LOS PELOTEROS
La pasión por el beisbol: Las peñas y las polémicas

Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac //
Hay un tema que tenía pendiente de abordar sobre las peñas y el beisbol, que gracias al desarrollo de la tecnología permite una mayor interacción y que quienes vibramos con el beisbol tengamos la oportunidad de intercambiar información, opiniones y hasta abrir debates.
No en pocos casos nos gana la pasión y hasta a más de uno se nos pasa la mano. Cuando llegó el beisbol profesional a Jalisco sin pretenderlo, por circunstancias de la vida tuve alguna participación en dar un empujoncito para que el entonces gobernador Aristóteles Sandoval diera con toda firmeza el apoyo a la iniciativa de los empresarios que querían traer la franquicia de Algodoneros de Guasave a Guadalajara y que cambiaría por la de Charros, cuyo promotor y propietario de la marca era Armando Navarro, a quien le debemos tener beisbol profesional de nuevo en Jalisco.
Quiero subrayar que hubo tres personajes fundamentales para que Jalisco ingresara a la Liga Mexicana del Pacífico (LMP): Armando Navarro, gran promotor; Aristóteles Sandoval que apoyó con el estadio Panamericano, haciendo las adecuaciones e inversiones necesarias para que éste fuera objeto de obras de acondicionamiento y pudiera utilizarse como diamante para el juego del deporte rey.
Al margen de lo que haya sucedido entre accionistas que iniciaron con el equipo de Charros, también mucho tuvo que ver Salvador Quirarte, a quien le tocó manejar el marketing y las relaciones públicas que fue extraordinario, quién no recuerda la frase «Todos somos Charros» y «Charros es de todos», a propósito que en el futbol había cinco o seis franquicias (Chivas, Atlas, Tecos, Leones Negros, El Tapatío, el viejo Oro de los que recuerde).
LA PEÑA
Se fundó la Peña Beisbolera que fue iniciativa mía y a la par creamos la Revista Peloteros, que lo hice con el único afán de impulsar el beisbol. Al paso del tiempo los personalismos, los intereses y la mezquindad hicieron acto de presencia, por lo que decidí marginarme de la Primera Peña llamada «Los Peloteros» que llevaba el nombre de la primera revista que formé y después por diferencias con un Salvador Quirarte decidí poner fin a esta publicación.
Al suceso desagradable simplemente le dimos vuelta a la página porque lo importante es apoyar al beisbol. Lo otro es hobby y así lo tomamos. Las diferencias que tuve con Salvador Quirarte se superaron, tanto que en la edición del libro conmemorativo al primer campeonato logrado por Charros me invitó a que hiciera el prólogo del mismo y lo hice con mucho gusto.
El asunto es que aquí hay dos Peñas Beisboleras y una de ellas me toca ser el coordinador. La verdad es que hay grandes conocedores del beisbol y me quito el sombrero ante estos personajes frente a los cuales soy un aprendiz, con todo y que llegué al periodismo por mi pasión al beisbol en mi natal Hermosillo. Los sabios del chat porque muchos saben de beisbol son Juan Carlos González Íñigo, Eduardo «Eddy» Almada, Manuel Hermosillo, Eliseo Villarreal, doctor Vicente Arturo «Mi Sangre» Carranza. Manny Hermosillo, por citar un caso, sabe mucho de beisbol, el problema es que es fanático yankee y allí es donde pierde el sentido crítico y su opinión deja de tener peso.
En el chat de la peña Las Estrellas de Jalisco seguido se generan polémicas con posiciones encontradas.
La más reciente es el hecho de que en esta peña «Estrellas de Jalisco» el favorito (no tan obvio) es «Hermosillo», reclama Juan Carlos, editor de la Revista Cuarto Bat y asesor de Charros de Jalisco.
Y luego afirma que «en La Peña de Sonora el favorito (obvio) es Hermosillo». Juan Carlos opina que es extraño que esto suceda por el hecho que «Estrellas de Jalisco es una peña que favorece y aplaude a otro equipo», con lo que con todo respeto no estoy de acuerdo. El que Manny Hermosillo apoye a Naranjeros, no me extraña porque suele ser «Contreras Medellín» -dice que allí vivió de niño y adolescente-. Y a lo mejor de vez en vez va a visitarla para retroalimentarse de esa filosofía, es una broma…
Pero creo que la mayoría de los que forman este chat y que vivimos en Jalisco estamos con Charros, como es mi caso, que tengo a Naranjeros como segundo equipo. Incluso Manny y Miguelón me critican porque digo que «Soy Charranjero», esto es, primero charro y después Naranjeros, equipo con el que nació mi pasión y creció viendo jugar a grandes peloteros como Héctor Espino, Celerino Sánchez, Bob Darwin, Luis Tiant (un año), Sergio «Kalimán» Robles, Jerry Heirstone, Maximino León, Alfredo Zurdo Ortiz, Ángel Macías, de manager a Benjamín «Cananea» Reyes.
AZUL ES MI COLOR
Mi vida profesional la he hecho en Guadalajara, amo al beisbol, disfruto cada juego que tengo la oportunidad de presenciar, apoyo y le voy a Charros, porque además aquí vivo, dejé Hermosillo y el equipo de mi ciudad adoptiva es Charros y quiero que al equipo y a la directiva le vaya bien, que haya cada vez más afición.
Es muy extraño el proceder de Manny Rodríguez, siempre Contreras Medellín, pero pues su gusto y se le respeta.
No creo que en La Peña Estrellas de Jalisco el equipo favorito sean los campeones Naranjeros de Hermosillo, será favorito de Manny, pero no de la mayoría, Manny es sólo una voz.
CARTÓN POLÍTICO
Edición 804: Lo piden los expertos: Una nueva Corte de Justicia sin extremos ideológicos
Si prefiere descargar el PDF en lugar de leer online: CLICK AQUÍ
Lectores en teléfono celular: Para una mejor lectura online, girar a la posición horizontal.
LOS PELOTEROS
Charros, el orgullo tapatío que sueña con la gloria

– Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Los Charros de Jalisco están sorprendiendo en los playoffs de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) 2025, emergiendo como un auténtico caballo negro.
Tras una temporada irregular, con rachas brillantes opacadas por caídas abruptas, lograron el sexto boleto a la postemporada con un cierre espectacular. Ahora, en las semifinales, están a un paso de la final de la Zona Norte, demostrando que tienen la garra para pelear por la Copa del Rey en el Centenario de la LMB.
En la primera ronda, Charros enfrentó al líder de la División Norte, Sultanes de Monterrey, un bicampeón que parecía imbatible. Con una ventaja de 3-0, los jaliscienses estuvieron cerca de barrer, pero Sultanes remontó y forzó un séptimo juego.
En el Palacio Sultán, Charros mostró temple y aseguró la serie 4-3, avanzando como un equipo transformado. Sultanes, gracias a su promedio, regresó como el mejor perdedor, prometiendo un posible reencuentro.
En las semifinales, Charros se mide contra Algodoneros de Unión Laguna en el Estadio Francisco I. Madero de Torreón. Lejos de la irregularidad de la temporada regular, el equipo exhibe un juego colectivo inspirado: todos corren, batean y fildean con precisión. El pitcheo, liderado por figuras como el guasavense Luis Armando Payán (suma 3 victorias en play-offs), el estadounidense Zac Grotz y el ocotlense Luis Iván Rodríguez, han sido clave.
En los primeros dos juegos contra Algodoneros, Charros dominó con victorias contundentes de 9-3 y 7-4, impulsado por el bateo explosivo de Willie Calhoun, Kyle Garlick y Mateo Gil, quien despertó de un slump con tres jonrones en la serie.
De regreso en el Estadio Panamericano de Guadalajara, Charros buscó barrer a Algodoneros con una ventaja de 2-0. El sábado, el guasavense Luis Armando Payán brilló en la loma, lanzando siete entradas magistrales, con siete ponches, tres hits y una sola carrera limpia, asegurando un triunfo de 8-1 que puso la serie 3-0.
Mateo Gil, apodado “el hijo del papá”, volvió a destacar, consolidándose como un motor ofensivo. La afición, respondiendo al llamado del mánager Benjamín Gil, llenó el estadio con cerca de 11,000 almas, un respaldo que refleja el orgullo tapatío por su equipo.
El domingo, sin embargo, Tláloc interrumpió la fiesta. El cuarto juego, con Algodoneros liderando 1-0 en el tercer inning, fue suspendido por lluvia, postergando la acción para el lunes.
A pesar de este contratiempo, Charros está a una victoria de la final de la Zona Norte, donde podría reencontrarse con Sultanes de Monterrey, un rival experimentado al que ya vencieron.
La serie promete ser un duelo de titanes, pero los jaliscienses han perdido el miedo y juegan con la confianza de un equipo destinado a hacer historia.
DIABLOS, GRANDES FAVORITOS
En el otro frente, los Diablos Rojos del México avanzan como favoritos al título. Tras barrer 4-0 a los Leones de Yucatán y tomar una ventaja de 3-0 sobre Pericos de Puebla con un triunfo de 13-6 el domingo, suman siete victorias en los playoffs de 2025, tras ocho en su campeonato de 2024. Su paso arrollador los perfila como el rival a vencer, con 17 gallardetes en su historia.
Una final entre Diablos y Charros sería un sueño para los aficionados, un choque de titanes que elevaría el béisbol en Guadalajara.
El esfuerzo de la directiva de la familia González Íñigo por mantener béisbol todo el año en Jalisco, con Charros compitiendo en la LMB (verano) y la Liga Mexicana del Pacífico (invierno), es digno de reconocimiento.
Sin embargo, la afición tapatía no ha respondido en verano como en invierno. Benjamín Gil, con su pasión característica, reclamó esta apatía, instando a los jaliscienses a llenar el Panamericano y apoyar al “gran equipo de Jalisco”.
La respuesta en la serie contra Algodoneros, con una entrada récord el domingo, muestra que el mensaje caló, aunque la lluvia frustró el clímax. Charros tiene la oportunidad de hacer historia. De eliminar a Algodoneros y superar a Sultanes, podría enfrentar a Diablos en una final épica. Guadalajara, única ciudad con béisbol profesional todo el año, merece vibrar con su equipo.
El llamado de Gil no es solo a llenar gradas, sino a ser parte de un legado. Que la afición tapatía se una a esta fiesta, empuje a Charros hacia la gloria y demuestre que Jalisco es la capital del béisbol mexicano.
LOS PELOTEROS
Un llamado a la grandeza de Benjamín Gil: “Hoy el gran equipo de Guadalajara es Charros”

– Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Benjamín Gil no es solo un manager de beisbol, es un líder que lleva la pasión por este deporte en la sangre y un amor profundo por Jalisco en el corazón.
Sus palabras, cargadas de sentimiento, no son un simple reclamo a la afición; son un grito de guerra que busca encender el alma de Guadalajara, una ciudad que tiene la oportunidad única de escribir su nombre en los anales del beisbol mexicano.
Los Charros de Jalisco, bajo la guía de Gil y el respaldo de la familia González Íñigo, están al borde de un logro histórico: ser campeones en verano y en invierno, un hito sin precedentes que puede cambiar el rumbo del deporte en México.
Pero este sueño no se construye solo en el diamante; se forja en las gradas, en el rugido de una afición que hace temblar el estadio y convierte cada juego en una experiencia inolvidable.
Tiene razón Gil cuando expresa que Guadalajara no es cualquier ciudad. Es la cuna del beisbol mexicano, la única en el país con dos equipos profesionales, uno en la Liga Mexicana del Pacífico y otro en la Liga Mexicana de Beisbol.
“Respeto a Chivas y Atlas, pero hoy el gran equipo de Guadalajara es Charros de Jalisco. Representamos a la gente tapatía, con su coraje, corazón y garra de trabajadores entregados. Guadalajara es única en México por tener dos equipos. Deberíamos ser la ciudad más beisbolera del país, pero en el estadio no lo demostramos”, expresó el timonel de Charros esta semana al solicitar el apoyo de la afición tapatía”.
Esta distinción debería traducirse en una afición inquebrantable, en estadios llenos de pasión, en un apoyo que se sienta desde el primer lanzamiento hasta la última jugada. Sin embargo, como Gil lo expresó con el corazón en la mano, la respuesta de la afición no ha estado a la altura.
En los juegos de play-off, el Estadio Panamericano, que debería ser una fortaleza inexpugnable, ha visto gradas con apenas 6 mil personas, mientras otras plazas del país reúnen a 15 mil o más por partido. Esta apatía duele, no solo al equipo, sino a todos los que creen en el potencial de Guadalajara para ser la capital indiscutible del beisbol.
A quienes critican desde la comodidad de los chats, a los que prefieren mirar hacia otras ligas o se pierden en la mezquindad de ignorar los logros de los Charros, les decimos: el beisbol es más que un juego, es unión, orgullo y comunidad.
Durante décadas, Guadalajara careció de un equipo profesional porque la afición no respondió. Hoy, gracias al esfuerzo de empresarios serios como la familia González Íñigo, los Charros son una realidad vibrante, un equipo que representa la garra, el coraje y el espíritu trabajador de esta gran ciudad.
No dejen que esta oportunidad histórica se desvanezca en el silencio. Este es el momento de despertar, Guadalajara. No se trata solo de llenar el estadio, sino de ser parte de un legado. Traigan a sus familias, vengan con sus amigos, griten por cada batazo, celebren cada out.
Hagan que los Charros sientan que no están solos en esta batalla épica. Que el Estadio Panamericano se convierta en un volcán de pasión, donde los rivales teman jugar y los jugadores se sientan invencibles. No esperen a la final para unirse a la fiesta; sean parte de ella desde ahora, desde esta serie, desde este preciso instante.
Guadalajara, esta es tu hora de brillar. Demuestra que eres la afición más grande, la más leal, la que nunca se rinde. Los Charros son el reflejo de tu carácter, de tu lucha, de tu grandeza. No dejes que te lo cuenten.
¡Vive la historia, sé parte de la leyenda! Que el próximo juego marque el inicio de una fiesta que resuene en todo México. ¡Arriba los Charros, arriba Guadalajara!