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MUNDO

Como vulgar «crimen organizado»: JP Morgan Chase, acusado de manipular el oro y la plata

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Por Alfredo Jalife-Rahme //

El Departamento de Justicia tardó un siglo para exponer las legendarias bribonerías inimputables de su hoy primer banco de inversiones JPMorgan Chase, supremo especulador de los derivados financieros (‘hedge funds’), ahora atrapado en su obscena manipulación de los precios del oro y la plata. ¿Viene una revolución del orden financiero global?

JPMorgan Chase es considerado como el supremo megabanco que maneja hedge funds en el mundo basados en pura especulación financierista que forman parte de la panoplia de los ominosos derivados que han alcanzado la escalofriante cifra de 544 millones de millones de dólares: casi tres veces del valor de las bolsas de valores en todo el mundo y que equivale a más de seis veces el PIB (Producto Interno Bruto) Global de 87,27 millones de millones de dólares.

Quizá esté por fenecer una de las trasnacionales financieras más añejas del planeta con sede en Nueva York que hoy controlan grandes gigabancos como BlackRock, Vanguard Group y StateStreet.

JPMorgan Chase constituye el primer banco de EEUU y el sexto en el mundo de acuerdo al ranking de sus activos que ascienden a 2,73 millones de millones de dólares.

Según Tyler Durden, de Zero Hedge, el Departamento de Justicia de EEUU acusó a la mesa de tratativas de metales preciosos (oro y plata) de ser una «empresa criminal», como un vulgar «equivalente funcional de las mafias».

Zero Hedge se mofa de lo que antes, cuando era expuesto, era señalado como ‘teoría de la conspiración’.

Los fiscales exhibieron «el masivo esquema de varios años para manipular el mercado de los contratos futuros de los metales preciosos y la defraudación de los participantes en el mercado».

El Departamento de Justicia acusó formalmente a tres mercaderes del megabanco: Michael Nowak (anterior mandamás de su mesa comercial de metales preciosos), Christopher Jordan (quien se trasladó luego a Crédit Suisse y a First New York), y a Gregg Smith. El más mafioso de todos, Blythe Masters, ha sido omitido por el momento.

Brian Benczkowski, asistente del procurador general, comentó a la prensa que «basado en el hecho de que se trató de una conducta que fue extensa en la mesa, que se comprometió en miles de episodios en un periodo de ocho años —que es precisamente el género de conducta que el estatuto RICO es dado a castigar—».

El acrónimo RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations: Organizaciones Corruptas e Influenciadas por los Delincuentes) hace temblar al más pintado mafioso en EEUU.

El portal Bloomberg explaya la enmienda RICO: «una ley que permite a los fiscales capturar las ‘empresas criminales’, como la de las mafias, al incriminar a todos [sic] los miembros de la organización por cualquier crimen cometido por un individuo en nombre de la organización». ¿Jaque previo al mate?

¿Irán tan lejos como embargar y/o expropiar los activos de 2,73 millones de millones de dólares y, de paso, fastidiar a sus verdaderos propietarios: los gigabancos BlackRock/Vanguard/State Street? 

El lenguaje usado de los fiscales es exageradamente feroz —por tratarse de las joyas bancarias estratégicas que gozaron de la permisividad de los Clinton y Obama—, quienes acusaron a los mercaderes del oro y la plata del banco de operar «una conspiración [sic] en la conducta de los asuntos de una empresa implicada en el comercio interestatal o foráneo mediante un patrón de actividad del crimen organizado», lo cual apunta, según Zero Hedge a una «más profunda acusación del banco» cuando hasta ahora 12 mercaderes «han sido acusados de conspiración manipulativa».

Benczkowski no se mordió la lengua: «Perseguiremos los hechos a donde conduzcan, sea entre las mesas aquí o en cualquier otro [sic] banco o arriba [sic] en la institución

Si realmente el Departamento de Justicia es consecuente con lo que ha manifestado, pues prácticamente estaríamos hablando de un embargo general de toda la banca de EEUU: una verdadera revolución financiera como cuando Roosevelt embargó el oro, pero que ahora Trump lo haría al revés: embargando los activos bancarios de Wall Street.

Un golpe de esta magnitud de parte de Trump, en búsqueda de su atribulada reelección, lo haría inmensamente popular y rebasaría a la senadora Elizabeth Warren del Partido Demócrata, quien ha crecido gracias a su postura en contra de los excesos de Wall Street.

¡La dimensión es enorme!: Trump estaría dando un golpe de Estado Financiero en el corazón mismo de Wall Street y quizá esté arriesgando su vida, no se diga la de su familia entera.

De ahí quizá se explique la exagerada ferocidad de sus contrincantes, estimulados por los mega y gigabancos puestos en jaque y que dominan el mercado de Wall Street y buscan defenestrarlo con cualquier pretexto banal o real.

Benczkowski remató que «las acusaciones no deben dejar duda de que el Departamento de Justicia está comprometido a perseguir a quienes socavan la confianza del público inversionista en la integridad de nuestros mercados de materias primas [commodities]».

William Sweeney, director asistente a cargo de la oficina de campo en Nueva York del FBI, agregó que la manipulación probablemente impactó a «mercados correlacionados [sic] y a los clientes del banco que representaron» mediante un «esquema complejo en el comercio de metales preciosos de manera tal que afectaron negativamente el equilibrio natural de la oferta y la demanda». ¿Jaque también a la banca europea y latinoamericana?

Lo más interesante es el periodo de investigación de ocho años que inició cuando apenas EEUU llevaba tres años de su grave crisis financiera de 2008, producto de la quiebra de Lehman Brothers, y todavía era presidente Obama quien no tuvo el coraje ni la voluntad de poner orden en Wall Street y en los mercados globales.

No falta quienes aduzcan que se trata de una vendetta de Trump contra sus acosadores y acusadores del fallido Russiagate y que ahora han vuelto a la carga con otras trivialidades que buscan su defenestración (impeachment) bajo cualquier excusa.

En forma extraña le han dado mucho juego al fajo de billetes de 20 dólares que tenía Trump en la bolsa trasera de su pantalón. Cabe recordar que en su sonada entrevista a Play Boy de hace 29 años, Trump, cuando era Demócrata antes de convertirse a Republicano, manifestó que el prefería el efectivo (cash), como casinero que fue, y los bienes raíces, como inversionista inmobiliario en la actualidad, a los juegos financieros bursátiles.

El Departamento de Justicia de EEUU no está golpeando a cualquier banco, sino que se fue a la yugular del principal banco global del viejo sistema financiero internacional basado en los ‘derivados financieros [hedge funds]’, por lo que el haber expuesto la flagrante manipulación del oro y la plata que dañó a millones de inversionistas en EEUU y en el extranjero es probable que signifique el advenimiento de un nuevo orden financiero global apuntalado por el oro y la plata.

A mi juicio, en caso de una reelección de Trump, es probable que se esté preparando la ambientación idónea para impulsar al oro y la plata —en EEUU ya existió incluso un Partido de la Plata en el Siglo XIX— como baluartes del nuevo sistema financiero internacional, al unísono de Rusia/China/India, y que curiosamente formó parte de la plataforma electoral del Partido Republicano en la elección presidencial pasada y que sabe mejor que nadie la grave crisis que padece el dólar.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

LA VERDAD QUE OCULTA LA RESERVA FEDERAL DE EEUU Y LA PEOR CRISIS QUE SE AVECINA

Por Liliya KhusainovaMaría Ivánnikova

La Reserva Federal anunció una nueva reducción de las tasas de interés en un 0,25%. Sputnik conversó con el economista estadounidense y corredor de bolsa Peter Schiff sobre la verdad oculta tras las acciones de la Fed.

Según el comentarista económico, el cuarto programa de Quantitative Easing (QE) —flexibilización cuantitativa— de la Reserva Federal ya podría estar en marcha. Es una herramienta de política monetaria que consiste en dotar al sistema de liquidez, incrementando la cantidad de dinero en circulación en los mercados.

Pero el programa jamás llevará oficialmente esa etiqueta. En vez de eso, vendrán con una nueva palabra para describir lo que están haciendo de manera que desvíe la atención de la verdad. El QE es solo la monetización de la deuda. Es la inflación pura, donde el dinero es creado por un banco central para comprar deuda pública», explicó Peter Schiff en declaraciones a Sputnik.

Es la segunda vez que la Reserva Federal recorta la tasa de interés referencial de EEUU desde la crisis financiera de 2008. Schiff consideró que «la próxima crisis financiera será mucho peor que la anterior«. 

«No solo será la pérdida de valor de la deuda hipotecaria subprime, sino de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y del dólar».  

En este contexto, el economista estadounidense observó que «los rusos han sido listos al vender los bonos del Tesoro y comprar oro«. 

Para Schiff, la crítica del mandatario estadounidense, Donald Trump, a la Reserva Federal cuando era candidato a la Presidencia, era correcta. «Ahora está criticando a la Fed por repetir los mismos errores», señaló.

Trump reaccionó inmediatamente a la reducción de los tipos de interés del pasado 18 de septiembre con una publicación en su cuenta de Twitter y calificó las acciones de la Fed como «otro fracaso».

CONFIRMAN PRESAGIOS DE UNA NUEVA CRISIS GLOBAL

El director de inversiones de Saxo Bank, Steen Jakobsen, comentó a Sputnik qué es lo que podría provocar una nueva crisis global.

A finales de agosto, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU a 30 años estaban disminuyendo en medio de la volatilidad en los mercados mundiales, aumentando así de los riesgos para la economía global. Al mismo tiempo, el 28 de agosto, el indicador cayó al 1,905%, un nuevo mínimo histórico.

Jakobsen confirmó en una entrevista a Sputnik que una reducción tan brusca del rendimiento de los bonos es la antesala de una nueva crisis.

Especialmente si estamos hablando de una disminución simultánea de las tasas de interés y del rendimiento. Estos dos factores son precursores de un crecimiento negativo, que a su vez afectará los activos», explicó el economista.

Según el director de inversiones de Saxo Bank, la entidad presta mucha atención a la probabilidad de una recesión.

«Cuando sucede [una recesión], los activos pierden un 25% de su precio. Es decir, si uno tiene una cartera clásica y no toma ningunas medidas, pierde un 25% o incluso un 50% del valor base durante la recesión», concluyó. 

La amenaza de una recesión surgió en medio de la guerra comercial entre EEUU y China. Los países han impuesto repetidamente varios paquetes de aranceles. Según el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la introducción de aranceles continuará hasta que las partes concluyan un acuerdo beneficioso para los dos países. Al mismo tiempo, el líder estadounidense expresó su preocupación por la situación económica en el país.

(*) Cortesía de Sputnik Mundo

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La rebelión de las masas

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Conciencia con texto, por José Carlos Legaspi Íñiguez //

José Ortega y Gasset, filósofo español, estableció en su obra “La rebelión de las masas”, que data de 1930, que los cambios en las estructuras del poder anticipaban cambios significativos para las naciones. Desde su punto de vista, “las masas” son una nueva clase social. Esta nueva “clase social” no tiene características ni cualidades que la definan, eso sí… es homogénea y ha adquirido poder político y, desde luego, social.

Ortega y Gasset, indica que el poder, en las sociedades antiguas, era detentado por las clases privilegiadas, élites que se consideraban altamente capacitadas para dirigir, para ordenar y guiar a las sociedades.

En el siglo XX, la democracia tiene gran auge. Las masas tienen mayor influencia en la política porque también tienen mejores capacidades que las de antaño; así se alteraron las estructuras del poder. Las masas, señala el filósofo hispano, han tomado el control; ya las élites no son tan abrumadoramente poseedoras de los poderes públicos, políticos y sociales.

Esta nueva situación ha traído un cambio revelador en la sociedad. Es así como la cultura, el pensamiento, el arte han sido influenciados por una realidad moderna y diferente a lo establecido con anterioridad. Ortega y Gasset aclara que este ascenso de las masas, tiene un “lado oscuro”: 1. Que las masas no muestran un interés profundo en el conocimiento ni en la cultura y que el perfeccionamiento personal lo relegan a un plano ínfimo o, lo peor, a nada.

El filósofo no se tienta el corazón al afirmar que “el individuo promedio tiende a la mediocridad; carece de una verdadera visión crítica. Esto, paradójicamente, lleva a una sociedad más homogénea, menos innovadora y propensa a la superficialidad”.

En “La rebelión de las masas”, José Ortega y Gasset critica con esa lucidez filosófica que le caracteriza en sus obras, al “progreso sin dirección”. Considera que la sociedad moderna, basada en la idea de la igualdad y la democracia, “ha perdido el rumbo”… afirma que las élites intelectuales, culturales y políticas, que tradicionalmente guiaban a la sociedad, han sido desplazadas por estas masas homogéneas, “que no tienen la capacidad de generar un pensamiento profundo ni de dirigir al futuro de manera adecuada”.

Por ello, cree el filósofo hispano, que las grandes ideas desaparecerán al no contar con intelectuales y que el dominio de las masas lleve a la decadencia y a la desaparición…de las grandes ideas.

En 1930, cuando se publicó su obra, manifestaba que hay una crisis de autoridad: “En las sociedades modernas ya no existe un respeto genuino por la autoridad, ya sea política, cultural o intelectual”. “Las masas buscan la igualdad en todo; pero es ahí, en la igualdad irrestricta, donde se produce una falta de sentido y dirección”.

La rebelión de las masas es una obra que invita a reflexionar sobre el papel del individuo en una sociedad que, cada vez, es más democrática”. “¿Realmente estamos progresando o estamos perdiendo nuestra capacidad para pensar, crear y vivir de forma auténtica?”

Además, plantea que, en este tipo de sociedades, las masas se rebelan no sólo contra las élites, sino también contra el pensamiento profundo e incluso la cultura; es decir, atenta contra sí misma, contra su propio destino; paradójicamente hay un auge de las ideas antidemocráticas con una postura reformista supuestamente favorecedora de las mayorías.

El progreso entonces significa enterrar instituciones, aunque se sostiene el sistema parlamentario, pero con un tinte totalitario, dictatorial, absolutista y aún…tirano”.

Las masas, sus representantes, son guiadas o guían, según el caso, hacia el conformismo y el menosprecio al que piensa distinto; a quien se ataca, se agrede verbal o físicamente por no estar dentro de la masa, por pensar y actuar de manera independiente”.

Desde ese punto de vista, las masas son maleables, dúctiles y dependientes de quienes se autoproclaman sus representantes. Sus ideólogos no tienen empacho en fomentar la banalidad, la mediocridad e ignorancia para preservarse en los puestos de poder que las masas han conquistado mediante la democracia.

Las masas tratan de destruir y eliminar el talento, la personalidad independiente y a todo aquel que no piense como la mayoría: “Ser diferente es indecente. Las masas arrollan sin pudor ni recato todo lo que es diferente, individual, calificado o selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como las mayorías, corre el riesgo de ser eliminado”. “Vivimos, así, bajo el brutal imperio de las masas”.

El hombre-masa se parece a un niño mimado, que desconoce deberes y límites; a diferencia de las generaciones anteriores que trabajaron y enfrentaron obstáculos para determinar su suerte”. “La generación-masa, toma los logros de la civilización como algo dado, sin preocuparse por preservarlos; el hombre-masa, carece de proyectos, va a la deriva y por eso no construye nada para la sociedad; es perezoso y exigente de privilegios. Defiende a gritos sus pocas ideas que son, la mayoría de las veces, banales”.

Emite opiniones de todo, “guiadas” o copiadas de quienes encabezan a esta nueva generación de ciudadanos… y las repite hasta el cansancio con el fin de establecerlas como única y total verdad. Estamos, según Ortega y Gasset, “en un sistema con el universal derecho a no tener razón, lo que constituye la razón de la sinrazón.”

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El tormento de Tántalo: Políticos que no aprenden a administrar el poder

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A título personal, por Armando Morquecho Camacho //

La semana pasada reflexioné sobre la necesidad de mantener un equilibrio en la política, recurriendo a las figuras de Sísifo e Ícaro para ilustrar cómo el poder, en su naturaleza cíclica, siempre conlleva ascensos y caídas. Sísifo nos enseñó la persistencia frente a lo inevitable; Ícaro, los peligros de volar demasiado alto.

Sin embargo, la lección central sigue siendo la misma: las caídas son inevitables, y el verdadero arte del liderazgo radica en saber administrar el poder mientras se tiene, en lugar de sucumbir a su seducción o desperdiciarlo en excesos.

Lamentablemente, los líderes políticos actuales parecen haber olvidado esta verdad milenaria, atrapados en un ciclo de ambición, arrogancia y desconexión que los condena a repetir errores del pasado. Para entender este fracaso, recurramos ahora a otro mito griego: el de Tántalo, cuya historia revela con precisión quirúrgica las fallas de quienes ostentan el poder hoy.

Tántalo, en la mitología griega, era un rey favorecido por los dioses, invitado incluso a sus banquetes celestiales. Sin embargo, su codicia y su arrogancia lo llevaron a traicionarlos: robó néctar y ambrosía para compartirlos con los mortales y, en un acto aún más atroz, sacrificó a su propio hijo Pélope para probar la omnisciencia divina. Su castigo fue eterno y cruelmente simbólico: condenado en el inframundo a estar sumergido en agua hasta el cuello, con frutas colgando justo fuera de su alcance, Tántalo sufre hambre y sed perpetuas.

Cada vez que intenta beber, el agua se aleja; cada vez que estira la mano hacia las frutas, estas se elevan. Es un tormento de deseo insatisfecho, un recordatorio de que el poder mal administrado no solo destruye a quien lo ejerce, sino que lo deja en un estado de miseria eterna.

Los líderes políticos de nuestro tiempo son, en muchos sentidos, modernos Tántalos. Tienen a su disposición recursos inimaginables —dinero, influencia, tecnología, apoyo popular— y, sin embargo, parecen incapaces de saciar su hambre de más. En lugar de usar el poder para construir algo duradero, lo despilfarran en proyectos vanidosos, promesas vacías o en la persecución de una aprobación efímera.

Pensemos, por ejemplo, en los gobernantes que llegan al poder con discursos grandilocuentes sobre el bienestar colectivo, pero que pronto se enredan en escándalos de corrupción o en políticas que benefician a unos pocos mientras el resto se hunde en la precariedad. El agua está ahí, al alcance, pero ellos mismos la alejan con sus decisiones.

Uno de los fracasos más evidentes de estos líderes es su incapacidad para reconocer la naturaleza cíclica del poder. Como señalé antes, el poder no es un estado permanente; es un flujo, una marea que sube y baja. Sin embargo, muchos actúan como si su mandato fuera eterno, como si las elecciones, las crisis o las revoluciones no estuvieran ya gestándose en el horizonte.

Esta miopía los lleva a priorizar el corto plazo sobre el legado, a gastar su capital político en victorias superficiales en lugar de sembrar las bases para una estabilidad futura. Tántalo, al menos, tuvo la excusa de la tentación divina; nuestros líderes solo tienen la excusa de su propia ceguera.

Otro aspecto del tormento de Tántalo que resuena en la política actual es la desconexión con las necesidades reales de la gente. El rey griego, en su afán por impresionar a los dioses, olvidó a los mortales que dependían de él.

Hoy, vemos líderes que parecen más interesados en las cámaras, los titulares o las cumbres internacionales que en las calles de sus propios países. Mientras el agua de la confianza pública se evapora y las frutas de la prosperidad se alejan de las mayorías, ellos siguen estirando las manos hacia una gloria personal que nunca alcanzan.

Pensemos en los discursos vacíos sobre el cambio climático mientras las emisiones siguen subiendo, o en las promesas de igualdad que se diluyen en estadísticas de pobreza creciente. Es el mismo patrón: el poder está ahí, pero su administración es un espejismo.

La arrogancia, quizás el pecado más grave de Tántalo también define a muchos líderes actuales. Creyéndose intocables, subestiman las consecuencias de sus actos. Tántalo pensó que podía engañar a los dioses; los políticos de hoy creen que pueden engañar a la historia. Pero el poder, como el agua y las frutas del mito, siempre encuentra la manera de escaparse de quienes lo maltratan.

Las revoluciones, las urnas o simplemente el paso del tiempo terminan por recordarnos que nadie es inmune a la caída. Ejemplos sobran: regímenes que parecían inexpugnables han colapsado en meses, presidentes que se creían imprescindibles han sido olvidados en semanas. El ciclo sigue su curso, implacable.

Entonces, ¿por qué fallan estos líderes en administrar el poder? Porque, como Tántalo, han perdido de vista el propósito del privilegio que se les otorgó. El poder no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para servir, para equilibrar, para construir.

Sin embargo, en lugar de aprender de las caídas de sus predecesores, se entregan a la misma codicia, la misma desconexión, la misma arrogancia. No ven que el agua y las frutas no están fuera de su alcance por un capricho del destino, sino por sus propias manos. El tormento no es el castigo; el tormento es la incapacidad de aprender.

Volviendo a Sísifo e Ícaro, la lección se completa con Tántalo: el poder exige humildad, paciencia y sacrificio. Sísifo nos enseñó a seguir empujando la roca; Ícaro, a no volar demasiado cerca del sol; Tántalo, a no “estirar la mano” hacia lo que no podemos sostener.

Los líderes actuales, atrapados en su propio inframundo, podrían evitar su destino si tan solo miraran hacia arriba y reconocieran que el poder no se trata de acumular, sino de administrar con sabiduría. Hasta que no lo hagan, seguirán condenados a ver cómo el agua se aleja y las frutas se elevan, mientras el ciclo del poder, eterno e indiferente, espera su próxima caída.

 

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Los narcos gringos (segunda parte)

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Opinión, por Gerardo Rico //

En el ecosistema de la distribución de estupefacientes en Estados Unidos, un broker es un individuo que se maneja de manera independiente para concretar negocios entre un productor y un vendedor o distribuir drogas a cambio de una cuota.

El broker se encarga de toda la infraestructura y la logística para mover la droga del punto de partida al punto final. La particularidad de su trabajo consiste en que no tienen a su cargo la responsabilidad de ingresar la droga al país.

“Un broker no marca una diferencia, no distingue; tanto puede trabajar con el Cártel de Juárez, como con el de Sinaloa, con los Zetas, o con los tres al mismo tiempo”. La particularidad de un broker del narcotráfico gringo es que no tiene lealtades, ni firma contratos de exclusividad con nadie: trabaja para el mejor postor, con el cártel que mayores beneficios económicos le aporte, con narcotraficantes pequeños o con cualquier grupo criminal.

Cuando le salen bien las cosas, el broker hace un negocio redondo porque técnica y financieramente recupera todo el dinero que invierte, sin contar los dólares que se embolsa y que tiene garantizado bajo el acuerdo con los cárteles del narcotráfico internacional, su porcentaje de ganancia. Hay que reiterar: en Estados Unidos no hay cárteles, sino pandillas y narcotraficantes independientes.

En el libro «Los narcos gringos, una radiografía inédita del tráfico de drogas en Estados Unidos», del periodista Jesús Esquivel, se pregunta ¿Cuánto dinero le cuesta a un broker fletar la droga de los cárteles mexicanos? De acuerdo a Óscar Hagelsieb, quien fue agente especial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) y se infiltró en agrupaciones de motociclistas que trasladan droga a lo largo y ancho de la Unión Americana, señaló que las cantidades de pago dependen del tipo de droga que se trate y del destino final de la misma.

“El transporte de un kilo de cocaína que se lleva de El Paso a la zona de Chicago se puede cobrar hasta en dos mil dólares. El dinero que el broker paga a la empresa de camiones de transporte público o comercial, o al chofer independiente, no sale directo de su bolsillo, sino del de los distribuidores de la mercancía en Estados Unidos, quienes a su vez la entregan a sus despachadores, que al menudeo la venden en calles, escuelas, centros nocturnos de diversión, bares, cantinas, iglesias, centros financieros y hasta a domicilio”.

Una parte importante de la violencia que existe en Estados Unidos tiene que ver con las disputas entre pandilleros por el control del tráfico de drogas al menudeo, de acuerdo al jefe de Operaciones de la DEA Jak Riley. Matiza que las pandillas callejeras y las bandas o clubes de motociclistas de su país son una necesidad del narcofráfico internacional: define sus actividades como “crimen organizado urbano”.

La eliminación de las pandillas callejeras es una tarea casi imposible de concretar, por lo menos mientras se mantenga la tendencia a la alza en la demanda y el consumo de drogas en Estados Unidos. Al problema de narco pandillas callejeras hay que sumar el de las bandas o clubes de motociclistas involucrados en el tráfico de drogas provenientes de México.

“Los conocemos como outlaw motorcycle gangs, son pandilleros que se hacen pasar por integrantes de clubes de motociclismo recreativo, cuando en realidad son delincuentes”, señala Oscar Hagelsieb. Existe un último escalón del narctráfico en Estados Unidos en relación con las pandillas callejeras: la distribución y la venta de droga dentro de las cárceles municipales y estatales.

Miembros de las pandillas acuden a tiendas de autoservicio para robar cualquier cosa e intencionalmente se dejan arrestar por la policía. Les inician juicios en los que reciben sentencias de tres o cuatro años y a través de redes establecidas dentro de las prisiones primero dominan el territorio y posteriormente inician con la distribución de droga que es introducida por familiares, amigos y hasta personas que son enviadas por los líderes de las pandillas

Otra manera de repartir droga en todo el territorio de Estados Unidos son los narcocamioneros, al igual que los motociclistas la tarifa es de acuerdo al tipo de droga y al destino final donde se entregará. En las compañías de transporte interestatal existe un personaje clave para la logistica del traslado de droga y es el despachador, “un despachador tiene la capacidad de poner un camión en cualquier parte de la Unión Americana. Regularmente es un operador directo del broker y de los cárteles mexicanos”.

Los operadores que trabajan para empresas de carga comercial privada son una pieza importante para el rompecabezas del narcotráfico en Estados Unidos. Con pagos menores a los que reciben los narcocamioneros que salen de la frontera sur con cargamentos de droga, sus colegas de empresas privadas regularmente hacen fletes dentro de un mismo estado.

Más del 65% de las 500 mil empresas de transporte de carga comercial infraestatal que tiene registradas el Departamento del Transporte, tienen su sede en los cuatro estados de la frontera sur de Estados Unidos: Texas, Arizona, Nuevo México y California.

Las ganancias del narcotráfico en México ascienden a más de 500 mil millones de dólares al año. Analistas en México y Estados Unidos coinciden en que al Presidente Donald Trump lo que menos le interesa es acabar con los cárteles de la droga en nuestro país y viene por las ganancias del narco, ante el quiebre económico y el déficit que muestran los números de la Unión Americana.

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