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MUNDO

El nuevo eje comercial: México consolida su doble rol de principal proveedor y comprador de EE.UU.

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Actualidad, por Alberto Gómez R.
(Segunda parte)

La transformación comercial de México se desarrolla en un contexto económico nacional marcado por señales contrapuestas. Por un lado, la economía mantiene un crecimiento modesto, con una expansión anual estimada de 1.2%, según lo expuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum en su primer informe de gobierno, cifra que superó las previsiones de organismos financieros internacionales.

Ese crecimiento se ve apuntalado por un récord de inversión extranjera directa, que alcanzó aproximadamente 41 mil millones de dólares en el último trimestre de 2025, con Estados Unidos como principal fuente de capital.

Al mismo tiempo, el sector manufacturero mexicano muestra un dinamismo considerable al aportar 7.2 billones de pesos al PIB nominal, equivalente al 21.4% del total. Dentro de este sector, la fabricación de equipo de transporte y la industria alimentaria concentran 43.3% del valor manufacturero. Con ello confirman su papel como ejes de la competitividad industrial nacional. También destacan la industria química (9.4%), las industrias metálicas básicas (6.4%), la industria de bebidas y tabaco (5.2%) y la manufactura de maquinaria, equipo y componentes electrónicos (5.2% cada una).

En conjunto, estos indicadores reflejan una economía con fundamentos sólidos, aunque con retos persistentes. El peso mexicano ha mantenido una cotización estable por debajo de los 19 pesos por dólar durante el año, mientras la tasa de desempleo se situó en apenas 2.7%, una de las más bajas a nivel mundial. No obstante, esta estabilidad convive con vulnerabilidades estructurales que exigen atención en un entorno de tensiones comerciales globales.

DESAFÍOS Y VULNERABILIDADES

La profundización de la integración comercial trae consigo riesgos para ambas naciones. Para México, la vulnerabilidad central radica en lo que la CEPAL describe como una doble condición de ventaja y dependencia: cualquier cambio en la política comercial de Estados Unidos golpea directamente al sector exportador mexicano; a la vez, dicha dependencia obliga a Washington a actuar con cautela para no dañar su propia base productiva.

Los datos lo confirman: 81% de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos y 40% de las importaciones provienen de ese país.

Esta interdependencia asimétrica se evidenció con los aranceles generalizados implementados por la administración Trump desde febrero de 2025. Según la CEPAL, los países de América Latina y el Caribe enfrentan un arancel efectivo promedio de 10%, siete puntos por debajo de la media global; sin embargo, estas medidas ya generan presiones inflacionarias en la región. Como explicó Salazar-Xirinachs: “En un primer momento las empresas estadounidenses absorbieron el efecto en sus márgenes de ganancia, pero eventualmente lo han tenido que trasladar a los consumidores”.

El entorno comercial vivirá otra prueba decisiva con la renegociación del T-MEC, programada para el próximo año. De acuerdo con la CEPAL, las discusiones se concentrarán en las barreras de Canadá y México a las importaciones chinas. Todo esto ocurre mientras Estados Unidos enfrenta una desaceleración profunda de la productividad: el crecimiento promedio anual pasó de 2.3% (1947–2005) a 1.3% en los años posteriores. Esa diferencia, aunque parezca pequeña, equivale a 11 billones de dólares en bienes y servicios que el país habría producido de haber mantenido su ritmo histórico.

PERSPECTIVAS FUTURAS

El futuro de la relación bilateral luce promisorio, pero complejo. La integración económica adquirida a lo largo de décadas parece ya irreversible. Como resume Marcelo Ebrard, secretario de Economía: “México es el principal socio de Estados Unidos. En inversión extranjera, el origen número uno también es Estados Unidos. La apuesta internacional está muy a favor de nuestro país, y esa tendencia se va a consolidar”.

No obstante, esa consolidación enfrenta retos mayores. La reconfiguración del comercio global, la tensión entre eficiencia y resiliencia en las cadenas de suministro y la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China colocan a México en una posición estratégica, pero incómoda.

El análisis de Francisco Urdinez sobre el desplazamiento de influencia económica en América Latina muestra que la presencia china en la región creció 15 veces entre 2001 y 2020. Según sus métricas, 6 de cada 10 latinoamericanos viven en países donde China ya desplazó económicamente a Estados Unidos.

En este escenario de disputa hegemónica, la posición de México como principal proveedor y comprador de Estados Unidos adquiere dimensiones geopolíticas que rebasan lo comercial. La dualidad de la relación —profunda interdependencia y persistentes asimetrías— constituye al mismo tiempo su fortaleza y su mayor punto débil.

Para México, el desafío consiste en aprovechar su posición privilegiada para escalar en las cadenas globales de valor, fortalecer el mercado interno y diversificar sus relaciones comerciales sin perder la ventaja estratégica que le brinda su integración con la mayor economía del planeta.

Para Estados Unidos, el reto es conciliar políticas comerciales frecuentemente contradictorias: la inclinación proteccionista que puede dañar sus propias cadenas de suministro y, a la vez, la necesidad de mantener una relación estable con su socio más importante.

Como concluye la CEPAL, la recomendación para México y la región es clara: diversificar vínculos comerciales, generar mayor contenido tecnológico e invertir en talento humano para equilibrar la dependencia estructural respecto a Estados Unidos.

La transformación de México en el principal proveedor y comprador de Estados Unidos no es una casualidad, sino el resultado de tres décadas de integración gradual, acuerdos comerciales y de la reconfiguración de las cadenas globales de valor. El futuro dependerá de la capacidad de ambos países para navegar un entorno económico mundial turbulento, equilibrando interdependencia y autonomía, eficiencia y resiliencia, rivalidad y cooperación.

 


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