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El estado de Israel se instala en la Casa Blanca

El estado de Israel se instala en la Casa Blanca

Nov 26, 2016

Ramón Alberto Garza. El director de Reporte Indigo dice convencido que «el Estado de Israel se instala en la Casa Blanca, sobran los qué dirán que puede ser una exageración, pero los hechos apuntan a que la sorpresiva victoria de Donald Trump no es ajena al apoyo que poderosos miembros del Estado de Israel le dieron al magnate inmobiliario».

 

 

LOS FUERTES ALIADOS DE TRUMP

Sheldon Adelson. El hombre más rico de Estados Unidos con una fortuna estimada en los 34 mil millones de dólares, dueño de Casinos Venetian y Sands.

Rupert Murdoch. El magnate global de los medios de comunicación, quien además de su capital puso sobre la mesa a los influyentes Fox News y The Wall Street Journal.

Benjamin Netanyahu. El primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, amigo personalísimo de Adelson y Murdoch en la búsqueda de algo que parecía imposible: convertir a Trump en Presidente de los Estados Unidos para acelerar una solución definitiva al conflicto árabe-israelí.

La llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos podría dar un vuelco en el rumbo del llamado Nuevo Orden Mundial que los dueños del imperio están impulsando. Sin embargo, el mundo tiene dueños y el magnate por más poder económico y persuasivo que pudiera ser, ha construido alianzas poderosas que pueden explicar cómo fue que derrotó al llamado establishment que representó Hillary Clinton.

¿Qué pasó el pasado 8 de noviembre en Estados Unidos? ¿Quién gana con Donald Trump? ¿Realmente pierde el establishment? ¿Surgirá un nuevo poder en Estados Unidos con Donald Trump? ¿Cuál es la mano que mece la cuna?

Más allá de la teoría de la conspiración que alguien pudiera presentar como un elemento de descalificación, es innegable el gran poder que tiene la Comunidad Judía en Estados Unidos y sus tentáculos en el mundo. Washington invariablemente es el gran aliado que tiene Israel y se entrelazan los intereses en el Medio Oriente en razón del poder económico del petróleo.

 

 

EL PODER JUDÍO CON TRUMP

El periodista mexicano Ramón Alberto Garza, quien fuera director del diario El Norte de Monterrey, fundador de El Reforma y director general de El Reforma y de El Universal y actualmente director de Reporte Indigo, es un periodista con fama de informado.

Al respecto en un audio que circula en internet, razona y afirma lo siguiente: «Si alguien me pidiera escribir un titular que resumiera lo que pasó el 8 de noviembre en los Estados Unidos, el mío sería: «El Estado de Israel se instala en la Casa Blanca (…) Sobran los qué dirán que puede ser una exageración pero los hechos apuntan a que la sorpresiva victoria de Donald Trump no es ajena al apoyo que poderosos miembros del Estado de Israel le dieron al magnate inmobiliario».

«Para nadie es un secreto que desde hace algunos años los israelíes se sentían poco cómodos con la relación que tenían con el presidente Barack Obama y su consejero Bill Clinton en el sensible tema del conflicto entre Israel y Palestina. Algunos de los más poderosos intereses de la Comunidad Judía Internacional exigían una posición más contundente de Obama y Clinton, no sólo con los palestinos y Hamas, sino con el amenazante Estado islámico de Siria e Irak, los famosos ISIS».

«Pero esos líderes de Israel no encontraban en los demócratas las respuestas que esperaban, los sentían tibios frente a las exigencias y amenazas de los musulmanes y su brazo terrorista radical. Por eso se dibujó que detrás de la candidatura de Trump se bordó un triunvirato de poderosos que impulsaron al republicano, todo bajo la promesa de que el magnate inmobiliario sí pondría un hasta aquí a las amenazas y haría valer una solución definitiva al ancestral y doloroso conflicto».

«Fue así como apareció el apoyo de Sheldon Adelson, el hombre más rico de Estados Unidos con una fortuna estimada en los 34 mil millones de dólares, dueño de Casinos Venetian y Sands, además de las multimillonarias inversiones en China y Singapur, Adelson posee también fuertes intereses en medios de comunicación de Israel».

«A Adelson se le sumó Rupert Murdoch, el magnate global de los medios de comunicación, quien además de su capital puso sobre la mesa a los influyentes Fox News y The Wall Street Journal y con ellos codo a codo el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, amigo personalísimo de Adelson y Murdoch en la búsqueda de algo que parecía imposible: convertir a Trump en presidente de los Estados Unidos para acelerar una solución definitiva al conflicto árabe-israelí (…) No es gratuito que Netanyahu se convirtiera en el primerísimo Jefe de Estado en declarar, «el Presidente electo Trump es un verdadero amigo de Israel y estoy deseando trabajar con él para avanzar en la seguridad, la estabilidad y la paz en nuestra región».

«Por eso vimos a un Trump en campaña insistentemente acusando a Obama y a los Clinton de ser los creadores de ISIS, el brazo terrorista de árabes y musulmanes, porque los intereses del llamado establishment norteamericano, terminaron atrapados entre los capitales de la influyente comunidad judía y los intereses petroleros pero también financieros de los árabes».

«Con el arribo de Trump a la Casa Blanca, amigos de la Comunidad Israelí como Adelson, Murdoch y Netanyahu, harán valer su definitivo y crucial apoyo para ser que lo imposible se convirtiera en una sorpresiva realidad. A partir de esa óptica imaginen los días de trueno que se avecinan. El muro y los mexicanos podríamos quedar en el olvido».

Y en efecto, las alianzas de Estados Unidos se replantearán, como el propio Trump lo ha señalado, apuntalando los intereses de Israel en el Medio Oriente, por lo que la guerra podría regresar a aquella región, como un instrumento de poder, como sucedió durante el gobierno de George Bush hijo, cuyo gobierno impulsó el derrocamiento en Irak y llevado a la horca en 2006, acusado de crímenes contra la humanidad.

El Gobierno de Estados Unidos, de la misma forma, impulsaría la caída del presidente de Libia, Muamar Gadafi, cuya muerte, después de su derrocamiento, sucedió el 20 de octubre de 2011 durante el final de la batalla de Sirte.

El objetivo final en estos casos fue el control del petróleo, que es otro de los grandes intereses que tiene el Gobierno de Estados Unidos en el Medio Oriente.