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EL GRAN GANADOR SE LLAMA PAN Y RICARDO ANAYA

EL GRAN GANADOR SE LLAMA PAN Y RICARDO ANAYA

Jun 12, 2016

El pasado domingo 5 de junio se realizaron elecciones para renovar doce gubernaturas en sendos estados y sus respectivos congresos y ayuntamientos (con la excepción de Puebla, donde solo se votó para gobernador); la asamblea constituyente de la Ciudad de México; y las diputaciones y ayuntamientos de Baja California. Los resultados en la jornada presentan un corte de caja respecto a la valoración de los electores hacia los partidos políticos que contenderán en la elección presidencial 2018. También es un reacomodo de fuerzas entre actores políticos y los propios partidos de cara a dicho proceso. ¿Quién ganó y quién perdió? Va un recuento enteramente personal.

 

Los Ganadores

El PAN

PAN Fb

Ni siquiera en los mejores años de Acción Nacional, cuando durante doce años gobernó la República, tuvo tantos gobiernos estatales como los que tendrá tras estos comicios. Acción Nacional llegó al 5 de junio gobernando entre cinco y siete estados, según se cuente (Baja California, Baja California Sur, Guanajuato, Puebla y Querétaro; Sinaloa y Oaxaca en alianza con otros partidos); a partir del domingo habrá de gobernar en once.

Aún más importante: hay ya una revaloración de la marca de partido a los ojos de la sociedad y una inyección de entusiasmo a sus militantes. El PAN no había logrado sacudirse cierta aura de perdedor desde que Josefina Vázquez Mota se cayó al tercer lugar en las presidenciales de 2012.

En 2015 perdió siete de nueve elecciones a gobernador, si bien ganó en dos (Baja California Sur y Querétaro; el PRD ganó Michoacán, el independiente Jaime Rodríguez, Nuevo León; y el PRI las cinco restantes, Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí y Sonora). De allí, el PAN pasó a ganar siete de los doce gobiernos en disputa este año (Aguascalientes, Chihuahua y Tamaulipas, con candidatos postulados únicamente por el PAN; Puebla, junto con Nueva Alianza, PT y otros partidos minoritarios; Durango, Quintana Roo y Veracruz en alianza con el PRD).

Lo que los resultados nos enseñan es que el PAN ya logró resarcirse del voto de castigo que por el desgaste de gobernar los ciudadanos le endosaron. Vuelve a ser el receptáculo primario del voto de castigo a los gobiernos, sobre todo si se trata de gobiernos priistas. Ese fue el caso en Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz. Después de todo, se trata del segundo partido más antiguo del país, con una larga tradición de oposición al PRI. Y el 2018 la elección seguramente será un referéndum respecto a la permanencia del tricolor en la presidencia.

No hay duda: el PAN ha recuperado su categoría de contendiente de primera línea.
Ricardo Anaya, presidente del PAN

PAN fb

Es el estratega de la victoria. Las dotes políticas de Anaya no deben ser minimizadas. Jugó una estrategia dual: experimentó la alianza con el PRD, por lo demás con éxito, en estados que jamás habían sido gobernados por otro partido diferente al PRI (Veracruz, Quintana Roo y Durango); Tamaulipas, que estaba en ese supuesto, la ganó solo. Además jugó con el partido sin alianzas, y recuperó Chihuahua, que el PAN gobernó con Francisco Barrio en 1992–1998, así como Aguascalientes, que gobernó desde 1998 hasta el 2010, cuando pierde con el PRI. Le respetó al gobernador panista Rafael Moreno Valle su liderazgo en Puebla, con resultados favorables.

Le ha apostado a su reiterada presencia en los anuncios televisivos del PAN para posicionarse entre el electorado nacional, en el límite de la legislación electoral. A través de ellos, logró también adueñarse del discurso anticorrupción, en los tiempos de la Casa Blanca del presidente Peña.

Dentro de su partido, logró trascender el eje Calderón-Madero que hasta su gestión había dividido al panismo. Logró sumar a cuadros de peso en la historia contemporánea del partido como Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel. Su apuesta por Javier Corral, un panista respetado no alineado con ningún grupo interno, va en esta ruta de reencuentro del PAN consigo mismo. Es importante subrayar que ningún proceso interno del PAN se abrió a la elección de militantes. Todas las candidaturas fueron designaciones de Anaya. Este es su triunfo.

Hasta antes del 5 de junio, los principales aspirantes a la candidatura presidencial del blanquiazul eran Margarita Zavala y Moreno Valle. Independientemente de sus intenciones —el exgobernador Ramírez Acuña asegura a Conciencia Pública que Anaya no va por la presidencia; el propio Ramírez dice querer convencer al guanajuatense Miguel Márquez para que se apunte—, tras los comicios, surgió un dirigente nacional del PAN con argumentos sólidos y palpables para lograr el respaldo de sus correligionarios y enfrentar al priismo en 2018, desde la dirigencia del partido, o como su candidato.
La alianza PAN-PRD

¿Una fórmula para ganar la elección presidencial? Se trata de un experimento exitoso. Si bien el PAN ya se demostró a sí mismo que puede ganar solo, sin alianzas, también es cierto que si hubiera ido con el PRD en Hidalgo y Tlaxcala, hubieran derrotado al PRI en ambos estados. Contundentemente.

Perdió Oaxaca, en la que contendió la alianza y que de hecho gobernaba como tal (aunque con otros partidos, como Movimiento Ciudadano). En Sinaloa gobernaba la alianza y PAN y PRD jugaron cada uno por su cuenta: no hubieran ganado ni juntos; el PRI triunfó y el segundo lugar de la votación lo logró Movimiento Ciudadano con un aliado local. En Zacatecas, a pesar de ir juntos, PAN y PRD fueron relegados al tercer lugar por el PRI y MORENA, que alcanzó el segundo lugar.

Aún así, el saldo es favorable para la fórmula aliancista. Enfrentar juntos al PRI en el Estado de México el próximo año, se antoja el escenario ideal para el último experimento de cara a la decisión final que ambos partidos deberán tomar en la elección presidencial.
Agustín Basave, presidente del PRD

 Agustín Basave

Es verdad que MORENA está en pleno proceso de rebasar por la izquierda al PRD. El PRD sin alianzas, solamente pudo ser verdaderamente competitivo en Tlaxcala, en una elección muy cerrada que ganó el PRI. Sin embargo, el presidente emergente perredista presenta resultados en firme a las tribus a las que en su momento amagó con renunciar, si no avalaban su estrategia aliancista con el PAN.

Al PRD le quedan tres escenarios para el 2018: postular a Miguel Mancera; aliarse con el panismo; o con MORENA y López Obrador. Acaso la ruta de la alianza con el PAN sea la que más probabilidades de éxito le arroja, sobre todo si no quiere ser engullido por el obradorismo.
Miguel Osorio, Aurelio Nuño, Eruviel Ávila

Parecerá un contrasentido la inclusión de Osorio y Nuño en la lista de ganadores. Una reflexión: la carrera es por la sucesión presidencial, y un peso completo, Beltrones, ya no está en ella. El PRI ganó el estado que Osorio gobernó, Hidalgo. Nuño fortalece su presencia en la opinión pública en la medida en que el CNTE se gana buenas dosis de repudio social. Además hay que recordar que Nuño compitió con Beltrones en el ánimo de Peña de cara a la decisión que al final favoreció al veterano priista como dirigente de su partido. La derrota en este proceso bien pudo haber sido de Nuño.

Por lo que hace a Eruviel Ávila, los resultados obligan al PRI a jugarse su resto en las elecciones a gobernador del próximo año en el Estado de México.
La democracia

Recuento de votos

La democracia funciona al menos como válvula de descompresión del malestar comunitario, lo cual no es despreciable en un país tan castigado por la violencia del narcotráfico. Es vital para un sistema político que el hartazgo ciudadano con sus gobernantes se procese dentro del propio sistema. Incluso, es el caso del CNTE (aunque en los márgenes). En ocho de doce estados hubo alternancia. La esperanza se renueva.

 

Ni ganan ni pierden

Margarita Zavala

margarita-zavala

Territorialmente, a Margarita Zavala le favorece que tres de los nuevos gobernadores de Acción Nacional, salidos del Senado, sean cercanos al calderonista Roberto Gil, actual presidente de la Cámara Alta. Este es particularmente el caso de Francisco Javier Cabeza de Vaca en Tamaulipas, a quien Gil impulsó. Sin embargo, el posicionamiento logrado por Ricardo Anaya sin duda altera los cálculos. Ya no se trata de rescatar al PAN. Claro que aún queda la vía independiente. ¿Pero será esta vía congruente con la unidad reencontrada en Acción Nacional, sobre todo ahora que el PAN vuelve a ser competitivo? Se entendía con Madero y su anticalderonismo. No queda tan claro con Anaya. Además Javier Corral es un panista con perfil independiente que ahora será también gobernador, y como tal presidenciable. Vicente Fox, el promotor del voto útil a favor de Peña hace cuatro años, y López Obrador, ambos, ya candidatearon a Zavala como resultado de la elección. Lo de Obrador se explica solo. En el caso de Fox, ¿se trata de un acto de buena fe? ¿En verdad Fox quiere que gane el PAN?
Rafael Moreno Valle

Rafael Moreno Valle

Francisco Ramírez Acuña, que sin duda conoce los entresijos de la política en su partido, refiere a Conciencia Pública que Moreno Valle ha logrado articular un eje Puebla-Cancún-Chetumal-Veracruz para impulsar sus aspiraciones presidenciales. Empujó con todo a Miguel Ángel Yunes, lo que se explica por el gordillismo de ambos. Conservó su estado y apoyó al expriista Carlos Joaquín para que fuera el candidato de la alianza después de que el PRI no le cumplió la palabra empeñada por Peña Nieto de hacerlo candidato. Su relación con Anaya es sólida.

¿Por qué entonces no declararlo ganador? El poblano estaba llamado a ser el único gobernador que refrendó su gobierno para el PAN (y lo fue, aunque en Sinaloa el gobernador panista apoyó al candidato priista, Quirino Ordaz, que ganó). Estaba llamado a ser el joven panista que representaría una opción ganadora frente al calderonismo de Zavala y el derrotismo en 2018. Enseñarle a los suyos la ruta del triunfo. Con el éxito tan contundente del PAN, el crecimiento de Anaya y el ascenso de figuras como la de Javier Corral, pareciera que Rafael Moreno se diluye, y que acaso le hubiera favorecido más un escenario donde él (y sus aliados) hubieran sido los únicos ganadores.
Candidaturas independientes

Independientes

Si nos atenemos a la expectativa mediática, que después del triunfo de Jaime Rodríguez «El Bronco» anunciaba la extinción de los partidos, los pasados resultados son decepcionantes. El sistema de partidos goza de cabal salud (y qué bueno que así sea: hubo además una buena participación electoral). No llegó la revolución.

En efecto, hubo diez candidatos a gobernadores independientes en nueve estados y solamente en Chihuahua «El Chacho» Barraza consiguió poco menos del veinte por ciento de la votación, para lograr un tercer lugar con más de 200 mil votos. En el resto, fueron candidaturas testimoniales. Sin embargo, ello no debería distraernos del hecho de que se trata de una figura democrática que está apenas en su segundo ejercicio. En 2015, el año de los independientes, de 125 candidatos registrados seis lograron un cargo público. Este año se presentaron 308 candidaturas por esta vía y nueve ganaron. En términos de victorias electorales, sobresale la presidencia municipal de Ciudad Juárez. En total, nueve independientes ganaron alcaldías repartidas en Chihuahua (2), Tamaulipas (2), Tlaxcala (2), Aguascalientes, Hidalgo y Oaxaca, y un candidato más fue electo para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

Las candidaturas independientes llegaron a complementar el sistema de partidos y a enriquecer la democracia, no a sustituirlos. El solo arrebatarle el monopolio a los partidos para decidir quiénes aparecen en las boletas, es su éxito.

 

Pierden

Manlio Fabio Beltrones

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Beltrones se jugaba todo. Incluso la posibilidad de ser candidato presidencial. Está fuera. Sorprende que en la misma noche de la elección anunciara que ganaron nueve estados. Por la mañana había dicho que ganarían entre diez y once. El presidente Peña aún le debe a Beltrones la exitosa operación política de las reformas estructurales en el Congreso. Muy probablemente será llamado al gabinete.
López Obrador y MORENA

MORENA

Es cierto que MORENA se consolida en la Ciudad de México. Eso no es noticia. En 2015 le arrebató cinco delegaciones al PRD. Nada le hubiera gustado más a López Obrador que ganar en Zacatecas y Veracruz. Incluso en solamente alguno de esos estados. En Veracruz quedó en tercero. En Zacatecas estuvo muy cerca con David Monreal, y aunque ganó la capital, no es suficiente. En los dos casos ganó el PRI.

La peor noticia para López Obrador es que a pesar de sus esfuerzos por capitalizar el descontento de muchos votantes con Peña Nieto y el PRI, descubrió que no va solo. El PAN logró captar mejor el hartazgo ciudadano con gobernadores ampliamente señalados de corrupción como Javier Duarte en Veracruz, César Duarte en Chihuahua y Roberto Borge en Quintana Roo. La vuelta al PAN es también un reconocimiento implícito del temor que aún despierta el obradorismo. Ya no es López Obrador la única amenaza al PRI en 2018, ni siquiera es ya la principal amenaza.
El PRI

cen PRI

Con sus matices. Es cierto que el PRI gobernará el menor número de estados en toda su larga historia, quince, pero aún serán más que los del PAN. También es verdad que perdió en cuatro estados (Durango, Quintana Roo, Veracruz y Tamaulipas) en los que nunca había perdido. Retuvo, sin embargo, Hidalgo (que aún no pierde nunca), Tlaxcala y Zacatecas. Le quitó a la alianza Oaxaca y Sinaloa. Y el PRI, el gran derrotado del 5 de junio, obtuvo poco más de 4 millones 503 mil votos, frente a los más de 4 millones 784 mil votos que logró el gran ganador, el PAN. El PRI sigue siendo el rival a vencer el 2018.

@luiscisnerosq