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IEPC Y ELECCIONES NO TIENEN LLENADERA

IEPC Y ELECCIONES NO TIENEN LLENADERA

Sep 12, 2015

La aprobación del presupuesto del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Jalisco para el próximo año regresó a los medios el tema del costo de la democracia, los presupuestos de los partidos políticos, los sueldos de los consejeros y los impuestos que pagan en relación con otros funcionarios.

Y, de paso, enfrentó al gobernador del Estado, con un órgano que se supone debe ser autónomo pero que cada año lucha contra la misma problemática de ir a tocar puertas de Casa Jalisco. Tanto así que el titular del Ejecutivo amaga con la espada de Damocles y asegura que es tiempo de evaluar si es necesario contar con un órgano local.

Tanto a nivel estatal como nacional, los órganos electorales aprobaron sus respectivos presupuestos, en una ruta obligada que debe pasar por los números del Poder Ejecutivo, que a su vez lo manda al Poder Legislativo para su aprobación.

Entre el presupuesto estatal y el nacional se dio una diferencia, mientras que en Jalisco los partidos políticos se quedaron callados, a nivel nacional se le fueron encima a los consejeros: la diferencia se encuentra en que en Jalisco la mayor parte del dinero se destina a los partidos mientras que en el INE la mayor parte es para los gastos de operación del consejo.

Jalisco, más para los partidos

IEPC

De acuerdo al presupuesto aprobado por unanimidad en el IEPC, la mayoría del dinero se lo llevan los partidos políticos, por lo que estaría en sus manos reducir los costos de la democracia.

Se trata de un total de 260,733,874.2, de las cuales 253,139,683 serán para actividades ordinarias, cifra superior a la que pretende gastar de manera ordinaria el Instituto y que asciende a 158 millones 702 mil 765 pesos, desglosados en Servicios Personales, Materiales y Suministros, Servicios Generales y Bienes Muebles e Inmuebles.

Al respecto, el consejero presidente, Guillermo Amado Alcaraz Cross, señaló que una de las prioridades en las actividades que realizará el IEPC Jalisco para el próximo año será impulsar la educación cívica y la participación ciudadana a través de programas integrales.

«Las condiciones económicas actuales nos han orillado a aplicar reducciones sustanciales que aminoren las adversidades por las que en estos momentos se transita. Sin embargo, es preciso identificar los puntos en los cuales no se deben disminuir los esfuerzos: esos puntos son los de la educación cívica y de la participación ciudadana», puntualizó.

El Instituto Electoral complicó su situación debido a que les faltaron 65 millones de pesos para terminar el año, ya liquidaron al personal eventual que pensaban tener hasta el mes de diciembre pero no salen.

El consejero Mario Ramos establece que el dinero presupuestado para el presente año no les alcanzó, por lo que pidieron un rescate al Poder Ejecutivo por sesenta millones de pesos.

«El anterior consejo solicitó un presupuesto de más de 770 millones de pesos, pero finalmente en el actual 2015 tuvimos un gasto por arriba de los mil millones de pesos. Considerábamos que con 800 millones de pesos saldríamos adelante, pero desde el inicio había un desfase entre lo que solicitamos y lo que nos aprobaron de alrededor de 150 millones de pesos», señala.

O sea, agrega, «no son recursos adicionales, siempre han estado previstos, sabíamos de antemano que necesitaríamos ese dinero», por lo que empezamos a tener recortes en todos los rubros y debido al recorte se tardarán en hacer sus labores, pero las harán.

Sigue o desaparece

aristoteles_sando

Pero el gobernador, Aristóteles Sandoval, respondió con una negativa en el sentido de que sí habrá un ajuste para casos imprevistos, pero no se tiene la cantidad que solicita el organismo electoral.

No sólo rechazó el apoyo, sino que puso a discusión la desaparición del instituto para que sea el INE quien se encargue de organizar los procesos electorales.

La única puerta abierta fue que «llegaremos a un entendimiento para apoyar al instituto, que resuelvan los pendientes, pero no existen los 65 millones en el Gobierno del Estado, y no estaremos de acuerdo en los incrementos de sueldo de ellos ni de ningún funcionario».
El consejero Mario Ramos asegura que «coincidimos con el gobernador de que debemos sujetarnos a medidas de austeridad, por eso hicimos muchos ahorros a nuestra economía durante el proceso electoral, incluso el personal eventual que tendría que haber salido en septiembre o diciembre ya fue recortado aun cuando todavía hay tareas por realizar.

Las voces críticas apuntan al órgano electoral como el culpable, como Carlos Orozco Santillán, exdiputado que asegura que «nada justifica los 126 millones de pesos de operación sólo para la función administrativa permanente de un organismo que paga a sus funcionarios igual o más de lo que ganan algunos gobernantes en México y Jefes de Estado europeos».

«El despilfarro y el cinismo institucionalizado sólo reflejan la incontenible desigualdad entre los mexicanos, pero también entre los servidores públicos».

En el INE, menos para los partidos

INE

El tema del costo de la democracia no es nuevo, a pesar de que la organización de los procesos electorales se trata de una función de Estado.

El financiamiento público a los partidos políticos ha estado sujeto, sistemáticamente, a críticas y señalamientos, en donde se ha planteado que los partidos políticos no deben recibir recursos de acuerdo al padrón electoral, sino al volumen de votos que cada instituto logre sumar a su causa.

Esto porque sólo así eficientarían sus programas de promoción del voto.

El Instituto Nacional Electoral solicitó, como presupuesto para 2016, de 15,473.8 millones de pesos, de los cuales cuatro mil 31.1 millones o 26.1%, serían para los partidos políticos.

Así, los partidos en crecimiento y eficientes tendrán recursos para avanzar, como el caso de Morena cuyo costo de voto a nivel nacional es de sólo 36 pesos, lo que lo convirtió en el partido con mejor debut en la historia electoral, pues logró el 7.91% de las preferencias del electorado, contra el Partido del Trabajo, que a juzgar por los resultados, es el más caro de todos.

Ese presupuesto en el que predomina el gasto del Instituto sobre la asignación a los partidos provocó que los representantes de esos institutos políticos alzaran la voz como señal de protesta.

En Jalisco, han pasado por el Congreso del Estado iniciativas, como la del entonces diputado Héctor Pizano Ramos, denominada partidos a la mitad, pero no trascienden porque los partidos merman sus ingresos.

Más cara, a pesar de la reforma

Mucho dinero

 

Una de las intenciones de la reforma electoral más reciente contemplaba que la organización de los procesos electorales resultara más barata, pero no fue posible porque el mismo texto aprobado por los diputados contemplaba que en los estados donde hubiera elecciones trabajarían al alimón dos órganos electorales.

Como fue el caso de Jalisco, donde el costo del voto el siete de junio fue de 240.16 pesos en materia local, que contrasta con el alcanzado en la elección federal, en donde se valoró, en promedio, en 420 pesos cada uno de los sufragios emitidos.

En todo el país se gastaron en las elecciones pasadas cerca de 36 mil millones de pesos, considerando lo gastado a través del Instituto Nacional Electoral, que regula los procesos en todo el territorio; el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, al que corresponde organizar los procesos locales, además de todos los organismos electorales locales y el correspondiente al Tribunal Electoral Federal.

Conforme a las estimaciones realizadas, las elecciones de junio fueron 61% más caras que las de hace tres años y en este proceso participaron 10 partidos políticos, de los cuales el más rentable fue Morena, a razón de 36 pesos/voto en el contexto nacional, pero en lo local destaca, sin duda, el trabajo de Pedro Kumamoto, que considerando sólo el gasto público, cada uno de los sufragios emitidos a su favor tuvo un costo de apenas 33 centavos.

En contraste, el partido político más caro fue el del Trabajo (PT), si consideramos la inversión realizada, contra los votos obtenidos y el resultado del proceso, porque si bien el costo del voto asciende a 343 pesos, el instituto político no conservó el registro, es decir, darle dinero público fue como tirarlo a la basura.

Sólo como contexto, vale recordar que el siete de junio se realizaron elecciones en el país, para elegir 2,179 funcionarios a diversos cargos públicos, para lo que se disponía de un padrón de 83.5 millones de ciudadanos registrados, a quienes les correspondía seleccionar a 500 diputaciones federales, 641 legisladores locales, 993 presidentes municipales, 20 juntas municipales y 16 delegados en el Distrito Federal.

Para ello se instalaron en todo el país 152,512 casillas, es decir, nueve mil más que hace tres años. Del total, 92,042 se emplearon en elecciones concurrentes y 60,470 exclusivas para diputados federales.

Considerando las elecciones para diputados locales como la base para todas las estimaciones o cálculos que se realizan en el Instituto Electoral, se establece que la votación alcanzó 2’908,638 sufragios y en total apenas 50.88 del padrón acudió a emitir su sufragio, aunque ya por distritos, los porcentajes se mueven con otra dinámica.

Para llegar a estos costos, se han cuantificado todas las inversiones realizadas en el país, debido a que el Instituto Nacional Electoral requiere —para dar las condiciones de elegir a los representantes populares—, de todos los instrumentos jurídicos necesarios para darle la certeza jurídica al fallo, en caso de que se presentaran impugnaciones.

Por ello es que la estimación del costo del voto considera un gasto global de casi los 36 mil millones de pesos que serviría para darle a los 83.5 millones de electores las condiciones necesarias para elegir diputados federales en los 300 distritos uninominales de todo el territorio nacional.

El monto de la inversión implica que ante una muy baja participación, del 47%, el costo del voto se elevó hasta los 420 pesos promedio, en donde se considera toda la inversión en el proceso, no sólo las prerrogativas a los partidos, sino incluso el gasto de operación de los organismos responsables del proceso y su calificación.

El Instituto Nacional Electoral repartió entre los diez partidos políticos nacionales inscritos para el proceso, 5,199 millones 695 mil 918 pesos, que es la cantidad considerada en este ejercicio, por lo que se estima que de cada mil pesos que se gastaron los organismos participantes, sólo 489 pesos fueron empleados directamente en elección.

Sólo lo que se refiere a la inversión directa del Instituto Nacional Electoral, el costo alcanzaría 300.48 pesos por voto, considerando que el gasto de la operación es de 13,217 millones de pesos.

Lagrimita, el más caro, Kumamoto, el más barato

Kumamoto 1

Durante la jornada electoral acudieron a las urnas poco más de tres millones 30 mil electores, el equivalente a 50.88 por ciento del total del padrón, la cantidad más baja (la anterior más baja fue en 1992, con 52.4%), lo que provocó que el costo del voto se disparara a 240.16 pesos.

Sin embargo, este costo no fue parejo. Habría que determinar algunos votos que fueron realmente caros, como los que se emitieron a favor de Guillermo Cienfuegos, conocido como «Lagrimita», quien de última hora fue incluido en la lista de candidatos a la alcaldía de Guadalajara.

Cada voto que se emitió a favor de «Lagrimita» costó en total 512.91 pesos, sin duda el más caro de todo el proceso, ya que en Guadalajara el nivel de votación alcanzó el 51.92% del total del padrón, lo que equivale a 663,607 votos y de ellos, sólo lo que significa el 0.73% lo hizo a favor de Cienfuegos, es decir, sumó apenas 4,835 votos.

En contraste, debe considerarse el caso del diputado independiente por el Distrito 10, José Pedro Kumamoto Aguilar, quien en su elección alcanzó 57,215 votos, frente a una votación total de 152,467 sufragios en ese distrito, por lo que el triunfo lo alcanzó con sólo el 37.53% del total de los electores que acudieron a las urnas.

En los informes del gasto realizado, Kumamoto hace una división entre el costo del voto a su favor con base en el financiamiento público y el total, considerando ya la inversión privada que se hizo en su campaña.

Así, el costo total alcanza 4.58 pesos cada voto a favor de Kumamoto, pero de esa cantidad, el financiamiento público equivale a un costo por sufragio de 33 centavos, ya que el ahora legislador independiente invirtió en total 261,526.29 pesos y sólo 18,626.25 fueron del Instituto Electoral.

Al costo del voto que se da producto del gasto realizado a través del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, deberá sumarse el equivalente a la elección federal en los 19 distritos en los que se divide el Estado.

Los costos de «el bronco»

Desde luego que el caso de Jaime Rodríguez es especial, pues a Nuevo León sólo le costó cada uno de los votos 38 centavos.

La solución está en los partidos

Consejo del IEPCJ

De acuerdo a los números, los partidos políticos aumentan sus ingresos cada proceso electoral, por lo que está en sus manos la solución a las críticas, como arroja una tabla comparativa del Instituto Electoral del Estado de Jalisco, elaborada por el consejero Mario Ramos, en la que se establecen también los ahorros del presente año.

— Gasto de operación respecto 2012: 96 millones de pesos ahorro

— Partidos crecieron respecto 2012: 31 millones

— Consejos distritales con una tercera parte más barato órganos de IEPC que órganos desconcentrados del INE

— El 31 de agosto se dio por terminado el contrato de todo el personal eventual del Instituto que saldrían hasta septiembre y diciembre de 2015. Con esta medida se ahorran 9 millones 17 mil pesos

— Cerramos horario de proceso: ahorramos aumento de horas extras.

— Se dejarán de rentar casas anexas al Instituto: gasto de 14 millones en 2015 a 5 millones en 2016 que aún reducirá más.

— Se suprimió la promoción de la urna electrónica: esto significa ahorro de 1 millón 400 mil pesos.

— Baja de sueldo de consejeros de 173 mil pesos a 144 mil pesos mensuales.

— Se quita gasto de seguro de gastos médicos para 2016: 1 millón 700 mil

— Consejeros no utilizan fondo revolvente ni servicio de gasolina a diferencia del Consejo anterior.