Connect with us

MUNDO

Los odios en la era del COVID: Las visiones entre blanco y negro se apoderan de México y el mundo

Publicado

el

Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Expresión objetiva, modulando nuestra subjetividad. Ser objetivo dentro de nuestra subjetividad individual al compartir información que se ve impregnada por nuestras ideas particulares es muy difícil, pero quienes se dedican a difundir información tienen el deber de resguardar la objetividad e informar a sus interlocutores cuando la opinión se mezcla con las noticias que difunden, de lo contrario la información pierde valor objetivo y el lector se ve afectado por una realidad distorsionada.

En contraste quien emite su opinión como tal sobre hechos particulares tiene y debe gozar del derecho a expresarse sin que dicha manifestación de ideas le cause mayor daño, salvo en los casos en los que violente garantías y derechos de terceros afectados.

Los ciudadanos debemos estar atentos para resistir la ola de desinformación y de bloqueo noticioso que se está dando a nivel mundial por bloques ideológicos que de una u otra forma sabotean los datos para desacreditar a sus contrapartes. Pasando de la libertad de expresión al autoritarismo.

Me gustaría decir que es un tema de derecha o de izquierda pero no es así, es un tema de todos contra todos en una era en la que las redes sociales son el único vehículo por medio del cual las personas se están reuniendo a comentar temas de interés para evitar los riesgos del COVID19.

Seamos cuidadosos con la información que recibimos, pero también con la que desechamos y con el bullying o acoso que le hagamos a los que opinan distinto, porque podríamos afectarnos a nosotros mismos, al privarnos de conocer datos u opiniones que nos permitan enriquecernos intelectual y materialmente. Hay muchas oportunidades de cultura, de amistad y de negocio que se desarrollan entre personas de distintas ideologías o pensamientos.

Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a los editores de este medio por mantenerse al margen de las opiniones y permitir pluralidad de ideas, únicamente exigiendo que los hechos o datos que aquí se expresan sean reales y no distorsiones para avanzar una ideología como lo hacen muchos medios en la actualidad, que con el fin de cumplir una narrativa muy alejada del deber periodístico de reportar hechos concretos separando opinión de realidad dan rienda suelta a campañas de desinformación.

En este medio y en este espacio usted puede leer datos reales y opiniones plurales siempre con libertad de expresión y enfoques que buscan desafiar al conocimiento convencional, invitando al lector a despertar su curiosidad acerca de los temas abordados y cualquier otro que llegue a sus manos.

ACUSAN AL NEW YORK TIMES

Bari Weiss, ex directora editorial de la sección de Opinión Editorial del afamado medio estadounidense The New York Times presentó una extensa y muy elocuente carta de renuncia que se puede consultar en www.berweiss.com. La también escritora y líder feminista hizo acusaciones muy delicadas y serias en contra de sus superiores y colegas. Su separación se da en medio de un ambiente muy convulsionado y dividido en la historia del periodismo mundial en el que las redes sociales como Twitter podrían ser también llamadas “navajas sociales”.

La editora se comportó como una periodista de centro, abriendo el espacio editorial del “Times” a personajes de cualquier ideología incluyendo a minorías o pensadores controvertidos tanto de derecha como de izquierda, cristianos, musulmanes o ateos.

Parece que su amplitud de criterio en donde buscaba la confrontación de ideas para enriquecer el criterio del lector, fue lo que le causó más daño según sus propias declaraciones, “las lecciones acerca de la importancia sobre entender a otros (…) La necesidad de resistir actitudes de tribu y la centralidad del libre intercambio de ideas en una sociedad democrática, no han sido aprendidas (…) Un nuevo consenso ha emergido en la prensa, pero tal vez especialmente en ente medio -NYT-, en el que La Verdad no es un proceso que se descubre de manera colectiva, sino una que conocen unos cuantos iluminados cuyo trabajo es informar -educar- a los demás”.

«He sido constantemente acosada, insultada y llamada, racista, nazi y mentirosa por mis compañeros de trabajo. La ética y conducta de la plataforma -Twitter- se han convertido en la propia del periódico (…) Las historias son seleccionadas y descritas para satisfacer a esa pequeñísima audiencia (…) Siempre pensé que el periodismo estaba a cargo de escribir la primera versión sin pulir de la historia pero ahora parece que la propia Historia –de la Humanidad-, es algo efímero que debe moldearse para satisfacer una narrativa predeterminada. El periódico se ha convertido en un ambiente contraliberal…Algunos compañeros insistieron en que yo debía dejar el periódico para que éste fuese verdaderamente incluyente, mientras que otros ponían emojis con figuras de hachas junto a mi nombre acosándome e insultándome en Twitter sin temor a ser sancionados, lo que nunca sucede”, denunció la periodista Weiss. Los extremistas tanto de derecha como de izquierda recientemente han exhibido una conducta de intolerancia en contra de todos aquellos que no piensan u opinan exactamente igual que ellos.

En nuestro país está ocurriendo algo similar con la polarización anti o pro AMLO, parece que si alguien reconoce que AMLO hizo algo bueno de inmediato se le señala como chairo-amlover. De igual manera si uno critica errores del Ejecutivo, pasa a ser fifí de la mafia del poder. Naturalmente podemos alegar que algunos candidatos fueron igualmente escandalosos, pero no creo que debamos correr para ver quién cae primero al precipicio.

Es bien sabido que hay quienes dentro y fuera del gobierno extrañan al régimen autoritario que la senadora Beatriz Paredes describió el pasado 20 de febrero, pero también es cierto que hay otros que no dan oportunidad al reconocimiento de aciertos pasados o presentes, porque no son partidarios del gobierno pasado o del que está en turno según sea el caso. Todo eso está muy bien en el ambiente de la libertad de expresión, lamentablemente así como en el régimen pasado, actualmente en México y parece que en Estados Unidos, se está tratando de silenciar a los que no comulgan con lo que la ortodoxia social del momento opina.

En muchas ocasiones son los propios gobiernos los que descalifican a los medios o pensadores que señalan sus errores sin darse cuenta de que esa actitud les genera daños a muchos de sus propios seguidores, quienes se ven obligados a callar errores que podrían solucionarse antes de acumular más agravios.

Esta conducta de neo fanatismo acentuada en el ciberespacio afecta a los gobiernos de varias partes del mundo porque suprime la opinión centrada o plural perdiendo una valoración equilibrada de la realidad. Los medios de comunicación también se ven muy afectados porque muchos periodistas son acosados por sus posturas u opiniones bajo la amenaza de perder el empleo por expresar sus opiniones a favor o en contra del gobierno, pero los más afectados son los ciudadanos comunes, porque no sólo les priva de información plural, sino que los orilla a silenciar sus propias opiniones para evitar cacerías o acosos.

A todo esto hay que incluir el ignorado efecto de campañas electrónicas coordinadas lanzadas para desacreditar a una persona o a una idea, o de interferir en la política de algún país. Lamentablemente esas campañas tienen un profundo impacto psicológico en las relaciones humanas de comunidades y de familias, especialmente en la era del COVID-19 en la que convivimos encerrados por largas horas.

La violencia en el discurso pronto pasa a la violencia en la acción

En México sabemos que la impunidad es campo fértil para los asesinatos en contra de mujeres y de periodistas, pero el acoso intelectual en redes sociales podría disparar estas conductas. Tomemos como ejemplo los acontecimientos de la semana pasada en EEUU, donde media docena de iglesias católicas fueron atacadas, se encontraron imágenes de Jesús decapitadas e incluso un templos incendiados y destruidos como fue el caso de la hermosa e histórica Misión de San Gabriel en California que fue fundada en 1771 por el misionero San Junípero Serra cuya estatua también había sido derrumbada unos días antes en otra Misión ubicada en el pintoresco y elegante pueblo de Carmel en la alta California cercano a San Francisco.

Los acontecimientos se dieron días después de que el líder de la poderosa asociación civil Black Lives Matter declarase que habría que incendiar “literalmente” a las ciudades para lograr el cambio y que habría que derribar las imágenes occidentales de Jesús y María. Nos preguntamos ¿dónde está la tolerancia y la pluralidad de dicha agrupación?, que incluso permite ataques racistas perpetrados por sus propios agremiados durante las manifestaciones “pacíficas” en contra de policías negros o de comerciantes hispanos.

El autoritarismo se ha dado en todas las culturas e ideologías, por lo que una mente y sociedad sanas, deben cuidar no caer en fanatismos o fobias infundadas que terminan por afectarnos directa e indirectamente.

AMLO, ALFARO y TRUMP

Estos personajes ganaron por sus alianzas y por los errores de sus adversarios. Los ciudadanos y los gobernantes estamos siendo presionados al límite de la fuerza humana por la crisis sanitaria y económica que se suma a la de seguridad pública en ambos países, pero sus promotores y sus críticos debemos ser objetivos para evitar falsas desilusiones o esperanzas que dividan y afecten más a una sociedad occidental muy dividida. Para los políticos es muy fácil decir frases incendiarias que simplemente se dan o se quitan dependiendo la ocasión, pero los daños a terceros son muchos más difíciles de curar.

El mundo saldrá adelante, pero debemos preservar nuestra cultura que alcanzó libertades por la evolución del pensamiento y de aprendizaje sacándonos de la esclavitud y de los sacrificios humanos de la América precolombina, mismos que también se practicaban en África hasta el siglo antepasado.

El pensar que una persona es mala, ignorante o incapaz por su color de piel, religión, origen, condición social o sexual es racismo, clasismo, sexismo e inaceptable para nuestra ideología, pero podría ser que estemos cayendo en esa misma intolerancia al sancionar o pedir que se sancione a otros por no opinar como nosotros. Exijamos y demos respeto a las ideas propias y ajenas.

No odiemos a los que opinan o piensan distinto a nosotros, tratemos de entender y si no coincidimos respetemos nuestra diferencia pero no mintamos o difamemos para lograr probar nuestra opinión.

Hace unos días leí que la congresista americana Ocasio Cortez decía que la gente roba porque no tienen para la renta o para comer en esta crisis, pero creo que el ser pobre no es sinónimo de ser ladrón, ella busca disculpar los saqueos a las tiendas en Nueva York por lo que decidió que saquear  tiendas de Gucci, Nike, Apple y otras marcas era correcto si uno era pobre, lo que es un insulto en general y en especial a los paisanos trabajadores.

Continuar Leyendo
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MUNDO

La rebelión de las masas

Publicado

el

Conciencia con texto, por José Carlos Legaspi Íñiguez //

José Ortega y Gasset, filósofo español, estableció en su obra “La rebelión de las masas”, que data de 1930, que los cambios en las estructuras del poder anticipaban cambios significativos para las naciones. Desde su punto de vista, “las masas” son una nueva clase social. Esta nueva “clase social” no tiene características ni cualidades que la definan, eso sí… es homogénea y ha adquirido poder político y, desde luego, social.

Ortega y Gasset, indica que el poder, en las sociedades antiguas, era detentado por las clases privilegiadas, élites que se consideraban altamente capacitadas para dirigir, para ordenar y guiar a las sociedades.

En el siglo XX, la democracia tiene gran auge. Las masas tienen mayor influencia en la política porque también tienen mejores capacidades que las de antaño; así se alteraron las estructuras del poder. Las masas, señala el filósofo hispano, han tomado el control; ya las élites no son tan abrumadoramente poseedoras de los poderes públicos, políticos y sociales.

Esta nueva situación ha traído un cambio revelador en la sociedad. Es así como la cultura, el pensamiento, el arte han sido influenciados por una realidad moderna y diferente a lo establecido con anterioridad. Ortega y Gasset aclara que este ascenso de las masas, tiene un “lado oscuro”: 1. Que las masas no muestran un interés profundo en el conocimiento ni en la cultura y que el perfeccionamiento personal lo relegan a un plano ínfimo o, lo peor, a nada.

El filósofo no se tienta el corazón al afirmar que “el individuo promedio tiende a la mediocridad; carece de una verdadera visión crítica. Esto, paradójicamente, lleva a una sociedad más homogénea, menos innovadora y propensa a la superficialidad”.

En “La rebelión de las masas”, José Ortega y Gasset critica con esa lucidez filosófica que le caracteriza en sus obras, al “progreso sin dirección”. Considera que la sociedad moderna, basada en la idea de la igualdad y la democracia, “ha perdido el rumbo”… afirma que las élites intelectuales, culturales y políticas, que tradicionalmente guiaban a la sociedad, han sido desplazadas por estas masas homogéneas, “que no tienen la capacidad de generar un pensamiento profundo ni de dirigir al futuro de manera adecuada”.

Por ello, cree el filósofo hispano, que las grandes ideas desaparecerán al no contar con intelectuales y que el dominio de las masas lleve a la decadencia y a la desaparición…de las grandes ideas.

En 1930, cuando se publicó su obra, manifestaba que hay una crisis de autoridad: “En las sociedades modernas ya no existe un respeto genuino por la autoridad, ya sea política, cultural o intelectual”. “Las masas buscan la igualdad en todo; pero es ahí, en la igualdad irrestricta, donde se produce una falta de sentido y dirección”.

La rebelión de las masas es una obra que invita a reflexionar sobre el papel del individuo en una sociedad que, cada vez, es más democrática”. “¿Realmente estamos progresando o estamos perdiendo nuestra capacidad para pensar, crear y vivir de forma auténtica?”

Además, plantea que, en este tipo de sociedades, las masas se rebelan no sólo contra las élites, sino también contra el pensamiento profundo e incluso la cultura; es decir, atenta contra sí misma, contra su propio destino; paradójicamente hay un auge de las ideas antidemocráticas con una postura reformista supuestamente favorecedora de las mayorías.

El progreso entonces significa enterrar instituciones, aunque se sostiene el sistema parlamentario, pero con un tinte totalitario, dictatorial, absolutista y aún…tirano”.

Las masas, sus representantes, son guiadas o guían, según el caso, hacia el conformismo y el menosprecio al que piensa distinto; a quien se ataca, se agrede verbal o físicamente por no estar dentro de la masa, por pensar y actuar de manera independiente”.

Desde ese punto de vista, las masas son maleables, dúctiles y dependientes de quienes se autoproclaman sus representantes. Sus ideólogos no tienen empacho en fomentar la banalidad, la mediocridad e ignorancia para preservarse en los puestos de poder que las masas han conquistado mediante la democracia.

Las masas tratan de destruir y eliminar el talento, la personalidad independiente y a todo aquel que no piense como la mayoría: “Ser diferente es indecente. Las masas arrollan sin pudor ni recato todo lo que es diferente, individual, calificado o selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como las mayorías, corre el riesgo de ser eliminado”. “Vivimos, así, bajo el brutal imperio de las masas”.

El hombre-masa se parece a un niño mimado, que desconoce deberes y límites; a diferencia de las generaciones anteriores que trabajaron y enfrentaron obstáculos para determinar su suerte”. “La generación-masa, toma los logros de la civilización como algo dado, sin preocuparse por preservarlos; el hombre-masa, carece de proyectos, va a la deriva y por eso no construye nada para la sociedad; es perezoso y exigente de privilegios. Defiende a gritos sus pocas ideas que son, la mayoría de las veces, banales”.

Emite opiniones de todo, “guiadas” o copiadas de quienes encabezan a esta nueva generación de ciudadanos… y las repite hasta el cansancio con el fin de establecerlas como única y total verdad. Estamos, según Ortega y Gasset, “en un sistema con el universal derecho a no tener razón, lo que constituye la razón de la sinrazón.”

Continuar Leyendo

MUNDO

El tormento de Tántalo: Políticos que no aprenden a administrar el poder

Publicado

el

A título personal, por Armando Morquecho Camacho //

La semana pasada reflexioné sobre la necesidad de mantener un equilibrio en la política, recurriendo a las figuras de Sísifo e Ícaro para ilustrar cómo el poder, en su naturaleza cíclica, siempre conlleva ascensos y caídas. Sísifo nos enseñó la persistencia frente a lo inevitable; Ícaro, los peligros de volar demasiado alto.

Sin embargo, la lección central sigue siendo la misma: las caídas son inevitables, y el verdadero arte del liderazgo radica en saber administrar el poder mientras se tiene, en lugar de sucumbir a su seducción o desperdiciarlo en excesos.

Lamentablemente, los líderes políticos actuales parecen haber olvidado esta verdad milenaria, atrapados en un ciclo de ambición, arrogancia y desconexión que los condena a repetir errores del pasado. Para entender este fracaso, recurramos ahora a otro mito griego: el de Tántalo, cuya historia revela con precisión quirúrgica las fallas de quienes ostentan el poder hoy.

Tántalo, en la mitología griega, era un rey favorecido por los dioses, invitado incluso a sus banquetes celestiales. Sin embargo, su codicia y su arrogancia lo llevaron a traicionarlos: robó néctar y ambrosía para compartirlos con los mortales y, en un acto aún más atroz, sacrificó a su propio hijo Pélope para probar la omnisciencia divina. Su castigo fue eterno y cruelmente simbólico: condenado en el inframundo a estar sumergido en agua hasta el cuello, con frutas colgando justo fuera de su alcance, Tántalo sufre hambre y sed perpetuas.

Cada vez que intenta beber, el agua se aleja; cada vez que estira la mano hacia las frutas, estas se elevan. Es un tormento de deseo insatisfecho, un recordatorio de que el poder mal administrado no solo destruye a quien lo ejerce, sino que lo deja en un estado de miseria eterna.

Los líderes políticos de nuestro tiempo son, en muchos sentidos, modernos Tántalos. Tienen a su disposición recursos inimaginables —dinero, influencia, tecnología, apoyo popular— y, sin embargo, parecen incapaces de saciar su hambre de más. En lugar de usar el poder para construir algo duradero, lo despilfarran en proyectos vanidosos, promesas vacías o en la persecución de una aprobación efímera.

Pensemos, por ejemplo, en los gobernantes que llegan al poder con discursos grandilocuentes sobre el bienestar colectivo, pero que pronto se enredan en escándalos de corrupción o en políticas que benefician a unos pocos mientras el resto se hunde en la precariedad. El agua está ahí, al alcance, pero ellos mismos la alejan con sus decisiones.

Uno de los fracasos más evidentes de estos líderes es su incapacidad para reconocer la naturaleza cíclica del poder. Como señalé antes, el poder no es un estado permanente; es un flujo, una marea que sube y baja. Sin embargo, muchos actúan como si su mandato fuera eterno, como si las elecciones, las crisis o las revoluciones no estuvieran ya gestándose en el horizonte.

Esta miopía los lleva a priorizar el corto plazo sobre el legado, a gastar su capital político en victorias superficiales en lugar de sembrar las bases para una estabilidad futura. Tántalo, al menos, tuvo la excusa de la tentación divina; nuestros líderes solo tienen la excusa de su propia ceguera.

Otro aspecto del tormento de Tántalo que resuena en la política actual es la desconexión con las necesidades reales de la gente. El rey griego, en su afán por impresionar a los dioses, olvidó a los mortales que dependían de él.

Hoy, vemos líderes que parecen más interesados en las cámaras, los titulares o las cumbres internacionales que en las calles de sus propios países. Mientras el agua de la confianza pública se evapora y las frutas de la prosperidad se alejan de las mayorías, ellos siguen estirando las manos hacia una gloria personal que nunca alcanzan.

Pensemos en los discursos vacíos sobre el cambio climático mientras las emisiones siguen subiendo, o en las promesas de igualdad que se diluyen en estadísticas de pobreza creciente. Es el mismo patrón: el poder está ahí, pero su administración es un espejismo.

La arrogancia, quizás el pecado más grave de Tántalo también define a muchos líderes actuales. Creyéndose intocables, subestiman las consecuencias de sus actos. Tántalo pensó que podía engañar a los dioses; los políticos de hoy creen que pueden engañar a la historia. Pero el poder, como el agua y las frutas del mito, siempre encuentra la manera de escaparse de quienes lo maltratan.

Las revoluciones, las urnas o simplemente el paso del tiempo terminan por recordarnos que nadie es inmune a la caída. Ejemplos sobran: regímenes que parecían inexpugnables han colapsado en meses, presidentes que se creían imprescindibles han sido olvidados en semanas. El ciclo sigue su curso, implacable.

Entonces, ¿por qué fallan estos líderes en administrar el poder? Porque, como Tántalo, han perdido de vista el propósito del privilegio que se les otorgó. El poder no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para servir, para equilibrar, para construir.

Sin embargo, en lugar de aprender de las caídas de sus predecesores, se entregan a la misma codicia, la misma desconexión, la misma arrogancia. No ven que el agua y las frutas no están fuera de su alcance por un capricho del destino, sino por sus propias manos. El tormento no es el castigo; el tormento es la incapacidad de aprender.

Volviendo a Sísifo e Ícaro, la lección se completa con Tántalo: el poder exige humildad, paciencia y sacrificio. Sísifo nos enseñó a seguir empujando la roca; Ícaro, a no volar demasiado cerca del sol; Tántalo, a no “estirar la mano” hacia lo que no podemos sostener.

Los líderes actuales, atrapados en su propio inframundo, podrían evitar su destino si tan solo miraran hacia arriba y reconocieran que el poder no se trata de acumular, sino de administrar con sabiduría. Hasta que no lo hagan, seguirán condenados a ver cómo el agua se aleja y las frutas se elevan, mientras el ciclo del poder, eterno e indiferente, espera su próxima caída.

 

Continuar Leyendo

MUNDO

Los narcos gringos (segunda parte)

Publicado

el

Opinión, por Gerardo Rico //

En el ecosistema de la distribución de estupefacientes en Estados Unidos, un broker es un individuo que se maneja de manera independiente para concretar negocios entre un productor y un vendedor o distribuir drogas a cambio de una cuota.

El broker se encarga de toda la infraestructura y la logística para mover la droga del punto de partida al punto final. La particularidad de su trabajo consiste en que no tienen a su cargo la responsabilidad de ingresar la droga al país.

“Un broker no marca una diferencia, no distingue; tanto puede trabajar con el Cártel de Juárez, como con el de Sinaloa, con los Zetas, o con los tres al mismo tiempo”. La particularidad de un broker del narcotráfico gringo es que no tiene lealtades, ni firma contratos de exclusividad con nadie: trabaja para el mejor postor, con el cártel que mayores beneficios económicos le aporte, con narcotraficantes pequeños o con cualquier grupo criminal.

Cuando le salen bien las cosas, el broker hace un negocio redondo porque técnica y financieramente recupera todo el dinero que invierte, sin contar los dólares que se embolsa y que tiene garantizado bajo el acuerdo con los cárteles del narcotráfico internacional, su porcentaje de ganancia. Hay que reiterar: en Estados Unidos no hay cárteles, sino pandillas y narcotraficantes independientes.

En el libro «Los narcos gringos, una radiografía inédita del tráfico de drogas en Estados Unidos», del periodista Jesús Esquivel, se pregunta ¿Cuánto dinero le cuesta a un broker fletar la droga de los cárteles mexicanos? De acuerdo a Óscar Hagelsieb, quien fue agente especial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) y se infiltró en agrupaciones de motociclistas que trasladan droga a lo largo y ancho de la Unión Americana, señaló que las cantidades de pago dependen del tipo de droga que se trate y del destino final de la misma.

“El transporte de un kilo de cocaína que se lleva de El Paso a la zona de Chicago se puede cobrar hasta en dos mil dólares. El dinero que el broker paga a la empresa de camiones de transporte público o comercial, o al chofer independiente, no sale directo de su bolsillo, sino del de los distribuidores de la mercancía en Estados Unidos, quienes a su vez la entregan a sus despachadores, que al menudeo la venden en calles, escuelas, centros nocturnos de diversión, bares, cantinas, iglesias, centros financieros y hasta a domicilio”.

Una parte importante de la violencia que existe en Estados Unidos tiene que ver con las disputas entre pandilleros por el control del tráfico de drogas al menudeo, de acuerdo al jefe de Operaciones de la DEA Jak Riley. Matiza que las pandillas callejeras y las bandas o clubes de motociclistas de su país son una necesidad del narcofráfico internacional: define sus actividades como “crimen organizado urbano”.

La eliminación de las pandillas callejeras es una tarea casi imposible de concretar, por lo menos mientras se mantenga la tendencia a la alza en la demanda y el consumo de drogas en Estados Unidos. Al problema de narco pandillas callejeras hay que sumar el de las bandas o clubes de motociclistas involucrados en el tráfico de drogas provenientes de México.

“Los conocemos como outlaw motorcycle gangs, son pandilleros que se hacen pasar por integrantes de clubes de motociclismo recreativo, cuando en realidad son delincuentes”, señala Oscar Hagelsieb. Existe un último escalón del narctráfico en Estados Unidos en relación con las pandillas callejeras: la distribución y la venta de droga dentro de las cárceles municipales y estatales.

Miembros de las pandillas acuden a tiendas de autoservicio para robar cualquier cosa e intencionalmente se dejan arrestar por la policía. Les inician juicios en los que reciben sentencias de tres o cuatro años y a través de redes establecidas dentro de las prisiones primero dominan el territorio y posteriormente inician con la distribución de droga que es introducida por familiares, amigos y hasta personas que son enviadas por los líderes de las pandillas

Otra manera de repartir droga en todo el territorio de Estados Unidos son los narcocamioneros, al igual que los motociclistas la tarifa es de acuerdo al tipo de droga y al destino final donde se entregará. En las compañías de transporte interestatal existe un personaje clave para la logistica del traslado de droga y es el despachador, “un despachador tiene la capacidad de poner un camión en cualquier parte de la Unión Americana. Regularmente es un operador directo del broker y de los cárteles mexicanos”.

Los operadores que trabajan para empresas de carga comercial privada son una pieza importante para el rompecabezas del narcotráfico en Estados Unidos. Con pagos menores a los que reciben los narcocamioneros que salen de la frontera sur con cargamentos de droga, sus colegas de empresas privadas regularmente hacen fletes dentro de un mismo estado.

Más del 65% de las 500 mil empresas de transporte de carga comercial infraestatal que tiene registradas el Departamento del Transporte, tienen su sede en los cuatro estados de la frontera sur de Estados Unidos: Texas, Arizona, Nuevo México y California.

Las ganancias del narcotráfico en México ascienden a más de 500 mil millones de dólares al año. Analistas en México y Estados Unidos coinciden en que al Presidente Donald Trump lo que menos le interesa es acabar con los cárteles de la droga en nuestro país y viene por las ganancias del narco, ante el quiebre económico y el déficit que muestran los números de la Unión Americana.

Continuar Leyendo

Tendencias

Copyright © 2020 Conciencia Pública // Este sitio web utiliza cookies para personalizar el contenido y los anuncios, para proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. También compartimos información sobre el uso que usted hace de nuestro sitio con nuestros socios de redes sociales, publicidad y análisis, que pueden combinarla con otra información que usted les haya proporcionado o que hayan recopilado de su uso de sus servicios. Usted acepta nuestras cookies si continúa utilizando nuestro sitio web.