JALISCO
Recomendaciones para cuidar la salud mental en tiempos de crisis
Por Mario Ávila
Transcripción de texto a voz
Ante los hechos violentos registrados en Jalisco, especialistas del Centro Universitario de Ciencias de la Salud comparten claves para manejar el miedo, la ansiedad y el estrés, así como para acompañar emocionalmente a las infancias y fortalecer el bienestar familiar.
El estrés, la ansiedad y el pánico son sentimientos válidos y comunes que pueden presentarse durante periodos cortos o prolongados de violencia, incertidumbre e inseguridad. Tras los últimos hechos registrados en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), así como en otros municipios del estado de Jalisco, especialistas en salud del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) emitieron recomendaciones, consejos y actividades en favor de la salud mental de infancias y personas adultas.
La doctora Norma Alicia Ruvalcaba Romero, directora de la División de Disciplinas Básicas para la Salud, identificó a niñas, niños y adolescentes como población vulnerable y particularmente expuesta al estrés y la ansiedad, debido a la sobreexposición a redes sociales y tecnología, lo que puede propiciar estímulos negativos que afectan directamente su salud mental.
“Es importante que los adultos seamos un agente mediador entre lo que está sucediendo y cómo se está sintiendo el niño o la niña, justamente para mitigar el efecto que pueden llegar a tener este tipo de noticias en ellos. No hay que minimizar la situación, pero sí hablarles desde su nivel de entendimiento, comprender cómo perciben la situación y, a partir de ello, dialogar”, señaló.
Para identificar si las infancias están siendo afectadas por sentimientos de estrés o ansiedad, la doctora Ruvalcaba Romero recomendó observar cambios de humor y de rutina. Irritabilidad, cansancio prolongado, insomnio y modificaciones en la alimentación —comer poco o en exceso— suelen ser algunos de los primeros síntomas.
“Es vital que los adultos sepan que ante estas situaciones es normal experimentar miedo o angustia, pero también hay que reconocer qué otras emociones están presentes en niñas y niños para poder manejarlas adecuadamente. Es fundamental que el adulto se convierta en ese espacio seguro que se requiere para ayudarles a procesar la información y sus sentimientos”, agregó.
Entre las recomendaciones para evitar pensamientos intrusivos y dañinos en las infancias, la especialista sugirió establecer un canal abierto de comunicación entre adultos y menores; identificar qué hace sentir segura a la persona a nuestro cargo —consuelo físico o emocional, por ejemplo—; mantener los aspectos básicos de la rutina, como comer a la misma hora y realizar actividades cotidianas; así como promover actividades lúdicas y de convivencia familiar.
“Hay que hacerles saber que juntos somos ese espacio seguro y que existen otras personas atravesando la misma situación, para que poco a poco restablezcamos la calma. También es importante aprovechar el tiempo en casa para realizar actividades lúdicas que favorezcan la cohesión familiar y el acercamiento con nuestras niñas y niños”, mencionó.
Pasos para combatir la ansiedad y el estrés
En el caso de las personas adultas y de la población en general, el doctor Saúl Ramírez de los Santos, jefe del Departamento de Psicología Básica del CUCS, emitió siete recomendaciones para reducir o evitar la ansiedad y el estrés derivados de esta situación:
- Mantener segura nuestra integridad física.
- Practicar ejercicios de respiración con inhalaciones y exhalaciones profundas y prolongadas.
- Limitar el consumo de noticias y redes sociales.
- Establecer horarios específicos para informarse sin sobreexponerse a contenido violento.
- Informarse únicamente a través de medios oficiales.
- Mantener la rutina diaria y respetar horarios de comida, sueño y recreación.
- Procurar un buen hábito de sueño: evitar cafeína, alcohol y el uso de redes sociales al menos una hora antes de dormir.
- Evitar el aislamiento social y mantenerse en comunicación con familiares, amistades y seres queridos, ya sea de forma presencial o virtual.
- Evitar tomar decisiones importantes durante estos momentos y no recurrir al alcohol u otras drogas como forma de sedación.
“Este tipo de eventos impacta profundamente porque genera una sensación de riesgo o amenaza para nuestra seguridad física. Al observar actos de violencia se activa un estado de alerta e hipervigilancia que afecta la regulación emocional, el estilo de vida, el estado de ánimo y la conducta. Es importante comprender que estas reacciones emocionales y psicológicas son completamente normales; la situación no lo es, pero nuestro sentir sí”, concluyó el doctor Ramírez de los Santos.




