JALISCO
Con sorpresa se recibe en Jalisco nombramiento de Ricardo Villanueva como coordinador estatal de Morena
Por Gabriel Ibarra Bourjac
Transcripción de texto a voz
La designación de Ricardo Villanueva Lomelí —actual subsecretario de Educación Superior en la SEP y ex rector general de la Universidad de Guadalajara— como delegado del Comité Ejecutivo de Morena en Jalisco ha generado sorpresa en el ámbito político local, ya que se filtró inicialmente a través de redes sociales y trascendidos, antes de confirmarse por fuentes cercanas al partido.
Esta movida forma parte de una serie de reacomodos estratégicos en Morena de cara al proceso electoral intermedio y, sobre todo, a la elección de gobernador en 2030, cuando Jalisco renovará su ejecutivo estatal.
El cambio también implica el relevo de Leonel Cota Montaño, quien durante varios años fungió como delegado en el estado pero se percibía distante de los principales grupos internos de Morena.
De la misma forma el senador zacatecano Ricardo Monreal, coordinador de la fracción legislativa de Morena en San Lazaro, fue designado coordinador por Morena para la IV Circunscripción Electoral.
El nombramiento de Villanueva se interpreta como un intento de la dirigencia nacional de imponer orden y centralizar el control en un partido que ha enfrentado divisiones internas notorias, escándalos y fragmentación entre liderazgos.
Trascendió que esta decisión fue palomeda por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Entre los principales actores que podrían verse afectados está el senador Carlos Lomelí Bolaños, quien mantiene una influencia significativa en el Consejo Estatal de Morena gracias a su cercanía con la coordinadora estatal Erika Pérez y a su propia presidencia del consejo.
Lomelí representa uno de los grupos más consolidados en el estado, con redes que incluyen sectores populares y estructuras partidistas tradicionales.
La llegada de Villanueva, con su perfil académico-universitario y trayectoria en la administración pública federal, busca probablemente:
Reducir las pugnas entre facciones y evitar que el desorden interno debilite a Morena en un estado donde históricamente ha sido débil frente a fuerzas como Movimiento Ciudadano.
Posicionar a un cuadro con proyección nacional y capital político propio (derivado de su paso por la UdeG) como figura central para la organización de precampañas, selección de candidatos y unidad rumbo a 2027.
Abrir la puerta a que el grupo vinculado a la Universidad de Guadalajara —tradicionalmente influyente en Jalisco— tenga por fin un contendiente fuerte a la gubernatura, en un contexto donde Morena estatal ha sido descrito como un «desastre» por analistas.
En síntesis, este movimiento no es solo un cambio de delegado, sino una señal clara de que la dirigencia de Morena apuesta por profesionalizar y jerarquizar su estructura en Jalisco para competir de manera más efectiva en 2027.
Queda por ver si Villanueva logra pacificar las tensiones internas o si, por el contrario, genera nuevas resistencias entre los liderazgos locales ya establecidos.
Lo que es evidente es que el tablero morenista en Jalisco entra en una fase de reconfiguración intensa.




