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El nuevo orden mundial, impulsor de los nuevos paradigmas ideológicos

El nuevo orden mundial, impulsor de los nuevos paradigmas ideológicos

Sep 17, 2016

  1. Se sirve del poder coercitivo de los gobiernos para imponer una ética subversiva contraria al interés de los ciudadanos
  2. Es patrocinada por el poder político de los organismos internacionales y por los intereses financieros de la élite antinatalista ambientalista global.

Bien hacen los propagadores de la ideología de género en afirmar que esta no existe. Tienen toda la razón, ya que no hay, como tal, una sistematización de dicha ideología. Esa corriente de pensamiento está compuesta, más bien, de una amalgama de filosofías y de intereses de poder.

El rompecabezas se integra por tendencias tan dispares como el iluminismo, el posmodernismo, el psicologismo freudiano, el evolucionismo de Tylor, Morgan y Darwin (con todas las derivaciones de esa teoría: el progreso indefinido, el naturalismo anticreacionista, la selección natural…), el existencialismo de Sartre, los exponentes de la Escuela de Frankfurt (Adorno, Habermas, From, Heilderberg), pero sobre todo Jacques Derrida —padre del deconstruccionismo—, Antonio Gramsci —padre del marxismo cultural— y Friedrich Nietzche —padre del nihilismo—.

La ideología de género es pujante, pues está impulsada por los grandes organismos supranacionales, el Banco Mundial, la ONU con todas sus agencias especializadas, el Fondo Monetario Internacional, la OMS; por organizaciones mundialistas poderosas como el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral, el Council on Foreign Relations, el Club de Roma, Skull and Bones, el Grupo de los 300, Green Peace; está patrocinada por el poderoso lobby de control poblacional antinatalista y ecologista, y por financieros prominentes como George Soros (Open Society Foundations), Rockefeller (Rockefeller Foundation), Jay Coleman (Deutsche Bank), Ted Turner (Turner Foundation), Jeffrey Siminoff (Morgan Stanley), Bill Gates (Gates Foundation), entre otros, además de un sinfín de importantes transnacionales.

La implantación de la ideología de género no es el fin, sino el medio para facilitar el objetivo último que es operar una «reingeniería social» que pueda dar paso al «nuevo orden mundial», un orden centralizado, socialista y ateo.

La «nueva ética» debe ser universal, relativista, inmanente y neo-pagana. Para ello es necesario lograr una sociedad homogeneizada y desarraigada de credos, principios y valores. Eso se alcanza diluyendo las conciencias y estandarizándolas bajo un pensamiento único materialista. Por ello, las bases del «nuevo orden», ideado a finales del siglo XIX, son ideológicamente subversivos. El nuevo orden debe ser ateo y anticristiano, más aún, específicamente anticatólico.

Ese objetivo lo inspiró a la poderosa orden de los Illuminati. Escribe el masón John Robinson, citando al propio fundador de la orden, Adam Weishaupt: «La meta específica de la Orden de los Iluminados es la de abolir el cristianismo y derrocar los gobiernos civiles».

La orden secreta, financiada por la poderosa familia Rothschild, se creó en 1776 con el propósito de llevar a cabo los planes de la alta francmasonería de crear un orden mundial socialista y ateo, introduciéndose en los círculos de poder de los gobiernos y de las finanzas. El primer logro de los Iluminados fue la Revolución Francesa, planeada en logias masónicas en Wilhelmsbad, en 1785. Después siguieron ejecutando y financiando otras revoluciones, entre las que destaca el marxismo.

En 1885, la espiritista rusa Helena Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, escribió su «Doctrina Secreta», en la que configuró el plan del nuevo orden mundial y la única religiosidad universal, tomando sus objetivos de la masonería negra.

Pierre Simón, exGran Maestro de la Gran Logia de Francia, en su libro «Por qué abandoné la masonería», confiesa la relación que existe entre la adoración satánica y el plan de emancipar al individuo sin otro límite que el que este mismo se fije. Y admite que todas las leyes a favor del aborto, el divorcio, la eutanasia, la homosexualidad, fueron creadas en las logias antes de ser conocidas por los diputados. En la masonería se considera que el hombre es el vértice del mundo, es quien merece adoración, por lo que la religión debe ser suprimida.

Friedrich Nietzche había sentenciado «Dios ha muerto». Y si Dios ha muerto, también ha muerto la naturaleza creada por Él. No hay nada fuera de nosotros que sea objetivo, por lo cual todo está conformado por la voluntad de cada uno. Ya no es siquiera el voluntarismo de vivir de Schopenhauer, sino la voluntad de poder, de autoafirmarse, de prevalecer. Nada me determina, ni Dios —que no existe—, ni la naturaleza, que es evolutiva, yo decido quién soy y nada ni nadie puede decir lo que soy.

Simone de Beauvoir sentenció: «una mujer no nace, se hace», de donde el rol de la mujer como madre y esposa —y su misma naturaleza— no serían más que una construcción social. Y si la mujer se hace, el hombre también se hace a sí mismo. Es el marxismo llevado a un proceso de deconstrucción sexual: no existen sexos biológicos sino solo roles atribuidos por la sociedad, por lo cual es preciso hacer guerra contra la familia.

De Antonio Gramsci, filósofo fundador del partido comunista italiano, tomaron la idea de que la revolución marxista planetaria nunca se realizará mientras no se produzca un proceso dialéctico en la cultura, principal elemento a «deconstruir» y sustituir, al mismo tiempo que se le utiliza.

A Gramsci, Bernstein y Engels el bolchevismo ya no les importa, hay que mutar la naturaleza del hombre para «deconstruir» a la sociedad y conseguir la revolución antropológica sin tener que socializar los medios de producción. Esto se hará después más fácilmente.

Deconstruir el orden social se logra, según la tesis gramsciana, inoculando primeramente en la opinión pública el concepto de «género», el cual pretende establecer que las personas no se identifican por su sexo masculino o femenino, sino por la libre «opción» que se adopte para «autoconstruirse» sexualmente mediante una «preferencia» que incluso puede ser contraria al propio sexo. Y es que para Gramsci todo es creación histórica «construcción cultural» y no naturaleza. Por ello, los homosexualistas y las feministas de género promueven la idea de que el ser humano nace sexualmente neutral, y que luego es construido socialmente en hombre o mujer. Siguiendo esa concepción, los expertos de la ONU se propusieron impregnar dicha idea en la educación y en los medios de comunicación, para que los niños y jóvenes puedan crecer sin que se les impongan «estereotipos» culturales «sexo-específicos».

En 1922, Harry Emerson Fosdick lanzó su famosa diatriba «Shall the Fundamentalist Win?», en la que postuló que el fundamentalismo debe desaparecer: quienes no se atreven a dudar de la revelación y de lo natural son fundamentalistas, y el fundamentalismo es intolerante. De allí nació el modernismo, que es el resumen de todas las herejías y el mayor repudio a la fe.

El nuevo paradigma consiste en emanciparse de todo condicionamiento. La verdad ha muerto y la tarea es recrear una nueva sociedad después de fragmentar la anterior. Es, sin duda, la mayor conmoción cultural que ha habido en la historia.

Después de construir el arquetipo viene la deconstrucción, afirmando que el concepto de «genero» implica clase, y que la clase presupone desigualdad. La meta es llegar a una sociedad sin clases (en este caso, de sexos) objetivo que coincide con los fines de la revolución marxista. Y además tiene el mismo obstáculo a combatir: el lenguaje, es decir, los conceptos universalmente aceptados, los cuales presuponen los conceptos biológicos y de naturaleza. La gente debe convencerse de que sus percepciones son meras construcciones sociales y culturales.

 

 

 

LOS PADRES CREADORES DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Influenciados por estas corrientes filosóficas materialistas y posmodernas, los creadores de la ideología de género son los siguientes:

Wilhelm Reich, seguidor de Marx y Engels pero sobre todo discípulo de Freud. Fue favorable a la revolución sexual y a la tarea de facilitar el divorcio y destruir la familia por ser parte del «capitalismo represor« del que deriva el «mito de la sexualidad procreadora». Fue impactado en gran parte porque su mamá se suicidó traumada por haber violado a un niño de trece años y haber tenido relaciones con el preceptor. Posteriormente también se suicidó su padre. Toda la obra de Reich es antipatriarcal, criticando la familia como «autoritaria». Fue expulsado del partido comunista alemán y luego perseguido en Estados Unidos por las terapias que aplicaba en sus clínicas, sometiendo a mujeres con problemas psicológicas y abusando sexualmente de ellas. Cometió también actos de bestialismo.

Alfred Kinsey: Recopiló su pensamiento en su obra «El comportamiento sexual en el hombre». En dicho estudio cometió un gran fraude con las estadísticas a fin de demostrar que la mayoría de las personas padece una perversión sexual: el 37% de los hombres tuvieron relaciones homosexuales en la adolescencia, 18% mantuvieron relaciones homosexuales por al menos tres años entre las edades de 16 a 55 años, etcétera. Lo que Kinsey nunca dijo es que esas entrevistas y estudios las hizo entre la población carcelaria, por lo que no son representativos de la sociedad. Con todo y esa falsedad, los ideólogos de género siguen citando la «Escala de Kinsey» como algo científico. Kinsey practicó el sadomasoquismo y la pedofilia.

A partir de la Escuela de Frankfurt, la homosexualidad deja de ser una desviación grave, y lo patológico son ahora las culturas «hetero-patriarcales». Esto influyó después en la decisión de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) de desclasificar la homosexualidad como un padecimiento psicológico.

Georges Bataille, admirador del Marqués de Sade, partidario del satanismo orgiástico, propagó las bondades de los sacrificios humanos rituales. Creó la sociedad secreta «Acephale» para llevar a cabo inmolaciones y decapitaciones. Es el teórico del «erotismo narcisista» basado en la consideración de que «el hombre soberano es un asesino en potencia», por lo que el sadismo sexual es la consecuencia más depurada de la sexualidad. De Bataille, los ideólogos de género toman la idea del placer equivalente a transgresión.

Michel Foucault, uno de los más reputados ideólogos de género, seguidor también de Nietzche y Sade, homosexual obseso, también miembro del partido comunista. Fue iniciado en los Estados Unidos en el sadomasoquismo homosexual y en el consumo masivo de drogas de todo tipo. Intentó varios tipos de suicidio y nutrió un intenso odio por su propio cuerpo que le llevaba a despellejarse con una cuchilla de afeitar.

Margaret Sanger, fundadora de Planed Parenthood, la multinacional del aborto. Abandonó a sus propios hijos dejándolos en la indigencia, se la pasaba en relaciones sexuales de forma irrefrenable, fue defensora de la eugenesia. Terminó con delirio alcohólico en una clínica, casada con un multimillonario, si bien tuvo relaciones con otros millonarios de quienes obtuvo los recursos para su fundación.

Amelia Valcárcel, quien tematizó el código moral como el «derecho al mal» de las mujeres: estas deben reivindicarse contra los valores patriarcales y abandonar la dulzura femenina para adoptar su derecho al mal.

Bruno Mattei, quien plasmó el erotismo como expresión de puro odio en un sinnúmero de escenas gore.

Margaret Mead, bisexual, antropóloga, creadora del fraude de Samoa, la idílica isla virgen en la que el sexo se disfrutaba libremente sin las constricciones de la cultura cristiana. En realidad, un gran fraude, pues se trataba solo de una mistificación, siendo Samoa una sociedad completamente represiva.

Shulamith Fireston,** autora de «La dinámica del sexo», texto básico del feminismo. Fireston hizo de la supresión de la familia su objetivo prioritario. Para ella, la maternidad representa la «opresión radical» que sufre la mujer debido a la «servidumbre reproductiva determinada por la biología» misma que es necesario suprimir.

Kate Millet, autora de «Política sexual» en donde escribió su famosa frase «lo privado también es político» y «el amor ha sido el opio de las mujeres». Se convirtió en lesbiana por razones ideológicas, al considerar que el papel de los hombres en el sexo es de dominio. Por ello es preciso cuidar la disposición de los cuerpos durante el acto sexual, cuidando que ninguna de las personas esté encima de otra en la cama, sino en paralelo. Millet, ha tenido que ser ingresada varias veces al psiquiátrico, dictaminada con depresión maniaca y esquizofrenia, y ha intentado el suicidio en diversas ocasiones.

 

Elisabeth Fisher, amiga de Millet, bohemia radical hippie, fundadora de «Aphra», el primer periódico feminista, se terminó suicidando, al igual que su amiga cubana María del Drago, y al igual que su otra amiga feminista Ellen Frankfurt. Son conocidas como «el grupo de las cuatro», constituyendo el punto de referencia ideológico de las feministas.

Germaine Greer, autora de «La mujer eunuco», quien ha trascendido por establecer diferencias entre las mujeres de acuerdo al tipo de orgasmo, el vaginal o el clitoriano, exaltando la excelencia de este último. Promueve el aborto y el sexo lésbico. Está casada con un transexual.

Fuente: www.ultimostiempos.org