Portal informativo de análisis político y social

Juan Manuel Estrada defensor de víctimas infantiles

Juan Manuel Estrada defensor de víctimas infantiles

Dic 20, 2015

Si en Jalisco no logró que se castigara el tráfico de niños denunciado desde 1993, en Sonora descubrió que existían funcionarios lo que en su momento Juan Manuel Estrada y que lo hizo exclamar: «venta de garaje», refiriéndose con esta frase a un esquema nada claro en el que entregaban a los niños, a connacionales y más que todo a parejas o solteros del extranjero.

Es un jalisciense cuya labor trasciende a Jalisco e impacta en la vida nacional, cuyo Premio Derechos Humanos 2014 lo lleva a tener la cancha nacional para la defensa de los niños que son abusados o víctimas de maltratos. Es el jalisciense con mayor relevancia en el espacio de la defensa de los derechos humanos.

Su lucha inició con lo que llamó defensa de «niños robados», enfrentándose al propio aparato del sistema político de gobierno, como lo vivió denunciando la red de complicidades que existía con la manipulación de la adopción de niños, donde confluían funcionarios públicos, Comisión Estatal de Derechos Humanos y familias de la rancia aristocracia tapatía, encubiertas con capas de benefactores y entrelazadas con la alta clerecía y con universidades que se proyectan como defensoras de los grupos más vulnerados y marginados de la sociedad, pero que en este tipo de actos dolorosos, ni los ven ni los oyen, son simplemente invisibles.

Aunque en Jalisco no lograra que se giraran órdenes de aprehensión contra la mafia del poder mercenario que manipulaba las adopciones, esto fue un aprendizaje que tuvo su utilidad en el estado de Sonora, donde ha participado y exhibido lo que en Jalisco sucedió y que se replicó en aquella entidad norteña.

 

Venta de garaje de niños

niños SL

Si en Jalisco no logró que se castigara el tráfico de niños denunciado desde 1993, en Sonora descubrió que existían funcionarios mafiosos y que hizo exclamar a Juan Manuel Estrada: «¡venta de garaje!», refiriéndose con esta frase a un esquema nada claro en el que entregaban a los niños a connacionales y más que todo a parejas o solteros del extranjero.

En efecto, se trataba de funcionarios sonorenses, de esas mismas instituciones que velan «por el interés superior del niño», quienes repitieron el modus operandi: niños en venta al mejor postor. Y allá en Sonora, como en Jalisco, se configura el delito de «trata de personas», conforme lo denuncia Rosy Orozco, activista y luchadora contra este flagelo.

En este nuevo caso de manipulación en las adopciones de niños, se exhibió la existencia de una red en el que participaban funcionarios del gobierno con abogados particulares, sin que existieran trámites de adopción, los niños pasaban de una mano a otra, mediante el pago respectivo. Cuando menos han sido documentados nueve casos de niños entregados de esa forma, con la red de corrupción en las entrañas del Gobierno de Sonora en la que participaban las autoridades del DIF Sonora, agentes de la policía estatal.

El resultado de esta denuncia es que se giraran varias órdenes de aprehensión contra varios de los participantes en esa red de corrupción.

Esta es la trascendencia de Juan Manuel Estrada, un ciudadano jalisciense dedicado en cuerpo y alma a la defensa de los niños vulnerados y ultrajados, que vienen de los llamados «renglones torcidos de Dios», de los hogares más disfuncionales, destrozados por múltiples problemas, donde la marginación y la precariedad suelen ser los principales elementos que lo envuelven.