ENTREVISTAS
Clemente Castañeda rechaza “Plan B” que meta a la presidenta Sheinbaum en la contienda vía revocación
Por Raúl Cantú
El senador Clemente Castañeda Hoeflich, coordinador del grupo parlamentario del partido Movimiento Ciudadano en el Senado, advirtió que espera que el oficialismo no ceda a la tentación de impulsar un “Plan B” electoral que pretenda modificar, mediante reformas legales secundarias, aspectos constitucionales que ya fueron rechazados tras el fracaso de la reforma electoral.
En entrevista en la sede del Senado, el legislador señaló que el rechazo a la modificación constitucional demuestra la ausencia de una mayoría calificada para alterar la Carta Magna en materia electoral. “Yo espero que no cedan a esa tentación y que acepten que, en este momento, no construyeron una mayoría para modificar la Constitución”, expresó Castañeda.
No obstante, reconoció que existen otros temas pendientes que podrían discutirse en el futuro, aunque insistió en que deben abordarse con rigor y sin intentar “defraudar” el texto constitucional.
Entre los puntos que su bancada revisará con puntualidad, destacó dos en particular. El primero y más crítico, según el senador, es la posible coincidencia de la revocación de mandato presidencial con las elecciones intermedias o federales del próximo año.
Castañeda calificó esta idea como un error grave que desnaturaliza la figura de la revocación de mandato —originalmente concebida como un instrumento ciudadano para remover a gobiernos deficientes— y la convierte en un mecanismo injerencista e “indefendible”.
“Me parece que es un error que no solamente desnaturaliza la figura de la revocación de mandato, sino que es un plan injerencista que ya es indefendible y que me parecería sumamente cuestionable si lo quieren hacer”, declaró el legislador de Movimiento Ciudadano.
Castañeda enfatizó que involucrar a la Presidenta de la República en la contienda electoral a través de este mecanismo equivaldría a distorsionar su propósito original de empoderamiento ciudadano, transformándolo en una herramienta para legitimar el poder del oficialismo.



