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JALISCO

Del control a la alerta: Jalisco, en el centro del rebrote de sarampión en 2026

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Por Francisco Junco

El sarampión, una enfermedad prevenible que México logró eliminar de manera sostenida durante casi una década, ha vuelto a instalarse como un problema de salud pública. Lo que inició en 2025 como un brote focalizado terminó por extenderse a todo el país y hoy mantiene bajo presión a los sistemas sanitarios estatales y federales.

En este contexto, Jalisco se ha convertido en el principal foco activo de contagios al inicio de 2026, de acuerdo con cifras oficiales y evaluaciones epidemiológicas recientes.

Hasta finales de enero de 2026, los datos oficiales muestran que Jalisco ha acumulado aproximadamente mil 381 casos confirmados desde el inicio del brote en febrero de 2025. De ese total, más de 700 corresponden únicamente a nuevos contagios registrados en lo que va de 2026, consolidando a la entidad como la que presenta mayor número de casos activos en el país durante este año.

Chihuahua, por su parte, continúa siendo el estado con más casos acumulados desde el inicio de la crisis epidemiológica, con cerca de cuatro mil 500 contagios confirmados. Sin embargo, ha reportado muy pocos casos nuevos en 2026, lo que refleja una desaceleración relativa de la transmisión en comparación con Jalisco.

El brote fue identificado oficialmente en febrero de 2025, cuando se confirmó un primer caso importado en Chihuahua. A partir de ese momento, la transmisión se amplió de manera progresiva hasta alcanzar a las 32 entidades federativas, marcando el regreso de la circulación comunitaria del virus, un escenario que México no enfrentaba desde antes de obtener la certificación internacional como país libre de sarampión en 2016.

Aunque Chihuahua mantiene el mayor número de casos acumulados, la dinámica reciente ha modificado el mapa epidemiológico. En los primeros meses de 2026, Jalisco encabeza el registro de casos activos y nuevos contagios, lo que ha colocado al estado en el centro de la atención sanitaria nacional.

El secretario de Salud de Jalisco, Héctor Raúl Pérez Gómez, reconoció esta aceleración del brote y explicó que uno de los factores que influyó en el repunte fue el aumento de la movilidad social durante el cierre de 2025. “Muy probablemente las festividades de diciembre contribuyeron a la aceleración de la transmisión”, señaló, al referirse a reuniones familiares, eventos masivos y desplazamientos que coincidieron con brechas en la cobertura de vacunación.

El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen. Especialistas advierten que una persona infectada puede contagiar a más de una decena de personas susceptibles, lo que convierte cualquier rezago en vacunación en un riesgo inmediato de brote. En Jalisco, como en otras entidades, el problema no radica en la disponibilidad de vacunas, sino en la existencia de amplios sectores de la población con esquemas incompletos o inexistentes.

Datos de la Secretaría de Salud estatal confirman que la mayoría de los casos corresponde a personas sin vacunación completa. El 94 por ciento de los contagios registrados en la entidad se concentra en este grupo, lo que refuerza la necesidad de cerrar brechas históricas en la cobertura.

La vulnerabilidad no se limita a la infancia. Estudios citados por especialistas en salud pública muestran que adultos jóvenes de entre 20 y 49 años presentan niveles de inmunidad más bajos de lo esperado, debido a esquemas incompletos o fallas en campañas pasadas, lo que ha ampliado el universo de personas susceptibles.

Ante este escenario, las autoridades estatales han desplegado campañas intensivas de vacunación. El director general de Salud Pública en Jalisco, Roberto Carlos Rivera Ávila, explicó que el objetivo es alcanzar niveles de protección colectiva suficientes para cortar la transmisión. “Si logramos una cobertura del 95 por ciento entre los casi ocho millones de habitantes del estado, no habrá personas enfermas. Nuestro objetivo es aplicar alrededor de dos millones de vacunas”, afirmó.

Las acciones incluyen la ampliación de rangos de edad, vacunación en centros de salud, brigadas comunitarias y cercos epidemiológicos en zonas con casos detectados. Las autoridades sostienen que estas medidas pueden generar resultados en el corto plazo si se logra la colaboración social.

En ese sentido, el secretario de Salud de Jalisco aseguró que el brote puede ser contenido. “Tenemos análisis exhaustivos con técnica epidemiológica y creemos que todas estas acciones nos van a llevar, en menos de un mes, a la mitigación del brote en el estado”, declaró.

El impacto también ha alcanzado al sector educativo. En algunos municipios se han suspendido de manera parcial actividades presenciales para evitar cadenas de contagio. El secretario de Educación de Jalisco, Juan Carlos Flores Miramontes, informó que actualmente existen ocho escuelas, en distintos municipios, donde se han suspendido grupos específicos como medida preventiva.

A nivel nacional, la Secretaría de Salud federal ha advertido que más del 90 por ciento de los casos confirmados corresponde a personas sin antecedente de vacunación, y que los cuadros graves y defunciones se concentran principalmente en niñas y niños pequeños, así como en personas con condiciones de vulnerabilidad.

El titular de Salud federal, David Kershenobich, ha insistido en que la vacunación es la herramienta clave para revertir el brote. “La única forma de controlar el sarampión es a través de la vacunación. Las familias deben revisar los esquemas y completar las dosis pendientes”, señaló.

Este rebrote tiene además implicaciones internacionales. La Organización Panamericana de la Salud ha advertido que México podría perder su certificación como país libre de sarampión si no logra interrumpir la transmisión endémica durante al menos 12 meses consecutivos, criterio técnico fundamental para dicha certificación.

Por la intensidad actual del brote, Jalisco se ha convertido en un punto clave para definir si el país logra contener la circulación del virus en 2026 o si enfrenta un escenario prolongado de transmisión, con consecuencias sanitarias y reputacionales a nivel internacional.

Más allá de las cifras, el rebrote de sarampión expone las fragilidades acumuladas en el sistema de vacunación y en la percepción social del riesgo. Una enfermedad que durante años pareció erradicada ha vuelto a ocupar espacios hospitalarios y agendas públicas.

Lo que ocurre hoy en Jalisco no es un fenómeno aislado, sino una señal de alerta sobre la facilidad con la que pueden revertirse los avances en salud pública. El reto no es solo controlar el brote actual, sino evitar que el sarampión vuelva a normalizarse en la vida cotidiana del país.

Mientras tanto, Jalisco permanece bajo observación. No como el origen del problema, sino como el territorio donde hoy se libra una de las batallas más importantes para recuperar el control sanitario del sarampión en México.


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