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LUIS VIDEGARAY TOMA CONTROL DEL PRI

LUIS VIDEGARAY TOMA CONTROL DEL PRI

Jul 9, 2016

El exdirector de la Comisión Federal de Electricidad, Enrique Ochoa Reza, con una militancia de 25 años que hoy presume, tiene el camino abierto para asumir el próximo martes la presidencia nacional del PRI. Es un rostro nuevo, con trayectoria limpia, sin cola que le pisen, han argumentado sus promotores como pretendiendo contrastar con la mala fama que tienen los políticos que se han formado en las partidocracias.

Salvador García Soto, un periodista muy allegado al político sonorense Manlio Fabio Beltrones, ha dejado entrever en su columna Serpientes y Escaleras que publica en El Universal, que la disputa de fondo se estaría dando entre políticos y tecnócratas, a partir del inminente nombramiento de Enrique Ochoa Reza como presidente del PRI, que representa un manotazo a los políticos del presidente Enrique Peña Nieto y la toma del control del PRI del secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso.

Se estaría reeditando la pugna que nació durante el gobierno del presidente Miguel de la Madrid entre políticos y tecnócratas, a partir de la llegada al poder del grupo neoliberal con la selección de Carlos Salinas como candidato presidencial y su posterior aterrizaje a Los Pinos con lo que nace en México la era de los tecnócratas, profesionistas preparados en las universidades extranjeras con un perfil mucho más orientado a las áreas técnicas y económicas (como en el caso de Enrique Ochoa) desplazan a los políticos de militancia tradicional en el viejo partido.

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, habría tomado el control de la sucesión de 2018 con la propuesta de que Enrique Ochoa Reza asuma la presidencia del PRI.

 

Con calzador

EPN

En el PRI, de acuerdo a sus usos y costumbres, el Presidente es el jefe máximo y es el que toma las grandes decisiones. Lo hizo con la llegada del sonorense Manlio Fabio Beltrones a la presidencia hace 10 meses, lo que tuvo muy buen recibimiento de parte de la militancia, sin embargo, en los hechos esto no funcionó a juzgar por los resultados en la elección del pasado 5 de junio en la que se renovaron 12 gubernaturas, registrando el Revolucionario Institucional la peor derrota histórica en elecciones estatales al perder 7 de 12 entidades.

Ahora, con la decisión en Los Pinos de llevar a Enrique Ochoa Reza a la presidencia del PRI, se interpreta como el triunfo del secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, enemigo acérrimo del sonorense Manlio Fabio Beltrones.

Si bien con el poder presidencial es posible un perfil tecnócrata aterrice en la presidencia del PRI, como el del exdirector de la Comisión Federal de Electricidad, ya que están batallando para acreditarlo como militante del PRI ante el rechazo y la resistencia misma, como se expresa en las filtraciones que han trascendido a los medios, respecto a si es o no militante del Revolucionario Institucional con lo que se envía un mensaje a su militancia, principalmente a los jóvenes, de que no importa la carrera política en el partido.

El propio Salvador García Soto así lo establece: «Sin menoscabo de su amplia preparación académica y su meteórica trayectoria como funcionario público (pasó de redactor y promotor principal de la reforma energética como subsecretario de Energía a dirigir la segunda paraestatal más importante de México), Enrique Ochoa es visto por el priismo nacional como un técnico que carece de militancia, formación de partido y carrera dentro del PRI, requisitos que establecen sus estatutos (artículo 156) para quienes sean nombrados dirigentes de este instituto político».

En el PRI hay un grupo que le cuestiona incluso la autenticidad de la credencial que presentó como militante y foliada con el número 0003 y fechada en 1991 con la firma de Luis Donaldo Colosio como presidente del PRI, porque dicen que no es posible que se haya asignado ese número que en la tradición del partido correspondería al secretario de Gobernación, en esa fecha, Fernando Gutiérrez Barrios, o al secretario de Organización, que entonces era Roberto Madrazo.

Y en los intentos por descalificarlo se difundieron audios el pasado jueves sobre su comparecencia en el 2010 ante la Cámara de Diputados cuando Ochoa Reza se presentó como aspirante a consejero electoral del IFE.

Recuerda el periodista de origen jalisciense el video que circuló en redes sociales de aquella sesión en San Lázaro el entonces diputado del PT, el expriista Enrique Ibarra (hoy secretario general del Ayuntamiento de Guadalajara con el gobierno del Partido Movimiento Ciudadano que encabeza Enrique Alfaro), quien le preguntó:

«¿Quisiera que me precisara si sigue siendo parte del Consejo Político Nacional del PRI y si es militante de ese partido?»

Y la respuesta del hoy aspirante a presidente del PRI fue:

 

«No formo parte del Consejo Político Nacional del PRI ni soy militante (…) Fui durante meses en el 2006, hace más de cuatro años, miembro del Consejo Político Nacional y mi salida fue también pública a través de la presentación de un juicio de protección a los derechos civiles ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con lo cual yo dejé de pertenecer al Consejo».

Y pregunta García Soto:

«Y entonces si hace seis años decía no ser militante, en qué momento el próximo presidente del PRI se volvió orgullosamente priista, porque si aspiraba a ser consejero del IFE no podría ser militante como él lo afirmó ante los diputados.

Vistas así las cosas, lo más seguro es que el próximo martes se consuma el triunfo del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien carece de afecto a la clase política, por lo que estaría iniciando una nueva era dentro del priismo, pero eso no quiere decir que los tecnócratas ya triunfaron, ya que la misma historia se escribió con el presidente Ernesto Zedillo, el de la sana distancia, ya que en la 17 Asamblea Nacional del PRI se dio una rebelión del priismo cuando le pusieron una serie de candados contra la tecnocracia al exigirles en los estatutos cargos previos de elección para las candidaturas presidenciales.

Sin embargo, en la Asamblea del 2013 ya con Peña Nieto en la Presidencia se eliminaron esos candados dejando la vía libre a la tecnocracia para aspirar a la candidatura presidencial.