JALISCO
Tequila amaneció sin alcalde: Crónica de una detención que sacudió al Pueblo Mágico más icónico de México
Por Francisco Junco
Transcripción de texto a voz
El silencio de las calles del Pueblo Mágico de Tequila se rompió antes del amanecer. No fue el bullicio de turistas ni el trajín habitual de la industria tequilera, sino el despliegue discreto, pero contundente, de fuerzas estatales que marcó un antes y un después en la vida política del municipio.
La detención de Diego Rivera Navarro, presidente municipal, encendió las alertas en Jalisco y colocó al Pueblo Mágico en el centro de una investigación de alto impacto.
El edil, identificado oficialmente como Diego “N”, fue asegurado como parte de la llamada Operación Enjambre, una estrategia diseñada para desarticular presuntas redes de extorsión y corrupción incrustadas en gobiernos locales.
El operativo, ejecutado con sigilo y precisión, confirmó que las investigaciones habían dejado de ser rumor para convertirse en acción judicial.
Horas después, el eco del operativo llegó al Palacio de Gobierno. Desde ahí, el secretario general de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora, fijó la postura oficial del Ejecutivo estatal.
En una rueda de prensa sobria, explicó que la prioridad inmediata era una sola: mantener la gobernabilidad de Tequila mientras avanzan las indagatorias.
Zamora confirmó que el alcalde enfrenta cuatro expedientes de investigación abiertos, todos por señalamientos considerados graves. Uno de ellos está vinculado con una empresa productora de tequila, un sector clave para la economía local y símbolo del municipio a nivel internacional.
Los otros tres expedientes derivan de denuncias presentadas por legisladoras, relacionadas con presuntos actos de hostigamiento y violencia de género.
“Se trata de investigaciones en curso que están siendo atendidas por las instancias correspondientes”, señaló el funcionario, subrayando que el gobierno estatal está colaborando plenamente para el esclarecimiento de los hechos, mientras el proceso avanza en el ámbito judicial.
En el terreno político, la caída del alcalde abrió un compás de espera. El gobierno de Jalisco informó que no se activarán de inmediato los mecanismos para designar a un presidente municipal interino, hasta que exista certeza jurídica sobre el estatus legal de la detención. La prudencia, dijeron, será la línea a seguir.
Mientras tanto, la seguridad del municipio quedó en manos del estado. La Secretaría de Seguridad de Jalisco asumió de forma inmediata las tareas de vigilancia en Tequila, en un intento por evitar vacíos de poder y enviar un mensaje de estabilidad tanto a los habitantes como a los visitantes que siguen llegando al corazón agavero del país.
Así, entre patrullas estatales, expedientes judiciales y un ayuntamiento a la espera, Tequila vive horas inéditas.
El municipio que presume tradición, identidad y prestigio internacional enfrenta ahora una sacudida política cuyo desenlace se escribirá en tribunales, pero cuyas consecuencias ya se sienten en cada rincón del Pueblo Mágico.



