NACIONALES
El PT ve las orejas del lobo de Morena
De primera mano, por Francisco Javier Ruiz Quirrín
La verdad, no he dejado de sorprenderme. MORENA está repitiendo el mismo fenómeno que permitió el inicio de la caída del PRI en 1987. ¿Cuál fue el error?
Fue tanta la soberbia de los dueños de aquel partido hegemónico que, al encontrarse con pensamientos distintos como el de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Navarrete, en vez de escucharlos, los hicieron a un lado.
Las consecuencias están plasmadas en la historia. Esos personajes renunciaron al PRI y, para competir en las elecciones presidenciales de 1988, unieron a la izquierda en lo que llamaron “Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional”, génesis del Partido de la Revolución Democrática y, más tarde —gracias a un “neomesías mexicano”—, se creó el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).
En nuestros días se están sentando las bases para que el partido oficial, el partido en el poder, no arrase en los comicios del 6 de junio del venidero 2027, porque, por un lado, podría enfrentar a sus mismos aliados, a una oposición que pudiera unirse en los estados y a sus escándalos por corrupción e ineficiencia de su gente y su gobierno.
Lo hemos reiterado en estas líneas: el propósito esencial de una reforma electoral que nadie pidió, pero que ha promovido la “cuarta transformación”, es el control total de los comicios electorales para perpetuarse en el poder.
Lo anterior implica, entre otras cosas, la conversión de MORENA en un partido hegemónico como lo fue el PRI y, por lo tanto, no necesitará de sus históricos aliados, es decir, el Partido Verde y el Partido del Trabajo.
Las orejas al lobo fueron detectadas en el “Plan A” de la iniciativa presidencial de reforma electoral, porque la eliminación de plurinominales por lista de partidos sería una condena a la inanición de esos aliados.
Ahora, con la presentación del “Plan B”, el Partido del Trabajo no deja de pensar que el propósito original está incluido en una manzana envenenada contenida en la reforma del artículo 35 constitucional, para llevar a cabo una inmoral e ilegítima revocación de mandato el mismo día de los comicios del año 2027.
Y es que la figura de revocación de mandato en la Carta Magna nació con el propósito de que el pueblo, inconforme con alguno de sus gobernantes, determinara, a través de las urnas, la separación del cargo de quien, en los hechos, hubiera demostrado ineptitud e incapacidad.
Es decir, procedería legítima y constitucionalmente llevar a cabo este proceso de revocación de mandato solo si el pueblo lo solicitara. La verdad es que una inmensa mayoría no está interesada en que Claudia Sheinbaum deje la presidencia. ¿Qué, no cuenta con el 70 por ciento de la aprobación ciudadana?
Luego entonces, ante este escenario, lo que la presidenta quiere es una “ratificación” del mandato y aparecer en la papeleta electoral, lo que le permitiría hacer campaña para ella y para MORENA.
La dirigencia nacional del Partido del Trabajo, encabezada por el veterano Alberto Anaya, está considerando el riesgo de debilitar a su partido si pasa este “Plan B” en el Congreso de la Unión.
Lo sorprendente es que cualquiera estaría convencido de que el PT, como rémora de MORENA, sería un súbdito, un incondicional dispuesto a obedecer en todo a su amo.
Sin embargo, se sabe fuerte ahora. Cuenta —nada más y nada menos— con 49 legisladoras y legisladores: seis en el Senado y 43 en la Cámara de Diputados, y su trayectoria es de lucha, en ocasiones de sobrevivencia; incluso, en su momento, sostuvo alianzas con el PRI y hasta con el PAN.
Lo más trascendente del fenómeno, dígase lo que se diga, es la división entre “iguales” y la semilla que ya ha sido sembrada para adelantar una debacle del partido en el poder, lo que podría demostrarse en 2027, cuando MORENA pierda posiciones políticas muy importantes y varios distritos federales electorales.
Lo mismo ocurre con figuras emblemáticas de la 4T, lo que va generando un sentimiento de indignación en la gente y que, en ocasiones, estalla, como sucedió con el asesinato de Carlos Manzo en Michoacán.
La presidenta de la República debe ser la persona más informada de este país, y el inicio de lo que pudiera ser una caída estrepitosa no le es ajeno.
Por todo ello, le urge tener el control absoluto para añadir, a los tres poderes de la Unión bajo su férula, a los árbitros electorales, regresar la organización de las elecciones al gobierno y hacer de MORENA un partido hegemónico.
Pues ahora no solo tiene que lidiar con el presidente Donald Trump, sino también con sus aliados. “Para que la cuña apriete debe ser del mismo palo”.




