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Orientación sexual: epicentro de la polarización

Orientación sexual: epicentro de la polarización

Sep 24, 2016

México transita por un momento de tensa agitación social. Un nuevo campo de batalla se ha abierto y la inagotable disputa entre liberales y conservadores comienza a ser visible generando inquietud a la población en general, causado por la iniciativa del presidente de México, Enrique Peña Nieto, para reformar el artículo 4 de la Constitución así como reformar, adicionar y derogar artículos del Código Civil Federal, que pretende garantizar el derecho de las personas del mismo sexo para contraer matrimonio en igualdad de condiciones que las personas heterosexuales y que puedan tener derecho a la adopción, garantizar la identidad de género, establecer el divorcio sin expresión de causa y armonizar al Código con los principios constitucionales de igualdad y no discriminación.

Comprendiendo que la orientación sexual no puede ser motivo de restricción de derechos, que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) pide que todas las personas tengan acceso a matrimonios igualitarios, así como que el debate previo a la aprobación de dicha iniciativa pone a prueba el sistema político republicano, toda vez que involucra a los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial del país, a partidos políticos, intelectuales, académicos, iglesias, activistas sociales, lo cual ha generado expectativa, atrayendo la atención de los ciudadanos, en especial en las grandes ciudades de México, en las zonas urbanas y, sobre todo, en el segmento poblacional que oscila entre los 18 a los 40 años de edad e incluso ha despertado la participación social que se manifiesta a favor o en contra de dicha iniciativa.

Entre las aristas que debemos mantener en análisis permanente, consecuencia de dicho tema, advierto importantes las siguientes:

  1. La confrontación entre derecha e izquierda inicia una escalada. El asunto toca cimientos y modifica comportamientos sociales importantes y fundamentales, como lo es la composición de la familia. Los partidos políticos nacionales se aprestan a subirse al tema para reposicionar su ideología, recuperar congruencia, activar a sus militancias y sacar ventajas políticas en un escenario no electoral, de gran interés y visibilidad nacional.
  2. Atestiguamos un escenario en donde las ideologías se han difuminado y los partidos políticos se han acercado en pactos, como el Pacto por México, en alianzas electorales, algunas de ellas de difícil comprensión pues los antagónicos se agrupan por intereses de rentabilidad electoral y pragmatismo político, y cuando exponentes de gran trayectoria en un partido político cambian de afiliación con facilidad abanderando programas y tareas de otro sin vergüenza alguna.
  3. La sociedad Mexicana, aún incipiente en el uso de las nuevas opciones de participación ciudadana, evoluciona al actuar, perseguir e involucrarse en torno a causas ciudadanas y no en torno a líderes tradicionales ni partidos políticos, y avanza intentando romper con la apatía de participar activamente provocando que las partes más activas generalmente sean los grupos de presión, los personajes y las organizaciones sociales más recalcitrantes, activistas de ideología dura y consolidada, algunas de ellas, con origen religioso.
  4. Ante la polarización de la sociedad, verdaderamente el número de activistas, manifestantes y seguidores de ambos bandos, aún acumulados, sigue siendo cuantitativamente minoritaria. Esto es, el número de membresía, asistentes e incluso enlistados como defensores de alguno de los bandos, pese a lograr manifestaciones, marchas y actividades de promoción en pro o en contra de la iniciativa en cuestión, siguen siendo poco representativos en relación a la cantidad de habitantes de las ciudades en donde se han expresado (generalmente ciudades capitales, ciudades medias y cabeceras distritales) y aún muy ínfimo en relación a la población nacional, superior a los 114 millones de habitantes.
  5. El tema polémico pone en evidencia que la representación política del Congreso de la Unión, integrado por 500 diputados y 128 senadores, que serán quienes voten para aprobar, modificar o rechazar la iniciativa, lo harán inmersos en un proceso legislativo legal, necesario de cuidar para evitar sea sesgado y sin base de apoyo social.
  6. El proceso legislativo como resultado del tránsito de todas sus etapas, seguramente se realizará apegado a la ley. Sin embargo desembocará ante el máximo tribunal de México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a quien le corresponde defender el orden establecido por la Constitución Política y mantener el equilibrio entre los diversos poderes a través de sus resoluciones.
  7. Prevalecerá el señalamiento de ilegitimidad de la aprobación o no de la polémica iniciativa y de las resoluciones de la SCJN. Enfrentarán la inconformidad de los grupos sociales que se sientan vencidos, al activismo y a la agitación de líderes y conductores de ambos bandos, marcando no el final, sino el principio de nuevas medidas de presión. Ganadores y perdedores prolongarán por años los efectos de esta iniciativa, causando malestar, polarización, incluido la intención de darle al tema un uso electoral oportunista.
  8. Nuevos liderazgos emergerán de este conflicto entre movilizadores, agitadores y adoctrinadores de la causa a favor o en contra.

Me queda claro que el distanciamiento ideológico es amplio. Comprendo que se manipula la información que se difunde a la población por parte de los diversos grupos de activistas. Me preocupa que la descomposición social nos lleve a confrontaciones que llevados al extremismo, lesionen la cohesión social, la identidad, la convivencia social, el sentido de pertenencia de personas, familias y grupos sociales.

Parafrasear a Francis Fukuyama simplifica la discusión: «La democracia como sistema político y moral sigue siendo la única alternativa legítima». Para organizar la sociedad entendamos que el derecho es dinámico, que la ley es de observancia general, que la justicia algunas veces puede estar en conflicto con el derecho y con la ley, que el progreso de una nación y del mundo dependen de muchos factores, siendo el tema en cuestión solo un engrane dentro de la compleja maquinaria social.

La libertad es una de las premisas máximas de la civilización occidental contemporánea, la discriminación es una forma de violencia que denigra a cualquier sociedad que la fomenta o permite y México debe avanzar hacia el progreso. La libertad es una alta escalera en donde el orden es el barandal que evita accidentes propiciados por sus descuidos y excesos. Vayamos más allá de la Ley y procuremos justicia para vivir todos en armonía.

Por Carlos Anguiano
@carlosanguianoz en Twitter
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