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Cumbre del G7 en Tokio ignora el riesgo del sobrepeso humano: Nueva York se ha hundido 22 centímetros

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //
 
Desde Tokio los líderes de los llamados 7 países más desarrollados del mundo envían un mensaje para asegurar que están comprometidos con las causas sociales, la paz en Ucrania, el medio ambiente y la democracia. Pero poco hablan de los estudios de riesgo emitidos por sus propios servicios geológicos. Política y no cambio climático hunden a las grandes ciudades de forma más acelerada que el aumento de los mares.
 
Por avaricia, negligencia o por todo lo anterior los gobiernos de las grandes metrópolis del mundo han permitido la sobre explotación y con ella podrían estar cavando la tumba de sus propias ciudades. En años recientes mucho se ha dicho de los riesgos asociados con el alza de los mares. Pero casi nada se ha dicho de los hundimientos por sobrecarga de las tierras en las que están asentadas grandes e importantes ciudades del mundo.

Hasta hoy se nos ha dicho que el principal riesgo para NY, Miami, Yakarta, Londres, Venecia, Tokio, Shanghái y otras de esas grandes zonas urbanas es el cambio climático por la probable alza de la línea costera. Pero poco o casi nada se ha dicho que dichas ciudades están ya en hundimiento acelerado y no es prcisamente por el agua del mar, sino por el sobrepeso, porque en su suelo están poniendo más peso del que el subsuelo puede resistir. El pasado fin de semana varios medios de EUA publicaron un reporte dirigido por expertos del Servicio Geológico de ese país (USGS).

En el mismo se indica que “… no fue un error el construir tantos edificios tan altos en NYC, pero hay que recordar que cuando se pone algo pesado el suelo se va compactando…”. Es decir, la ciudad que nunca duerme se hunde. Desde 1950, época en la que se popularizaron a lo loco los rascacielos gigantes de acero, la Gran Manzana se ha hundido más de 22 centímetros.

Veamos, se está pidiendo que se acabe el combustible porque un metro arruinaría la línea costera de las principales ciudades del mundo en 100 años, pero el sobre peso ya ocasionó al menos en Manhattan un daño equivalente al 22% y eso no es importante.

La verdad es que es un tema de gran importancia que por intereses políticos y económicos ha sido solapado en todo el mundo bajo el pretexto de aumentar la densidad para evitar la expansión de manchas urbanas. Es obvio que hay zonas que pueden soportar más que otras, pero poco se ha estudiado el impacto en conjunto de grandes zonas con acumulación de edificios. Obviamente los temas de agua, electricidad y servicios son analizados, pero nunca se ha analizado el efecto del peso de todos esos edificios habitados.
 
En la CDMX tenemos problemas similares, pero poco se han comentado y lo mismo sucederá en Cancún y otras ciudades expuestas a la súper concentración de grandes edificios.
 
Pero ¿por qué no se está haciendo algo? La respuesta es simple. El dinero que dan los grandes constructores a los gobernantes es muy atractivo. Fuertes aportaciones económicas que van desde donaciones a campañas políticas hasta jugosos regalos para sus familiares, es decir corrupción han afectado el desarrollo de zonas en todo el mundo. Como he mencionado al inicio de esta nota, estudios satelitales indican que grandes ciudades en zonas costeras se hunden mucho más rápido de lo que el nivel del mar aumenta, pero poco se hace para encontrar materiales más ligeros.
 
Podríamos estar ante el anuncio de una crisis metropolitana de la que se culpará al mar y al clásico villano del cambio climático, pero que tuvo causas menos conocidas que han llenado la bolsa de políticos en todo el mundo. Por ejemplo, el peso de los edificios gigantes de NYC sin gente y sin contar las calles o los vehículos, se calcula en casi un trillón de kilos, o 140 millones de elefantes solo en rascacielos.
 
Según el Servicio Geológico de Inglaterra y con datos de hace 5 años, las grandes ciudades generan sedimentos minerales anuales por más de 367 gigatoneladas, lo que sería suficiente para llenar 267 veces la bahía de Sídney, Australia. A esto debemos sumar la llamada huella de carbón que según estudiosos de Reino Unido es del doble en los rascacielos que en los edificios medianos. Es decir que, por los materiales de alta ingeniería requeridos, su impacto ecológico es mucho muy superior.
 
Como lo hemos dicho antes. No todo lo que nos dicen las grandes economías es verdad y menos en la llamada lucha por un medio ambiente limpio y la baja de emisiones del CO2. No existe hasta el momento ninguna tecnología de cero emisiones o de cero impacto, como tampoco existe la solución perfecta para el desarrollo vertical.
 
Al peso de los mega edificios y sus efectos en el subsuelo hay que añadir los efectos de las obras subterráneas de una gran ciudad. Según estudios de Inglaterra, tan solo en Londres se calcula que al piso natural se le han sumado seis mil millones de toneladas métricas en materiales de todo tipo, lo que es equivalente al peso de 948 millones de camiones de pasajeros, una verdadera locura de peso muerto que carga el piso de dicha ciudad.
 
El futuro de las grandes ciudades y de sus economías no solo es el tema del calentamiento global sino de reconocer que todos los excesos son malos. El verdadero reto es saber cuándo es demasiado y cuando es sólo un pretexto para justificar negocios a favor de los amigos de políticos poderosos.
 
El Empire State Building pesa más de 2,600 toneladas y es uno de las decenas de edificios gigantes de NYC, pero como ahí, también hay decenas en cada una de las otras grandes ciudades costeras del mundo. Imaginemos el efecto de presión en el subsuelo de cada una de esas zonas, que terminan por deslizarse lateralmente o sumiéndose por fracturas de su propio subsuelo.
 
Hay más de 300 millones de habitantes en las principales ciudades costeras del mundo, mismas que se están hundiendo por su propio sobrepeso. Yakarta en Indonesia es uno de los ejemplos más dramáticos de este asunto. En años recientes la ciudad se ha hundido a un ritmo de 5 centímetros por año. Una verdadera locura. El cambio climático no hundió a Yakarta, pero sí lo hizo el saqueo de recursos subterráneos como el agua y el peso de la ciudad.  La ironía es que por sacar el agua del subsuelo, el agua del mar ahogará a la ciudad.
 
Nuestras notas tratan de informar a usted de lo que pasa en otros países pero que no es muy difundido por no ser parte de la narrativa más conveniente para los grandes intereses globales, para que usted tome sus precauciones, especialmente económicas y políticas. Como en nuestras decisiones individuales, el problema y las soluciones radican en encontrar un balance idóneo para cada zona, para cada ciudad y para cada país. 

 

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La tormenta solar del 10 de mayo: ¿Amenazas del espacio exterior, qué tan próximas están?

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Actualidad, por Alberto Gómez R. //

En lo profundo del vasto espacio, el Sol, nuestra estrella madre, juega un papel crucial en la danza cósmica que rige nuestro planeta. Sin embargo, a veces, su danza toma un tono más agresivo, lanzando chorros de partículas cargadas y energéticas hacia la Tierra en lo que se conoce como Eyecciones de Masa Coronal (EMC).

Estos eventos solares, aparentemente distantes, pueden tener consecuencias profundas aquí en la Tierra, manifestándose en forma de tormentas geomagnéticas, fenómenos que inquietan a científicos y gobiernos por igual.

Hace escasos días, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, más conocida como NASA, y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) emitieron un boletín de advertencia acerca de una tormenta geomagnética que alcanzaría a nuestro planeta que podría tener fuertes repercusiones.

Este anuncio fue emitido sólo un par de días previos al viernes 10 de mayo, el día que esta tormenta solar llegó a la atmósfera terrestre.

Una tormenta solar, también conocida como tormenta geomagnética, es un fenómeno que ocurre cuando el Sol emite una gran cantidad de partículas cargadas y radiación electromagnética que interactúa con el campo magnético terrestre y la atmósfera superior de la Tierra.

Estas tormentas solares generalmente se originan a partir de eventos en la superficie del Sol, como las eyecciones de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés), erupciones solares y corrientes de viento solar de alta velocidad. Las eyecciones de masa coronal son liberaciones masivas de plasma y campos magnéticos del Sol, mientras que las erupciones solares son explosiones repentinas de energía que liberan radiación electromagnética.

Cuando estas partículas y radiación llegan a la Tierra, pueden interactuar con el campo magnético terrestre y causar una variedad de efectos. Entre ellos, la generación de corrientes geomagnéticas inducidas en la superficie terrestre, lo que puede afectar las redes eléctricas y las comunicaciones, así como provocar auroras en latitudes altas y bajas. (nationalgeographic.com.es)

Aunque las tormentas solares ocurren regularmente, la mayoría de ellas son de intensidad moderada y tienen un impacto limitado en la infraestructura terrestre. Sin embargo, es posible que algún día tenga lugar una tormenta mucho más poderosa que comprometa nuestra supervivencia.

La NOAA utiliza una escala de 5 niveles para clasificar la intensidad de las tormentas solares o geomagnéticas, conocida como la escala G de tormentas geomagnéticas.

La categorización de los niveles de las tormentas geomagnéticas fue desarrollada para cuantificar la intensidad de las perturbaciones geomagnéticas causadas por eventos solares, como las Eyecciones de Masa Coronal (EMC). Estas tormentas geomagnéticas pueden tener un impacto significativo en la Tierra, afectando la magnetosfera y generando fenómenos como las auroras boreales y australes, así como perturbaciones en los sistemas tecnológicos y de comunicación.

La categorización detallada de los niveles de las tormentas geomagnéticas, del 1 al 5:

  1. Tormentas geomagnéticas de nivel G1 (Menor): Estas tormentas son las más débiles en la escala y tienen un impacto mínimo en la Tierra. Pueden causar fluctuaciones menores en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Por lo general, las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes más altas de lo normal durante estas tormentas.
  2. Tormentas geomagnéticas de nivel G2 (Moderada): Las tormentas de nivel G2 son más intensas que las de nivel G1 y pueden causar perturbaciones moderadas en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Se pueden observar auroras en latitudes más bajas de lo normal durante estas tormentas, y pueden ocurrir problemas en los sistemas de comunicación de alta frecuencia.
  3. Tormentas geomagnéticas de nivel G3 (Fuerte): Estas tormentas son significativamente más intensas y pueden causar perturbaciones generalizadas en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Se pueden producir apagones temporales en áreas afectadas y pueden haber daños menores en los sistemas de comunicación de alta frecuencia. Las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes más bajas de lo habitual.
  4. Tormentas geomagnéticas de nivel G4 (Severa): Las tormentas de nivel G4 son extremadamente intensas y pueden causar daños graves en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Los apagones pueden ocurrir en áreas extensas y pueden durar horas o incluso días. Los sistemas de comunicación de alta frecuencia pueden verse afectados significativamente. Las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes inusuales durante estas tormentas.
  5. Tormentas geomagnéticas de nivel G5 (Extrema): Estas son las tormentas más poderosas en la escala y pueden tener un impacto catastrófico en la Tierra. Los apagones generalizados pueden ocurrir en grandes áreas, causando interrupciones masivas en la infraestructura eléctrica y de comunicaciones. Los sistemas de navegación por satélite pueden ser severamente afectados, lo que dificulta la navegación y el posicionamiento precisos. Las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes muy bajas durante estas tormentas.

La NOAA advirtió que la tormenta geomagnética que impactó la Tierra desde el viernes 10 y hasta el domingo 12 de mayo alcanzó la categoría 5, nivel extremo, primera vez que ocurre un evento así en 21 años.

Hasta el mediodía de este viernes 10 de mayo, los meteorólogos espaciales de la NOAA habían observado al menos siete eyecciones de masa coronal (CME) procedentes del Sol, con impacto en la Tierra desde el mediodía y hasta el 12 de mayo.

El comunicado advirtió que puede haber impacto en las comunicaciones HF/VHF/UHF, los sistemas GPS, las redes de energía eléctrica, la navegación satelital y otro tipo de tecnologías, y que ya se notificó a los operadores de infraestructura crítica. «Pueden producirse problemas generalizados de control de tensión y problemas en los sistemas de protección. Algunos sistemas de red pueden experimentar un colapso completo o apagones. Los transformadores pueden sufrir daños». (eluniversal.com)

Las autoridades advirtieron sobre posibles apagones o interferencias con los sistemas de navegación y comunicación durante el fin de semana, así como sobre auroras en lugares tan al sur como el sur de California, Texas y Florida, en Estados Unidos, y en estados como Sinaloa, Jalisco, e incluso el Estado de México.

Es la tormenta de este tipo más fuerte que ha llegado a la Tierra desde Halloween de 2003. Aquella fue lo suficientemente fuerte como para provocar cortes de energía en Suecia y dañar transformadores en Sudáfrica.

La actividad solar es tan poderosa que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que monitorea el clima espacial, emitió una alerta de tormenta inusual por primera vez en 19 años, que luego se actualizó a advertencia. La agencia comenzó a observar explosiones en la superficie del sol el miércoles, y al menos cinco se dirigieron en dirección a la Tierra. (nytimes.com)

Las tormentas geomagnéticas de nivel 5 son las más intensas de su tipo, con el potencial de provocar estragos en una escala global. Los efectos de tales tormentas podrían ser devastadores para la vida en la Tierra y para nuestra civilización. Los sistemas eléctricos y de comunicación, pilares fundamentales de nuestra sociedad moderna, están particularmente en riesgo. Las sobrecargas en las redes eléctricas podrían causar apagones masivos, dejando a vastas regiones en la oscuridad y paralizando infraestructuras críticas, desde hospitales hasta sistemas de transporte.

Además, los sistemas de comunicación podrían sufrir interrupciones graves, afectando no solo a las comunicaciones cotidianas, sino también a las redes de emergencia y a la capacidad de coordinación durante crisis. Los satélites, esenciales para la navegación, el clima y la vigilancia, podrían ser dañados o inutilizados, alterando nuestra capacidad para prever y responder a desastres naturales y eventos adversos.

Pero los efectos de las tormentas geomagnéticas no se limitan a lo tecnológico. Existen preocupaciones legítimas sobre los impactos en la salud humana, desde el estrés psicológico causado por la incertidumbre y el caos hasta posibles aumentos en las tasas de enfermedades cardiovasculares debido a la exposición a campos electromagnéticos intensos. Además, las economías podrían sufrir enormes pérdidas debido a la interrupción de la producción y la distribución de bienes y servicios, así como a la depreciación de activos tecnológicos.

En última instancia, las tormentas geomagnéticas de nivel 5 representan una amenaza real y creciente para nuestra sociedad. A medida que nuestra dependencia de la tecnología continúa aumentando, también lo hace nuestra vulnerabilidad a estos eventos solares extremos. La preparación y la mitigación de riesgos se vuelven imperativas en un mundo donde las tormentas solares pueden ser tanto una belleza celestial como una amenaza existencial.

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La fertilidad humana está disminuyendo en todo el mundo

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Bioética, por Omar Becerra Partida //

Entendemos por fertilidad es la capacidad para reproducirse o procrear y la infertilidad se trata de una enfermedad del sistema reproductivo masculino o femenino consistente en la imposibilidad de conseguir un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales habituales sin protección.

Factores como la alimentación, económicos, contaminantes, creencias, modas, y estrés, son detonantes que facilitan esta enfermedad.

El deseo de ser madres o padres está latente en la mayoría de la población mundial, pero factores ya mencionados han hecho merma en la reproducción natural de la especie humana.

El INEGI indica que en México hay 1.5 millones de parejas que padecen infertilidad. En México, una de cada seis parejas que desean tener un hijo, tienen problemas para concebir, ya sea de manera temporal o permanente.

Pero no todos los casos han sido reportados a los entes de seguridad social del país, ya que muchos de ellos se encuentran en el comercio informal y son tratados en instituciones privadas.

También la falta de un marco jurídico sobre las técnicas de reproducción asistida en nuestro país y el estado de Jalisco han hecho que los datos sean débiles, por la falta de seguridad jurídica en los procedimientos.

Según un estudio publicado por The Lancet: “la fertilidad está disminuyendo en todo el mundo. y, más de la mitad de los países ya observan una tasa de fertilidad demasiado baja para mantener el nivel de su población y en el futuro, las tasas de fertilidad seguirán disminuyendo en todo el mundo.”

Esto aunado a las nuevas tendencias de las generaciones de no tener hijos sino mascotas ha desarrollado una disminución de la población a nivel mundial, según el diario estadounidense The Washington Post publicó que el número de jóvenes que adquieren casas, coches, o tienen hijos ha descendido.

Pero el porcentaje de las nuevas generaciones como los millennials deciden tener animales de compañía, esta generación se destaca por la cantidad de dinero que invierte en cuidar adecuadamente de sus animales de compañía.

Y es que, para muchos de estos jóvenes, las mascotas son como los hijos.

Según un estudio elaborado por la firma de comercio electrónico www.zulily.com, al 83 por ciento de ellos les encanta presumir de la ‘paternidad’ hacia sus compañeros peludos, y demostrarlo con productos como calendarios, tazas o felpudos inspirados en animales domésticos.

Basado en cifras de la Carga Global de Enfermedades, un vasto programa financiado por la Fundación estadounidense Bill y Melinda Gates y destinado a reunir datos de salud de la mayoría de los países los científicos evaluaron las tasas de fertilidad actuales en estos países. En cuanto a las tendencias futuras, tuvieron en cuenta muchas variables predictivas, como los niveles de educación o la mortalidad infantil.

¿Será esto el fin de la especie humana lentamente?

Según sus resultados, para 2050, tres cuartas partes de los países tendrán una tasa de fertilidad insuficiente para mantener su población tal como está. Para 2100, la mayoría de los países se verán afectados.

Sin embargo, la población de los países pobres seguirá aumentando durante mucho tiempo, especialmente en el África subsahariana, con el corolario considerables consecuencias a nivel económico y social.

Conclusiones que deben tomarse con cautela.

Sin embargo, los investigadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) creen que estas conclusiones deben tomarse con cautela. También publicaron un comentario en The Lancet.

Según ellos, el método utilizado tiene fallos, como la debilidad de los datos actualmente disponibles en muchos países pobres. Además, nos invitan a favorecer los matices y no el sensacionalismo cuando hablamos del descenso de las tasas de fertilidad.

Para estos investigadores, un fenómeno así puede presentar ventajas, para el medio ambiente o incluso para la alimentación, pero también desventajas (sistemas de jubilación, empleo). Sin que sea obvio actuar sobre estas palancas.

En pocas palabras la fertilidad humana está siendo mermada.

FUENTES:

Fertilidad global en 204 países y territorios, 1950-2021, con pronósticos hasta 2100: un análisis demográfico integral para el estudio de la carga global de enfermedades, 20 de marzo de 2024, DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(24)00550-6

Hacia una visión matizada y una respuesta a las tendencias globales de fertilidad, Gitau Mburu, James Kiarie, Pascale Allotey, 20 de marzo de 2024, DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(24)00490-2

La Croix con AFP (21/03/2024)

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Los nuevos paradigmas: Impacto social y emprendimiento sostenible

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A título personal, por Armando Morquecho Camacho //

En el tejido de la realidad global, las interconexiones entre individuos, comunidades y naciones son cada vez más evidentes y complejas. Desde la economía hasta el medio ambiente, pasando por la cultura y la tecnología, nuestras vidas están intrínsecamente entrelazadas en una red de influencias mutuas.

En este intricado entramado, es esencial despojarnos de los estrechos confines del pensamiento individualista y abrazar una visión más amplia y colectiva del mundo que habitamos debido a que nos encontramos en un punto de inflexión donde el reconocimiento de nuestra interdependencia se vuelve crucial.

Cada acción, cada decisión que tomamos como individuos o como sociedad, tiene repercusiones que trascienden nuestras fronteras personales y afectan a otros, ya sea de manera directa o indirecta y este entendimiento nos lleva a comprender que el bienestar de uno está intrínsecamente ligado al bienestar del otro, y que la búsqueda del éxito personal debe ir de la mano con la búsqueda de un bien común más amplio.

Aplicado lo anterior al ámbito empresarial, recordemos que anteriormente el éxito en este rubro solía medirse únicamente en términos de ganancias financieras. Sin embargo, en la era actual, las empresas están adoptando un enfoque más holístico que considera no solo sus resultados económicos, sino también su impacto en la sociedad y el medio ambiente. Este cambio de paradigma ha dado lugar a una nueva generación de emprendimientos que buscan no solo obtener beneficios, sino también generar un impacto positivo en el mundo que los rodea ya que más allá de buscar meramente el lucro financiero, estas empresas están tejiendo un tejido más profundo de compromiso con el bienestar humano y el equilibrio ecológico.

Un ejemplo elocuente es el surgimiento de empresas que han hecho de la sostenibilidad su piedra angular. Desde la utilización de materiales reciclados en sus procesos de producción hasta la adopción de tecnologías limpias y renovables, estas empresas están demostrando que es posible prosperar económicamente sin comprometer los recursos naturales del futuro. Su enfoque no solo radica en minimizar su impacto negativo en el medio ambiente, sino en ir más allá y contribuir activamente a su regeneración y preservación.

Por ejemplo, empresas como Patagonia han demostrado que es posible ser rentable mientras se protege el medio ambiente. Esta marca de ropa outdoor no solo produce productos de alta calidad, sino que también ha adoptado una serie de medidas para reducir su huella ambiental, como el uso de materiales reciclados y la implementación de prácticas de fabricación sostenibles.

Otro ejemplo inspirador es el de la empresa mexicana ECOCE, que se dedica a la recolección y reciclaje de envases de PET. Además de contribuir a la limpieza del medio ambiente, ECOCE también ha creado programas de concientización para promover el reciclaje entre la población, demostrando que el emprendimiento sostenible puede tener un impacto positivo tanto a nivel ambiental como social.

No obstante, muchos inversores aún no están completamente convencidos de los beneficios a largo plazo del emprendimiento sostenible, lo que dificulta el acceso al capital para estas empresas y en este rubro, el acceso al capital es un aspecto crucial para el éxito y la sostenibilidad de las iniciativas empresariales centradas en la responsabilidad social y ambiental.

Por otro lado, la falta de métricas estandarizadas y de un marco claro para medir y reportar el impacto social y ambiental también puede dificultar la evaluación de la viabilidad y el rendimiento financiero de estas empresas. Los inversores suelen basar sus decisiones en datos y cifras tangibles, y la falta de información transparente y verificable sobre el impacto no financiero puede limitar su disposición a comprometer capital.

Otro desafío importante es la disponibilidad de fondos específicos para empresas sostenibles. Aunque cada vez más fondos de inversión están incorporando criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en sus decisiones de inversión, la cantidad de capital disponible para empresas sostenibles aún puede ser limitada en comparación con el total de inversiones disponibles en el mercado. Esto puede dificultar que las empresas sostenibles accedan a los recursos financieros necesarios para crecer y expandirse.

En ese orden de ideas, retomando un poco lo tratado la semanada pasada, es en este punto donde una reforma en materia fiscal podría desempeñar un papel crucial al otorgar incentivos fiscales a las empresas que adoptan prácticas sostenibles y generan un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, los gobiernos podrían estimular el crecimiento de este tipo de emprendimientos y fomentar una economía más sustentable.

En ese contexto, la importancia de los incentivos fiscales en el contexto del emprendimiento sostenible y el impacto social es innegable. Estos incentivos pueden desempeñar un papel fundamental en la promoción y el apoyo a empresas que buscan integrar consideraciones ambientales y sociales en su modelo de negocio. Al ofrecer beneficios fiscales a las empresas que adoptan prácticas sostenibles, los gobiernos pueden estimular la inversión en proyectos que generen beneficios tanto económicos como sociales y ambientales a largo plazo.

En primer lugar, los incentivos fiscales pueden ayudar a reducir los costos de operación para las empresas sostenibles, lo que las hace más competitivas en el mercado. Esto puede incluir exenciones o reducciones en impuestos sobre la renta, impuestos a la propiedad o impuestos sobre las ventas para aquellas empresas que demuestren un compromiso con la sostenibilidad y el impacto social

Aunado a ello, los incentivos fiscales pueden fomentar la inversión privada en proyectos sostenibles al hacer que sea más atractivo para los inversores dedicar capital a empresas que están trabajando para abordar desafíos sociales y ambientales. Al ofrecer créditos fiscales, deducciones o incluso exenciones de impuestos sobre las ganancias de capital para inversiones en empresas sostenibles, los gobiernos pueden alentar a los inversores a financiar proyectos que generen un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, al tiempo que obtienen un retorno financiero razonable.

En esa tesitura, los incentivos fiscales pueden ayudar a nivelar el campo de juego para las empresas sostenibles, que a menudo enfrentan desafíos adicionales en términos de acceso al capital y costos operativos más altos en comparación con sus contrapartes convencionales.

En conclusión, los incentivos fiscales desempeñan un papel crucial en la promoción del emprendimiento sostenible y el impacto social al reducir los costos de operación, fomentar la inversión privada y nivelar el campo de juego para las empresas que buscan integrar consideraciones ambientales y sociales en su modelo de negocio. Sin embargo, para que estos incentivos sean efectivos, es necesario implementar una reforma fiscal integral que reconozca y valore adecuadamente las contribuciones de estas empresas y elimine las barreras fiscales y administrativas que puedan obstaculizar su crecimiento y desarrollo.

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