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De aliado a detractor: Salinas Pliego vs la 4T, del adeudo fiscal a la batalla cultura
Opinión, por Pedro Vargas Ávalos
Gran atención inquieta a la ciudadanía mexicana por el enfrentamiento del empresario Ricardo Salinas Pliego (RSP), o el tío Richie, como él se autollama, o el “deudor fiscal”, como lo tilda el actual gobierno de la Cuarta Transformación.
Esa pugna se originó a partir del pasado presidente fundador de Morena (Andrés Manuel López Obrador). Pasó de ser aliado o amigo del citado tío Richie a convertirse en contrincante al exigirle que cubriera cuantiosos adeudos al fisco. El dueño de TV Azteca se opuso tenazmente utilizando recursos legaloides.
Esta oposición venía de muchos años atrás y contó con la complicidad de algunos ministros de la extinta Suprema Corte de Justicia (SCJ) zedillista. Desde entonces, Salinas Pliego se convirtió de aliado a detractor terrible de la Cuarta Transformación, bautizando a AMLO como “gobernícola mentiroso” y a sus seguidores “tribu de comunistas de mierda”.
En cuanto a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), también la califica de secuaz de AMLO y, como al magnate mexicano, la mandataria lo llamó mentiroso e hipócrita; Salinas Pliego le advirtió que la llevará a tribunales en Estados Unidos por presunta “difamación”.
El enfrentamiento se agravó con motivo de que la nueva Corte —surgida de la decisión de los votantes que el año pasado la eligieron— emitió una resolución que dejó firmes decisiones de otros órganos de justicia que ordenaban que se cubriesen los adeudos fiscales que datan de 16 años atrás. En consecuencia, el SAT notificó al deudor fiscal y se puso como plazo para que pagara o compareciera a gestionar el modo de saldar los adeudos, el viernes 23 de enero corriente.
Sin embargo, el testarudo crítico de la 4T en vez de finiquitar sus obligaciones, socarronamente publicó en los medios sociales que se iba de vacaciones; el mensaje dice: “Les enseño unos volcanes que vimos en el viaje rumbo a mi yatecito. Lo mandé traer desde Europa al Caribe para pasar el fin de semana con la familia; hay que festejar”.
Eso lo escribió en X, donde también estampó una imagen previa a abordar su embarcación, consistente en un helicóptero propio, agregando “nos vemos al regreso”. De esa manera irónica se suele conducir este ya célebre adversario del gobierno mexicano, el cual, a diferencia de otros grandes ricos, saborea saberse en boca de todos y por ello ostenta con orgullo su opulento estilo de vida.
Según se ha difundido, el monto total de adeudos fiscales del consorcio de Ricardo Salinas Pliego asciende a más de 74 mil millones de pesos, de los cuales 51 mil millones corresponden a los créditos ya determinados por la Suprema Corte de Justicia. En caso de que el empresario no solvente la deuda ni notifique su intención de hacerlo, el SAT iniciaría un procedimiento administrativo de ejecución, el mismo que podría consistir en embargo de cuentas bancarias, bienes y, en general, activos de las empresas del Grupo Salinas.
Al escalar ese pleito entre RSP y 4T, un comentarista político se pregunta: ¿Puede Salinas Pliego incendiar la batalla cultural contra la 4T? ¿Se gesta un proyecto político capaz de desafiar el legado de la 4T? En agosto de 2025, Salinas Pliego insinuó su interés en contender por la presidencia de México, aunque reconoció las “condiciones desfavorables” que enfrenta, en un contexto donde CSP mantiene una aprobación nacional del 75% y Morena una contundente popularidad del 65%. (José Manuel Urquijo, Expansión Política, 13 octubre 2025).
Recordemos que AMLO fue perseverante y contendió tres veces por la presidencia, además de salvar el pavoroso desafuero que impulsó Vicente Fox en 2005 para inhabilitarlo como candidato presidencial para 2006. Sin embargo, el tabasqueño supo aprovechar el descontento social para dar sentido a un nuevo relato, convirtiendo su disidencia en corriente dominante hasta que en 2018 los votantes le dieron su apoyo, llevándolo al máximo cargo de la política mexicana.
Nos dice el antedicho comentarista: “Salinas Pliego parece haber aprendido de AMLO una lección que el PRI y el PAN se niegan a entender. Mientras la oposición tradicional se pierde en críticas coyunturales —como la reforma judicial o el presupuesto— sin atender la raíz cultural de la hegemonía morenista, Salinas apuesta por un nuevo marco narrativo. Se presenta como un “rebelde libertario” que defiende el mérito y la libertad individual frente al “estatismo” de la 4T, buscando resonar con el 41% que no votó por Sheinbaum. En este momento su estrategia no busca votos: pretende redefinir el debate”.
Lo anterior es un evidente intento por dar una batalla cultural. Para ello, lo primero que realizó RSP fue identificar el terreno de disputa, asegurando “que no se trata solo de imponer poder, sino de generar consenso a través de ideas y relatos que den sentido a la vida colectiva”. Siguiendo tal idea, valiéndose de su televisora, Salinas Pliego auspició la serie documental “La Revolución de la Libertad” con el respaldo del historiador Juan Miguel Zunzunegui, sosteniendo que un líder efectivo no manda, sino guía. Su lucha, dice, es continua por la libertad individual y colectiva.
En esa serie, Salinas identifica el “estatismo” de Morena y su “progresismo” como máscaras de un colectivismo que, a su juicio, sofoca la creatividad individual, tal como pretende la 4T con la educación pública, a la cual el empresario señala como “enemiga de la libertad” por enseñar a “callar y obedecer”, y así el gobierno fomenta su plan de polarización para mantener ciudadanos “sumisos”.
Nos explica el autor ya citado que, al resignificar la “justicia social” de la 4T como dependencia estatal, la serie construye un relato que invita a defender la innovación personal frente al conformismo”.
Dentro del perfil antedicho, llama la atención que el pasado 15 de septiembre, cuando estaban entretenidos millones de mexicanos con las festividades del Grito de Independencia, Salinas Pliego llamó a sus compatriotas a definirse entre la “prosperidad libertaria” y un “gobierno aliado con delincuentes”. En el evento, atrás del empresario y su esposa, lucía un estandarte de la Virgen de Guadalupe y el lema “Vida, propiedad y libertad”.
Como antesala de un potencial partido que lo apoye, Salinas Pliego lanzó el Movimiento Anticrimen y Anticorrupción (MAAC). Es una plataforma que aglomera a ciertos opositores de la 4T: conservadores, académicos y periodistas. Entre ellos se encuentra la politóloga María Amparo Casar, tan señalada por su jugosa pensión de Pemex como viuda y el cobro indebido de un millonario seguro por el suicidio de su esposo.
Aclaramos que ese organismo, MAAC, no es un partido, sino, como lo presentó su creador, un espacio para “librar una batalla cultural e intelectual” contra lo que denomina la “dictadura de partido único” y el “comunismo” que, según él, empuja a México hacia el trillado tema de la “miseria” venezolana.
No están lejanas las elecciones federales de 2027. Allí se verá si los movimientos de RSP tienen repercusión en su delirante combate contra la 4T. De otra manera, esos escarceos no pasarán de ser llamaradas de petate. En cuyo caso, el gobierno de Claudia Sheinbaum proseguirá adelante con su bandera de “por el bien de todos, primero los pobres”.



