LOS PELOTEROS
La resistencia del ‘Hijo del papá’ y el campeonato de Charros en la Serie del Caribe
Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
El béisbol es el único deporte que se juega hasta que se acaba. Y el juego final de la Serie del Caribe 2026 en el Estadio Panamericano de Zapopan lo demostró con crudeza y belleza.
Charros de Jalisco, representando a México Rojo, remontó una desventaja de 1 carrera en el décimo episodio, cuando Tomateros de Culiacán (México Verde) estaba a un solo strike de coronarse campeón de la Serie del Caribe 2026.
La pizarra apuntaba: Tomateros 11-Charros 10. Había 2 outs, pero Charros había llenado la casa.
Lo que siguió fue un drama colectivo que 16 mil almas vivieron con el corazón en la garganta.
Todo parecía perdido para Charros. Guadalupe Chávez, cerrador estelar de Tomateros, llevaba la ventaja 11-10 y dominaba 0-2 al bateador Mateo Gil, “El hijo del papá”. Un strike más y el título era guinda.
La lucha era por un strike. Tomateros estaba a un lanzamiento de lograr el campeonato de la Serie del Caribe 2026.
Y el drama colectivo lo presenciamos los 16 mil aficionados que abarrotamos el estadio Panamericano.
Mateo era la última resistencia de Charros. Si Mateo fallaba, quedaría grabado en la memoria colectiva de lo que pudo ser y no fue.
Guadalupe Chávez se fue arriba del bateador al llevarlo a 2 strikes sin bolas.
Mateo movía el bat a un lado del plato. Estaba a expensas de los lanzamientos del pitcher.
Ya sea que Gil abanicara un lanzamiento por el centro, una pelota alta o baja, hacia afuera o hacia adentro, y todo hubiera acabado. El lanzador de Tomateros tenía toda la ventaja, alternativas para dominar al último guerrero de Charros.
Pero esa era la noche de Mateo Gil, quien iba de 4-2.
La gente expectante, esperando el desenlace del juego. Quería un hit que le diera el empate a su equipo. Chávez lo trató de engañar con lanzamientos bajos. Gil tuvo la vista para evitarlos. Y todo lo que iba por el centro le bateó.
La afición empujaba al joven pelotero, que esa noche tendría la mayor prueba de su vida.
Mateo aguantó los mejores lanzamientos de Charros. Pegó 4 o 5 fouls con 2 strikes. Chávez perdió la calma porque no podía con aquel charro que se negaba a morir. Mateó aguantó; ante lo que parecían strikes, los bateó de foul.
De pronto, uno de los lanzamientos de Chávez fue un piconazo y Alí Solís no pudo detenerla. Julián Ornelas, que estaba en tercera, llegó a la tierra prometida.
El juego se había igualado. La gente lo celebraba. Charros podía ganar.
Mateo Gil superaría el duelo a Chávez. La casa se volvía a llenar de Charros. El drama aún no terminaba.
Bateaba Blighs Madris. Y Chávez lo puso en 1-2 strikes. Parecía que lo dominaba. De pronto Chávez lanzó otro piconazo, que el receptor Alí Solís no pudo detener. Wielansky se dejó venir a home.
El milagro se había registrado. Charros le había ganado a Tomateros.
¡Charros campeón de la Serie del Caribe edición 2026!
La presión del estadio estaba presente. El aficionado número diez se metió al juego.
Lupe Chavez no resistió la presión y le falló a Tomateros. Cometió otro wild pitch y aquello se volvió manicomio. Charros se había convertido campeón al pisar Michael Wielansky el home.
Charros era campeón. Tomateros, que había estado a un strike del campeonato; este se le había ido. Era la fiesta. La gente saltaba, se abrazaba, reía; algunos lloraban.
El campeonato lo habían logrado.
La resistencia de Mateo Gil, el último reducto de Charros, funcionó.
Charros había dado la vuelta a la pizarra y había ganado su primera corona en la Serie del Caribe, con el liderazgo de Benjamín Gil, y Benji a su vez había logrado su primera corona, que se le había negado en cinco anteriores ocasiones.
Y el momento clave lo dio ‘El hijo del Papá’ que esa noche sería el gladiador que, con su carácter de no doblarse, de luchar de pie, de no rendirse, fructificaría un campeonato que tanta alegría generó en miles de personas que lo presenciaron en vivo o vía televisión.
Esto es lo hermoso del beisbol, que está pletórico de emociones y que se acaba hasta que se acaba, como lo fue este juego épico.



