Portal informativo de análisis político y social

FALTAN PRINCIPIOS E IDEOLOGÍA POLÍTICA: JUAN SANDOVAL

FALTAN PRINCIPIOS E IDEOLOGÍA POLÍTICA: JUAN SANDOVAL

Sep 13, 2014

A decir del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, en la política hacen falta principios e ideología, «faltan convicciones profundas», por eso cambian de un partido a otro y se van cuando su partido no les pudo dar cargos de elección popular.

«Mira, lo que pasa es que son muchos aspirantes y pocos los huesos, no hay huesos para todos, entonces se van a ver adónde se los dan», dice entrevistado en su casa de San Pedro Tlaquepaque, a la que todavía van algunos políticos a pedirle consejos.

En su opinión, eso se resuelve con cultura política de calidad, que supieran qué es el poder, qué son los partidos políticos, cuáles son sus obligaciones como gobernantes, pero eso no lo sabe el pueblo porque nunca se los han dicho, «tampoco lo saben los mismos gobernantes».

«Entonces, no sabiendo cuáles son los deberes y cuáles son las obligaciones, solamente aspiran al cargo y al poder, sencillamente por el poder y el dinero que hay ahí», dice.

Juan Sandoval tiene un año sin tocar el tema político de Jalisco y aprovecha para hablar del «chapulinismo» que viene, de cómo el poder corrompe porque los gobiernos están en manos de los hombres, defiende a la Iglesia como la institución más democrática y rechaza que tenga un partido político: «qué comparaciones haces», reclama.

En la entrevista participan José Antonio Fernández y Claudia Rebeca Reynoso, del programa radiofónico Tela de Juicio.

NO TIENEN CONVICCIONES

«Ustedes están hablando de ideología, de principios, es lo que falta en la política. Les faltan convicciones profundas según las cuales quieran aspirar al poder, por eso cambian de un partido a otro», dice.

Se pone como ejemplo los casos de Diego Monraz y Macedonio Tamez, quienes anunciaron su salida del PAN.

«Mira, dice, lo que pasa es que son muchos aspirantes y pocos los huesos, no hay huesos para todos, entonces se van a ver adónde se los dan».

Tiene que ver con los votos, con el uso del poder. ¿Cómo revisar esta parte señor Cardenal?

«Entramos en un tema dificilísimo que se resolvería solamente con una cultura en todo este pueblo de México, en una cultura política de calidad, que supieran qué es el poder, qué son los partidos políticos, cuáles son las obligaciones de un gobernante, no se las sabe el pueblo porque nunca se las han dicho, tampoco las saben los mismos gobernantes».

¿Así se entendería el chapulinismo, los trepadores, los cambios de partidos… las campañas adelantadas?

«Esa es una burla, porque si hacen votar al pueblo para que éste sea alcalde por tres años, que aguante los tres años y ya después que le haya cumplido al pueblo que lo haya elegido por tres años, piensen…»

¿Y si no le cumplen?

«Al año y medio ya andan buscando acomodarse más arriba. Y lo mismo es que si va a ser diputado o gobernador, siempre quieren ir más arriba, entonces se valen del cargo no para servir al pueblo, como debiera ser, sino de un trampolín, un escalón para ir más arriba y eso es una burla en la democracia».

LA IMPUNIDAD, OTRO PROBLEMA

Juan Sandoval Íñiguez opina que otro gran problema es la impunidad porque «en este país es casi total. Si se llega a castigar un dos, tres por ciento de los crímenes que se cometen, sería mucho. Es una impunidad casi total y eso alienta el crimen. En ese sentido el país se fue de las manos, se fue de las manos el control de la criminalidad. Es una cosa muy de lamentar, porque si no hay temor de Dios y no lo hay en un pueblo cristiano como el nuestro, tendría que haber temor de Dios porque a Dios no nos le escapamos de las manos, pero si no hay temor de Dios y tampoco temor del gobernante, de la autoridad, se delinque mucho.

Desde el punto de vista de la Iglesia, cómo debe ser la política social, cómo la consideran ustedes, no dañina, cuando menos, porque hay quienes consideran que todos los gobiernos son un castigo divino, no sé si usted sea de ésos.

«Yo soy de ésos».

Usted cree que todos los gobiernos…

«Sí, al fin y al cabo los gobiernos están en manos de hombres que con el poder, aunque sean buenos, se corrompe la mayoría. El poder corrompe. Si no hubiera habido pecado original, si no hubiera consecuencias en nosotros del pecado original que son las pasiones desordenadas, no necesitamos del gobierno. Si no hubiera ladrones, homicidas, mentirosos, perjuros y violadores, no hubiera gobierno, la sociedad caminaría en un acuerdo pacífico, ordenado, pero las pasiones del hombre son muy fuertes y se necesita gobierno. Los gobiernos en general, salvo raras excepciones, son gente que con el poder se hincha, se aprovecha del puesto, sin embargo, sería peor que no hubiera gobierno».

Es muy fuerte la declaración.

«Está basada en un principio teológico, la declaración es fuerte pero ponte a ver la historia y vas a ver de todos los gobernantes. Puedes ver el libro de Samuel, cuando el pueblo de Israel pidió un rey y su rey era Dios, pero Dios le dijo a Samuel: dales el rey que piden, dales el rey que piden, pero… declara los derechos del rey. Puedes ver esa página. Dice: esperen un rey, él va a tomar para sí los mejores campos, se va a llevar a sus hijos a la guerra, les va a cobrar tributos, a sus hijas se las va a llevar a su palacio para que estén moliendo, cocinando, etcétera, una serie de males que les van a venir por pedir un rey. Entonces, lo que les estoy diciendo es con base en un principio teológico de la corrupción que hay en el hombre, de la cual vino a salvarnos Dios Nuestro Señor».

Usted dice que los gobiernos son malos, que el poder corrompe, eso lo debe saber bien la Iglesia porque ha sido institución milenaria y poderosísima. ¿También corrompe el poder en la Iglesia?

«También puede corromper. Si el hombre de Iglesia no es un hombre de Dios, un hombre espiritual, que viva a conciencia su unión con Dios, se puede corromper. Ha habido testimonios de la historia, además, no hay que sacar a relucir la historia pasada, porque por muchos siglos el Papa también fue soberano temporal, entonces juntar esas dos funciones era muy difícil, fue dañoso para la Iglesia. Que fuera al mismo tiempo padre de la cristiandad, perdonador y bondadoso y fuera señor temporal de unos estados que estaban siempre en lucha unos con otros en aquella Italia turbulenta de la Edad Media o Renacimiento, pues era un problema inmenso».

Sin querer comparar, ¿la Iglesia es democrática?

«La Iglesia a la postre es la más democrática de todas. Por qué, porque los cargos no se dan por recomendación, ni por familia, los cargos se dan, los importantes, por una investigación de la persona que sea más apta. A veces hay equivocaciones, pues no sale bien. En ese sentido, en la Iglesia puede ser Papa uno que viene del campo, como San Pío X, viene del campo, de familia muy humilde, llegó a Papa y ahorita es santo.

En ese sentido es muy democrático porque cualquier cristiano puede tener un cargo en la Iglesia, tal vez ustedes no lo sepan, pero en principio, cualquier cristiano, aun laico, que sea laico, puede ser elegido Papa, es decir, cardenal y de ahí pasarlo a Papa, cualquier cristiano puede ser elegido Papa.

Es jerárquica, en otro sentido, en que el Señor fundó una jerarquía, Cristo tuvo 12 apóstoles y a ellos les dio la autoridad, entonces eso se llama la jerarquía de la Iglesia, pero quién entra a esa jerarquía, cualquiera».

NO LO HAN INVITADO A LA ROMERÍA

Quiero preguntar al Cardenal, en la jubilación que está, pero en realidad no es así, muchas iglesias lo siguen buscando…

«Para nosotros, obispos y sacerdotes, la jubilación es a medias. Dejamos el cargo de la organización, dejamos la responsabilidad de organizar, de mandar, pero como tenemos un sacramento que es para siempre, yo sigo siendo obispo, consagrado obispo para siempre y esa consagración no se acaba. Sigue la obligación de seguir trabajando cuanto puedas y los años y la salud te lo permitan, por difundir la fe, por atender espiritualmente a los fieles y entonces las invitaciones, que son muchas, voy con mucho gusto».

¿Nada lo limita?

«A la invitación que me hagan».

¿A nadie ofende?

«No, a nadie ofendo, no me meto en administración. Por ejemplo, si a este párroco lo cambian de aquí para allá, pues que lo cambien, no me toca a mí, no digo nada. Si algún sacerdote tuviera un problema con los fieles, no vienen a mí a que lo resuelva, que vayan con mi sucesor para que él vea lo que hace, uno deja la administración, pero no la sacramentalidad de mi sacerdocio.

Tengo invitaciones, tomo las que quiera, me gusta trabajar mi apostolado y también invitaciones de fuera, semanas de ejercicios sacerdotales, fui a Puebla, hace un año a Obregón, la semana que viene a Monterrey, a Zacatecas… En noviembre tengo otras dos semanas para dar ejercicios a sacerdotes, una en Zacatecas y otra en Saltillo. Ya tengo compromisos para todo este año y algunos para el año que viene».

¿Tiene todo el año prácticamente ocupado y el que viene, el 12 de octubre está considerado?

«Ahí lo tengo libre, por si me invitan. Si mi invitan, lo tengo libre y si no no lo tengo libre, voy a San Ignacio, por Ávila Camacho y saludo a la Virgen».

¿Se reúne con el nuevo Cardenal, no platican, le pide consejos?

«Hemos platicado poco, una vez o dos por aquí y allá en Roma, nos hemos visto en alguna reunión y hemos platicado poco, pero no. Si a mí no me piden el consejo no voy a darlo».

¿Lo visitan políticos?

«Mucha gente, políticos pocos. Vienen de la administración, amigos, viene la gente a pedir una recomendación, una ayuda económica, entonces, aquí hay en la mesa que desayunaron ustedes, hay 6, 8 personas que vienen, les gusta».

Siendo usted Arzobispo en funciones venían muchos políticos… ¿les decía sus verdades?…

«Aguantan vara, quieren buena imagen pública, pero en particular les puedes decir sus verdades y hasta les puede servir el consejo, porque son gente que tienen un poco de conciencia, entonces en particular que les digas las cosas dicen me dio un buen consejo…a los que no les gusta se los echo al periódico».

NO LA FRIEGUES

A toro pasado y el corazón en la mano, sé que no debe tener partido, pero su mentalidad y como actuó, a quién se parece más, PRI, PAN, PRD?

«Oye no, qué comparaciones me haces, no la friegues, no, no, no, no, no, no, no…. Si hablaras del PAN de hace 60 años, de los fundadores, yo decía que me iba con el PAN de hace 60 años, pero ahora quedará una que otra persona buena, pero los ideales ahí se perdieron. Yo no tengo partido ni tuve partido, yo vi las bondades de estos que fueron 12 años de una cierta apertura, porque iba hacia el federalismo, creo que ahora vamos al centralismo; había libertad de expresión de la que se abusó mucho, porque no había represión, no había castigo, pero ahora vamos a la represión, pero bueno, si así lo quiere el pueblo de México, que con su pan se lo coma. Pero así van las cosas.

Pero identificarme con un partido, con ninguno, además, estoy por encima de cualquier partido, porque como hombre de Iglesia no tengo partido».

VIVE SU JUBILACIÓN

A sus 81 años, Juan Sandoval Íñiguez goza de la jubilación, se le ve fuerte.

El cardenal es consejero del Papa, ¿usted es consejero del Papa?

«En lo particular sí, en lo oficial no. En el sentido de que el consejo al Papa se lo puede dar en un encuentro personal y he estado con el papa Francisco alguna vez para platicar, en un encuentro personal y también lo puedes dar en los vicasterios de la Santa Sede, donde lo nombran a uno miembro o consejero y yo llegué a pertenecer a 6, 7 de los organismos de mando de la Santa Sede, la Congregación de religiosos, la de seminarios y universidades, la populorum progressio, la de América Latina, la de la cultura y entonces ahí es donde das el consejo al Papa. Son los órganos de gobierno del Papa, se le puede comparar con las secretarías que tiene el gobierno, un gobierno tiene sus secretarías que son los que ejecutan, así el Papa tiene esos vicasterios y nombran a los cardenales de todo el mundo consejeros o miembros de uno y otro y nos citan con mucho tiempo de ir a Roma para aconsejar, estudiar un tema y dar un consejo, a los 80 años se acaba, hay una norma general que a los 80 años ya no perteneces a ningún vicasterio».

La edad ¿es su enemigo?

«Claro, la edad. La pertenencia a los vicasterios o el asistir ahí, es una escuela de aprendizaje superior. Imagínate que la Iglesia tiene 2000 años trabajando, que ha tenido esos órganos por cuatro o cinco, seis siglos, bien organizados; entonces la manera de trabajar es un ejemplo extraordinario, cuando va uno con tiempo lo citan, cinco o seis meses antes le dicen que aparte en su agenda y luego le dicen cuál es el tema y luego le mandan un instructivo general del tema, cómo están las cosas, te informan y las preguntas para que vayas reflexionando. Llegando a la reunión ya está todo preparado, se trabaja en dos tiempos, cuál es el problema y segundo, cuál es la respuesta.

Así de sencillo, explica, es una escuela de aprendizaje extraordinario y luego la gente que asiste ahí son arzobispos y cardenales de varias partes del mundo, entonces imagínate el contacto con gente de varias partes de la cristiandad, es muy enriquecedor, es lo bonito que tiene. Lo extraño, claro, pero como mal de muchos, como es una ley general, lo mismo le pasa al cardenal de Colonia, que ya cumplió 80 y era un hombre muy participativo, el cardenal Mainer. Es una ley general».

Lo que pasa que a usted Dios le ha dado mucha salud, debió trabajar al mismo ritmo 5, 6 años…

«Muy bien, de veras, no tengo nada».

Buen roble de Yahualica.

«Sí, estoy muy bien. Me checo cada tanto tiempo y los análisis han salido muy bien».

¿Qué cambia con la edad, además del físico?

«Con la edad agarras kilos, desgraciadamente, pero también agarras experiencia de la vida y se hace uno, creo yo, más comprensivo, más amplio de criterio, más… bueno, tienes muchos parámetros de comparación de modos de ser y como has visto tanto, muchas cosas no te sorprendes.

En la juventud tienes muchos bríos, muchos ímpetus, pero muchas cosas no las sabes, no las ha experimentado, por eso el dicho es muy sabio: Si el joven supiese y el viejo pudiese…».

%d bloggers like this: