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Prestigio en juego: Rumbo al Mundial, la Liga MX ante los ojos del mundo
Miscelánea Deportiva, por Esteban Trelles Meza
Contra lo que pudiera pensarse, el Clausura 2026 de la Liga MX tiene una relevancia especial por disputarse en el contexto de la Copa del Mundo en América del Norte, organizada de manera tripartita. Los ojos del mundo voltearán hacia nuestro país y el campeón del torneo, inevitablemente, concentrará la atención internacional.
La necedad de varios comentaristas televisivos, detractores permanentes de la Selección Nacional y del futbol mexicano, carece de sustento cuando aseveran tajantemente que el campeonato es solo “de cinco equipos”, afirmando que el resto no tiene oportunidad alguna: Toluca, América, Cruz Azul, UANL y Monterrey.
Si bien el América obtuvo el tricampeonato en torneos recientes y aspiró al cuarto, el mismo que perdió ante Toluca, su desempeño no fue brillante ni contundente. Esto dejó en evidencia que no se trata de un equipo de época ni mucho menos imbatible.
El América ha sido históricamente un equipo mediático gracias a Televisa, su propietaria, y a comentaristas que se encargan de manipular, incidir e influir en el ánimo colectivo, creando una afición acostumbrada a ganar.
El invento del “play-in” favoreció a los llamados “cremosos”, quienes, tras un torneo para el olvido en el que clasificaron en noveno lugar con una gris participación, terminaron adjudicándose uno de los tres títulos obtenidos.
De inmediato surgieron comentaristas exagerados que los endiosaron y auguraron una “seguidilla” de campeonatos. Lamentablemente para ellos, solo lograron tres títulos, con el consuelo —real, pero insuficiente— de haber llegado a cuatro finales.
Monterrey ha venido levantando la mano desde hace tiempo mediante una chequera abierta, comprando jugadores nacionales y extranjeros “sin ton ni son”, sin que ello se refleje en campeonatos: fracaso tras fracaso, incluyendo directores técnicos.
Aun cuando han llegado a finales o semifinales, la falta de paciencia y de un proyecto a mediano y largo plazo ha provocado despidos inmediatos, incluso de técnicos mexicanos de primer nivel como Víctor Manuel Vucetich, “El Rey Midas”, y Javier “El Vasco” Aguirre.
La prensa es un factor determinante. De inmediato surge la palabra “fracaso” al invertirse millones de dólares cada temporada, presionados por comentaristas locales y capitalinos, respaldados por cadenas internacionales como ESPN y Fox Sports, y en menor medida TV Azteca, además de la propia Televisa.
A ello se suma el poco profesionalismo de algunos comentaristas que sobrevaloran a ciertos jugadores, a quienes hipócritamente “apoyan” y promocionan, como el español Sergio Ramos, un defensor central más reconocido por su juego aéreo, su estilo ríspido y su conducta antideportiva, tolerada por árbitros carentes de personalidad. Lo mismo ocurre con el francés André-Pierre Gignac, de la UANL, quien constantemente increpa a los nazarenos sin recibir sanción proporcional.
Cruz Azul, increíblemente, no le perdonó a Vicente Sánchez haber ganado la Concacaf eliminando al América, pero no obtener el título de liga, y lo despidieron en una clara muestra de grilla barata. Esto hizo olvidar la salida poco ética del argentino Anselmi, así como la del cobarde y mentiroso Fernando Gago con Guadalajara. Toluca, por su parte, despertó del letargo competitivo gracias al “Turco” Mohamed, logrando el bicampeonato y empatando a Guadalajara con 12 títulos de liga.
Los Tigres de la UANL sí pueden considerarse un equipo de época. En la última década construyeron una hegemonía bajo la dirección del brasileño Ricardo “Tuca” Ferretti, técnico temperamental y polémico, que formó un equipo respetado y constante en los primeros lugares, respaldado por la inversión multimillonaria de la empresa cementera CEMEX.
Estos comentaristas televisivos nunca tuvieron en su radar al Toluca bicampeón, que incluso pagó multa ante la FMF por ocupar los últimos lugares de la tabla general en el pasado. La contratación de Mohamed fue clave para la obtención del bicampeonato actualmente vigente, acompañado de una inversión seria.
El Rebaño Sagrado invirtió más de 50 millones de dólares durante la gestión de Ricardo Peláez como director deportivo, sin obtener resultados relevantes. Hoy, con Javier Mier en la dirección deportiva, se apostó por jugadores adecuados —hombres y no nombres— y por un técnico destacado como Gabriel Milito, logrando un equipo competitivo, pese al rotundo fracaso de sus delanteros Alan Pulido y Javier “Chicharito” Hernández.
“Chicharito”, distraído con su “gurú” de cabecera y convertido en influencer, dejó una participación nefasta con el chiverío. Con un salario de cuatro millones de dólares anuales, su paso fue un rotundo fracaso, sellando con broche de hojalata una brillante carrera europea y desperdiciando su legado con el equipo que lo vio nacer.
Pumas, el “patito feo” de los llamados grandes, parece haberse liberado del lastre que representaba Mejía Barón, quien fungía como vicepresidente en diferentes etapas. Sin embargo, la ratificación de Efraín Juárez fue un error: perdido mentalmente, con un carácter mal imitado de Javier Aguirre, transmitió indisciplina a jugadores y cuerpo técnico, algo impropio de una institución universitaria del prestigio de la UNAM.
No existe en el mundo un club que no juegue para campeonar. En España, Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid son protagonistas permanentes. El descenso de tres equipos castiga la mediocridad, a diferencia del futbol mexicano, donde se suspendió el ascenso y descenso, protegiendo a un “club de Toby”, cuya multa de 100 millones de pesos nadie sabe si realmente se paga ni a dónde va.
La liguilla, lejos de fomentar la mediocridad como afirman algunos comentaristas, llegó para quedarse y ha permitido campeonatos de equipos como Xolos, Atlas —bicampeón tras 70 años de espera— y otros. Atlas, además, es históricamente un gran formador de talento, con una lista interminable de figuras que han nutrido al futbol mexicano.
Santos Laguna, Puebla, Necaxa, León y Pachuca, gran exportador de canteranos, son ejemplos de equipos que también han sabido ganar títulos.
Todo esto demuestra que la Liga MX tiene un excelente nivel competitivo y una historia propia. Si a ello se suma la identidad del Guadalajara, único equipo que juega exclusivamente con mexicanos, se reafirma que el futbol mexicano tiene arraigo, calidad y argumentos suficientes para estar bajo los reflectores del mundo rumbo al Mundial.



