MUNDO
Trump ante la nación: desesperación disfrazada de confianza en una guerra que se le escapa
Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
Transcripción de texto a voz
La noche de este miércoles, Donald Trump se dirigió formalmente a los norteamericanos desde la Sala Este de la Casa Blanca, en un escenario de máxima solemnidad y en horario de máxima audiencia.
Era su primer discurso formal a la nación en su segundo mandato. ¿Qué dijo Trump para intentar tranquilizar a la ciudadanía?
• Pidió paciencia a un público visiblemente cansado de la guerra.
• Aseguró que el conflicto “está a punto de acabar” y que solo faltan “dos o tres semanas”.
• Pronosticó que el Estrecho de Ormuz, cerrado por Irán, se abrirá “naturalmente” una vez concluyan las hostilidades.
• Afirmó que Irán ya no representa una amenaza significativa.
• Insistió en que se han alcanzado la mayoría de los objetivos militares de Estados Unidos: paralizar al ejército iraní, aplastar su capacidad de apoyar a grupos terroristas y negarles la posibilidad de fabricar una bomba nuclear.
• Amenazó con “golpear duramente” a Irán en ese plazo, llegando incluso a decir que lo llevarán “a la Edad de Piedra, donde pertenecen”.
• Justificó las subidas de precios del crudo como un efecto temporal y exclusivamente culpa de Irán por sus “ataques enloquecidos” contra petroleros.
• Recordó que otras guerras históricas (Guerras Mundiales, Corea, Vietnam) duraron años, mientras esta apenas lleva 32 días.
• Destacó que Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo y no necesita el crudo del Golfo Pérsico, instando a los países afectados: “Cómprennos a nosotros”.
Nada nuevo en su discurso
A pesar de la solemnidad del momento, las crónicas periodísticas coinciden en que no hubo novedades relevantes (como señaló El País). El discurso fue más una “actualización ordenada” que una verdadera estrategia nueva:
• No ofreció detalles concretos sobre cómo se alcanzará la victoria en dos o tres semanas.
• No mencionó operaciones terrestres ni el estado real de las negociaciones con Irán.
• Evitó explicar qué ocurriría si Estados Unidos declara victoria y se retira, pero Irán mantiene las hostilidades.
La impresión que se consolida es que Trump ha perdido el control narrativo de la guerra. Su pronóstico inicial de “una semana” resultó erróneo y ahora extiende el plazo una y otra vez. Se percibe una desesperación por cerrar un conflicto que él mismo inició de forma unilateral.
Aislamiento internacional
Un elemento clave es el rechazo de los aliados tradicionales de Estados Unidos. Ni Alemania, ni Reino Unido ni Francia aceptaron sumarse a la operación. Cuando Trump solicitó su apoyo, la respuesta europea fue clara y cortante: “Es tu guerra”.
Los líderes europeos prefirieron apostar por el diálogo y la contención en lugar de escalar el conflicto.
Las perspectivas
Queda la expectación sobre cómo concluirá esta confrontación. ¿Terminará realmente en un máximo de tres semanas (finales de abril)? ¿Se retirarán las fuerzas estadounidenses e israelíes de la región?
Más allá del daño causado a la infraestructura iraní, es prematuro hablar de un cambio de régimen en Teherán. El gobierno iraní parece reafirmarse internamente, pese al asesinato de su líder máximo.
Irán mantiene el control efectivo del Estrecho de Ormuz y nada indica que Trump pueda arrebatárselo fácilmente.
Trump irrumpió como un disruptor del orden mundial. La pregunta que queda abierta es si esta disrupción fortalecerá o, por el contrario, debilitará la posición global de Estados Unidos y la propia presidencia de Trump.




