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Entre sombras y silencios: Fin de la era Gertz Manero, los retos y la reestructuración de la justicia

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Opinión, por Pedro Vargas Ávalos

Como reguero de pólvora se difundió la noticia el miércoles 26 de octubre: era inminente la renuncia del Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero. Lo que parecía rumor se convirtió en un hecho consumado al día siguiente, cuando presentó formalmente su dimisión.

El Senado, con premura, calificó como “grave” la causa —como lo marca la ley— y, pese al rechazo total de la oposición, aprobó la salida. Así concluyó la gestión del Dr. Gertz en la compleja y trascendente tarea de procurar justicia.

Recordemos que su llegada a ese alto encargo ocurrió luego de que AMLO enviara al Senado una terna integrada por Bernardo Bátiz Vázquez, un jurista íntegro y exprocurador capitalino; Eva Verónica De Gyves Zárate, abogada experta; y el propio Gertz Manero. La Cámara Alta optó por este último. Con la reforma judicial, los otros dos integrantes de la terna fueron elegidos popularmente para el Tribunal de Disciplina Judicial.

Los expedientes que enfrentó como responsable de la persecución de delitos federales eran considerables y mantenían la atención pública. Se evocaba su participación en la operación antinarcóticos “Cóndor” durante el sexenio de Luis Echeverría (1970–1976), así como colaboraciones con figuras tan diversas como Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, López Obrador y Vicente Fox, siempre en áreas de seguridad pública. Con Fox fue el primer titular de la recién creada Secretaría de Seguridad Pública. En esa etapa fue poco cuestionado; la crítica real surgió durante el periodo 2018–2024, ya bajo la nueva Fiscalía General de la República, cuyo titular sería designado por nueve años.

En su nueva posición, la fama de Gertz se edificó no por logros, sino por escándalos: reactivó un caso relacionado con su hermano Federico, encarcelando a su excuñada Alejandra Cuevas, quien finalmente recuperó su libertad. Rafael y Teófilo Zaga denunciaron presiones económicas desde la Fiscalía en favor del INFONAVIT en 2020. En 2021 sostuvo un conflicto con CONACYT tras no obtener el nivel III de investigador, generando más de veinte denuncias.

Otro de los asuntos más mediáticos desde 2022 fue el caso Emilio Lozoya y la trama Odebrecht, que incluso salpicaba al expresidente Peña Nieto. Pese al revuelo, nada prosperó. El propio Gertz declaró que el proceso estaba en “un pantano procesal” por el “cinismo” de jueces que, según él, no agilizaron las tareas. Para la opinión pública, la Fiscalía —y con ella el sistema de justicia— quedó exhibida por su ineficacia.

El caso SEGALMEX, conocido como “la estafa maestra de la 4T”, también se convirtió en un lastre: sobornos, empresas fantasma, adquisiciones inexistentes y desvíos millonarios marcaron el expediente. A ello se sumó el episodio de 2024 sobre el presunto secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada —relacionado con autoridades de Sinaloa, los hijos del Chapo y la DEA—, un asunto que, según críticos, dejó a la FGR en la penumbra: “nadie sabe, nadie supo”.

Incluso en el escándalo mediático por la elección de Fátima Bosch como Miss Universo —y los señalamientos contra el empresario Raúl Rocha por presuntos vínculos con huachicol y armas— se apuntó a un Gertz renuente a investigar, debido a los vínculos entre Rocha y Bernardo Bosch Hernández, padre de la modelo y funcionario de PEMEX.

Algunos comentaristas —tanto simpatizantes de la izquierda como de espacios mediáticos conservadores— lo apodaron “Tortugertz”, al asegurar que las carpetas de investigación avanzaban con lentitud extrema, excepto aquellas en las que presuntamente tenía intereses personales.

Con todo este panorama, su salida era previsible. Y lo que parecía un presentimiento se materializó. En una maniobra que algunos consideran política, se removió a quien debía suplirlo interinamente y se designó a la consejera jurídica de la Presidencia, Ernestina Godoy. Para ciertos observadores, aquello fue un “manotazo” de la mandataria.

El diario Reforma tituló: “Tumban a Gertz; imponen a Godoy”. Se filtró que las primeras reestructuraciones implican la llegada de perfiles cercanos a Omar García Harfuch, el “superpolicía” del segundo piso de la 4T y titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, responsable de coordinar la estrategia nacional de seguridad y fortalecer las áreas de inteligencia e investigación.

La caída de Gertz, señala el mismo diario, involucró al senador y exsecretario de Gobernación, Adán Augusto López, quien habría informado a los líderes parlamentarios que la salida era ya una decisión tomada y que se había emplazado al fiscal a presentar su renuncia antes de las 14:00 horas del día 27; de lo contrario, el Senado procedería a su remoción por incumplir la entrega de dos informes constitucionales. No fue necesario usar ese recurso: la renuncia arribó al Senado a las 17:00 horas.

En su carta de dimisión, Gertz Manero indicó: “Hago de su conocimiento que la Titular del Poder Ejecutivo, Doctora Claudia Sheinbaum, me ha propuesto como Embajadora de México ante un país amigo…”. Ese país, se confirmó, es Alemania. El Senado calificó la causa como grave y siguió su marcha.

Las oposiciones votaron en contra, pero en esta ocasión —dicen algunos analistas— quizá lo hicieron por convicción, pues Gertz nunca los incomodó políticamente. Paradójicamente, su permanencia parecía conveniente para quienes suelen criticar a la 4T. Con su salida, la presidenta tiene despejado el camino para acelerar la estrategia de combate al crimen organizado y la reestructuración de la procuración de justicia, a fin de armonizarla con el reconfigurado Poder Judicial.

Entre las reformas pendientes está revisar el absurdo de que el fiscal solo pueda renunciar por causa grave calificada por el Senado, pues una Cámara dominada por el oficialismo puede convertir ese requisito en mero trámite. También debe revisarse la renuncia voluntaria, ya que nadie debería ser obligado a ocupar un cargo contra su voluntad.

En la mañanera del día 28, la presidenta Sheinbaum señaló algunas reformas urgentes en la Fiscalía: lograr órdenes de aprehensión en carpetas de delincuencia organizada y delitos de cuello blanco, fortalecer el combate al contrabando de combustible —que afecta seguridad, economía y finanzas públicas— y transitar hacia un modelo más transparente, con mayor rendición de cuentas.

Así las cosas, es indispensable que, tras la renuncia de Gertz Manero, se nombre a una o un jurista con solvencia ética y profesional para encabezar una procuración de justicia a la altura de un país que aspira a ser civilizado, democrático, igualitario y soberano.


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