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La nueva obra «Cinco esquinas» del Nobel de literatura

La nueva obra «Cinco esquinas» del Nobel de literatura

Dic 3, 2016

La Cuba de Fidel Castro y el Perú de Fujimori, fueron los grandes temas que abordó el escritor Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, durante su visita a Guadalajara para participar en la edición 30 de la Feria Internacional del Libro, en cuyo marco presentó su nueva novela «Cinco esquinas», inspirada en el periodismo servil y mercenario que se practicó en Perú en la recta final del siglo pasado durante el gobierno de Alberto Fujimori.

«Cinco esquinas» fue publicada desde el pasado mes de marzo por la editorial Alfaguara, en el marco de los festejos por el onomástico número 80 del escritor peruano, se ha reeditado ya en dos ocasiones y se han puesto en circulación 200 mil ejemplares en España, América Latina y el mercado hispano de Estados Unidos.

Durante la presentación de la obra en la FIL, Vargas Llosa admitió que el periodismo ha sido muy importante en su vida. «Yo comencé a hacer periodismo cuando era muy jovencito y nunca he dejado de hacerlo, soy un lector voraz de periódicos, entonces las cosas que le ocurren al periodismo me importan mucho, tienen que ver mucho con mi vida, con mi manera de ser y la manera como cierto periodismo «amarillo» se degradó, se silenció y se corrompió en la época de la dictadura de Alberto Fujimori», comentó el escritor peruano.

Sabemos —dijo— que todas las dictaduras han utilizado a la prensa para denigrar a sus críticos, pero en el caso de la dictadura de Fujimori, a través del hombre fuerte de la dictadura, Vladimiro Montesinos, se recurrió a la utilización del periodismo como un instrumento de coacción, de presión, de penalización de los críticos, estuvo organizado de una manera muy eficiente, y efectivamente muchos críticos de la dictadura se abstenían aterrorizados de ser envueltos en la mugre del escándalo, generalmente escándalos inventados o fabricados a partir de ciertos hechos con la única intención de hundir en el descrédito y en el desprestigio a sus críticos.

Esto lo realizaba Vladimiro Montesinos —abundó— quien se jactaba además de ser muy buen cabecero, él ponía los titulares de primera página que se exhibían en los periódicos en las calles, esa era la imagen que a mí de pronto me empezó a sugerir una historia alrededor de este hecho y así nació «Cinco esquinas», ese es el punto de partida de la historia.

Admitió que luego la historia se convirtió en otra cosa muy distinta. «Eso me ha ocurrido en todas las novelas que he escrito, parto siempre de una idea, de una línea argumental, pero luego a la hora de ponerme a escribir van ocurriendo cosas que de pronto alteran la idea original».

Por cierto la novela comienza con una escena de sexo entre dos mujeres que no son lesbianas, que se descubren arrinconadas, por unas razones muy complejas y muy interesantes, en esta situación sexual. Esta situación tiene estos dos polos, el del mundo muy privado de estas dos mujeres y el mundo público de Fujimori y parecen dos mundos paralelos y sin embargo están íntimamente relacionados.

Yo comencé a escribir la novela —insistió el autor—, contando la historia del «periodismo amarrillo», mostrando periodistas que servían al régimen de una manera mercenaria, y de pronto me di cuenta que esa que esa historia, si yo olvidaba el contexto en el que se daba, iba a resultar muy poco persuasiva, muy poco convincente, ese periodismo tenía un contexto social, político, que en muchos sentidos contribuía a la exacerbación terrible que vivía el Perú en esos momentos y de los cuales ese «periodismo amarillo» era simplemente uno de los factores.

«Decidí escribir mejor con más detalle el contexto, el contexto era una sociedad en estado de trance, histérica, había el terrorismo de «Sendero Luminoso», había el terrorismo y la violencia del «Movimiento Túpac Amaru», había el terrorismo del Ejército, de la Policía, había los comandos que creaba el propio régimen, había sobre todo un toque de queda que generaba una gran claustrofobia, a las 10 de la noche que se daba el toque de queda y deberías estar ya en tu casa, porque si no eras multado y además se corría el peligro de ser atrapado por policías.

«Todo eso creaba un clima de inseguridad y de incertidumbre, la gente no dejaba de divertirse, de salir a cenar, pero todo eso tenía que darse dentro de unos ciertos condicionamientos que tenían que ver con la violencia y tuvo un efecto en la vida sexual de los peruanos, por ejemplo una invitación a cenar implicaba quedarse a dormir toda la noche hasta que se levantaba el toque de queda».

 

 

 

La prueba del tiempo

Mario Vargas Llosa reveló uno de sus secretos para escribir y utilizó como ejemplo los más de 16 años que han pasado de la época que retrata el propio Vargas Llosa en su novela, hasta la fecha en la que se publica la obra.

La idea de una novela —advierte— a veces se guarda durante muchos años, hasta el momento que yo me pongo a escribirla. Yo creo que tuve la idea de «Cinco esquinas» en los años finales de la dictadura de Fujimori, pero a mí no me gusta, cuando tengo la idea de una historia, inmediatamente ponerme a trabajar, debe pasar la prueba del tiempo, se te ocurren muchas ideas y muchas de ellas desaparecen, ahora si una idea recurre, vuelve y se convierte en una cosa obsesiva, entonces me doy cuenta que tengo que trabajar en ella y es cuando empiezo a tomar notas, a hacer esquemas, antes de ponerme a redactar; de hecho la primera versión de todo lo que escribo es una lucha contra la inseguridad.

Sobre los personajes de los que habla en su obra, se refiere al caso de Vladimiro Montesinos, a quien calificó como una gente sin escrúpulos, un mediocre, pero más inteligente que Fujimori. «Se descubre que ha estado vendiendo secretos militares a la CIA, el Ejército lo expulsa, lo castiga, lo manda a la cárcel, en la cárcel él estudia Derecho y cuando sale de la cárcel se recibe de abogado y se convierte en un abogado estrella de los narcotraficantes, tiene ahí muchísimo éxito defendiendo narcotraficantes, comprando jueces, intimidando jueces, incluso se convierte en un vínculo entre Fujimori y Pablo Escobar, visita al narcotraficante en Colombia y recibe un millón de dólares como una aportación para que el gobierno de Perú facilite las operaciones de los narcos al ir por la coca a la selva peruana».

Vargas Llosa hizo mención a la gran diferencia entre la literatura (novela) y la historia, «la primera muchas veces deja un testimonio más rico y más perdurable que el que nos dejan los datos duros; las grandes novelas históricas al final se imponen sobre la historia misma, aunque los historiadores nos digan que hay muchas inexactitudes, al final la versión que da la ficción es la que prevalece, la que perdura en la memoria por una razón muy simple, los historiadores no pueden trabajar más allá de aquello que pueden documentar, en cambio el novelista no tienen esas limitaciones, el novelista cuando los documentos llegan a un límite, se transgrede el límite con la fantasía, con la imaginación y llena todos los infinitos vacíos que deja la historia pura y objetiva».

 

 

 

La muerte de Castro

Sobre la muerte de Fidel Castro, el Nobel de Literatura dijo que el deceso no pudo haber sido una sorpresa para nadie, pero planteó que ya llegará el momento de hacer un análisis, una evaluación cuidadosa, sin embargo reveló: «Yo tengo la seguridad de que la historia no lo absolverá, que al final el daño que ha causado ha sido muchísimo mayor que los beneficios que pudo haber tenido Cuba en algunos campos, como en la educación y la salud, por ejemplo.

Tengo la impresión de que es el principio del fin de lo que fue la dictadura castrista de 57 años y que los cubanos del futuro recordarán este periodo como algo mucho más negativo que positivo en la historia de Cuba».