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Milagro bajo tierra: rescatan con vida a minero tras casi dos semanas atrapado en Sinaloa
Por Redacción Conciencia Pública
Transcripción de texto a voz
En un hecho que ha conmocionado al país, autoridades federales y estatales lograron rescatar con vida a un trabajador que permaneció atrapado durante casi dos semanas en la mina Santa Fe, ubicada en el municipio de El Rosario, tras un derrumbe provocado por el colapso de una presa de jales.
El accidente ocurrió el pasado 25 de marzo, cuando una estructura que contenía residuos mineros cedió, provocando una avalancha de agua, lodo y materiales contaminantes hacia los túneles subterráneos donde laboraban decenas de trabajadores.
De los 25 mineros que se encontraban en el sitio al momento del incidente, 21 lograron salir por sus propios medios, mientras que cuatro quedaron atrapados en las profundidades de la mina, lo que activó un operativo de rescate de gran escala.
Durante días, la incertidumbre dominó el panorama. Las condiciones dentro de la mina —inundaciones, falta de oxígeno, oscuridad total y riesgo constante de nuevos derrumbes— complicaron las labores de búsqueda y elevaron el temor de que no hubiera sobrevivientes.
Sin embargo, contra todo pronóstico, uno de los trabajadores fue localizado con vida a más de 300 metros de profundidad, en un espacio reducido donde logró resistir durante más de 13 días sin contacto con el exterior.
De acuerdo con los primeros reportes, el minero fue encontrado consciente, aunque con signos de deshidratación y debilidad extrema, tras lo cual fue trasladado de inmediato en helicóptero a un hospital en Mazatlán para su atención médica.
Sus primeras palabras, según trascendió, reflejaron la dimensión humana del rescate: preguntó por su familia y aseguró que nunca perdió la esperanza de salir con vida, pese a las condiciones adversas en las que permaneció atrapado.
El operativo de rescate movilizó a más de 300 elementos de distintas corporaciones, incluyendo personal de la Secretaría de la Defensa Nacional, Marina, Protección Civil y especialistas en rescate minero, quienes trabajaron sin descanso durante casi dos semanas.
Uno de los principales desafíos fue la extracción constante de agua al interior de la mina, que alcanzaba niveles críticos y obligó a instalar sistemas de bombeo capaces de desalojar decenas de miles de litros por hora.
Hasta el último corte informativo, el saldo del accidente es de dos mineros rescatados con vida, uno más localizado sin vida y otro trabajador que continúa desaparecido, por lo que las labores de búsqueda no han concluido.
El caso ha reavivado el debate sobre las condiciones de seguridad en la industria minera en México, particularmente en lo que respecta al manejo de presas de jales y la supervisión de infraestructura en zonas de alto riesgo.
Especialistas advierten que este tipo de accidentes, aunque no son frecuentes, evidencian fallas estructurales y posibles omisiones en los protocolos de prevención, lo que obliga a una revisión profunda del marco regulatorio.
Mientras tanto, el país sigue atento al desenlace de las labores de rescate, en un episodio que combina tragedia, resistencia humana y cuestionamientos de fondo sobre una actividad económica que continúa siendo vital, pero también riesgosa.




