LOS PELOTEROS
Charros: ¿Cómo frenar a esta máquina de Jalisco?
Deporte rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Transcripción de texto a voz
Charros dio otro paso firme al bicampeonato y volvió a imponer su ley en territorio guinda.
Culiacán, Sinaloa. No hay manera más clara de decirlo: Charros de Jalisco llegó a imponer su jerarquía. Otra vez. En el mismísimo Estadio Guinda y ante más de 20 mil aficionados, azorados por la contundencia jalisciense, donde los Tomateros suelen hacer temblar a cualquiera, los albiazules dieron un golpe de autoridad que retumba hasta Guadalajara: 10-6 y serie 2-0.
Un día antes el héroe de los forasteros de Jalisco había sido “el hijo del papá”, Mateo Gil que había impulsado 5 carreras, y ahora los personajes del juego fueron los hermanos Ornelas, Tirso y Julián o Julián y Tirso. Este equipo de Charros es fantástico. Le sobran héroes.
Los Ornelas tuvieron una noche de enseño al conectar jonrón en la segunda entrada, produciendo 5 de las 7 carreras de Charros (3 Julián, 2 Tirso).
Para la afición culichi pareciera que están viviendo una pesadilla, que su adorado y admirado equipo con 13 coronas en la Liga Mexicana del Pacífico, sea apabullado y sus dos mejores lanzadores sufran el maltrato de una artillera grosera como la que se registró la noche de este jueves en la que el ex yanqui Luis Cessa fue zarandeado por los hermanos Tirso y Julián Ornelas que fueron implacables con el madero.
La pregunta ya no es si los tapatíos son favoritos. La pregunta es cómo diablos se frena a esta máquina que no perdona ni en casa ajena.
Si Tomateros no pudo en su fortaleza, ¿podrá en el Panamericano, donde en la última confrontación entre los dos conjuntos, los caporales los barrieron?
Siete carreras en un inning
El primer inning apenas calentaba cuando Bligh Madris conectó sencillo al izquierdo y Alejandro Osuna timbró la primera rayita visitante. Pero lo que vino en la segunda entrada fue una masacre en toda regla: siete carreras que mandaron a la regadera al ex liga mayorista Luis Cessa después de apenas 1.1 innings y cuatro anotaciones en su cuenta.
Ahí, los hermanos Ornelas se convirtieron en pesadilla guinda. Tirso abrió la cuenta con jonrón solitario; Julián la hizo explotar con uno de tres carreras. En ese mismo rollo, Alex Osuna empujó con sencillo, Connor Hollis con imparable y el propio Tirso selló el rally con otro hit productor.
Siete carreras de una sola entrada. Punto y aparte.
Culiacán respondió en la baja del segundo con 2 carreras; con hit impulsores de Luis Verdugo e Ichiro Cano parta quitarle la blanqueada a Manny Bañuelos, y en la sexta armó un rally de cuatro rayitas: elevados de sacrificio de Ildefonso Ruiz y Dwight Smith Jr., más el doblete de dos carreras de Ramón Ríos.
Culiacán Intentó la remontada, pero la artillería jalisciense ya había hecho demasiado daño. Las del seguro llegaron en la novena alta: error del relevista Anthony Gose y hit productor de Mateo Gil. Suficiente para sellar el 10-6.
En el octavo, Tomateros estuvo muy cerca de darle vuelta al marcador. En la loma de lanzar estaba el tamaulipeco, Gerardo Reyes, quien después sacar dos outs se metió en problemas al embasar a dos culiches, la pizarra se había apretado 8-6. Bateaba el caballón Joey Meneses, el cuarto bat guinda. La afición esperaba que el ídolo volteara los cartones, con un extrabase, pero es dominado por el lanzador charro con rola a su guante y así la gran esperanza culichi allí moriría.
El triunfo de Bañuelos
Manny Bañuelos (2-0) se llevó la victoria con cinco entradas, permitió cuatro carreras y cuatro ponches. Lo respaldaron Jared Wilson, Miguel Aguilar, Jesús Cruz, Gerardo Reyes y Trevor Clifton. Por los locales, Cessa (1-2) pagó caro el mal inicio; después pasaron Pedro Reyes (4 carreras), Francisco Haro, David Gutiérrez, Sasagi Sánchez, Keone Kela y el mencionado Gose.
La revancha de los managers y el enigma guinda
La serie se traslada ahora al Estadio Panamericano este sábado 24 de enero (playball a las 6:00 pm hora local), donde Tomateros subirá a la loma de lanzar a Fineas Del Bonta-Smith (1-0) frente a Luis Payán (2-0) por los visitantes.
Lorenzo Bundy, el manager de Tomateros que hace unos meses dirigiendo a Diablos barrió a Charros en la final de la Liga Mexicana de Beisbol (dirigidos estos por Benjamín Gil), la tiene ahora muy difícil y es el de Tijuana quien tiene la oportunidad del desquite y como dicen en mi barrio de Villa de Seris en Hermosillo, Sonora, cuando hay pique, hay desquite y ni quien se pique.
Culiacán necesita ganar sí o sí para no quedar con la soga al cuello y evitar una barrida que dolería el doble en territorio jalisciense.
Jalisco, en cambio, huele sangre y va por el 3-0 que los dejaría a un paso del bicampeonato.
Charros va por la barrida, pero el béisbol —ese rey caprichoso— suele deparar sorpresas cuando menos se espera. Tomateros es un gigante con 13 coronas y orgullo herido; no se rendirá fácil.
Sigamos disfrutando estos platillos beisboleros de alto voltaje, porque esta final no es solo por un trofeo: es por revancha histórica, por managers en duelo eterno y por el alma del béisbol mexicano en su máxima expresión.



