Portal informativo de análisis político y social

LOS ENREDOS DE LA ALCALDESA

LOS ENREDOS DE LA ALCALDESA

Feb 27, 2016

A la ingobernabilidad denunciada apenas hace una semana, Tlaquepaque sumó la inseguridad.

El ataque a policías de San Pedro que dejó tres muertos generó un gran temor en la corporación: a la par de la agresión, una grabación comenzó a circular en los teléfonos de la policía, en donde un hombre amenaza con dejar «una asquerosidad» en todo el municipio, lo que motivó la llamada de auxilio de la presidente María Elena Limón al Estado y municipios metropolitanos, en tanto la Fiscalía General indaga las causas probables de los hechos y entre los sospechosos se encuentran los exmandos Martín Maldonado Juárez y Gregorio Martínez.

Hay una enorme confusión tras los hechos del pasado jueves, puesto que se han mezclado una gran cantidad de versiones y rumores que la Fiscalía no ha descartado como líneas de investigación y desde luego que entre ellas se encuentran las amenazas que dicen surgieron tras los enfrentamientos registrados en Lagos de Moreno en donde en la última semana murieron cinco presuntos delincuentes y los grupos criminales anunciaron la muerte de 10 policías por cada baja de sus filas.

Una línea más tiene que ver con la detención de un sujeto dedicado a la comercialización de drogas en Tlaquepaque, para el que los mismos policías solicitaron a Francisco Javier Alejo, ahora muerto, lo dejara en libertad y al no aceptarlo, los delincuentes se vengaron.

Y hay otra línea que es poco clara y que habla de la entrega de una camioneta blindada a un funcionario de San Pedro Tlaquepaque, por el jefe que controla la plaza y a quien identifican como «El Cholo» del Cártel Jalisco Nueva Generación, quien al pedir favores a cambio, se los negaron y la reacción fue la violenta ejecución que ha generado un gran pánico en las autoridades municipales, desde luego comenzando por la presidente María Elena Limón.

Cualquiera de las hipótesis que se confirme como la causa de los hechos violentos, incluye como sospechosos a los dos jefes policiacos que corrieron tras los hechos, el excomisario Martín Maldonado y su segundo, Gregorio Martínez, pues a decir de Eduardo Almaguer, el fiscal de Jalisco, «nadie que esté haciendo su trabajo de manera correcta, puede irse cuando hay una situación de este tipo, porque todos sabemos que son los riesgos que van implícitos al trabajo y la encomienda que tenemos, entonces estamos investigando todo el entorno de los policías y estamos investigando también la situación que prevalece en la corporación y en el propio municipio».

Se trata de esclarecer los hechos, dice, como es obligación de la Fiscalía y que desde luego es preocupación del gobernador del estado, añade el fiscal.

 

Los hechos…

La patrulla identificada con el número 1703, debido a que en ella viaja el tercer comandante, en orden descendente, de la policía de San Pedro Tlaquepaque, circulaba por la Av. Revolución y se detuvo cerca del cruce con Guatemala, frente a un motel de paso.

En ella viajaban los policías Francisco Javier Alejo Rodríguez, tercero al mando de la policía y sus escoltas Daniel Río Chávez y José de Jesús Hernández Centeno, cuando fueron alcanzados por un auto compacto y una camioneta Suburban, de la que bajaron civiles armados que comenzaron a disparar a mansalva, matando en el lugar a los uniformados.

Los policías no tuvieron la menor oportunidad de defenderse, los agresores llegaron disparando sin mediar palabra con los policías y, posteriormente, los delincuentes se dieron a la fuga sólo a bordo de la camioneta rumbo a la carretera libre a Zapotlanejo, pero no fueron localizados.

Después de eso, San Pedro Tlaquepaque fue un hervidero de policías, uniformados, civiles y soldados, los que sólo comprobaron que la agresión se hizo en no más de dos minutos, según los testigos, cuando dicen haber escuchado «unos cien balazos».

Al conocerse la agresión, los mandos de la policía alfarera, el comisario y su director operativo, anunciaron su renuncia al cargo, «por motivos personales», al menos eso argumentó la presidente municipal de Tlaquepaque, aunque entre esto y el asesinato de los uniformados, mediaron algunos hechos que generaron una gran inquietud y hasta temor, entre los uniformados de la Villa Alfarera.

Tras la agresión, algunos de los policías alfareros comenzaron a recibir mensajes de audio en donde se escucha la voz de un sujeto que advertía que iban a dejar «una … asquerosidad» luego de gritar que quedara claro que ya habían llegado y que el mensaje era de parte de «El Pantera», «El Ingeniero» y «El Zombie».

No se sabe de momento de dónde salieron los mensajes, aunque dicen tener identificados los números telefónicos, pero la voz a través del teléfono causó el efecto deseado, un gran temor entre uniformados.

Inmediatamente del caso conocieron la Policía Federal y el Cisen, los que tras analizar la grabación que se hizo del mensaje, descartaron que fuera reciente, es decir, dijeron que se trataba de un mensaje que ya había sido transmitido por una frecuencia policiaca y sin precisar mayores detalles, comentaron solamente que era muy viejo, que fue grabado en la Ciudad de México, en donde ya había sido difundido.

Lo que nadie explicó es cómo llegó la voz a los teléfonos de los policías y el hecho de que fuera un mensaje viejo no acabó con el temor entre los elementos de la corporación, lo que seguramente abonó a la renuncia de los mandos policiacos, los que dijeron que no tenían respaldo ni garantías de su presidente María Elena Limón, para seguir en su trabajo.

El pánico se apoderó de la presidente municipal, quien rápidamente buscó apoyo en el Estado y en sus homólogos de la Zona Metropolitana y compañeros de partido, y aun cuando ya se había determinado que un mando de la Comisaría de Seguridad Pública del Estado, el Beta 1 Pedro Martín del Campo fuera el nuevo comisario de la Policía de Tlaquepaque, los alcaldes de Guadalajara y Zapopan mandaron de inmediato a su gente para hacerse cargo de la corporación.

Por ello es que Camilo González Lara (desde Guadalajara) y Aldo Méndez Salgado (desde Zapopan), llegaron a San Pedro en calidad de comisario y director operativo.

Tras los lamentables hechos se conocieron entonces versiones de irregularidades que prevalecían también en la policía de Tlaquepaque, puesto que el ahora desaparecido comandante Francisco Javier Alejo Rodríguez, tampoco había sido certificado, a pesar de que la presidente municipal afirmaba:

«Cualquier cosa que se esté publicando lo desmiento, todos aprobaron sus exámenes de control de confianza, todos fueron evaluados. Expediente limpio».

Pero Ruth Gallardo, del Consejo Estatal de Seguridad Pública, confirmaba la versión de que el desaparecido comandante no estaba certificado, lo que se consideraba una irregularidad y se sabía en la presidencia municipal de San Pedro, pues se habían cruzado oficios entre la autoridad municipal y el consejo.

Los escoltas Daniel Río Chávez y Jesús Hernández tenían vencidas las certificaciones desde junio y marzo de 2015.

 

¿Ejército sí o no?

26c223d88bdef935b6014de3ed686393_L

Parte del pánico que atacó a la presidente municipal, está en su declaración de que ahora, Fuerza Única Metropolitana y Ejército Mexicano patrullarían el municipio. «Es importante decir que el municipio ya cuenta con presencia del Ejército, está custodiando nuestro municipio… estoy afrontando con total responsabilidad esta situación», decía María Elena Limón.

No piensa así el coordinador de la fracción edilicia del PRI, Luis Córdova, quien asegura que en los últimos cinco meses se ha desmantelado la corporación,

«ya no se cuenta con una policía escolar, la policía turística está disminuida, ya no tenemos un escuadrón motorizado, ha disminuido el grupo de reacción, hay demasiados elementos de seguridad comisionados con la presidente municipal, se dice que son más de 15 elementos comisionados con ella, comentan que el comisario que salió tenía alrededor de 20 elementos a su cargo para su seguridad personal y la mayoría de ellos también cobran en el municipio de Guadalajara, entonces esta situación nos llama la atención».

Sin embargo, luego de la reunión de emergencia que se realizara con el gobernador Aristóteles Sandoval, el fiscal general Eduardo Almaguer informaba que de acuerdo con la presidente de Tlaquepaque, la vigilancia quedaría en manos de la Fuerza Única y la policía municipal, exclusivamente, y que

«el Ejército no lo tenemos contemplado en este momento, obviamente siempre hay una comunicación, pero no está contemplado su patrullaje; sin embargo, estaremos platicando con ellos para elaborar las mejores estrategias para los ciudadanos».

Y luego Almaguer anunció que desde luego se tendría que revisar la conducta de los mandos policiacos de Tlaquepaque que salieron corriendo tras el asesinato del uniformado, porque era una conducta irregular, puesto que si bien

«en la Fiscalía respetamos la decisión de quienes están presentando su renuncia», simplemente «no compartimos el hecho de que se dejen las responsabilidades».

El gobernador Aristóteles Sandoval salió en defensa de la presidente municipal y dijo que si hay reacciones del crimen organizado, se debe a que sienten la presencia y las acciones del Estado, a través de todas sus dependencias, en contra de las actividades ilícitas, mientras que el presidente de Guadalajara, Enrique Alfaro, condenaba los hechos violentos:

«No es posible que esto pase en nuestra ciudad. Es un llamado de atención para todos, de que algo está sucediendo y que tenemos que hacer una revisión a profundidad».

Mientras los gobiernos de Movimiento Ciudadano se unen para tratar de estabilizar San Pedro Tlaquepaque, el Estado ya patrulla el municipio y con él suman ya siete los perímetros que están a cargo de la Fuerza Única: Villa Purificación, Cocula, Unión de Tula, Pihuamo, Casimiro Castillo y Jilotlán de los Dolores.

 

Las hipótesis

A1826

En torno a los hechos violentos en San Pedro Tlaquepaque, la Fiscalía General trabaja para esclarecer los hechos y dar con el paradero de los responsables, investigando a presuntos delincuentes que fueron detenidos incluso inmediatamente después de los hechos violentos, pues se habla de detenidos en la colonia Las Huertas, en la pensión «El Capulín» de la calle Pitaya, los que fueron sorprendidos cuando se cambiaban de ropa y se pelaban a rapa. Les encontraron un Mazda, casquillos y balas útiles calibre 45.

Pero también líneas de investigación que apuntan a posibles venganzas del crimen organizado por la detención de uno de sus vendedores y la posibilidad de actos de corrupción por la entrega de la camioneta blindada a un funcionario de alto nivel en el municipio, quien había ofrecido docilidad en la corporación policía que no cumplió.

Las ligas de los hechos pudieran llegar hasta Lagos de Moreno por las balaceras que se han dado este mes en aquel municipio, en donde operan desde hace mucho tiempo los grupos criminales que dicen han proferido toda clase de amenazas a través de los teléfonos celulares que la Fiscalía ha decomisado a presuntos miembros de la delincuencia organizada o bien los aparatos de aquellos que han caído en los enfrentamientos contra la autoridad.