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TLCAN genera empleo, pero mal pagado y merma calidad de vida: Investigadora Rosario Cervantes Martínez

TLCAN genera empleo, pero mal pagado y merma calidad de vida: Investigadora Rosario Cervantes Martínez

Sep 2, 2018

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Por Mario Ávila //

Durante un cuarto de siglo México ha sido impactado, para bien y para mal, por los efectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que si bien ha generado fuentes de empleo, éste ha sido esencialmente trabajo de manufactura mal pagado y se ha concentrado en las ciudades y no en el campo; ha atraído inversión, pero solo en el de la industria de la manufactura, la electrónica y la automotriz; en tanto que esta política económica ha causado que se profundice la desigualad social y que más de 50 millones de mexicanos se encuentren en situación de pobreza.

La firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte se dio el 17 de diciembre de 1992 y su entrada en vigor fue el 1 de enero de 1994, un cuarto de siglo después se renegocia solo de manera bilateral con Estados Unidos, marginando en las negociaciones a Canadá, con la lógica de poderoso, de “divide y vencerás”.

De las deudas que ha dejado el TLCAN desde cinco lustros atrás, las consecuencias de haber firmado, los engaños que se han padecido, las promesas incumplidas y de los ases que se ocultan bajo la manga, es decir de las letras chiquitas del Tratado, habló para los lectores del semanario Conciencia Pública, la doctora María del Rosario Cervantes Martínez, investigadora del centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la UdeG.

Como experta en economía, Cervantes Martínez habló a profundidad de la necesidad de poner especial atención a las condiciones laborales, ya que en su opinión los tratados se negocian con la retórica del empleo, pero con la única intención de obtener ganancias, sin importar las pésimas condiciones salariales para los trabajadores.

Pero también especificó que muy diferente sería el tema de la inversión, es decir hasta ahora el tratado solo nos ha dejado la llegada de inversiones especificas para la generación de productos de exportación, llevándose las ganancias al extranjero y dejando sólo en México el empleo mal pagado.

Así transcurrió la entrevista con la académica María del Rosario Cervantes Martínez, en su cubículo en el edificio K del CUCEA:

CHINA, EL CUARTO INVITADO DEL TLCAN

Pregunta. ¿Qué balance podemos hacer de la herencia de más de dos décadas del TLCAN?

Respuesta. El TLC generó bastante empleo en estas más de 2 décadas según lo dicen prácticamente todos los estudios, sin embargo un dato importante es que también durante todo este período el tipo de trabajo que se generó en México fue principalmente trabajo de baja calificación y de bajos salarios y durante este mismo período se abrió la brecha de la desigualdad salarial entre los trabajadores altamente capacitados de Estados Unidos, los de Canadá y los de baja capacitación de México.

El lado negativo lo hemos asociado a problemas de desigualdad en la distribución del ingreso, algo contrario a lo que se esperaba, ya que originalmente se esperaba que el TLC generara más empleo en México y que al demandarse más empleo de menos calificación, este tipo de empleo fuera mejor remunerado. Y sí, aumentan un poco las remuneraciones, porque por lo general todos los salarios tienden a aumentar, pero no se cierran las brechas y no se distribuyen los efectos al resto de la economía, precisamente porque los salarios son muy bajos y por lo tanto la demanda de productos y servicios es poca.

P. ¿El mundo es diferente en estas más de dos décadas?

R. Sí claro. Durante estos más de 20 años hay cosas que han cambiado en la economía mundial, principalmente el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) reconfiguró todos los procesos y hay trabajos de investigación que advierten de como China entra al TLC de América del Norte proveyendo insumos tanto para Estados Unidos como para México y Canadá, y al final de estos últimos años, es decir alrededor del 2011 el resto del mundo ya ganaba más por el TLCAN que los mismo países participantes y eso es porque se fueron cambiando mucho los procesos productivos. Se debe admitir que un rival fuerte para los tres países, Estados Unidos, México y Canadá, fue China, en realidad hacia el final del periodo fue China quien atrajo más inversiones, donde se generaron más empleos con un sistema económico distinto al de México, Canadá y Estados Unidos, por si fuera poco los trabajadores chinos tienden a ganar más todavía y por ahí en el debate, al menos en los medios de comunicación, no se habla nada de eso.

P. ¿No es un pastel que se comen entre tres?

R. Yo creo que eso es porque tienen un gran competidor que no se ha considerado dentro del tratado, el cuarto miembro del TLCAN es China y no se ha hablado de si se va o no a reconfigurar, están cerrándose las negociaciones bilaterales porque no se quiere reconocer abiertamente que si Estados Unidos perdió muchos empleos, es porque no solamente mucha de su producción se mudaron a México, sino que en los últimos años también muchas de las inversiones se mudaron a China.

HAY QUE RECONOCER QUE SE GENERÓ TRABAJO”

P. ¿El perdedor fue el campo?, se pensaba que se frenaría la migración y la pobreza y al contrario se incrementó notablemente.

R. Para México en mi opinión este tratado no arrojó los resultados esperados desde hace más de 20 años, pero tampoco podemos decir que fueron pésimos, hay que reconocer que al menos se generó trabajo y hay que reconocer el valor social del trabajo, es innegable; pero también hay que reconocer que el TLCAN sí dejó bastantes puestos de trabajo remunerados, no son los mejores puestos de trabajo en términos de condiciones y de ingreso. Y por lo que toca al campo, yo creo que la zona rural tuvo una doble afectación, una combinación de política comercial, con una mala política agrícola; mi profesor que me daba la materia de economía internacional allá por los años 97-98 decía que el TLCAN estaba muy bien diseñado para proteger a los sectores vulnerables, o sea las cláusulas específicas para el sector agrícola preveían proteger al sector durante muchos años de la competencia de Estados Unidos porque no tenían condiciones para competir.

P. ¿Cosa que no se cumplió?

R. El campo de Estados Unidos está mucho más tecnificado, se les olvidó que Estados Unidos y casi todos los países desarrollados tienen una política de subsidio al campo, tienen políticas agrarias donde no los dejan completamente al libre mercado; entonces lo que falló en México no fue que el TLCAN haya afectado al campo, sino que se abandonó la política interna de apoyo al campo que es necesaria en todos los países desarrollados, en donde se sigue protegiendo al campo porque no tiene las mismas características económicas que un sector manufacturero.

P. ¿En empleo que se generó durante el TLC solo fue para el pavimento, no para las zonas rurales?

R. Sí. Básicamente es manufacturero.

LA AUTONOMÍA QUE GANÓ EL BANCO DE MÉXICO

P. ¿La renegociación del Tratado en un sexenio que va de salida, es sano?

R. De esa parte de la cuestión política no estoy muy bien informada, pero lo que yo sí sé es que desde que comenzaron las reformas estructurales en México, se diseñaron en el país políticas que trascendieron los sexenios y como ejemplo se puede tomar muy claramente al Banco de México que ganó una autonomía transexenal y tiene un diseño orgánico de tal manera que no importa quien esté de presidente, el Banco de México tiene un mandato; con muchas leyes en torno a política económica se trató de hacer lo mismo, entonces el tratado tenía una vigencia de revisión a la hora de firmarse, de tal forma que es independiente del cambio de gobierno, ésta lleva su propio calendario y yo me imagino que a nivel de Derecho en México al tratado se le da un carácter constitucional para que trascienda a los gobiernos, es decir no importa que vaya saliendo un gobierno y vaya entrando otro, si se tiene que revisar, se revisa, porque se pone por encima una continuidad de política económica, esa fue la visión desde finales de los 80’s que el cambio de modelo económico debería de prevalecer para siempre, independientemente de quien estuviera en el poder.

AL PODEROSO LE FUNCIONA EL “DIVIDE Y VENCERÁS”

P. Al margen de los detalles que vayan a anunciar en los próximos días sobre el resultado de las negociaciones y del contenido de los acuerdos, ¿qué hacía falta?, ¿cómo saldría ganando México en esta renegociación?

R. Hay que ver qué se acordó con Estados Unidos y qué pudiera aportar Canadá, pero a mí me parece que la estrategia del presidente Trump es tener dos acuerdos, me parece que la estrategia política es ‘divide y vencerás’ y el debate teórico y académico está entre precisamente hacer tratados bilaterales o volver a revisar el multilateralismo.

P. ¿Qué es más importante, inversión, empleo o índice de exportación?

R. De lo que yo sé, de lo que yo sí estudio, es que no son tan relevantes los tratados para el comercio, como lo son para las inversiones. Entonces lo que yo siento es que Estados Unidos lo que está buscando es que si sus inversiones se quedan en México, se garanticen ciertas condiciones, porque la amenaza en el sector automotriz es que hay un proceso de cambio tecnológico que permitiría a Estados Unidos retomar la producción de automóviles, porque hoy todo se puede hacer con robots, entonces por eso prefiere negociar por separado con México. Con Canadá no negocia igual porque Canadá no le ofrece mano de obra barata, Canadá le puede hacer los procesos con la tecnología más desarrollada.

DIVERSIFICAR EL COMERCIO

P. Entonces para México ¿cuál sería el mejor escenario, independientemente de lo que hayan acordado con Estados Unidos?

R. México tiene que diversificar su comercio, es decir si la apuesta sigue por el libre comercio, evidentemente tiene que buscar socios que no estén buscando el proteccionismo como una política comercial. Estados Unidos está amenazando al mundo fuertemente con aranceles, y agarró parejo, el arancel al acero fue para todos; Estados Unidos toma medidas unilaterales, México tiene que voltear a ver al resto del mundo; México tenía como 11 tratados de libre comercio ya firmados de los cuales no sabemos prácticamente nada, porque el comercio de México sigue centrado con Estados y con Canadá.

P. Los huevos en una sola canasta…

R. En efecto. Lo que le falta a México es no depender tanto de un solo tratado, si está en la Organización Mundial del Comercio (OMC), si tiene lazos con Centroamérica, con América del Sur tiene oportunidades de negocios, si tiene un tratado con Europa, si tiene un tratado con Japón, lo que tiene que empezar a hacer es buscar nuevos socios. Pero de ahí me regreso a la cuestión de las inversiones, el modelo de exportación de México ha estado basado principalmente en inversiones que hicieron desde Estados Unidos, entonces qué vamos a exportar, eso es lo que se pregunta; el 60 o 70% de las manufacturas en México, en promedio en los últimos años, provenían de dos sectores de la manufactura: electrónica y automotriz. La mayoría de esas exportaciones se dan porque hubo inversión de compañías extranjeras que dijeron aquí producimos y desde aquí exportamos; entonces la apuesta es, o atraer más inversiones de otros países para de ahí exportar o buscar mercados donde podamos exportar lo que aquí se produce, independientemente de la inversión extranjera que llegue. Son problemas mezclados que en el caso de México con su Tratado de Libre Comercio con América del Norte, fue en el sentido de que querían invertir en nuestro país, para desde aquí exportar, ellos ganaban dinero y nosotros ganábamos solo empleos.

P. ¿Hacia dónde poner los ojos de manera preferente, hacia América latina, Europa, Asia?

R. Hay un principio que revisamos en teoría económica, que es la diversificación como una forma de reducir los riesgos, entonces organismos como la Cepal están proponiendo que América Latina se convierta en una región donde la integración económica sea más pareja y más justa, es decir crear cadenas productivas dentro de la región; el proteccionismo no es una opción porque nunca puedes regresar al pasado como si nada, yo vería como una política comercial integral, una política que emparejara el desarrollo científico, tecnológico y educativo del país, con la diversificación de mercados.

P. ¿Es vital poner especial atención a las ‘letras chiquitas’?

R. De las letras chiquitas hemos hablado un grupo de profesores aquí del CUCEA y se ha hecho énfasis en los temas que no se cumplieron del Tratado anterior y creo que esas ‘letras chiquitas’ tienen más trascendencia en el largo plazo, como la cuestión de la protección al medio ambiente, yo como economista me iría siempre por los derechos laborales, es decir exigiría que en ese tratado en sus letras chiquitas no se vea un compromiso por flexibilizar más el mercado de trabajo y convertir a la mano de obra mexicana todavía más barata, porque yo creo que ya no podemos llegar más abajo en materia de salarios; si una cuarta parte de los trabajadores sobreviven con 88 pesos al día, no puede ir más debajo de eso.

P. ¿Y los daños medioambientales?

R. Nuestro grupo de profesores en el CUCEA han establecido que en materia de medio ambiente no se cumplió prácticamente nada de lo que se acordó en sustentabilidad, es decir protección al medio ambiente está reprobadísimo y ahí sería importante ver por la preocupación de la migración, los desplazamientos humanos derivados de problemas de seguridad y ambientales, el deterioro del medio ambiente también mueve a la gente de sus lugares de origen y aquí en Jalisco lo sabemos.


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