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Los enredos de Calderón… ¿Presidente o jefe de campaña?

¿Se le abortó a Felipe Calderón el proyecto de construir la alianza opositora PAN-PRD en el Estado de México con la exhibida que le dio la secretaria General del CEN del PAN, Cecilia Romero al declarar que éste les pidió lograr la alianza con el PRD? Todo parece indicar que el experimento del Estado de México que tenía como objetivo desbarrancar el proyecto presidencial de Enrique Peña Nieto, morirá en el intento.

Son tantos intereses que están inmersos y es al interior de los propios partidos los que se han convertido en el obstáculo insalvable. Más allá de los principios de los partidos políticos, es el pragmatismo del poder por el poder y todo lo que de ello emana, lo que mueve a los personajes de la política convertidos en los grandes actores de la comedia nacional.

El caso del Presidente de la República es singular y notorio, porque desde el epicentro del poder ha pretendido llevar a su partido a esa alianza con la izquierda. Los principios y la ideología del PAN, están en los libros, pero en el ejercicio crudo del poder, no son aplicables para Felipe Calderón. Aquellas frases que aparecen de vez en cuando para adornar discursos de los dirigentes panistas, chocan con ese pragmatismo y que el mismo Calderón, cuya génesis es el panismo doctrinario, los ha dejado en el baúl de los empolvados recuerdos.

Manuel Gómez Morín, llegó a escribir desde el idealismo de un partido que quería cambiar a México: “Un partido tiene el derecho de llevar sus programas y sus hombres al Gobierno, pero ese mismo Gobierno, en el momento de llegar a serlo, deja de ser el partido para ser la representación de la nación, para el sostenimiento del partido, ni tiene el derecho de utilizar la estructura jurídica y administrativa nacionales, para coaccionar voluntades en pro del partido, para perseguir y hostilizar adversarios ni, por supuesto y muchísimo menos, para encubrir delitos y garantizar impunidades”.

Las cosmovisiones de los grupos han frenado el acuerdo cupular entre la Presidencia de la República y la dirigencia del PRD, dominada por los llamados “Chuchos”, Jesús Ortega, presidente saliente y Jesús Zambrano, presidente entrante. Sin embargo, en el PRD existe el liderazgo fuerte de Andrés Manuel López Obrador, que se opone a la alianza opositora PAN-PRD en el Estado de México.

La consulta ciudadana que organizó Alianza Cívica que dirige Sergio Aguayo fue la organizadora de dicha consulta celebrada el pasado domingo 27 de marzo, cuyos resultados festejó irradiando optimismo el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero. Se instalaron 960 mesas de 974 programadas y se contó con una participación de 250 mil 985 ciudadanos. El 79 por ciento se manifestó a favor del Sí y el 17 por ciento por el No; el 1.3 por ciento fueron votos nulos.

EBRARD LA ROMPE

La declaración de Ebrard genera malestar y desconsuelo en los organizadores de la consulta. Sergio Aguayo, presidente de Aianza Cívica, recrimina a López Obrador y Alejandro Encinas su rechazo a la alianza con el PAN, desoyendo lo que les pide la ciudadanía del Estado de México. “Me parece que es el momento que AMLO y Alejandro Encinas, y buena parte del PRD se pronuncien clara y explícitamente si les interesa que los mexicanos opinemos sobre sus programas de Gobierno y sus candidatos o sólo nos quieran para que vayamos a las urnas a ratificar lo que ellos decidan”, expresó el presidente de Alianza Cívica y organizador del ejercicio.

¿Fue un fracaso la alianza? –Se le preguntó a Sergio Aguayo–. Su respuesta:

“Este domingo se expresaron tres alianzas: la orientada a buscar candidata a gobernador; el inicio de un nuevo trato entre sociedad organizada y la clase política y alianza cívica. El trío se mueve sobre terreno movedizo de una crisis sistémica y sobre la voluntad de cambio expresada este domingo en el Estado de México, bastión monumental de la cultura autoritaria mexicana”, expresó Sergio Aguayo.

Y pese a todo, todavía tuvo tiempo para mostrarse optimista al señalar que “nada está escrito y es posible derrotar al determinismo que paraliza”.

SE FILTRA ORDEN DE CALDERÓN

El tema del debate de alianza o no alianza PAN-PRD aún le faltaba lo mejor. La tarde del jueves el Presidente Felipe Calderón tendría un encuentro con la dirigencia nacional del PAN en Los Pinos a la que asistieron el secretario de Gobernación, Francisco Blake; el presidente del PAN, Gustavo Madero; su secretaria general Cecilia Romero y los coordinadores de los parlamentarios panistas en la Cámara Alta y Cámara Baja, José González Morfín y Josefina Vázquez Mota.

Al salir de la reunión y frente a los reporteros de la fuente presidencial Cecilia Romero declararía lo que generó dimes y diretes y llevó al presidente Felipe Calderón a una posición sumamente incómoda: su intervención en la vida interna del PAN y en las elecciones del Estado de México. Cecilia Romero, que forma parte del Grupo Yunque y que rechaza la alianza con al perredismo al que ve como corriente pro-abortista declaró textualmente:

“El Presidente está de acuerdo en que sigamos en la actitud en que ha estado el PAN: abierto a una alianza, dispuesto a llevar la alianza y a honrar lo que los panistas, perredistas y mexiquenses dijeron el domingo (en la consulta ciudadana). Los Pinos y la presidencia del PAN emitirían un comunicado para desmentir lo dicho por la número dos en el PAN. El secretario particular de la Presidencia de la República, Roberto Gil manifestaría que “bajo ninguna circunstancia Calderón formuló un deseo, instrucción, solicitud o petición alguna en relación a una modalidad de competencia específica”. Gustavo Madero, por su parte precisó en un boletín del CEN del PAN que “las declaraciones (de Cecilia Romero) se pueden deber a una interpretación personal por la actitud positiva que mostró el Presidente cuando fue informado de la consulta”.

LA ZANCADILLA DE AMLO

Y por si algo faltara, vendría la declaración de López Obrador, al asegurar que de Los Pinos le llegó la propuesta a Alejandro Encinas de convertirse en candidato de la alianza opositora a gobernador en el Estado de México. Vino otro desmentido de Los Pinos este mismo día. Muchos desmentidos en tan corto tiempo. ¿Quién es el que engaña y miente?

Con el sarcasmo que lo caracteriza, Brozo lanzaría una frase en su Twitter que se le adjudica a Honorato de Balzac: “quien sabe gobernar a una mujer, sabe gobernar un estado”. Yo les digo: “será aplicable a la relación entre Cecilia Romero y Felipe?”.

La peor tragedia política que le podría suceder al Presidente Felipe Calderón es entregarle el poder al PRI. Vicente Fox Quezada será recordado por haber sacado al PRI de Los Pinos. ¿Será Calderón el que le abra ahora la puerta para que regresen los que ha llamado creadores de la cultura de la complicidad y la componenda y que dejaron crecer la criminalidad?

Esa debe ser la principal preocupación de Calderón y que lo está llevando a un fuerte encontronazo con este partido que hoy con el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, se siente cerca de retornar a Los Pinos. “Hay que ganar el gobierno, sin perder el partido”, es una de las frases más célebres que ha pronunciado Felipe Calderón en su vida política. Lo hizo como dirigente nacional del PAN con Vicente Fox de Presidente de México.

El michoacano desde Los Pinos ha mantenido el control del PAN, su partido, pero esto de poco le ha valido, a juzgar por los resultados electorales adversos que Acción Nacional ha registrado al perder la mayoría de la Cámara de Diputados frente al PRI al que en la elección presidencial del 2006 quedó en tercer lugar. A Felipe Calderón el PRI le ha recriminado actuar más como presidente nacional del PAN, que como presidente de los mexicanos.

Cuando menos los dos primeros presidentes nacionales del PAN, llegaron a esa posición mediante la operación política de Los Pinos. Primero fue Germán Martínez Cázares, considerado uno de los dos delfines calderonistas, y el segundo César Nava. Ambos tuvieron en común los resultados adversos que entregaron.

Al mismo tiempo Calderón se ha caracterizado por ser poco tolerante a la crítica interna y externa. Muy publicitado ha sido la persecución que desató contra Manuel Espino Barrientos, a quien el Presidente a la vieja usanza del antiguo régimen lo sacó antes de que terminara de la dirigencia nacional del PAN, luego que éste se convirtió en un dirigente incómodo, por los cuestionamientos vertidos a su Gobierno y la injerencia presidencial en los asuntos del PAN.

Por si había una duda, Calderón lo quita y en su lugar opera para que sea designado Germán Martínez Cázares. Las críticas de Manuel Espino han pegado en la soberbia de este michoacano que le gusta cantar “el hijo desobediente”. “Felipe Calderón gobierna el país montado en el mismo andamiaje estructural de la política mexicana que construyó el PRI durante más de 70 años. No hemos sido capaces los políticos del PAN ya en la responsabilidad del Gobierno, de transformar ese viejo sistema político”, declaró a Conciencia Pública Manuel Espino (Edición 36 del 7 de diciembre del 2009).

LA INTROMISIÓN EN EL PAN

Manuel Espino, la voz más crítica del panismo –Calderón no lo ha podido expulsar– ha expresado que renunció a la presidencia nacional del PAN tres meses antes de que concluyera su periodo, dijo que confió en que el Presidente Calderón mantendría la separación partido-Gobierno, que haría valer el respeto a la vida institucional del PAN, “pero me equivoqué, porque apenas dejé el partido y en lugar que éste enfatizara sus procesos democráticos para establecer acuerdos, vino la práctica de la imposición. La designación de una cantidad impresionante de candidatos, el forcejeo para imponer dirigentes alineados al proyecto de gobierno, una práctica de dirigencia bastante fallida que nos llevó a la debacle del 5 de julio”.

A Calderón también se le atribuye ser el promotor de las alianzas del PAN con el PRD y que utilizando a ex priístas tuvieron éxito en los estados de Oaxaca, Sinaloa y Puebla. “Cualquiera menos el PRI”, se le atribuye a Felipe Calderón, a propósito de que el gobernador, Enrique Peña Nieto, muchos del mundo de la política, el empresariado y los medios de comunicación lo ven como el imparable candidato y por consecuencia futuro Presidente de México.

LOS CANDIDATOS DE CALDERÓN

Felipe Calderón no ha podido evitar la tentación de tratar de poner candidato presidencial. Dueño del Consejo Nacional del PAN siente que tiene el poder y los instrumentos para lograrlo. Sin embargo, enfrenta un problema: ninguno de sus señalados candidatos han logrado convertirse en un prospecto serio a sucederlo, a juzgar por los sondeos.

En una encuesta levantada a finales de enero por Consulta Mitofsky los tres candidatos del Presidente Calderón aparecen muy rezagados, frente al senador Santiago Creel y la coordinadora de la fracción legislativa del PAN en la Cámara de Diputados, Josefina Vázquez Nava. El ex secretario de Gobernación de Vicente Fox, tiene el 40 por ciento de preferencia; Josefina el 16.8 por ciento, mientras que los calderonistas Ernesto Cordero 8.7 por ciento, Alonso Lujambio con 7.8 por ciento y Javier Lozano con el 1 por ciento. En esta misma encuesta aparece ya el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez con el 2.5 por ciento.

Ante esta situación, seguramente el Presidente Calderón ha volteado a mirar hacia fuera del PAN y ha visto en la alianza con el PRD el Plan B que le permita sumar fuerzas para enfrentar al candidato del PRI y es allí donde ha aparecido el nombre del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, como el candidato de Calderón.

Frente a la especulación que en ese sentido se ha dado, el propio Calderón lo alimentó durante la reunión del Consejo Nacional del PAN celebrada el 5 de marzo pasado buscar a los mejores candidatos a puestos de elección popular, dentro o fuera de Acción Nacional, porque está de por medio no sólo el futuro del Gobierno sino el futuro del país.

“Sugiero respetuosamente nos aboquemos todos a ver en cada distrito electoral, en cada Estado y cada puesto de elección popular, quién verdaderamente, militante o no, puede responder a este atributo de ser el o la mejor, porque está en juego el futuro del país, y no sólo el futuro en el Gobierno de Acción Nacional”, expresó Calderón en un discurso que se prolongó durante 40 minutos.

“Estamos abiertos a escuchar a todas y a todos, sin prejuicios, sin compromisos previos amarrados, que hagamos que cada uno y cada una crezca y sea fuerte y hagamos que sea responsablemente mejor que cualquier opción afuera”, subrayó Calderón. En ese mismo discurso, el Presidente Felipe Calderón recriminó a los gobiernos del pasado lo que hoy sucede en el país, a quienes permitieron que se asentara lo que denominó “la cultura de la complicidad y la componenda”, que dejó crecer la criminalidad y que ésta entrara a la vida de los mexicanos.

En una entrevista con Calderón en días pasados y que se publicó en El País de España, el Presidente de México aceptó que el PAN carece en este momento de un candidato fuerte para la presidencia de la República. La percepción generalizada, corríjame si no es así, es que su partido no dispone ahora mismo de un candidato claro y potente –le preguntó el periodista–

Calderón respondió:

– No, ahora mismo, no.

– ¿Por qué?

– En México, el presidente de la República no es jefe de bancada, no es jefe de su partido, no puede ser candidato y sin embargo es la figura, querámoslo o no, la más destacada del partido en el Gobierno. Y eso evidentemente genera condicionantes distintas entre quienes puedan sucederlo. Ahora bien, también se verá este año o el próximo que comenzará a crecer la figura de quien sea el candidato y a reducirse la del propio presidente, lo cual es bueno para el partido.