LOS PELOTEROS
La liga de invierno iniciaría en noviembre, la del Pacífico no está segura; no se pudo salvar la liga de verano

Vuelacercas, por Salvador Cosío Gaona //
Como ya se veía venir, aunque hasta el último momento se esperó un milagro y que se pudiese salvar la temporada 2020 de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), el máximo circuito beisbolero profesional jugándose en primavera-verano, la realidad es que se presentaron no pocos imponderables que hicieron imposible seguir con los planes de tener una campaña aunque fuese acotada y finalmente se optó por cancelar en definitiva la temporada 2020.
El panorama no es muy diferente para la Liga Mexicana del Pacífico (LMP), el máximo circuito beisbolero profesional jugándose en otoño-invierno, que si bien cuenta quizá con un poco más de tiempo puesto que su circuito en el papel debiese arrancar en octubre, aunque es un hecho que se postergará por lo menos a noviembre, los hombres de pantalón largo que toman las decisiones deben estar observando las señales de alerta que se han encendido a fin de evitar se tenga que llegar al extremo de verse también obligados a cancelar la temporada 2020-2021, que significaría un duro golpe para la gran afición mexicana al rey de los deportes.
No hay muchos culpables que buscar, todos sabemos que la pandemia por el SARS-CoV-2 que ha dejado muerte, enfermos, desempleo y economías destrozadas en alrededor de 200 países, no tuvo mayor reparo en provocar daños también en el deporte espectáculo.
La LMB, al igual que la mayoría de las ligas en los diferentes países, se vio obligada primero a reprogramar el inicio de la campaña 2020, pero al carecer de los soportes económicos de los que que sí gozan en otras latitudes en donde los clubes pueden prescindir de los ingresos por taquilla y jugar sin público en sus tribunas, en el circuito estival mexicano, solamente acaso dos clubes; Diablos Rojos del México y Sultanes de Monterrey, podrían haber solventado esa situación, no así el resto de los conjuntos que requieren de dicho recurso y el de los consumos y venta de productos y servicios durante los juegos para sobrevivir puesto que les representa alrededor del 70 por ciento de sus ingresos, razón por la cual tras una serie de reuniones y análisis entre autoridades de salud, de Minor League Baseball (MiLB) y los dueños de los equipos del circuito, se llegó a la determinación de cancelar en definitiva, toda vez que no cedió el problema sanitario.
“Nos debemos al beisbol y tenemos el firme objetivo de poner en marcha las actividades de nuestro deporte, no obstante, a la fecha no se estima que existan las condiciones que garanticen la integridad de nuestros aficionados, jugadores, miembros de los cuerpos técnicos, umpires y la plantilla de colaboradores”, explicó la LMB en un comunicado.
Después de dar a conocer tan lamentable noticia en el marco del 95 aniversario de la LMB, los propietarios de los clubes tendrán que empezar a trabajar los protocolos para la próxima temporada y con una reingeniería que les permita generar mejores condiciones al deporte Rey y a la noble afición, tal como lo han prometido y seguramente vendrán cosas muy buenas en el futuro cercano.
Ahora bien, la cancelación del béisbol veraniego mexicano debe provocar urgente atención a los jerarcas de la LMP, pues las proyecciones no son muy alentadoras en el tema sanitario y es posible que la pandemia no ceda aún para octubre o noviembre, cuando se esperaría el arranque de la temporada 2020 de la liga de otoño-invierno.
Y es que, si en Ligas Mayores no hay una garantía absoluta en cuanto a que iniciará la temporada en alguna fecha posible entre el 23 o 24 de julio, justo porque se depende del comportamiento de la pandemia, con mayor razón debe advertirse el severo riesgo en relación a problemas para el inicio de la Liga Mexicana del Pacífico que se había elucubrado podría iniciar en octubre como tradicionalmente ocurre, pensando en que la pandemia estaría controlada para julio, pero la realidad es que no es así y no estamos siquiera cerca de ‘aplanar la curva’ como dicen los expertos epidemiólogos.
Así que podemos dar por descartado un arranque en octubre y empezar a pensar en noviembre, quizá con un aforo reducido, aunque como ya se dijo, al igual que prácticamente todas las ligas beisboleras del mundo, se estaría sujeto al tema de salud y dado que es de todos conocido que la LMP, al igual que la liga estival no podría sobrevivir sin público o escasa presencia de aficionados en los parques de pelota, (salvo quizá algunos clubes como Charros, Tomateros y Sultanes), hasta en tanto no haya avance sólido en el control de la pandemia el riesgo está latente de aplazamiento e incluso cancelación de la campaña 2020-2021 de la Liga Mexicana del Pacífico.
Sabemos que el pasado martes 30 de junio los hombres de pantalón largo de la liga invernal celebraron asamblea, aunque no trascendió se hubiese llegado a algún acuerdo en torno al calendario ordinario para la campaña 2020. No obstante, ha trascendido se volverán a reunir en los próximos días y de este nuevo encuentro se espera comiencen a delinear ahora sí tanto el calendario que seguramente contemplará varios jornadas dobles, así como los protocolos adecuados y estrictos para convencer a las autoridades de salud en la entidad de de que se puede iniciar la campaña con la presencia de aficionados en la tribuna aunque sea un aforo reducido.
El tema es que la cancelación de la campaña 2020 del béisbol veraniego mexicano debe provocar urgente atención a los jerarcas de la LMP, ya que no se debe soslayar el hecho de que las proyecciones de especialistas epidemiólogos no son muy alentadoras en el tema sanitario y es posible que la epidemia continúe causando estragos hasta fin de año.
Y toda vez que evitar la mayor cantidad de contagios es una parte fundamental del trabajo que realiza la Mesa de Salud del Gobierno del Estado, la LMP debe estar preparada para cualquier determinación, sabedora de que la posibilidad de jugar sin público estaría prácticamente descartada.
Otra tarea en la que deben comenzar a trabajar desde ahorita los dueños de los equipos y quienes manejan la liga, es en tratar de amarrar a jugadores que están en rosters de ligas mayores tanto en la Major League Baseball (MLB) como en los circuitos de oriente (Japón, Corea y Taiwán), de forma tal que se pueda traer a peloteros que resulten atractivos para la fanaticada aún sea para que los cotejos sean vistos en transmisiones por televisión.
Esperemos pues que mejore el comportamiento de la pandemia que finalmente será la que marcará la pauta a seguir en cuanto a si es posible jugar en estadios con presencia del público para que aún sea con poco aforo podamos tener béisbol en los parques de pelota, o si se tendrá que seguir el mismo camino de la liga veraniega y cancelar, lo que evidentemente es lo menos deseable pero una posibilidad que amenaza seriamente el juego en la liga de invierno.
Por otra parte, hay voces que hablan de que Pericos de Puebla, de la LMB, planea realizar un circuito de invierno con otros tres clubes de la liga que arrancaría el 10 de octubre en el estadio “Hermanos Serdán”, con los jugadores que no tengan cabida en la LMP. Habrá que esperar a conocer más información, pero por ahora, es una posibilidad que al parecer está tomando forma en la Angelópolis.
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LOS PELOTEROS
Charros, el orgullo tapatío que sueña con la gloria

– Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Los Charros de Jalisco están sorprendiendo en los playoffs de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) 2025, emergiendo como un auténtico caballo negro.
Tras una temporada irregular, con rachas brillantes opacadas por caídas abruptas, lograron el sexto boleto a la postemporada con un cierre espectacular. Ahora, en las semifinales, están a un paso de la final de la Zona Norte, demostrando que tienen la garra para pelear por la Copa del Rey en el Centenario de la LMB.
En la primera ronda, Charros enfrentó al líder de la División Norte, Sultanes de Monterrey, un bicampeón que parecía imbatible. Con una ventaja de 3-0, los jaliscienses estuvieron cerca de barrer, pero Sultanes remontó y forzó un séptimo juego.
En el Palacio Sultán, Charros mostró temple y aseguró la serie 4-3, avanzando como un equipo transformado. Sultanes, gracias a su promedio, regresó como el mejor perdedor, prometiendo un posible reencuentro.
En las semifinales, Charros se mide contra Algodoneros de Unión Laguna en el Estadio Francisco I. Madero de Torreón. Lejos de la irregularidad de la temporada regular, el equipo exhibe un juego colectivo inspirado: todos corren, batean y fildean con precisión. El pitcheo, liderado por figuras como el guasavense Luis Armando Payán (suma 3 victorias en play-offs), el estadounidense Zac Grotz y el ocotlense Luis Iván Rodríguez, han sido clave.
En los primeros dos juegos contra Algodoneros, Charros dominó con victorias contundentes de 9-3 y 7-4, impulsado por el bateo explosivo de Willie Calhoun, Kyle Garlick y Mateo Gil, quien despertó de un slump con tres jonrones en la serie.
De regreso en el Estadio Panamericano de Guadalajara, Charros buscó barrer a Algodoneros con una ventaja de 2-0. El sábado, el guasavense Luis Armando Payán brilló en la loma, lanzando siete entradas magistrales, con siete ponches, tres hits y una sola carrera limpia, asegurando un triunfo de 8-1 que puso la serie 3-0.
Mateo Gil, apodado “el hijo del papá”, volvió a destacar, consolidándose como un motor ofensivo. La afición, respondiendo al llamado del mánager Benjamín Gil, llenó el estadio con cerca de 11,000 almas, un respaldo que refleja el orgullo tapatío por su equipo.
El domingo, sin embargo, Tláloc interrumpió la fiesta. El cuarto juego, con Algodoneros liderando 1-0 en el tercer inning, fue suspendido por lluvia, postergando la acción para el lunes.
A pesar de este contratiempo, Charros está a una victoria de la final de la Zona Norte, donde podría reencontrarse con Sultanes de Monterrey, un rival experimentado al que ya vencieron.
La serie promete ser un duelo de titanes, pero los jaliscienses han perdido el miedo y juegan con la confianza de un equipo destinado a hacer historia.
DIABLOS, GRANDES FAVORITOS
En el otro frente, los Diablos Rojos del México avanzan como favoritos al título. Tras barrer 4-0 a los Leones de Yucatán y tomar una ventaja de 3-0 sobre Pericos de Puebla con un triunfo de 13-6 el domingo, suman siete victorias en los playoffs de 2025, tras ocho en su campeonato de 2024. Su paso arrollador los perfila como el rival a vencer, con 17 gallardetes en su historia.
Una final entre Diablos y Charros sería un sueño para los aficionados, un choque de titanes que elevaría el béisbol en Guadalajara.
El esfuerzo de la directiva de la familia González Íñigo por mantener béisbol todo el año en Jalisco, con Charros compitiendo en la LMB (verano) y la Liga Mexicana del Pacífico (invierno), es digno de reconocimiento.
Sin embargo, la afición tapatía no ha respondido en verano como en invierno. Benjamín Gil, con su pasión característica, reclamó esta apatía, instando a los jaliscienses a llenar el Panamericano y apoyar al “gran equipo de Jalisco”.
La respuesta en la serie contra Algodoneros, con una entrada récord el domingo, muestra que el mensaje caló, aunque la lluvia frustró el clímax. Charros tiene la oportunidad de hacer historia. De eliminar a Algodoneros y superar a Sultanes, podría enfrentar a Diablos en una final épica. Guadalajara, única ciudad con béisbol profesional todo el año, merece vibrar con su equipo.
El llamado de Gil no es solo a llenar gradas, sino a ser parte de un legado. Que la afición tapatía se una a esta fiesta, empuje a Charros hacia la gloria y demuestre que Jalisco es la capital del béisbol mexicano.
LOS PELOTEROS
Un llamado a la grandeza de Benjamín Gil: “Hoy el gran equipo de Guadalajara es Charros”

– Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Benjamín Gil no es solo un manager de beisbol, es un líder que lleva la pasión por este deporte en la sangre y un amor profundo por Jalisco en el corazón.
Sus palabras, cargadas de sentimiento, no son un simple reclamo a la afición; son un grito de guerra que busca encender el alma de Guadalajara, una ciudad que tiene la oportunidad única de escribir su nombre en los anales del beisbol mexicano.
Los Charros de Jalisco, bajo la guía de Gil y el respaldo de la familia González Íñigo, están al borde de un logro histórico: ser campeones en verano y en invierno, un hito sin precedentes que puede cambiar el rumbo del deporte en México.
Pero este sueño no se construye solo en el diamante; se forja en las gradas, en el rugido de una afición que hace temblar el estadio y convierte cada juego en una experiencia inolvidable.
Tiene razón Gil cuando expresa que Guadalajara no es cualquier ciudad. Es la cuna del beisbol mexicano, la única en el país con dos equipos profesionales, uno en la Liga Mexicana del Pacífico y otro en la Liga Mexicana de Beisbol.
“Respeto a Chivas y Atlas, pero hoy el gran equipo de Guadalajara es Charros de Jalisco. Representamos a la gente tapatía, con su coraje, corazón y garra de trabajadores entregados. Guadalajara es única en México por tener dos equipos. Deberíamos ser la ciudad más beisbolera del país, pero en el estadio no lo demostramos”, expresó el timonel de Charros esta semana al solicitar el apoyo de la afición tapatía”.
Esta distinción debería traducirse en una afición inquebrantable, en estadios llenos de pasión, en un apoyo que se sienta desde el primer lanzamiento hasta la última jugada. Sin embargo, como Gil lo expresó con el corazón en la mano, la respuesta de la afición no ha estado a la altura.
En los juegos de play-off, el Estadio Panamericano, que debería ser una fortaleza inexpugnable, ha visto gradas con apenas 6 mil personas, mientras otras plazas del país reúnen a 15 mil o más por partido. Esta apatía duele, no solo al equipo, sino a todos los que creen en el potencial de Guadalajara para ser la capital indiscutible del beisbol.
A quienes critican desde la comodidad de los chats, a los que prefieren mirar hacia otras ligas o se pierden en la mezquindad de ignorar los logros de los Charros, les decimos: el beisbol es más que un juego, es unión, orgullo y comunidad.
Durante décadas, Guadalajara careció de un equipo profesional porque la afición no respondió. Hoy, gracias al esfuerzo de empresarios serios como la familia González Íñigo, los Charros son una realidad vibrante, un equipo que representa la garra, el coraje y el espíritu trabajador de esta gran ciudad.
No dejen que esta oportunidad histórica se desvanezca en el silencio. Este es el momento de despertar, Guadalajara. No se trata solo de llenar el estadio, sino de ser parte de un legado. Traigan a sus familias, vengan con sus amigos, griten por cada batazo, celebren cada out.
Hagan que los Charros sientan que no están solos en esta batalla épica. Que el Estadio Panamericano se convierta en un volcán de pasión, donde los rivales teman jugar y los jugadores se sientan invencibles. No esperen a la final para unirse a la fiesta; sean parte de ella desde ahora, desde esta serie, desde este preciso instante.
Guadalajara, esta es tu hora de brillar. Demuestra que eres la afición más grande, la más leal, la que nunca se rinde. Los Charros son el reflejo de tu carácter, de tu lucha, de tu grandeza. No dejes que te lo cuenten.
¡Vive la historia, sé parte de la leyenda! Que el próximo juego marque el inicio de una fiesta que resuene en todo México. ¡Arriba los Charros, arriba Guadalajara!