CULTURA
Clubes, lectores y comunidad: Renovación cultural en la librería Mariano Azuela
Conciencia en la Cultura, por Luis Ignacio Arias
La Librería Mariano Azuela vive un momento de renovación, como un punto de encuentro y un centro activo de lectura y convivencia, con actividades constantes y una dinámica que impulsa la vida cultural del recinto. Esa transformación ha sido encabezada por David Izazaga, jefe de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, quien ha orientado la librería hacia un modelo abierto y participativo.
En entrevista, Izazaga explicó que el objetivo principal es convertir la librería en un lugar donde la gente quiera permanecer: un espacio seguro, accesible y vivo. Para ello ha apoyado la creación de clubes de lectura, la apertura del recinto para actividades externas y la incorporación de mobiliario que invita a leer, conversar o simplemente habitar el lugar. Para él, la librería debe funcionar como un recinto para lectores, estudiantes y familias.
Esto se refleja en la apertura del espacio para actividades externas. Personas y colectivos que buscan un lugar para reunirse encuentran en la librería un sitio disponible, como ocurre con los clubes de lectura que han surgido en los últimos años y que hoy sostienen buena parte de su movimiento.
El primero en consolidarse fue Las de la intuición, un club de lectura integrado exclusivamente por mujeres y centrado en autoras, personas trans y no binarias. Su organización es horizontal: no hay una líder, sino un acuerdo colectivo sobre qué leer. Se reúnen todos los jueves de 7 a 9 de la noche y actualmente lo conforman entre 20 y 25 lectoras. Cualquier mujer interesada puede integrarse simplemente asistiendo a una sesión.
A este grupo le siguió Poesía al Centro, coordinado por Frida Tejeda. El club es abierto al público y se enfoca únicamente en poesía. Sus sesiones son mensuales y suelen reunir a personas de distintas edades y perfiles. En ocasiones, incluso, participan autoras y autores invitados, ya sea de manera presencial o por videollamada. Quienes deseen sumarse pueden consultar las fechas a través de la cuenta de Instagram del proyecto o acercarse directamente a la librería.
El club más reciente es Conversaciones Pendientes, que se reúne los sábados de 12 a 2 de la tarde. Su propuesta es distinta: explora los cruces entre literatura, urbanismo y arquitectura. Aunque participan arquitectos y urbanistas, también asiste público general interesado en pensar la ciudad desde la lectura. Una particularidad de este círculo es que comparte las lecturas en PDF a través de su cuenta de Instagram, lo que facilita la participación de nuevas personas. Cada semana publican el texto correspondiente y el sábado lo discuten colectivamente.
Con estos tres clubes la librería ofrece un enfoque diferente. “La idea es darle vida al espacio”, señala Izazaga, y la presencia semanal de lectoras y lectores ha transformado el recinto en un lugar de encuentro y construcción colectiva.
Además de impulsar estas actividades, Izazaga ha realizado cambios internos que han ampliado la utilidad del espacio. Una de sus primeras decisiones fue sacar de bodega decenas de libros publicados por la Secretaría de Cultura en administraciones pasadas. Muchos de ellos estaban prácticamente inaccesibles para el público. Hoy forman parte del acervo disponible, lo que permite recuperar títulos que se creían agotados o desaparecidos.
El catálogo de la librería incluye exclusivamente libros publicados por la Secretaría de Cultura, debido a una restricción legal que impide vender títulos de otras editoriales bajo un esquema de consignación. “Hay un tema jurídico por el cual no podemos tener en consignación libros de otras editoriales”, explica Izazaga.
“Entonces, de repente lo que hemos hecho cuando ha habido presentaciones de otras editoriales o cuando hemos invitado a editoriales a presentar ahí es que ellos directamente lleven sus libros para que ellos directamente los vendan”. Aun así, el catálogo propio es amplio: literatura, patrimonio, arquitectura, poesía, crónica y otros temas que reflejan la diversidad de los proyectos editoriales de la institución.
En cuanto a la sexta edición de La maleta de Hemingway, Izazaga explicó que la convocatoria aún no se ha publicado debido a un proceso de reestructuración interna en la Secretaría de Cultura. Su área, antes adscrita a la Dirección de Desarrollo Cultural y Artístico, pasará a formar parte de una nueva dirección que concentrará las jefaturas de publicaciones, literatura y bibliotecas. “Estamos en ese proceso de formación y reestructuración, y es lo que no nos ha permitido que se libere el presupuesto”, señaló. Confía en que, una vez destrabado el tema administrativo, la convocatoria pueda publicarse en los próximos meses.
Los requisitos para participar se mantienen: tener 18 años cumplidos al momento de la publicación de la convocatoria y no haber publicado un libro con ISBN. Las antologías no cuentan como publicación individual, y las autopublicaciones sin registro tampoco se consideran un impedimento.
La convocatoria acepta novela, cuento, poesía, dramaturgia, crónica, híbridos, apuntes, cuadernos de viaje e incluso libros ilustrados, cómic o novela gráfica. Para textos escritos, se solicita una extensión mínima de 50 páginas y máxima de 80; para libros ilustrados, se especifican medidas aproximadas y un total de 24 páginas.
La Librería Mariano Azuela se encuentra a un costado del Ágora del Ex Convento del Carmen, en avenida Juárez 638, en el Centro de Guadalajara. Abre de martes a jueves de 10 de la mañana a 9 de la noche, y los sábados y domingos de 10 de la mañana a 2 de la tarde.



