MUNDO
¿Cumplirá Trump sus amenazas? Mañana martes lo sabremos
Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
Transcripción de texto a voz
El domingo 5 de abril de 2026, Trump elevó el tono en Truth Social con un mensaje cargado de insultos:
“El martes será el Día de la Planta de Energía y el Día del Puente, todo envuelto en uno, en Irán. ¡No habrá nada como eso!
¡Abran el jodido Estrecho, bastardos locos, o vivirán en el infierno! ¡SOLO OBSERVEN! Alabado sea Alá.
Presidente DONALD J. TRUMP”.
Horas más tarde, Trump añadió otro mensaje breve: “¡Martes, 8:00 p.m., hora del este!”.
Reiteró su ultimátum para que Irán reabra el Estrecho de Ormuz —por donde circula el 20% del petróleo mundial—, bajo amenaza de bombardear centrales eléctricas y puentes.
Este lenguaje, más agresivo que los anteriores (de 10 días o 48 horas), llega en medio de semanas de conflicto armado entre Estados Unidos e Israel con Irán, restringiendo el paso como represalia y Trump anunciando el rescate de un piloto estadounidense.
Si Trump cumple su amenaza, la situación tendería a empeorar drásticamente. Atacar infraestructura civil iraní no solo provocaría una respuesta asimétrica de Teherán —posiblemente con misiles contra bases estadounidenses o aliados—, sino que convertiría el Estrecho de Ormuz en un campo de batalla, disparando los precios del petróleo y desatando una crisis energética global.
Trump es impredecible: puede tratarse de pura bravata para presionar, como en ocasiones anteriores, donde pospuso acciones alegando “conversaciones productivas”, o de una decisión real que refleje su estilo de “máxima presión”.
Sin embargo, lo que podría frenarlo —la presión de aliados, del Congreso o de los mercados— también resulta riesgoso. Cualquier contención interna o internacional podría interpretarse como debilidad, empujando a Trump a una acción “suicida” que empeore la crisis.
Las consecuencias económicas serían inmediatas: inflación mundial, recesión en Europa y Asia dependientes del crudo, y un efecto dominó en la economía estadounidense. Irán ya advirtió que la guerra podría llegar a territorio norteamericano.
Trump juega con fuego en un tablero donde el petróleo es el verdadero botín. Si actúa el martes, el “infierno” que promete no se limitará a Irán. El mundo entero pagará la factura de una escalada que, más allá de la retórica, amenaza con desestabilizar el orden global.
