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La noticia bomba del 2016 cae «El Chapo» guzmán por querer hacer una película

La noticia bomba del 2016 cae «El Chapo» guzmán por querer hacer una película

Ene 9, 2016

Parece un juego, pero no lo es; parece un gran logro, pero…para el común de la gente es de incredulidad, como se puede advertir en las redes sociales donde el ciudadano emite su opinión con entera libertad.

Fue este viernes 8 de enero, casi seis meses después de su segunda gran fuga de un reclusorio de alta seguridad, cuando fue capturado por tercera vez el delincuente más buscado del mundo, un personaje que ha estado ligado estrechamente con la economía, la política, la religión, la droga y el crimen.

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera sufrió el viernes 8 de enero del 2016 en territorio de Los Mochis, Sinaloa, la tercera gran captura en su carrera criminal. La primera ocurrió el 10 de junio de 1993 en la ciudad de Guatemala; la segunda el 21 de febrero del 2014 en la ciudad de Mazatlán, Sinaloa. La tercera, que todo ciudadano bien nacido confía en que sea la vencida y la definitiva, pudiera ser la ocurrida apenas hace unas cuantas horas.

Esta detención significa para el presidente de México, Enrique Peña Nieto, una auténtica misión cumplida; para el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, representa la prueba fehaciente de que no existe delincuente que esté fuera del alcance del Estado Mexicano; para la procuradora general de la República, Arely Gómez, es una muestra de la gran coordinación que existe entre todas las instancias de seguridad pública en el país.

Sin embargo, para el común de los mexicanos, la tercera captura de «El Chapo» Guzmán es simplemente una oportunidad más para que el delincuente muestre su poderío y logre fugarse por tercera vez, con igual o mayor facilidad que como lo hizo en las dos ocasiones anteriores en las que se le resguardó en penales de alta seguridad, como el de Puente Grande, Jalisco, de donde salió por la zona de la lavandería el 19 de enero del 2001 y del Altiplano en el poblado de Almoloya de Juárez en el Estado de México, de donde salió por un túnel el 11 de julio del 2015.

Lo que nadie puede negar, desde el primer mandatario de México hasta el más humilde ciudadano, pasando por acuciosos analistas, regios militares, sabiondos políticos y encumbrados empresarios, es que el poder de Joaquín Guzmán Loera es el mismo estando dentro de la cárcel o fuera de ella.

El Cártel del Pacífico, la obra maestra de «El Chapo» Guzmán, no ve menguado su poderío mientras el capo está tras las rejas, la incidencia delictiva no se detiene, las estadísticas de crímenes nunca se reduce, la producción y el tráfico de drogas persiste y México, en el ajedrez mundial de las drogas y el «lavado de dinero», sigue siendo el mismo.

Con «El Chapo» a la sombra o en activo, la economía del país sigue en picada; el número de pobres y de extremadamente pobres se incrementa; el dólar obtiene todos los días su máximo histórico; la gasolina se sigue pagando en el país casi al doble del precio que se paga cruzando la frontera del norte y el salario mínimo cada vez alcanza para adquirir menos productos de la canasta básica.

Esta es la mejor explicación del porqué el común de los mexicanos se muestra escéptico de los resultados que pueda dejar esta «misión cumplida», como la llama el presidente Enrique Peña Nieto y hacen mofa del tema vaticinando cómo se habrá de realizar la tercera fuga de «El Chapo» Guzmán de una cárcel de máxima seguridad.

 

El show mediático

El gobierno de Enrique Peña Nieto ha caído en la misma tentación en la que cayeron los gobiernos de Vicente Fox Quesada y de Felipe Calderón Hinojosa, en el sentido de montar auténticos shows mediáticos presentando ante los medios de comunicación al personaje recién capturado.

Y ahí estaba la noche del jueves en el hangar de la PGR en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, el capo detenido por tercera ocasión en 23 años, esposado, sumiso, dominado, obligado a bajar la cabeza y a voltear de vez en cuando hacia las cámaras, antes de ser subido con energía pero también de manera comedida, al helicóptero que lo habría de trasladar al lugar del que se fugó apenas seis meses atrás.

Bigote, camisa azul y mirada de arrepentimiento, fue lo que se pudo observar antes de que elementos de la Marina y del Ejército Mexicano lo treparan a la aeronave; una vez en ella, a través de una ventanilla se logra observar al capo del narcotráfico de espaldas y una mano que se posa en sus hombros y le da unas ligeras palmadas (minuto 25 del video oficial de la presentación filmado por la Presidencia de la República), que bien podrían interpretarse como si se le estuviera pidiendo perdón por los agravios cometidos.

Antes Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, habló de la captura de Joaquín Guzmán Loera y de su jefe de escoltas Jorge Iván Gastélum Ávila. Osorio Chong dijo que este hecho «es una muestra real de que no existe delincuente que esté fuera del alcance del Estado mexicano».

Habló de la unidad y del trabajo coordinado; de los resultados de más de 6 meses de trabajo intenso; aseguró que las instituciones le han cumplido a la ciudadanía; del trabajo de alta inteligencia y cooperación de instituciones, y dejó en claro que estas detenciones honran a los soldados, marinos, policías federales y elementos del Cisen.

Remató su discurso asegurando que es así como el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, cumple con los mexicanos.

 

La fuga y la recaptura

moto-chapo

Fue la procuradora general de la República, Arely Gómez, quien informó que a partir de la fuga del 11 de julio del 2015 se inició la investigación profunda y exhaustiva en la que se recabaron 303 declaraciones, se realizaron 111 inspecciones ministeriales, se formularon mil 142 requerimientos a diversas autoridades, además de contar con 191 indicios recabados en el sitio de su evasión, se llevaron a cabo 32 cateos y 25 aseguramientos.

Se logró la detención del constructor del túnel y otros túneles en la frontera norte, con lo que se desarticuló al grupo responsable de planear, organizar y materializar la fuga. Además de este personaje están detenidos también 2 pilotos que por años colaboraron con el Cártel del Pacífico, el sujeto que compró el predio desde donde se inició la construcción del túnel hacia el penal, el operador financiero que proporcionó los recursos para facilitar la evasión, uno de los abogados, el cuñado de Joaquín Guzmán Loera quien supervisó la construcción del túnel y encabezó la salida y el traslado del evadido hasta el primer sitio donde se refugió.

La reseña oficial desde el día de la fuga dice que una vez que abandonó el túnel se trasladó vía terrestre al municipio de San Juan del Río, Querétaro y desde una pista despegaron dos avionetas tipo Cesna, en una viajó «El Chapo» con su piloto de confianza y su cuñado, la segunda se tenía prevista en caso de que fallara la primera. Arribaron esa misma noche del sábado 11 de julio del 2015 a la zona serrana entre Sinaloa, Chihuahua y Durango.

 

Una película biográfica

Chapo FB

Un aspecto importante que permitió precisar su ubicación fue el haber descubierto la intención de Guzmán Loera de filmar una película biográfica, para lo que estableció comunicación con actrices y productores, lo cual ya forma parte de una nueva línea de investigación, incluso las tareas de seguimiento permitieron documentar los encuentros entre los abogados del ahora detenido y estas personas señaladas.

Resultado de este intenso trabajo se llevó a cabo la identificación y aseguramiento de diversas propiedades, vehículos, aeronaves y pistas de aterrizaje con el objetivo de afectar su zona de influencia y capacidad logística.

Estas tareas permitieron precisar su localización en un rancho del municipio de Pueblo Nuevo, Durango, donde en el mes de octubre elementos de la Semar llevaron a cabo un operativo con el objetivo de capturar al delincuente.

Antes de huir por una cañada, personal de fuerzas especiales lo ubicó desde un helicóptero, sin embargo el delincuente iba acompañado de dos mujeres y una niña, por lo cual se decidió no accionar armas de fuego para no poner en riesgo la vida de terceros.

En esa ocasión se logró detener a 7 colaboradores cercanos a Guzmán Loera que aportaron información útil y relevante para fortalecer la investigación.

Tras este operativo, el delincuente se internó aún más en la zona del triángulo dorado, disminuyendo su círculo de seguridad y limitando sus comunicaciones.

Hacia finales de diciembre se conoció la intención del delincuente de trasladarse a la zona urbana y durante el seguimiento a diversos integrantes del círculo cercano a Guzmán Loera, se identificó a una persona que se especializaba en la construcción de túneles, de quien se tuvo conocimiento estaba acondicionando diversas viviendas en los estados de Sinaloa y Sonora.

Estas acciones llevaron a ubicar un domicilio en la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, en el cual se montó un operativo de vigilancia por espacio de un mes, a partir del 6 de enero se comenzaron a observar movimientos inusuales dentro de la rutina diaria de ese domicilio, destacando el arribo de un vehículo en la madrugada del día 7 de enero.

Los indicios recabados en campo y las tareas de inteligencia dieron la certeza de que el delincuente se ubicada en el interior de dicho inmueble. Tras una planeación eficaz la madrugada del 8 se puso en marcha un operativo por parte de las fuerzas federales.

Al arribar al domicilio los elementos fueron agredidos desde el interior con disparos de arma de fuego de grueso calibre, por lo que se repelió el ataque resultando herido un elemento de la Armada y perdiendo la vida 5 agresores, asimismo se logró la detención de 6 personas más.

Durante el enfrentamiento Guzmán Loera logró fugarse a través del sistema pluvial de la ciudad, acompañado por su jefe de seguridad, Jorge Iván Gastélum Ávila o bien Orso Iván Gastélum Cruz, lo cual ya se había considerado en la estrategia de captura.

En la persecución el personal naval siguió por el interior de los túneles y la red de drenaje a los dos prófugos, quienes abrieron una alcantarilla y posteriormente huyeron en vehículos robados, lo que generó una nueva alerta y efectivos de las fuerzas federales implementaron un dispositivo para dar con el paradero de las unidades y detener a los delincuentes.

Al ser ubicado uno de los vehículos sobre la carretera Los Mochis-Navojoa, se le interceptó y se logró la detención de Guzmán Loera, tras lo cual con el objetivo de asegurar a los delincuentes y proteger su integridad, se les trasladó a un motel cercano para esperar refuerzos. Poco después fueron trasladados al aeropuerto de Los Mochis y posteriormente a la ciudad de México.

Al delincuente se le hicieron los exámenes necesarios para la identificación y la valoración de su integridad física, en materia de fisonomía, dactiloscopia, genética, voz, fotografía, video, grafoscopia y medicina forense.