Connect with us

JALISCO

El caos en dos ruedas: ¿Hasta cuándo, autoridades de Jalisco?

Publicado

el

Spread the love

Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac

¡Qué barbaridad! En las calles de Guadalajara, el rugido de las motocicletas ya no es solo ruido de fondo; es el sonido de una tragedia anunciada que se cobra vidas a diario.

Imagínense: 139 muertos en 2025 por accidentes en moto en la Zona Metropolitana, un salto brutal desde los 90 de 2023 y 86 de 2024. Y no hablamos de números fríos en un reporte; son jóvenes en plena edad productiva (71% entre 20 y 39 años), niños de hasta 4 años aplastados en sobrecargas familiares, mujeres y hombres que salen a trabajar y no regresan.

Esto no es casualidad, es negligencia sistémica. Las autoridades estatales y municipales han sido rebasadas por completo, y lo peor: parecen no tener idea de cómo enfrentar esta plaga urbana que ellas mismas alimentaron con su inacción.

Recordemos los hechos, porque en Jalisco la memoria oficial es corta. El parque vehicular de motos explotó un 400% en 2023, según el Imeplan, impulsado por su bajo costo –una moto se compra en Coppel con solo la INE– y el boom de plataformas como Rappi, Uber Eats y DiDi.

¿Resultado? Calles tapizadas de cilindradas bajas (150 cc o menos), ideales para el «relajo» vial: invasión de ciclovías, banquetas, carriles exclusivos; carreritas con autos; rebase imprudente entre vehículos pesados que los borran por puntos ciegos.

Y mientras, el transporte público, sigue siendo un desastre: lento, insuficiente, colapsado. ¿Quién no optaría por una moto barata para esquivar el tráfico? Pero el precio real lo pagan con sangre: 8 mil 561 lesionados en 2025, un 86% más que en 2022. Urgencias saturadas los fines de semana, traumas neurológicos, familias destrozadas.

¿Y las autoridades? Mirando al cielo, como si el problema cayera de las nubes.

El comisario Jorge Alberto Arizpe García, de la Policía Vial, lo admite: el reglamento obliga a circular por el carril derecho, pegados a la banqueta, pero ¿quién lo cumple? Motos zigzagueando entre carriles, a exceso o baja velocidad, desesperando a automovilistas. Y sí, permite transitar entre vehículos solo si el tráfico está detenido, pero en la práctica, es anarquía.

Arizpe distingue: apoya a motoclubes de alto cilindraje —esos “responsables” con Harleys de 1200 cc que viajan organizados—, pero acepta el caos provocado por las de bajo cilindraje, asociadas a imprudencias. ¿Tolerancia? Solo para familias sobrecargadas por necesidad:

Y sobre delitos: 70-75% se cometen en moto, desde «moto-ratones» en bancos (ahora menos) hasta repartidores con cajones sospechosos. Revisiones exhaustivas –mochilas, debajo del asiento, cerca del tanque– son necesarias, pero ¿respetando derechos humanos? En teoría sí, pero en la calle, es «cacería de brujas» según motociclistas y diputados del PT.

El gran desafío: ¿cómo enfrentar esta crisis que las ha rebasado? Las autoridades no saben, o no quieren saber. Operativos retienen miles –17 mil 500 en 2025, 90% abandonadas–, sin embargo no resuelven nada, solo llenan corralones.

Conductores claman por educación vial masiva desde la escuela, infraestructura adaptada —carriles exclusivos como en Alemania, planeados con Obras Públicas y Transporte— y regulación desde la venta: exámenes estrictos para licencias, límites de pasajeros, cascos certificados obligatorios.

Pero ¿dónde está el plan integral? Municipios como Guadalajara y Zapopan, epicentros con 38 y 33 muertes, brillan por su ausencia. Tlajomulco, Tlaquepaque, Tonalá y El Salto siguen el patrón.

Y el «esquina maldita» de Adrián Puga y M. Ponce –famosa por videos virales de choques fatales– clama por señalización, agentes o cámaras, pero nada. ¿Exorcismo? Mejor un poco de voluntad política.

En Jalisco esta problemática es un espejo de nuestra desidia colectiva, con un transporte insuficiente y una movilidad cada vez más colapsada. Autoridades rebasadas por un monstruo que permitieron crear al lado de empresarios voraces que, con tal de vender con créditos fáciles, ignoraron el colapso vial, priorizaron autos sobre personas y allí lo sufren los automovilistas cada día, en cualquier lugar y a cualquier hora.

¿Hasta cuándo? El desafío es claro: invertir en prevención, no en remiendos. Educación vial obligatoria, carriles para motos, fiscalización estricta en plataformas de reparto, y cero tolerancia a imprudencias sin criminalizar la pobreza.

Si no, seguiremos contando muertos: 2-3 por semana, familias rotas, juventud perdida. Señores gobernantes, el problema los ha superado; ahora, ¿tendrán el valor de admitirlo y actuar? O seguiremos en esta ruleta rusa sobre dos ruedas, donde la suerte no alcanza para todos.

Se requiere que las autoridades actúen con responsabilidad y visión, de legisladores que provean de herramientas para que las autoridades puedan ser más efectivas y de empresarios con mayor responsabilidad. Finalmente, la ciudad es de todos y a todos nos corresponde cuidarla.


Spread the love
Continuar Leyendo
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Vacúnate contra el sarampión

Copyright © 2020 Conciencia Pública // Este sitio web utiliza cookies para personalizar el contenido y los anuncios, para proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. También compartimos información sobre el uso que usted hace de nuestro sitio con nuestros socios de redes sociales, publicidad y análisis, que pueden combinarla con otra información que usted les haya proporcionado o que hayan recopilado de su uso de sus servicios. Usted acepta nuestras cookies si continúa utilizando nuestro sitio web.