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Revocación de mandato, una figura engañosa de la democracia: ¿Qué pasaría si la solicitud contra Alfaro procede?

Revocación de mandato, una figura engañosa de la democracia: ¿Qué pasaría si la solicitud contra Alfaro procede?

Abr 29, 2017

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Por José Humberto Reyes Burgos //

Durante la última semana de abril, dos organizaciones civiles en Guadalajara, Viva México y México Entregado a la Transformación, llevaron al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Jalisco una solicitud para comenzar el proceso de revocación de mandato hacia el alcalde tapatío, Enrique Alfaro Ramírez.

Miguel Castro Herrera, Isaías Gaddiel Peralta, Adalberto Guido y Osmara Ramírez, quienes firmaron la solicitud, aseveraron que el alcalde de Guadalajara no está cumpliendo con su trabajo y ha incumplido sus promesas de campaña.

Pero el alcalde Enrique Alfaro, que no se ha pronunciado respecto a esta solicitud, no es ajeno al tema. Pues la idea de preguntarle a la gente si quiere que continúe su gobierno cuando este llega a la mitad fue una de sus propuestas de campaña desde que compitió para ser presidente municipal de Tlajomulco.

En el 2011 de hecho el mismo Alfaro organizó una consulta para preguntarle a los tlajomulquenses que por entonces ya gobernaba si lo querían ver continuando su gestión. En aquella ocasión el 96% de quienes participaron dijeron que sí, pero de hecho solo votaron el 10.3% de la lista nominal de Tlajomulco, cuando se esperaban hasta 70 mil pues esa es la cantidad de boletas que se imprimieron.

También, en el año 2014, su sucesor Ismael del Toro repitió el ejercicio como alcalde, sin muchas diferencias con el proceso de Alfaro, pero con un punto en común muy elemental: se trató de un ejercicio sin legislación, pues la figura de «revocación de mandato» no se encontraba regulada por ninguna institución electoral.

Aquellos dos procesos fueron supervisados de forma extraoficial y orquestados en la voluntariedad de ambos alcaldes emecistas. Sin embargo, hoy ya está reglamentado este procedimiento en el Código Electoral y de Participación Social del Estado de Jalisco, del artículo 427 al 439, gracias a una reforma del año 2016.

El detalle está en que, para organizarse un proceso de revocación de mandato hacia Enrique Alfaro, en este caso los promotores necesitan reunir las firmas y credenciales de elector del 5% de la lista nominal de Guadalajara por tratarse del alcalde de este municipio, lo que equivale a un aproximado de 56 mil personas de casi millón y medio de votantes potenciales que existen en la ciudad.

Después, es necesario que el IEPC y el Tribunal Electoral validen el proceso, auditen públicamente al imputado (Enrique Alfaro), y en caso de ser procedente organicen el procedimiento de consulta, para el cual se tienen que instalar al menos el mismo número de casillas con los mismos funcionarios de estas que existieron en el proceso electoral en el que fue electo el alcalde, es decir, el del 2015.

Pero, además, para que la solicitud de revocación resulte efectiva, deben no solamente votar «no» a que continúe su mandato Enrique Alfaro un número superior al de personas que votaron por él en el 2015, sino que deben participar en la votación al menos el mismo número de personas que lo hicieron en las elecciones municipales de ese año.

Es decir que de acuerdo al Programa de Resultados Preliminares Electorales del IEPC sobre el proceso del 2015, se necesita que voten «no» más de 299 mil 196 personas que son las que escogieron a Alfaro como alcalde por Movimiento Ciudadano, y deben acudir a las urnas al menos 586 mil 783 personas que son las mismas que hicieron su voto efectivo en 2015, el 45% del total de la lista nominal.

Pero hay un detalle al que Enrique Alfaro tendría que temerle en el caso de que la solicitud de revocación que ya existe legalmente en su contra desemboque en un verdadero proceso con casillas. Y es que, en el hipotético caso de que realmente como lo demanda la ley el mismo número de votantes que participó en 2015 acudiera a la revocación de mandato, solamente se requerirían 11 mil 610 votos adicionales a los de aquel proceso para que el alcalde tapatío fuese revocado, si restamos el total de votos de otros partidos en esa elección al de sufragios que hicieron alcalde a Enrique.

En términos más sencillos de entender, la gente que no votó por Alfaro en el 2015 suma solamente 11 mil 610 votos menos que los casi 300 mil que obtuvo Movimiento Ciudadano para colocar a su principal figura política al frente del ayuntamiento de la capital jalisciense.

En términos políticos y para una ciudad como Guadalajara 11 mil votos son poco, y pese a que el Código Electoral impide que exista cualquier campaña o participación partidista en el proceso de revocación, no hay duda de que los rivales de Enrique Alfaro tomarían la iniciativa de alguna manera.

Sin embargo, en términos reales que se concrete la revocación es casi una utopía; pues desde luego que sería muy difícil que, sin propaganda partidista ni spots que les bombardeen, más de medio millón de tapatíos acudan a las urnas en la misma medida en que lo hicieron en el 2015. Aún así, de lograrlo y en contra del alcalde tapatío, la conclusión del proceso toma hasta 150 días en caso de extenderse al máximo plazo en cada una de sus fases, sin contar una posible impugnación.

Estamos en mayo, y dentro de 150 días ya habrá iniciado el calendario electoral para el proceso electoral del 2018, pues en septiembre comienzan los preparativos para las precampañas. Para entonces, si Alfaro hubiese sido revocado, daría lo mismo pues de todas formas sin revocación hubiese estado empezando la competencia política por la gubernatura de Jalisco, y la revocación no le quitaría del mandato más de lo que la ley electoral ya lo exige para ser candidato.

Un detalle final: la revocación de mandato todavía no está avalada por la legislación electoral federal, pues se trata de una figura aprobada en Jalisco, y que también otros estados han optado por tener. Sin embargo, todos mantienen el mismo dilema: un funcionario revocado podría en dado caso acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para invalidar esa acción.

Así es que una revocación de mandato para el alcalde Enrique Alfaro por ahora sería muy difícil de concretar en términos reales, aunque de llevarse a cabo, lo único que provocarían Viva México y México Entregado a la Transformación es un millonario gasto en boletas e insumos del IEPC para llevar a cabo el proceso, emitidos por supuesto desde el erario público.


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