JALISCO
Teuchitlán: Entre el horror y la indiferencia

Opinión, por Iván Arrazola //
Las imágenes del rancho en Teuchitlán, Jalisco, han dado la vuelta al mundo. Cuatrocientos pares de zapatos y prendas personales encontrados en el lugar apenas permiten dimensionar el horror vivido en ese lugar, señalado como un posible campo de entrenamiento del crimen organizado. Lo que sí es innegable es que detrás de cada uno de esos objetos hay una historia interrumpida y, con ello, al menos 400 personas de las que desconocemos su paradero.
La presidenta abordó el caso en una de sus conferencias mañaneras, señalando: «Me estoy refiriendo a este caso en particular (Teuchitlán), donde se habla de quién sabe qué tantas cosas que hay en el predio, basándose en una fotografía y algunos testimonios». Lo expresó con un tono de enfado y molestia. Esta declaración refleja la postura de la clase gobernante frente al problema de las desapariciones en México. Más que aclarar o solidarizarse con la tragedia, su tono de enfado evidenció la postura de la clase gobernante ante la crisis de desapariciones en México: eludir, minimizar, desviar.
En toda historia hay al menos dos versiones. La primera, la oficial, insiste en que el fenómeno de las desapariciones no es tan grave como lo plantean los colectivos de búsqueda. Bajo este argumento, el gobierno federal ha optado por reclasificar los casos de personas desaparecidas, sugiriendo que muchas de ellas lo hicieron por voluntad propia. Incluso se ha insinuado que algunos grupos buscan desestabilizar al gobierno y hacer el problema mucho más “grande”. La estrategia es clara: desacreditar a quienes alzan la voz y, si es necesario, dejar de reportar cifras, como ocurrió en Jalisco durante el sexenio anterior.
Pero también existe otra versión: la de quienes han convertido la desesperación en acción. Son personas que, ante la indiferencia del Estado, han tomado la búsqueda en sus propias manos. No solo enfrentan un sistema forense colapsado, incapaz de identificar los cientos de cuerpos que se acumulan en morgues, sino que también lidian con la burocracia y la negligencia.
Basta recordar el dramático caso de Virginia de la Cruz López, una madre buscadora que denunció un retraso de ocho meses en la entrega del cuerpo de su hijo por parte del Servicio Médico Forense de Zacatecas. Su hijo, desaparecido el 2 de noviembre de 2023, permaneció en las instalaciones de la institución desde ese mismo mes. A pesar de sus constantes visitas y súplicas, las autoridades nunca le brindaron una respuesta oportuna.
Los hallazgos en Teuchitlán, al menos, deberían obligar a los tres niveles de gobierno a actuar con la coordinación que tanto han proclamado pero que en los hechos no se ha demostrado. Sería lógico que los titulares de Seguridad, Gobernación y el gobernador se reunieran con la presidenta para evaluar la situación. Sin embargo, su sola presencia en el lugar implicaría asumir cierta responsabilidad, y eso no conviene a quienes están más preocupados por su popularidad que por la crisis humanitaria en curso.
Una alternativa sería solicitar la colaboración de organismos internacionales o de equipos de análisis forense extranjeros para esclarecer el caso. Pero eso tampoco es viable: exponer la magnitud del problema ante el mundo revelaría lo que el gobierno se ha empeñado en ocultar durante años: el fracaso del sistema de procuración de justicia y la falta de recursos para realizar investigaciones serias.
Las primeras consecuencias no han tardado en aparecer. El gobernador Pablo Lemus se apresuró a aclarar que estos hechos no ocurrieron durante su administración, aunque en otro video aseguró que en Jalisco nadie se lava las manos. Por su parte, la presidenta Sheinbaum salió a defender a su antecesor, López Obrador, rechazando las acusaciones de «narco presidente» y, una vez más, culpó al expresidente Calderón y a García Luna por la crisis de seguridad. Nada nuevo en una clase política más preocupada por su imagen que por resolver los problemas, recurriendo, como siempre, a la estrategia de deslindarse y repartir culpas.
En las próximas semanas, veremos desplegarse la estrategia de siempre. Una campaña gubernamental para minimizar lo ocurrido ya ha comenzado con la negación de la existencia de un crematorio en el rancho. A partir de ahí, el discurso oficial girará en torno a la imposibilidad de determinar si en ese lugar fueron asesinadas personas o no. Lo que seguirá sin respuesta, es qué pasó con quienes dejaron esos 400 pares de zapatos en el rancho.
Tal vez, una vez más, nos tengamos que conformar con la indiferencia y las explicaciones de rutina de nuestras autoridades: que se trata de ajustes de cuentas entre grupos criminales, que son inventos o exageraciones de los colectivos de búsqueda, o que, simplemente, la culpa es del pasado. Mientras tanto, el presente sigue siendo un horror para quienes buscan a los suyos y el futuro solo ofrece más incertidumbre.
JALISCO
Pablo Lemus entrega el nuevo muelle de Las Ánimas

– Por Francisco Junco
Con el mar de fondo y el bullicio de turistas y comerciantes, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, inauguró este viernes el renovado muelle de Las Ánimas, en Cabo Corrientes.
La obra, que tuvo una inversión de 49.5 millones de pesos, promete dar un respiro a quienes dependen del turismo y mejorar la experiencia de quienes llegan a disfrutar de la costa.
El muelle luce distinto, losas nuevas, escaleras cómodas, barandales seguros y hasta un andador que conecta directo con los restaurantes y comercios de la playa.
“Es un muelle para que puedan desembarcar pangas, lanchas, yates de pequeño calado, con escaleras muy cómodas, para que, después, entren caminando directamente y puedan ir a los restaurantes (…) Vean qué chulada la playa de Las Ánimas”, dijo Lemus, sonriente, ante los presentes.
Para los locales, la obra significa más que concreto y acero inoxidable, es la oportunidad de atraer más visitantes, vender más pescado, más comida, más artesanías.
Joaquín Romero Bravo, alcalde de Cabo Corrientes, agradeció el apoyo al señalar que este muelle traerá beneficios directos a las familias que viven del mar y del turismo.
La gira del gobernador no se quedó ahí. En Puerto Vallarta, Pablo Lemus supervisó los avances del Nodo Vial Las Juntas, un proyecto clave que forma parte del plan de conexión con Bahía de Banderas y que busca aliviar el tráfico que a diario atormenta a quienes entran y salen del puerto.
Según el propio mandatario, por esa ruta circulan más de 35 mil autos cada día, de ahí la importancia de agilizar la movilidad.
El recorrido también incluyó una parada en el Estero El Salado, un área natural protegida que es orgullo de Puerto Vallarta.
Lemus invitó a la ciudadanía a visitar el lugar y valorar el manglar urbano más importante de América Latina, un espacio donde conviven cocodrilos, aves acuáticas y una diversidad de especies que mantienen vivo el equilibrio ambiental de la región.
La jornada dejó claro que el Gobierno del Estado apuesta por dos frentes, primero fortalecer la infraestructura turística y al mismo tiempo cuidar el patrimonio natural.
Entre obras de concreto y recorridos entre manglares, el mandatario reiteró que su administración seguirá apostando por proyectos que impulsen la economía sin descuidar la riqueza natural que hace de la costa jalisciense un destino único.
JALISCO
Acusa Lemus de corrupción a jueces y magistrados, por el revés a Colomos III

– Por Mario Ávila
Para el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, el revés jurídico sufrido por la propiedad de 5.7 hectáreas de Colomos III, fue a causa de que algunos jueces «aprovechando sus últimos días en funciones, tratan de acabar su período corruptamente».
Lamentó que lo hagan afectando los espacios verdes, aunque sentenció tajante: «por ningún motivo permitiré que cercenen el predio de Colomos, es una batalla de colectivos a la que me uní hace muchos años».
En el tema legal, Lemus Navarro afirmó que la lucha no está perdida. «Quedan muchas instancias legales por dirimir, pero les doy mi palabra y mi compromiso, que nuestro bosque urbano se mantendrá intacto».
Días atrás, el gobernador Pablo Lemus, habló del proyecto urbano de 140 departamentos, que se pretenden construir en el polígono cercano a Patria y Acueducto, sobre lo que aseguró: «No se van a hacer, no lo voy a permitir, lo voy a impedir completamente porque eso está en una zona de protección hidrológica y tenemos que proteger a Colomos».
JALISCO
30 de agosto: Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

– Por Redacción Conciencia Pública
Todos los 30 de agosto de cada año, el mundo conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha que adquiere un significado especialmente doloroso y urgente en México. Lo que a nivel global es un recordatorio, en nuestro país es una herida abierta que se agrava día a día.
Decenas de miles de personas han desaparecido, dejando un vacío inmenso y una búsqueda incansable que, en muchos casos, recae en las manos de sus propias familias.
Esta crisis humanitaria es un reflejo de la compleja y violenta realidad que vive la nación, donde la impunidad y la inacción de las autoridades han permitido que este delito persista y se expanda. En un día como este, es crucial recordar que cada cifra representa una vida, un sueño y una familia destrozada.
Jalisco, en particular, se ha convertido en el epicentro de esta crisis. El estado encabeza las listas nacionales de personas desaparecidas, una estadística alarmante que ha puesto a la región en el centro de la atención nacional e internacional. Las cifras oficiales, que superan las 15,000 personas desaparecidas, no logran capturar la magnitud del sufrimiento de quienes buscan sin descanso.
En los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) la problemática se vive con particular intensidad, con miles de casos que claman por justicia y verdad. Este panorama ha llevado a que los colectivos de búsqueda en Jalisco sean de los más activos y organizados del país, asumiendo una labor que corresponde al Estado.
![]() Glorieta de las y los desaparecidos en Guadalajara |
La desaparición forzada no es un fenómeno reciente. Si bien fue utilizada por muchos gobiernos de Latinoamérica como táctica contrainsurgente en los años 70 y 80, en el presente se ha recrudecido y se asocia principalmente con la violencia del crimen organizado, aunque también se han documentado casos con la participación de agentes del Estado como policías o soldados.
Las víctimas son, en su mayoría, hombres jóvenes, pero la problemática no discrimina y afecta a personas de todas las edades y géneros. En este contexto, las familias se enfrentan a una «doble desaparición»: la de su ser querido y la de la verdad, ya que el acceso a la justicia y a la información se ve obstaculizado por la burocracia, la corrupción y, en muchos casos, la revictimización por parte de las propias autoridades.
El desafío para las familias de los desaparecidos es monumental. Se han convertido en investigadoras, peritos, forenses y activistas, explorando terrenos peligrosos en busca de fosas clandestinas.
La lucha de los colectivos de madres buscadoras y familiares de desaparecidos no solo es por encontrar a sus seres queridos, sino también por preservar su memoria y exigir rendición de cuentas. Varios de ellos organizan marchas, misas y eventos conmemorativos para mantener viva la visibilidad del problema y presionar a las autoridades.
Estos colectivos de búsqueda, formados por madres, padres, hermanas e hijos, han demostrado una resiliencia inquebrantable ante la indiferencia y los riesgos que corren.
La crisis forense es otro de los grandes obstáculos en el camino hacia la verdad. Los institutos de ciencias forenses de todos los estados se encuentran rebasados, con miles de cuerpos sin identificar que se acumulan en sus instalaciones. Esta situación prolonga la agonía de las familias, que se aferran a la esperanza de encontrar a sus seres queridos, aunque sea para poder darles un entierro digno.
El dolor de no saber el paradero, de vivir en una incertidumbre perpetua, es una de las torturas más crueles que enfrentan. La falta de identificación y la demora en los procesos representan una forma de revictimización institucional.
Este día nota no es solo un recordatorio de una fecha, sino un llamado a la acción y a la empatía. Es una invitación a la sociedad mexicana a solidarizarse con las familias que buscan a sus desaparecidos, a exigir a las autoridades un compromiso real con la justicia y a no permitir que el silencio o el olvido se impongan.
Esta fecha nos recuerda que la lucha de los colectivos de búsqueda es, en esencia, la lucha de toda la nación por recuperar su humanidad.
ORIGEN DE LA CONMEMORACIÓN
El 30 de agosto fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2010 para visibilizar este grave crimen, honrar a las víctimas y promover la búsqueda de verdad, justicia y reparación para ellas y sus familias.
La desaparición forzada es una violación de los derechos humanos que genera inseguridad y desamparo, y se utiliza para atemorizar a la población, siendo un crimen de lesa humanidad cuando es sistemática o generalizada.
Fue propuesto originalmente por la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM) en 1981 y posteriormente adoptado por la ONU en 2010.
La Asamblea General de la ONU ha expresado en varias ocasiones su preocupación por el aumento de las desapariciones forzadas en diversas regiones del mundo y el hostigamiento a testigos y familiares de las víctimas, lo que llevó a la creación de esta jornada.