MUNDO
Rupturas y continuidades: Fascismo ¿derecha o izquierda?
Opinión, por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza
He visto últimamente dos clases de grupos ubicados uno frente al otro en la geografía política nacional e internacional que se acusan mutuamente de ser “fascistas”. Por lo tanto, platicando con la cabeza de este semanario, don Gabriel Ibarra, acordamos abundar sobre el tema en cuestión. Presento una aproximación sustentada respecto al mismo.
Es de cultura general saber que el fascismo inició con Benito Mussolini, pero lo que pocas veces se reconoce es que su trayectoria política comenzó en el seno del socialismo italiano. Antes de convertirse en el fundador del fascismo, Mussolini fue un militante destacado del Partido Socialista Italiano, un agitador sindical y un intelectual marxista que defendía con fervor la lucha de clases, el internacionalismo y la movilización obrera.
Su formación socialista no solo moldeó su visión del conflicto político, sino que también le proporcionó las herramientas organizativas y discursivas que más tarde reciclaría para construir una ideología basada en la nación, el Estado robusto, el militarismo, el corporativismo y el antiliberalismo. Comprender este origen es fundamental para explicar por qué el fascismo, con su carácter autoritario, conservó estructuras y métodos provenientes de la izquierda revolucionaria.
Así es como el desarrollo político de Benito Mussolini no puede comprenderse sin atender a su profunda formación en el socialismo italiano de inicios del siglo XX. Hemos visto que, antes de convertirse en el líder del fascismo, Mussolini fue un militante destacado del Partido Socialista Italiano (PSI). Su paso por el socialismo no fue superficial; dirigió el periódico Avanti!, combatió a los reformistas del partido y se convirtió en una de las voces más radicales del socialismo revolucionario. Este origen marcó de manera decisiva su estilo político y su concepción de la organización de masas.
Cuando en 1914 Mussolini rompió con el PSI por su apoyo a la intervención italiana en la Primera Guerra Mundial, no abandonó de inmediato las herramientas políticas que había aprendido en la izquierda. Por el contrario, las trasladó y transformó para construir una nueva ideología basada en el nacionalismo, el militarismo y la obediencia al Estado. El fascismo conservó elementos estructurales y organizativos que provenían directamente del socialismo y del sindicalismo revolucionario.
Entre estas apropiaciones destaca, en primer lugar, la movilización de masas. Mussolini comprendía, gracias a su experiencia socialista, que la política moderna requería organizaciones capaces de integrar a sectores populares, disciplinarlos y dotarlos de identidad colectiva. Los Fasci di Combattimento y posteriormente el Partido Nacional Fascista adoptaron esta lógica, sustituyendo la conciencia de clase por la conciencia nacional, pero manteniendo la idea de un movimiento dinámico, militante y permanentemente movilizado.
En segundo lugar, el fascismo incorporó una forma particular de corporativismo, inspirada parcialmente en el sindicalismo revolucionario. Aunque el corporativismo fascista eliminó la autonomía obrera y subordinó sindicatos y organizaciones patronales al Estado, la estructura de “corporaciones” como órganos de representación sectorial recuerda a los intentos socialistas de organizar la economía en torno a gremios y sindicatos. Mussolini no inventó esta idea desde cero: la adaptó, la vació de su contenido emancipador y la convirtió en un instrumento de control estatal.
Otro elemento heredado del socialismo fue el uso de la propaganda y del liderazgo carismático, técnicas que Mussolini había perfeccionado en su etapa, tanto dentro del PSI como en su etapa de periodista y agitador. El tono agresivo, el lenguaje de cambio drástico y el llamado a los jóvenes para que actúen fueron estrategias que él ya usaba en el socialismo y que ahora aplica al fascismo, enfocado en un proyecto nacionalista y autoritario.
Finalmente, el fascismo adoptó la estructura de partido-movimiento, característica de la izquierda revolucionaria. En lugar de un partido electoral tradicional, Mussolini construyó una organización que combinaba militancia, disciplina, rituales, símbolos y una narrativa épica de lucha. Esta forma organizativa, que en la izquierda buscaba empoderar a la clase trabajadora, se reinterpretó para crear un aparato de movilización al servicio del Estado totalitario.
En síntesis, aunque Mussolini rompió, de palabra, con el socialismo en términos ideológicos, en los hechos, nunca dejó atrás las herramientas organizativas que había aprendido en él. El fascismo no surgió como una negación absoluta de la izquierda, sino como una reapropiación estratégica de sus métodos, vaciados de su contenido emancipador y reorientados hacia un proyecto nacionalista y autoritario. Su origen socialista no solo explica su estilo político, sino también la eficacia con la que logró construir un movimiento de masas capaz de transformar la vida política italiana.
Saque usted sus conclusiones: el fascismo, ¿es de derecha o de izquierda?
Si necesita más información sobre el tema, dejo aquí algunas referencias bibliográficas que le ayudarán a formar una opinión fundamentada, debido a las ocurrencias de muchos “sabios” de las redes sociales.
Blinkhorn, M. (1990). Fascists and Conservatives: The Radical Right and the Establishment in Twentieth‑Century Europe. Routledge.
De Felice, R. (1965–1997). Biografía de Mussolini (varios volúmenes). Einaudi.
Eatwell, R. (1996). Fascism: A History. Penguin Books.
Gentile, E. (2002). The Origins of Fascist Ideology, 1918–1925. Enigma Books.
Gregor, A. J. (1979). Italian Fascism and Developmental Dictatorship. Princeton University Press.
Lyttelton, A. (1973). The Seizure of Power: Fascism in Italy, 1919–1929. Routledge.
Mosse, G. L. (1999). The Fascist Revolution: Toward a General Theory of Fascism. Howard Fertig.
Payne, S. G. (1995). A History of Fascism, 1914–1945. University of Wisconsin Press.
Sternhell, Z. (1994). The Birth of Fascist Ideology: From Cultural Rebellion to Political Revolution. Princeton University Press.
- Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza es doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y doctorante en Filosofía por la Universidad Autónoma de Guadalajara.



