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Conferencia de Sergio García Ramírez: “México sigue siendo un pueblo con hambre y sed de justicia”; construyamos un sistema penal digno de los nuevos tiempos

Conferencia de Sergio García Ramírez: “México sigue siendo un pueblo con hambre y sed de justicia”;  construyamos un sistema penal digno de los nuevos tiempos

Nov 12, 2017

Por Diego Morales //

México es un pueblo con hambre de sed y justicia, por tanto es importante redoblar los estudios y los esfuerzos por construir un sistema de justicia penal digno para los nuevos tiempos de la nación, expresó en su Conferencia Magistral denominada “El Nuevo Sistema de Justicia Penal en México”, el doctor Sergio García Ramírez.

En la charla que se llevó a cabo en las instalaciones del Colegio de Jalisco, el conferencista señaló la importancia de entender que la seguridad pública está vinculada con la justicia penal, pero que no son uno solo, y se debe ponderar como un núcleo de las tareas que tiene un estado.

Para quien fuera Procurador General de la República con Miguel de la Madrid y Secretario del Trabajo con José López Portillo, el reto de construir un sistema de justicia penal acorde a las necesidades de la nación ha tenido un bagaje contemporáneo importante, siendo el último paso la reforma constitucional en materia penal del año 2008.

“Tenemos un gran reto, estamos a diez años de la gran reforma constitucional que sembró la esperanza y vale la pena saber si esa esperanza fue satisfecha, en todo caso sigue siendo una asignatura pendiente. En 1993, se instaló en nuestra constitución un término que no existía, la delincuencia organizada; en 1994 el concepto de seguridad pública ascendió en la constitución; en 1996, se dictó una ley que cambió el rumbo de la legislación mexicana, la ley federal contra la delincuencia organizada, una huella muy oscura que sigue presente en algunos textos constitucionales”.

Subraya: “La gran pregunta es, ¿éxito o frustración?, ¿realización o déficit?, creo que la respuesta está en todos, cuestionando, levantando la voz, en procuración de seguridad y de justicia penal. Las preguntas básicas que se formulan, hacía dónde va el sistema penal, hacia dónde va el estado, hacia dónde vamos los ciudadanos que tenemos en este sistema penal la garantía de nuestros bienes preciados, se encuentra en esa delicada frontera de intenciones, por una parte proteger y por otra detener, son las preguntas que debemos hacernos”.

Haciendo referencia a grandes pensadores de la filosofía penal quienes han destacado con sus ideas progresistas y reformadoras de los siglos 17 y 18, que permitieron nutrir el nuevo estado de derecho, García Ramírez afirmó que nada interesa más a una nación que la legislación penal, que es la más compleja y difícil de lograr con rectitud.

“Hay una serie de decisiones penales fundamentales que debe adoptar un estado y una sociedad para su legislación y para construir su sistema penal, la primera, la más obvia, es para qué sirve un sistema penal, si estamos construyendo un sistema penal, si queremos evolucionar es natural preguntarnos haciendo un alto en el camino para qué sirve, el que queremos para nosotros, no cualquier sistema penal. Es un tema de gobernabilidad democrática, que el Estado debe enarbolar como la primera de sus atenciones, o podría administrar con prudencia cuando ya no tiene otros elementos para regular la conducta de la sociedad. Mi respuesta es que queremos un sistema penal mínimo, no máximo”.

CÓMO CONSTRUIR EL SISTEMA PENAL

Para el político y abogado mexicano Sergio García Ramírez, de nada sirve sustituir otras expresiones de justicia, libertad, y seguridad humana, si la gran pregunta a resolver es cómo construir la legislación penal sustantiva, a lo cual refirió.

“Cómo vamos a construir nuestra legislación penal sustantiva, sabemos todos, que nuestros códigos incluyen tipos penales, descripciones que quebrantan los bienes jurídicos primordiales, las que más lastiman a la sociedad, a veces caemos en el error de convertir cualquier conducta ilícita en un tipo penal, de pronto el escándalo nos invade y plantea reformar la conducta penal, de esta suerte ha tenido un crecimiento desmesurado, estamos saturados de tipos penales cuya proliferación no satisface la justicia mexicana”.

En primera instancia, la identidad del delincuente: “A quién considerar como delincuente, al diferente, al discrepante, al disidente, o solamente a aquel personaje que más agravia y trastorna la paz de la sociedad y los bienes jurídicos colectivos. En los últimos años, se ha puesto de moda de hablar del derecho penal del enemigo, que tiene muchas versiones, lo que se pretende es dividir el universo de los infractores en dos, uno de los ciudadanos infractores y el otro de los enemigos de la sociedad que deben ser eliminados física o socialmente porque son irrecuperables, es el derecho penal del enemigo”.

También, la reinserción social: “yo casi lo leo como leo readaptación social, se readapta a alguien que se quiere reinsertar. Bueno, estamos realmente llevando adelante un régimen en nuestro sistema penal de reinserción social, es la pregunta, nuestras instituciones obedecen a un proyecto moral, político, de reinserción social, caben suponer que se podrá la reinserción con penas de 120 años, o de 60, de 50, eso es cadena perpetua. Hay desmesura”.

Y cómo la última de las preguntas, subrayó cómo formular las cuestiones a ejecutar las consecuencias del delito: “Cómo vamos a ejecutar las penas y medidas de seguridad que aplicamos a quien comete un delito. En la pena más socorrida de todas que es la pena privativa de libertad, algunas sociedades se han liberado pero lo cierto es que la nuestra sigue optando por la pena privativa de libertad”.

Bajo estos conceptos, el doctor García Ramírez aseveró que el sistema que se está construyendo procura la verdad, el esclarecimiento de los hechos, pero muchos casos se satisfacen con verdad negociada, con un acuerdo entre el estado poderoso y el delincuente atemorizado.

“Hemos dicho que cultivamos el juicio oral, no es así, está instalado sobre las salidas internas que son todo menos juicio oral. Cuál es la misión del juez, bueno, ser el espectador del proceso, escuchar a las partes, discutir, argumentar, o interesarse por la verdad, intentar el conocimiento de los hechos a través de promociones probatorias, no es un juez inquisidor como en los viejos tiempos, pero sí un juez que vaya más allá de la neutralidad, de un árbitro que contempla y no procura la verdad, el juzgador debe cumplir un papel dinámico o atenerse a que las partes convengan”.

Resaltó la implementación de la gran reforma constitucional de 2008 en el sistema penal mexicano, que adopta la cultura anglosajona, con sus virtudes, sus carencias.

“En 2008, después de una serie importante de reformas constitucionales hicimos la gran reforma del sistema penal mexicano. México se incluyó en la marcha triunfal del sistema anglosajón, que no digo que carezca de beneficios, de virtudes, no lo insinúo siquiera, es producto de una cultura distinta. Lo cierto es que en 2008 recogimos en algunas de nuestras fórmulas y en nuestro código nacional de procedimientos penales muchas enseñanzas del norte, hemos acomodado nuestro proceso al anglosajón, con sus virtudes y sus deficiencias”.

Para cerrar con su conferencia magistral, el doctor Sergio García Ramírez, expresó que México sigue teniendo un pueblo con hambre de sed y justicia, y por tanto, vale la pena esforzarse todos en conjunto por otorgarle al país el sistema de justicia penal adecuado a los nuevos tiempos de la nación.

“México es un país con hambre de sed y justicia, no se ha saciado ni remotamente, por tanto vale la pena seguir en nuestros esfuerzos de estudio, de señalamiento y de tarea de construcción del nuevo sistema penal, que es una expresión importante del estado de derecho, de los derechos de los ciudadanos, nadie puede decir que nunca tendrá que enfrentarse al sistema penal, por tanto construyamos un sistema de justicia penal que sea digno para los nuevos tiempos que queremos para la nación”, puntualizó.