aunque desde 2009 se tenía la atribución para una posible revisión de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco, presidida por Alonso Godoy, nunca se había solicitado. La situación cambió en la presente semana en la que por unanimidad se avaló el acuerdo que no es un asunto menor, a decir del diputado Augusto Valencia.

El acuerdo ocurre en el año que termina el periodo para el que fue nombrado Alonso Godoy y con una pregunta fundamental: quién lo auditará considerando que se trata del auditor, que es único autorizado, y una auditoría externa no es vinculante, tema que parece que olvidaron los diputados, a menos que lo que busquen sea sólo jalar los reflectores con un tema polémico desde la creación de las nuevas facultades de la ASEJ.

Y es que «el acuerdo no parte de una presunción de malos manejos, pero sí para tener una explicación mayor del auditor», precisa el diputado Augusto Valencia.

«Se aprobó un acuerdo en la Comisión de Vigilancia por unanimidad, una atribución que se tiene desde el año 2009 y que nadie había solicitado, por fin se logra un acuerdo político para que se inicie una revisión por parte de esta comisión colegiada al desempeño del auditor que no es un asunto menor», destacó el legislador Vocal de la Comisión de Vigilancia.

 

La iniciativa

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En entrevista concedida a Conciencia al Aire, el Diputado Valencia López expresó que solicitó a la comisión que se instruyera al órgano técnico para efecto de llevar a cabo una auditoría, por lo que el presidente de la misma, Hugo René Ruiz Esparza, junto con los demás integrantes determinaron llevar un acuerdo para una revisión completa en el caso.

«Una revisión contable de los estados financieros y hacer una evaluación del desempeño que es la parte importante de lo que se aprobó, no solamente es que nos digan cuánto ha gastado y en qué lo gastó, sino que ese dinero esté funcionando para las funciones de la auditoría y lo que la ley le obliga a hacer, es un tema inédito.

Me llama la atención que no se haya solicitado antes, desde el 2009 a la fecha, y se abre la oportunidad de hacer un análisis sobre el modelo de fiscalización para al momento de armonizar las reglas y leyes en esta lógica del combate a la corrupción, veamos si podemos modificar el tipo de fiscalización que hay en Jalisco que desde mi perspectiva ha generado mayor corrupción en el uso del dinero público».

 

En búsqueda de explicaciones

Alonso Godoy

De entrada, el legislador de Movimiento Ciudadano expresó que no parten con una presunción de malos manejos, pero sí con la intención de aclarar ciertos temas polémicos que trascendieron en los medios de comunicación en los cuales se vio envuelto el auditor Alonso Godoy.

«El acuerdo no parte de una presunción de malos manejos, por lo menos eso no se habló en la comisión, en lo particular el seguimiento que le he dado a la auditoría y al desempeño del auditor actual sí he visto una serie de momentos que los medios de comunicación han difundido que tienen que tener una explicación mayor, por ejemplo el cobro de un bono de cerca de 10 millones de pesos por parte del auditor justificando el cobro por un acuerdo del Congreso del Estado es algo que se puede revisar, el recurso público que para este año serán casi 300 millones de pesos también tendrán que dar una explicación sobre el incremento de la nómina en los últimos años, el cambio de instalaciones, recuerdo cuando el ente fiscalizador tenía un espacio de no más de 100 metros cuadrados y ahora es todo un edificio de lujo con cristales que desde la compra del predio se tendrá que valorar si realmente están dentro de las atribuciones del ente de fiscalización comprar un edificio de esta naturaleza».

Agrega que «hay hechos evidentes que nos permiten presumir que podemos revisar posibles conductas inadecuadas en el ejercicio del recurso público, me preguntaban que si todo mundo le tenía miedo al auditor porque todos los diputados han sido alcaldes y luego los vayan a golpear en el terreno de lo político, el hecho que varios alcaldes sean diputados no genera distorsión porque hay un contrapeso, si antes la auditoría tenía el pie sobre el pescuezo de quienes manejan recursos públicos, hoy quienes manejaron recursos públicos podrán verificar que el dinero que se aprueba año con año se ha utilizado de manera adecuada, entonces creo que pone la cancha pareja, había incertidumbre, se logró que fuera por unanimidad, vamos a ver qué encontramos en la auditoría, porque hoy día ni la nómina completa con perfiles de las personas está en las páginas de internet».

—No saben por dónde buscarle, ¿tirarán un petardazo al aire?

—Todas las revisiones tanto de la auditoría como de cualquier órgano de control comienzan con una revisión contable y después se van revisando los manuales de actuación, los proyectos de presupuesto y una serie de acciones que la propia ley marca, hay una percepción de corrupción producto de la falta de fiscalización.

—¿Culpa de quién es esa percepción de corrupción?

«Serán culpas compartidas, tanto de quienes utilizan los recursos públicos, no hay culpabilidad en relación a la atribución, simplemente desde 2009 nadie quería ejercer la atribución, quienes aprueban las cuentas públicas se verá cuál es el grado de complicidad, a mí me tocó padecer la intervención de la auditoría al manejo de recursos públicos cuando estuve en el Instituto de Transparencia, es una actitud amenazante, para fastidiar», puntualizó.

Incómodo por siempre

El auditor del estado Alonso Godoy Pelayo. foto: Arturo Campos Cedillo.

Su llegada como auditor del Estado no fue bien vista porque dijeron se trató de un reparto de cuotas y su trabajo posterior sólo dejó en claro que el «lavado» de cuentas públicas sería la constante y al parecer no se equivocaron. Luego, la construcción de un moderno edificio para la Auditoría Superior del Estado y un manejo que se ha considerado oscuro en la aplicación de recursos, enturbió más el agua en la que se ahoga el responsable de revisar el gasto público.

Es Alonso Godoy Pelayo, quien desde 2009 es el auditor de Jalisco y que conforme pasó el tiempo, ganó mayores libertades y autonomía en su trabajo gracias a un nuevo marco de fiscalización para Jalisco, pero proporcionalmente creció una sombra de duda sobre la eficiencia y limpieza de la revisión de cuentas, que le generó un permanente bloque de inconformes que nada pudieron hacerle, pues la red de complicidades que se teje desde el poder le permitió capotear todos los temporales en su contra y ahora está a sólo unos meses de irse, de dejar por fin el cargo.

El auditor de Jalisco es el mejor pagado del país, pues mensualmente su nómina asciende a $186,001.72 (más que el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval), eso cuando menos hasta el último día de 2015, porque de este año nada se sabe, la opacidad de la Auditoría Superior de Jalisco es tanta, que no han publicado ninguna nómina correspondiente a 2016.

La honestidad de Alonso Godoy fue puesta en duda desde su llegada, ya que se dijo, aunque nunca se demostró, que había hecho acuerdos para su designación y eso le provocó enfrentar un largo juicio en donde uno de los que competían por el cargo, Héctor Romero Fierro, interpusiera recursos legales en contra del nombramiento, sin que lo lograra anularlo.

Y mientras peleaba su nombramiento en los tribunales, se le descubrió un sucio negocio que le permitió llevarse a la bolsa 9.8 millones de pesos él y cinco millones más su suegro Alfredo Vargas Padilla, sin justificación alguna, al menos una convincente, pues tanto Godoy como los diputados que le dieron el dinero y quienes lo defendieron, balbuceaban que eran producto de vacaciones no devengadas, bonos no cobrados y compensaciones que le adeudaban.

La sede de la Auditoría

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Otro de los grandes escándalos de Alonso Godoy, lo fue la construcción del edificio sede de la Auditoría Superior, puesto que se realizó de manera directa por la dependencia, sin verificación, sin control alguno de las áreas especializadas, lo que permitiera un gasto poco transparente.

De acuerdo a la información de la misma Auditoría Superior, se gastaron 318.2 millones de pesos en el edificio; de ellos, 69.5 millones de pesos destinados a la adquisición del terreno a Inmobile Andare, cuando la empresa lo había comprado en apenas 39 millones de pesos, unos meses atrás y además, se compró embargado. Luego se adjudicó la elaboración del proyecto ejecutivo a TEI Construcción, propiedad de José Susumo Azano, por $17.9 millones de pesos y la obra quedó en manos de Pared Urbana, con un costo de 230.3 millones de pesos.

 

Las otras compras

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Además de la obra tuvieron que comprarse muebles y equipo para el edificio, por lo que se hicieron licitaciones para la adjudicación de un contrato por $9’358,788.41 para amueblar oficinas a la empresa Moblexel y uno más por $489,354.46 para cortinas y/o persianas, a la empresa Especialistas en Cortinas Enrollables de Occidente.

Aunque siempre dijo que todo fue claro, transparente y legal, nunca dio cuentas al Congreso de Jalisco.

Para ir a la par del nuevo edificio, el auditor decidió cambiar la flota vehicular al servicio de la Auditoría y pasó del uso de autos compactos, a lujosas camionetas Toyota de 320 mil pesos cada una, con los mejores adelantos tecnológicos; dos de las unidades se compraron con recursos federales: «No estamos casados con una marca, nosotros lo que hacemos es una propuesta a la Federación… Nos dijeron que los costos de mantenimiento y de gasolina serán menores» y desde entonces sus funcionarios viajan en camionetas de lujo y en total lleva adquiridos 65 automóviles nuevos, curiosamente 37 de ellos son de una misma marca.

 

El pleito judicial por la permanencia

Desde su llegada al cargo, Alonso Godoy tuvo problemas. Al ser designado en la LVIII Legislatura, la que se considera la más corrupta de Jalisco (y muchos de sus integrantes están de regreso en la LXI), su designación fue impugnada por otro de los que pretendían el cargo.

— Es nombrado en 2009 como auditor superior Alonso Godoy Pelayo, en donde se establece que la evaluación de candidatos fue irregular, porque no lo hicieron instituciones educativas como lo decía la convocatoria.

— Por ello, otro suspirante, Héctor Romero Fierro, inició un juicio de amparo que gana en primera instancia y el Juez Primero de Distrito en materia Administrativa ordena al Congreso de Jalisco reponer el proceso de selección.

— Ante el fallo del juzgador, Alonso Godoy impugna el amparo y gana, alegando que nunca fue tomado en cuenta en el proceso, siendo un tercer afectado y entonces, la nueva orden es reponer el juicio inicial y que en la audiencia constitucional se considere al quejoso; pero el fallo es el mismo, que el Congreso haga bien la elección.

— Otra vez impugna Godoy Pelayo diciendo que el Congreso de Jalisco es soberano, la II Sala de la Suprema Corte entra a conocer el caso y decide que sí es procedente el amparo.

— Y Alonso Godoy presenta un nuevo recurso, pelea el fallo de la II Sala y la Corte decide revocar el amparo y se acaba el juicio, era entonces abril de 2014.