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El Salto un municipio secuestrado

El Salto un municipio secuestrado

Feb 27, 2016

Habían transcurrido apenas 14 días del gobierno de Marcos Godínez Montes cuando en el municipio de El Salto se registró un evento de relevancia nacional y de importancia económica y política trascendental.

A esas tierras llegó con toda la parafernalia que implica el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, acompañado de gran parte de su gabinete en donde destacaba Luis Videgaray, secretario de Hacienda. Por supuesto estuvo el gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval y el alcalde de El Salto, que recientemente había rendido protesta.

El evento consistía en la colocación de la primera piedra de lo que será para el 2018 la Casa de Moneda, la segunda fábrica de billetes del Banco de México, una obra en la que se habrán de invertir alrededor de 3 mil millones de pesos, 100 mil en la construcción y 200 mil millones de pesos en el equipamiento y la puesta en operación.

Se develó una placa alusiva a la magna obra, se anunció la celebración en ese mismo acto del 90 aniversario del Banco de México (Banxico) y se puso en circulación de la moneda de 20 pesos conmemorativa del Centenario de la Fuerza Aérea.

El sol brillaba para El Salto y para su presidente, hasta que pasaban uno a uno los oradores y en todos los discursos se agradecía, se felicitaba, se elogiaba y se mencionaba a los principales actores políticos ahí presentes, pero todos ellos ignoraban a Marcos Godínez Montes, nadie siquiera se refería a él.

Hasta que, al hacer uso de la palabra el gobernador de Banxico, Agustín Carstens, al fin parecía que se le haría justicia al anfitrión. Agradeció uno a uno a los personajes del estrado y al final hizo un señalamiento especial para «el presidente municipal de El Salto, Joel González Díaz».

 

Le cambian de nombre

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Y se hizo la noche para el joven alcalde, que si bien en su corta carrera laboral no ha tenido otro patrón que no sea González Díaz, sabe que la presidencia municipal no sólo se la debe a los polémicos hermanos que han sentado sus reales y han hecho de El Salto un cacicazgo que ya va para 12 años, sino que también se la debe a su partido (PRI), a la ciudadanía y a su trabajo propio.

De ahí que pudo haber sido justo en ese momento, a 14 días de iniciado su gobierno, cuando se dio cuenta que debería desmarcarse de la familia y en especial de Joel González Díaz, quien ha sido dos veces alcalde de El Salto, una vez diputado federal y en el 2015 perdió la elección de diputado local por el distrito 7 ante el candidato del PMC, Ismael del Toro Castro, quien le ganó al 2×1, con 96 mil 126 votos del candidato naranja, contra 46 mil 155 del abanderado tricolor, con lo que no pudo colarse al Congreso del Estado, ni siquiera por la vía del repechaje, como era su intención.

Ante la derrota, Joel González, un político que se ha convertido también en los últimos años en un próspero empresario, anunció retadoramente que en el 2018 iría de nuevo y por tercera ocasión por la alcaldía de El Salto.

Joel González gobernó El Salto en el período 2007–2009, dejó la presidencia a su hermano Gerardo para el trienio 2010–1012, retornó él en el ejercicio 2013–2015 y logró imponer en la candidatura tricolor y en la presidencia a uno de sus más fieles colabores Marcos Godínez, quien llegó de Guadalajara con la recomendación de Alberto Maldonado Chavarín, a quien se podría responsabilizar de la llegada de Joel González a la política, ya que lo integró en la fórmula en calidad de suplente, cuando el hoy director del Instituto de Justicia Alternativa fue diputado en el periodo 2004–2007.

De esta manera inicia la carrera en el servicio público de Marcos Godínez, trabajando como asesor de la Presidencia del 2007 al 2012, lo mismo con Joel como con Gerardo González Díaz y del 2013 al 2015 se desempeñó como director de Desarrollo Social, cargo desde donde se le responsabilizó del contacto con las colonias, del apoyo a las clases más necesitadas, allanándoles el camino para que llegara hasta la alcaldía, como finalmente ocurrió.

 

Marcos Godínez está «cercado»

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Tras la derrota electoral del 6 de junio del 2015 en la batalla personal que sostuvo por una diputación local, al no haber podido conseguir ninguna candidatura a puesto de elección popular para su hermano Gerardo y al haber perdido también previamente la carrera por la dirigencia en Jalisco de la CNC, Joel González Díaz optó por atrincherarse en la nómina de El Salto y desde ahí preparar su retorno a la alcaldía en el 2018.

Para ello incrustó dentro de la planilla de Marcos Godínez como suplente del presidente municipal, a su hijo, Teodoro González Álvarez y a tres regidores que no solo le responden a él, sino que son parte de su familia, Miguel Hernández González, Ofelia González Díaz (hermana) y Alberto Contreras Díaz.

Y por si esto fuera poco, en la integración del gabinete con el que gobierna Marcos Godínez, el exalcalde Joel González se colocó en la posición de Oficial Mayor, colocó a su esposa Raquel Álvarez Nápoles como Directora de Desarrollo Social y ubicó a su hermano Gerardo González Díaz como tesorero. Ello al margen de innumerables posiciones en las que incrustó a sus familiares de distintos niveles y a gente de su confianza.

Vale la pena señalar que aunque Joel González despacha en la silla y ostenta el cargo de Oficial Mayor Administrativo, en la página web del Ayuntamiento no está su nombre, de hecho no está el nombre de ningún funcionario, ni el de los regidores, violando con ello la Ley de Transparencia, solo en el director se encuentran los cargos y las extensiones; incluso en el renglón de «Comisiones» se puede encontrar en la página oficial a los integrantes de cada comisión edilicia, pero del ejercicio 2012–2015.

Más raro aun cuando en los propios boletines oficiales que dan cuenta de las acciones realizadas por la presente administración, se refieren a Joel González como exalcalde y no con el cargo que actualmente ostenta.

Un ejemplo está en el boletín que dice: «Entregan sillas de ruedas en El Salto. Esta mañana, la Dirección de Desarrollo Social por medio de su directora, Raquel Álvarez Nápoles, en compañía del presidente municipal de El Salto, Lic. Marcos Godínez Montes, el exprimer edil, Joel González Díaz, el secretario del Ayuntamiento, Armando González Romo y algunos regidores, acudieron a la entrega de sillas de ruedas, andaderas y bastones a personas con capacidades diferentes en la delegación de Las Pintas».

Vale la pena mencionar que es justamente la delegación de Las Pintas y las colonias Santa Rosa y La Huizachera las zonas en donde hasta ahora se apuntala el éxito político de Joel González, en donde se encuentran los más altos índices de marginación y por ende en donde las dádivas, apoyos y hasta el reparto de billetes en efectivo el día de la jornada electoral, resulta vital para garantizar resultados exitosos a su causa.

En contraste, en colonias como Las Pintitas, San José del 15, La Azucena y gran parte de la cabecera municipal, donde el voto no les favoreció, los lugareños saben que podrían pagar su osadía con la desatención en los servicios públicos municipales, lo que ha sido una constante en los 9 años hasta ahora de gobiernos de la familia.

 

Cuatro trienios de mucha polémica

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La llegada de Joel González Díaz a la presidencia municipal en el 2007, dicen los que saben, se debió a un acuerdo que sostuvo con el PAN, a quienes les ofreció inmunidad para la exalcaldesa Bety Moreno y continuidad en los negocios.

Por ejemplo, de los 23 permisos de construcción que Bety Moreno aprobó en el 2006 en los últimos minutos de su administración que incluían más de 40 mil viviendas, Joel González se encargó de darle continuidad a los más importantes, como la obra de GIG en el fraccionamiento Campo Bello donde construyeron 3 mil 500 viviendas en San José del Castillo, en medio de peligrosas industrias y cercanas a la planta de almacenamiento de Pemex.

A Bety Moreno se le recuerda además por haber sido omisa en las más graves inundaciones en zonas como La Azucena, Jardines del Castillo, pero la más memorable y a la vez la más dañina fue sin duda la de La Huizachera.

Y para colmo, la exalcaldesa del municipio de El Salto, Beatriz Moreno, fue acusada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de haberse llevado a casa el fémur de un mamut milenario descubierto en el lugar.

«Se solicita sea devuelto el fósil encontrado en ese municipio, que supuestamente fue tomado por la expresidente municipal Beatriz Moreno», se indica en un documento del INAH que le fue dirigido al entonces alcalde Joel González, quien remitió la petición a la acusada, pero aseguró que no ha recibido respuesta y desconoce dónde se encuentra su antecesora. Joel González pues le cumplió al PAN con creces y ya después vino la suya, la de su hermano y otra vez la suya.

De esta manera el otrora modesto empresario que junto con su madre tenía sólo dos tortillerías, aumentó en poco tiempo su patrimonio y sus inversiones y aunque es difícil saber a ciencia cierta de qué tamaño es su patrimonio, su gente cercana lo identifica hoy no sólo como el dueño de una cadena de tortillerías, sino que se extendió y se diversificó y hoy es un prominente ganadero dueño de un criadero de caballos de raza, es dueño de gasolineras, tiene una constructora y es dueño de un taller mecánico.

Ni qué decir que durante 9 años ha dispuesto sobre el destino del presupuesto anual que ejerce el gobierno municipal y que en este año 2016 será de 423 millones de pesos.

Entre los escándalos de Joel González destaca el que protagonizó su hijo, manejando ebrio, de madrugada, en sentido contrario por la avenida Revolución y enfrentando a los elementos de la Secretaría de Movilidad que lo lograron aprehender, para lo cual se tomó la determinación de ir a su rescate con toda la fuerza de la policía de El Salto y escoltas de la Presidencia, para impedir que fuera remitido al CURVA.

Ni qué decir del caso del compositor Martín Ruvalcaba, a quien le costó la vida cantar un corrido en contra de los hermanos Joel y Gerardo González Díaz del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Esos, a decir de sus amigos y familiares, serían los motivos del asesinato del compositor Martín Ruvalcaba en el municipio de El Salto, según versión divulgada con valentía por Fernando Díaz Contreras, quien al momento de hacer pública la denuncia, estuvo acompañado por un grupo de ciudadanos que junto con él, comparten estas sospechas y pidieron que se hiciera justicia para que la muerte de su amigo y compañero no quede en la impunidad.

 

El salto a la libertad

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Sabedores de que se tratará de una misión sumamente difícil impedir que se mantenga el crecimiento del poderío político y económico de la familia González Díaz, tanto el alcalde como la propia dirigencia estatal del PRI intentarán tomar medidas para evitar consecuencias mayores que puedan incidir en el terreno electoral en el 2018.

De hecho la polarización y pulverización de las simpatías electorales en el proceso electoral del año pasado, dejaron en claro que al PRI lo tienen a «tiro de piedra» y que el triunfo lo obtuvo gracias a las divisiones internas en las fuerzas políticas rivales.

Incluso, con cualquier alianza entre los partidos que quedaron en el segundo, tercer y cuarto lugar, podrían haber hecho fracasar el proyecto del PRI en el municipio. Es decir, el triunfo fue pírrico y si no se toman medidas importantes como el deslinde del cacicazgo esta podría ser la última administración del PRI en el segundo municipio más joven del estado.

En la jornada del pasado 6 de junio del 2015 el PRI obtuvo el triunfo con 16 mil 919 votos; el PMC quedó segundo con 11 mil 776 votos; la alianza PAN-PRD alcanzó 8 mil 866 sufragios; el PES logró 3 mil 014 votos; el PT llegó a mil 938 votos; el PVEM alcanzó mil 032 votos; en tanto que Morena y el PH alcanzaron 893 y 853 votos respectivamente.

Tener a los González Díaz en una posición privilegiada como ha sucedido en años anteriores, es un riesgo que no puede seguir corriendo el PRI ya que los estilos de hacer política poco a poco se han extinguido en el país, o bien los excesos podrían llegar a ser inocultable los delitos de peculado, nepotismo, desvío de recursos y abuso de poder, como los que se dice, se cometen a diario en El Salto y las consecuencias para el partido podrían ser de mayores dimensiones.

La coacción, la compra o la presión o la dádiva a los ciudadanos para que voten por un partido o un candidato específico, ha dado resultados en el municipio saltense, pero ya no es garantía que la violación de la ley siga sirviendo como el camino para llegar al poder. Por ello el camino que tiene tanto el PRI en Jalisco como el alcalde en funciones de El Salto, Marcos Godínez, es uno: La independencia y la libertad del grupo de los González Díaz.