OPINIÓN
8M: «Juntas desde la raíz, una lucha por la humanidad»
Por Fabiola Loya (secretaria de Igualdad Sustantiva del Gobierno de Jalisco)
Hablar de igualdad, defenderla y luchar por ella parece, a veces, un reto monumental frente a las divisiones que hoy enfrentamos como sociedad. En un mundo donde el ruido de las redes sociales y el sensacionalismo del «clickbait» suelen fragmentar nuestra atención, es imperativo hacer una pausa profunda.
Este 8 de marzo no es un festejo; es una conmemoración que nos invita a mirar la raíz de nuestras estructuras y a reconocer que el camino hacia la justicia no es una moda, sino una misión para cuidar nuestra humanidad.
Como bien sostiene la pensadora Rita Segato: «la lucha de las mujeres no es por las mujeres, es por la humanidad». Esta frase es la brújula que guía nuestra gestión en el Gobierno de Jalisco. Cuando trabajamos por la igualdad, no estamos buscando privilegios para un grupo, sino creando las condiciones para que todas y todos vivamos en una sociedad más libre, justa y próspera. Porque la desigualdad, en cualquiera de sus formas, es la puerta abierta por donde se cuela la violencia que tanto nos lastima.
Para lograr la igualdad, nuestra gestión se cimenta en tres ejes fundamentales: el combate a las violencias de género, fortaleciendo la confianza en las instituciones; el impulso a la autonomía económica, para que cada mujer sea dueña de su destino; y una agenda de cuidados sin precedentes, que reconoce esta labor como un derecho y un pilar del bienestar social.
La igualdad se siente en lo cotidiano. Se siente cuando mujeres y hombres caminan por calles bien iluminadas o cuando disfrutan de un parque digno. Pero también se mide en la justicia. Bajo el liderazgo del Gobernador Pablo Lemus, hemos implementado una política de cero tolerancia a la violencia. No son solo palabras: el año pasado logramos que en el 100% de los casos de feminicidio los agresores fueran detenidos.
A través de la Estrategia Pulso de Vida, que consta de cuatro ejes: territorial (puntos seguros), digital (apps), instituciones y dispositivos (brazaletes para víctimas y rastreadores para agresores), estamos usando la tecnología y la colaboración de la iniciativa privada para proteger a las víctimas.
Históricamente, las mujeres hemos sido las custodias de la vida y las cuidadoras habituales. Esa vocación «dadora» ha sostenido hogares y comunidades, pero a menudo lo ha hecho a costa del propio desarrollo y de los sueños personales. En Jalisco, hemos decidido que esa labor invisible debe ser reconocida y compartida. Por ello, somos pioneros con un sistema de cuidados que cuenta con un anexo transversal de 20 millones de pesos en acciones para cuidar a quien cuida, pero también cuidar a quienes son cuidados.
Entendemos que no habrá autonomía real si los cuidados siguen recayendo solo en nosotras: hoy, 5 de cada 6 personas cuidadoras son mujeres, y nuestra meta es poner «pisos parejos» para que el talento de cada mujer no encuentre límites impuestos por su género.
La mirada femenina que promovemos es una que prioriza al ser, que ve a la persona antes que a la utilidad. Es una mirada que busca sanar el tejido social desde su base más íntima: la familia y los lazos que nos unen. La igualdad es, en última instancia, un acto de empatía; es reconocer que nadie es superior por su origen o condición.
Hoy, al observar el camino recorrido y los desafíos que vienen, ratifico mi compromiso: seguiremos trabajando para que Jalisco sea un espacio donde la mujer sea respetada y valorada. No daremos ni un paso atrás en la defensa de nuestros derechos, porque al liberar el potencial de las mujeres, estamos liberando el potencial de toda la humanidad.
Este 8 de marzo, les invito a ocupar los espacios públicos, a visibilizar y a seguir luchando. No solo por nosotras, sino por ese horizonte donde la igualdad deje de ser una etiqueta y se convierta en nuestra forma de ser y estar en el mundo. Porque cuando caminamos juntas desde la raíz, construimos igualdad.



