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«CUANDO ME LLEGA UNA INFORMACIÓN SIEMPRE LA CONTRASTO»: DON ROBERTO

«CUANDO ME LLEGA UNA INFORMACIÓN SIEMPRE LA CONTRASTO»: DON ROBERTO

May 2, 2015

Entre familiares, amigos, deportistas, artistas de la farándula y periodistas, se hizo la presentación del libro «La Voz Bravía» de Roberto Guerrero Ayala, un deleite en la vida de este cronista deportivo, único en el mundo en su haber con trece mundiales de futbol, 35 años de cronista taurino y más de 50 de rincón bohemio, en un evento celebrado en el auditorio de la UTEG.

De qué se trata el periodismo, de siempre dudar, de preguntar, de documentarse, de sentir pasión por la información y tener la capacidad de transmitirla de la mejor manera al público, enfatiza don Roberto Guerrero Ayala, un apasionado del deporte quien siempre llevó un estricto código de ética que no aprendió en la Universidad.

A propósito del periodismo exprés de hoy, que lo permiten a gran velocidad las redes sociales, don Roberto nos da una lección de periodismo cuando nos comparte su anecdotario:

«Cuando me llega una información, siempre la contrasto. Hace muchos años en la Plaza de Toros Nuevo Progreso llegó una persona y me aseguró que había muerto Conchita Cintrón (rejoneadora peruana nacida y en Chile). Ella vivía en Portugal y yo tenía su teléfono, así que decidí llamar a su casa para ver si era verdad; fue la misma Conchita la que me contestó».

«Me gusta el internet, es una herramienta estupenda para nuestra actividad, cuando hago mis programas musicales o deportivos me facilita mucho el trabajo, aunque a pesar de todo, mi gran guía es mi amigo Alfredo Crespo, mi asesor en temas musicales, quien tiene una memoria increíble y me habla a la radio cuando tengo una duda», señala el viejo bucanero de los medios, quien trabajó con los teletipos».

«Suelo revisar periódicos de otros países: de España, el Marca y As; de Argentina, Olé; de Brasil entro a O´Globo y también leo al Corriere dello Sport de Italia y en la información de México atiendo las webs del Universal, Excélsior o la Afición, son buenas, las califica el experto deportivo».

Pero también no todo es miel sobre hojuelas. Refiere que como cualquier profesional ha cometido errores:

«Un día, el Zamora jugaba en Veracruz y yo tenía qué llamar desde la cabina de la estación a la cabina que transmitía desde Veracruz para preguntarle al operador cómo iba el partido. Hasta el minuto 42 del segundo tiempo, el Veracruz ganaba 3–1, así que dije al aire que el Zamora había perdido…pero después me enteré que el Zamora le había dado la vuelta en el último minuto y ganó 4–3. Me disculpé al día siguiente».

Relata, entre otras cosas, que le ha tocado vivir fenómenos inexplicables. «Desde chico me enteré del caso Roswell en Estados Unidos y compré libros al respecto. En la W tuve un programa de radio durante seis años, ¿Existen los ovnis?, en el que participaba también Jaime Maussan; soy católico, pero no fanático y trato de ver el mundo con objetividad».

«Me parece inaudito que Dios haya creado vida en este méndigo planeta. He sido testigo presencial de estos objetos, nunca sabré exactamente qué son, pero los he visto. Tuvimos la visita del “Estigmatizado” italiano Giorgio Bongiovanni, un ser extraordinario que me dejó honda huella con sus enseñanzas, alrededor de todo lo que deberíamos hacer los seres humanos para vivir como hermanos. Fue una gran experiencia que nunca olvidaré».

«En 1966, un mes después del mundial de Inglaterra, el «Inmortal» pasó una noche poco agradable en el edificio de la XEGT, una estación de Zamora en la que laboraba. Mi programa duraba de 10 a 12 y después se cerraba la oficina. Ahí trabajaba un velador que sufría de asma y nos ayudaba a hacer el aseo de la cabina. Ese día entré a la cabina y comencé a escuchar el ronquido característico de don Emilio, quien entró a la cabina, limpió y me preguntó cosas del viaje; le dije que todo había salido bien».

«Varios días después me enteré que al día siguiente de mi partida a Inglaterra le dio un ataque de asma en la cabina y murió ahí mismo. Hay gente que dice que cuando ves a un muerto se siente frío, pero ese día lo vi como siempre, no noté nada distinto, hablé con él pero no sentí miedo. Cualquier ruido me asustaba, hasta que decidí rezar y ya no volví a ver, ni a escuchar nada».

En el 2008 le otorgaron a don Roberto Guerrero el Premio «Enrique Llanes», en el Teatro de la Ciudad, a lo mejor de la radio nacional. «Cuando comenzó hablar el Perro (Bermúdez), lloró y me contagió, ese día se me quebró la voz».

«Un año después me tocó ir a Culiacán a transmitir un partido de los Dorados, cuando jugaba Pepe Guardiola, al final del juego nos fuimos a comer a un lugar llamado La Cantina y el campeón Julio César Chávez iba con unos amigos, me reconoció y me dijo: ¡Quihubo llorón!, me dio un abrazo y luego nos mandó una botella de tequila».

Las historias van y vienen en el libro de don Roberto, quien tuvo a su lado a grandes figuras del deporte y del espectáculo internacional.