JALISCO
Dos décadas de crisis del agua
Opinión, por Gerardo Rico
Desde hace muchos sexenios los gobiernos de Jalisco en turno han jugado con el Siapa; en lugar de poner a gente especializada, que sepa del tema del agua, regularmente ponen al compadre, al amigo.
El Siapa se convirtió en una agencia de colocaciones para determinados grupos políticos y se prioriza el negocio sobre la visión social para resolver lo que ya se convirtió en un problema de salud pública, la contaminación del agua.
Mientras el uso del agua se siga manejando con una perspectiva de negocio, no se va a solucionar nada y ya vamos tarde para resolver el problema de la contaminación que cada día repercute entre los habitantes de la ciudad.
Son las apreciaciones del maestro José Antonio Gómez Reyna, decano investigador sobre el tema del agua en la Universidad de Guadalajara, quien está convencido de integrar el multicitado organismo con especialistas en el asunto, como ingenieros civiles, ambientales, hidráulicos, sanitarios, medioambientalistas, químicos, especialistas en gestión del agua, entre otros. Para buscar una solución inmediata.
Señala que desde hace 20 años se advirtió de la problemática que enfrenta la Zona Metropolitana de Guadalajara sobre abasto y contaminación del agua y nadie hizo nada para buscar soluciones: “La lluvia sigue siendo la misma con el cambio climático y con el constante aumento de la población; simplemente se requiere más agua. El agua no se fabrica”.
“En primer lugar, tenemos un problema de salud pública por la calidad del agua. De acuerdo con las normas internacionales para abastecer a una ciudad, independientemente de dónde provenga el agua, el líquido debe tener determinadas características. Primero, que no haya industria, que no haya manejo agrícola, por los fertilizantes e insecticidas, y que se garantice una calidad de agua bien definida; y ahí radica el principal factor y problema que tenemos con la contaminación del agua”.
Recuerda que el área conurbada de nuestra ciudad tiene tres fuentes de abastecimiento y la principal sigue siendo el Lago de Chapala, la presa del Valle de Guadalupe y el agua subterránea, de donde se recargan los mantos acuíferos, y ahí es donde se tiene una crisis bastante grave.
El agua potable, pues, está bien definida, dice el académico de la Universidad de Guadalajara; no tiene que tener olor, color, sabor, y si tú abres el grifo de la llave, te das cuenta de que tienes agua de tamarindo, tienes olores generados por el gas y una infinidad de aspectos que no cumplen con la norma.
Gómez Reyna explica que, desafortunadamente, la calidad del agua que consumimos en nuestra ciudad está altamente contaminada y “podría tener hormonas que están en el agua, tenemos polímeros, tenemos materiales como nanoplásticos, materiales radiactivos; además, hay que tomar en cuenta que el agua de nuestra principal fuente: Chapala también tiene cierto grado de contaminación”.
Redunda: “En Chapala solo se tratan las bacterias, pero no se tratan los materiales que te comenté hace rato. Incluso hay un estudio sobre por qué se está dando una situación en los hombres, habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara, y se observó que muchos de los espermas de los testículos son de la gran cantidad de nanoplásticos y esto genera una situación difícil y compleja a largo plazo”.
Lamenta el uso indiscriminado del suelo y recuerda que en la zona de Los Colomos vivían en promedio cinco familias por manzana. Repentinamente, fueron sacadas de esa zona y surgieron cuando menos cinco torres de departamentos. ¿Y el agua de dónde sale? ¿Quiénes otorgan los permisos para construir fraccionamientos y grandes edificios de departamentos y quiénes los hacen?
De manera chusca refiere que, ante la inexperiencia que en muchas ocasiones muestran quienes ocupan cargos en las dependencias del manejo del agua, piensan que las plantas tratadoras de agua son milagrosas cuando estas tienen capacidad para tratar determinados tipos de contaminantes.
Al respecto, precisa que cualquier planta de tratamiento se debe caracterizar de acuerdo a los contaminantes: “Por ejemplo, si quiero limpiar hidrocarburos, pues hago unas plantas para limpiar hidrocarburos; si quiero una para bacterias, pues hago una para bacterias, pero cuando llega otra sustancia diferente, mata toda la cepa que se tiene para el tratamiento de bacterias”. Situación que se presenta de manera constante en el tratamiento del agua en nuestra ciudad.
“Todos los nuevos contaminantes salen cada año y cada año que sale un contaminante nuevo no está dentro de la Norma Oficial Mexicana del agua y se va incrementando. Ante estos contaminantes hay algunos por los que las plantas de tratamiento quedan obsoletas”.
El decano investigador sobre el agua es contundente: Sí hay solución, pero debe ser una solución integral y consiste en dejar a un lado el manejo político y centrarse exclusivamente en lo científico. Se requiere gente con intelecto, gente que conozca del tema, que se integre a grupos multidisciplinarios y que no importe de qué partido sean, porque eso va en contra de cualquier proceso de planeación a largo plazo.
“Mientras pase más tiempo y se sigan presentando los contaminantes antes descritos, la situación se volverá más caótica; el tiempo está en contra”, concluye el especialista Gómez Reyna.




